Poco a poco sigo recuperando y añadiendo textos en mi repositorio particular. Algún día, también Blogger desaparecerá, espero que no antes que yo, para que no me obligue a trasladarlos. Entre tanto, ahí siguen para quienes les sean de utilidad.
""nos enseñaban que los problemas de la agricultura española derivan del tamaño de las explotaciones, en el Sur muy grandes (latifundios) y en el Norte son muy pequeñas (minifundios)"
"Le texte propose une réflexion, sous la forme d'un essai présenté lors d'une table ronde, sur le relativisme social de la dialectique Nord/Sud, ainsi que sur le potentiel civilisateur du Sud du Nord, c'est-à-dire le Sud européen. Il soulève également la pertinence et la nécessité de valoriser certains auteurs qui, ayant contribué à une meilleure compréhension de nos sociétés, ont été laissés à l'écart du courant sociologique dominant."
Se trata de un artículo de opinión que escribí tras asistir a unas jornadas sobre planeamiento urbanístico en el espacio rural, en Palma de Mallorca en las que nos reunieron a una docena de expertos y de distintas regiones. Una de las particularidades que tiene este breve texto es que propone para la reforma de la Ley del Suelo una denominación, para los planes de Urbanismo, que terminó implantándose décadas más tarde: plan de desarrollo local. De esas jornadas, en las que coincidí con Ramón Fernández Durán, saldría el encargo de estudio sobre la agricultura periurbana de Madrid.
Comunicación presentada en XII Seminario Internacional “Participación ciudadana y economía social en Iberoamérica: un balance hacia el tercer milenio” Lima (Perú)
En 2017 David Prieto y Fernando Garcóa Dory, dos jóvenes sociólogos, me convocaron junto a otros autores del libro Extremadura Saqueada (1977) a una jornada sobre el tema. Preparé una intervención con algo de autocrítica y de bastante crítica a las reproducciones clónicas de discursos que tenían sentido en 1977 pero no en 2017, lo que generó algún bronco debate en la sala (fría y desangelada sala del Matadero Madrid).
Pese a eso, los promotores volvieron a contar conmigo cuando al año siguiente propusieron la realización de un libro, con textos de varios de los autores, de algún especialista en el tema y algún otro que se coló.
Texto de mi ponencia invitada en las Jornadas de debate sobre el borrador de Plan Hidrológico Nacional, organizadas por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en Madrid.
Entre 1991 y 1992 desarrollamos el proyecto más ambicioso de recopilación de recursos turísticos de todos y cada uno de los municipios de Extremadura, que dió lugar a su vez a la que hoy los expertos siguen considerando la mejor guía que se ha hecho nunca de la región., inspiradora (cuando no ha sido descaradamente plagiada) por casi todas las que han venido después. Nunca se había hecho algo así, y en pocas regiones si es que se había hecho en alguna, se había hecho antes.
En el periodo hicimos algunas aproximaciones a otros temas turísticos, y detectamos la aparición de la demanda de turismo rural. Por ello diseñamos (en la empresa consultora que tenía entonces, TESYT) una base de datos, en base a la recopilación realizada para la guía de Extremadura, con una serie de recursos elementales que entendíamos tenían relación con el potencial de lo que entonces llamábamos turismo eco-rural. Una síntesis de aquello lo presentamos en el primer congreso académico de Sociología al que acudíamos, el de Granada (1995). Lamentablemente el trabajo se quedó sin publicar, porque entonces no teníamos en mente el modus vivendi universitario. Simplemente enviamos el texto a las personas que nos parecía podrían estar interesadas.
Se me había olvidado que en el I Congreso Nacional de Cambio Ambiental Global, de cuyo comité organizador formé parte, celebrado en 2007 en la Universidad Carlos III de Madrid, participó Mario Gaviria. Fue complicado, porque estuve gestionando la participación de Edgar Morin para la conferencia inaugural, y a prácticamente cuatro días del Congreso me dijo que no venía, que no se lo recomendaba el médico (al poco vino a España a otro evento más"vistoso").
Los organizadores nos pusimos muy nerviosos, y propuse a Mario (en realidad lo había propuesto antes que a Morin, pero el personal quería algo más internacional) cubrir el hueco, con conciencia de ser segundo plato. Siempre generoso, acepto e hizo, por supuesto, una intervención mucho más estimulante de lo que seguramente habría sido la de Morin. Enlace al video en el que habla de ecologismo, agua, energías renovables y mucho más.
O una prueba de lo que Bunge denuncia sobre algunas formas de pensamiento: elucubraciones vacías sobre el discurso del discurso de la construcción de la realidad del discurso. Es este artículo del que me llega información como spam aceptado (esas listas): "Ecología política y políticas de conservación: algunas genealogías teóricas". Casi nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano... Como en tiempos lejanos me ocupé de ese asunto (con esto, que lógicamente ya sólo reproducen los marxistas; con esto con una voluntad más teórica, aunque quedó incompleto, y que al menos sí reproducen algunos ecólogos y demás; o con esto, desde una perspectiva más aplicada), me llama la atención, claro está.
Pero lo que realmente me empieza por llamar la atención es que en el artículo (sic) ocupe más la bibliografía que el texto: ¡9 páginas!. Pero luego resulta que, aunque están todos los que tienen que estar, aunque no hayan tenido relación alguna ni con la teoría, ni con la praxis (ni siquiera con eso de "el discurso") de la conservación, ni de cerca ni de lejos (Bourdieu, Castells, Augé, Baudrillard, Virilio, Sassen, Lyotard, Lipovetsky... les han faltado Nietzsche y Heidegger), la sorprendente genealogía termina, a la luz de la bibliografía (¿tanto, para quedarse tan cerca?) en la última década del siglo XX, cuando el debate empezó un siglo atrás, con el debate entre Muir y Pinchot en unos ámbitos, o el debate implícito entre el tamden no explicitado de Kropotkin-Geddes-Reclus y Kautsky, por ejemplo, en otros ámbitos, o más acá entre Commoner y Enzenberger, sin haberse cruzado palabra alguna. Y no quiero venir más acá, entre los "vivos" (con perdón para Enzensberger, pero es que él sólo estuvo pensando en esas cosas en los 70). La postmodernidad no hay manera de que muera. Señor, qué cruz...
La vida digital tiene estas cosas. Vemos demasiados datos, demasiadas letras, demasiadas imágenes. Pero también aquí se nos escapan las esquinas. En los tiempos en que consumía vorazmente la prensa y los libros de papel no me habría pasada desapercibida la noticia, porque el periódico de papel lo recorría completo, saltándome únicamente los Deportes. Y no es una noticia de portada. De portada digital, al menos.
Así que me he enterado un poco tarde de que Barry Commoner ha muerto. Contradiciendo sus propios pronósticos, desde luego; porque no creo que en los años '70 creyese que la Humanidad, y por tanto él mismo, que ha muerto nada menos que con 95 años, sobreviviese a la Química moderna, las radiaciones nucleares y la sustancia misma de una Tecnología regida por un sistema de producción guiado por el mercado. Y sin embargo estamos aquí, y él ha podido contarlo. Seguiremos aquí, de hecho, durante unos cuantos milenios, quizás millones de años todavía, adaptándonos a los desafíos de la Naturaleza y a nuestras propias meteduras de pata tecnológicas.
Me he enterado de su muerte cuando me ha llegado por email la traducción que los de SP han hecho de la necrológica del New York Times. Aunque creo que las necrológicas se quedan como muy ligth. Busco un poco por ahí y veo que Vicenç Navarro (antes Vicente Navarro López, pero ahora en la Pompeu) opina en esa misma línea. Pero lo que él interpreta, desde los principios de la teoría de la conspiración, como un silencio orquestado, para mí es el simple resultado de la obsolescencia planificada del pensamiento, y de la incultura de la mayor parte de quienes actualmente escriben en los medios. Los planteamientos de Commoner han pasado a ser de consumo minoritario. Por edad, sencillamente, no podía alcanzar a reciclarse; no alcanzó a introducirse en los discursos alter y post, ni a hablar de gobernanza, redes o empoderamiento. Simplemente, las oleadas de pensamiento pasan, como las modas en el arte, en la ropa, o en los sabores de los polos de hielo.
Sin embargo, más allá de que los medios lo reflejen con mayor o menor exactitud, sus aportaciones son ya definitivas. Lo que puede decirse, ahora mismo, de pocos de quienes quedamos vivos y pensando en el planeta. Sus tres obras fundamentales serán fundamentales para siempre, si alguien quiere entender qué ocurrió en el siglo XX: Ciencia y supervivencia, El círculo que se cierra y La escasez de energía. Sobre todo para entender el primero de sus cuatro principios de la ecología: que todo está relacionado con todo.
La idea de que la Naturaleza es una construcción social va siendo lentamente aceptada. Muy lentamente. La sociedad, y en particular aquellos agentes sociales a quienes las estructuras sociales otorgan la capacidad de decidir qué especies sobreviven, y cuales no, decide parsimoniosamente cómo se construye eso que llamamos Naturaleza. Según la época serán los pastores, los agricultores, los sacerdotes... quienes tengan el poder de decidir qué especies son "buenas" y cuáles otras son "dañinas".
Actualmente ese poder lo acumulan, con un absolutismo como nunca antes lo había ejercido ningún otro actor social, los biólogos. Ellos deciden qué es alóctono o autóctono, cual es una especie amenazada y cual invasora...
La diferencia es que, tradicionalmente, quienes ejercían dicho poder lo hacían en función de los intereses generales de la sociedad: para asegurar los pastos, o mejorar los bosques de los que obtener madera, o proteger la producción de alimentos (a menudo con errores, por supuesto: las exquisitas borrajas del Norte de España son consideradas malas hierbas en algunas zonas del Sur). Mientras que los biólogos lo ejercen no en función de los intereses generales de la sociedad, es decir de los seres humanos, sino en función de los intereses de una supuesta Naturaleza que ellos corporativamente deciden qué es, sin participación social.
Complicado lo tienen, por tanto, algunas especies para sobrevivir. Incluidos los humanos.
El caso del ailanto, uno de los árboles cuya visión más placer me causa (y mira que me causan placer los árboles, casi todos), es sin duda paradigmático de esta novedosa y extraña situación.
Es un árbol con una capacidad de supervivencia enorme, resiliente como pocas especies a todo tipo de traumas naturales. Es un árbol hermoso, monumental incluso cuando se le deja espacio a ejemplares aislados, que en su masa reúne una gama de verdes como pocos otras especies vegetales puedan acumular en un solo ejemplar (y al acercarse el otoño unos hermosos tonos anaranjados y tostados lo salpican), que produce una enorme cantidad de biomasa. Una madera no tan buena como la de pino, pero desde luego mucho mejor que la del eucaliptus. Y en su hábitat originario (y supongo que en otros de los muchos a los que se ha adaptado, en los cinco continentes) todo él es un árbol útil a los seres humanos y a otras especies. Así, su masa foliar es buena para la producción de papel, y se utilizaban también como colorante textil amarillo para la lana, y como alimento de los gusanos de seda. La medicina tradicional china utilizaba la corteza del tronco para luchar contra la disentería y otros trastornos intestinales, y las raíces para tratar el asma, la epilepsia y las palpitaciones cardíacas.
Como el cuello Mao y otras curiosidades orientales, parece que lo introdujeron en Europa los jesuítas, quienes enviaron semillas a algún jardinero inglés, desde donde se fue extendiendo por toda Europa, y a través de las colonias a América y África. En el siglo XVIII se intentaron repoblaciones masivas en España, pues se adapta a prácticamente cualquier suelo (creo que podría transformar los espacios más degradados de La Serena en unos pocos años, y extendiendo esa idea ando), e incluso a espacios sin capa vegetal (le encantan las ruinas y solares abandonados), pero se abandonó, porque obviamente lo que se buscaba entonces era una madera apta para hacer barcos y vigas para la construcción. Pero desde luego podría ser igual de productivo que cualquier otra especie de madera blanda para fabricar muebles tipo Ikea, con la diferencia respecto a otras auténticamente invasoras y depredadoras, como el eucaliptus, de que no acidifica el suelo, sino que crea suelo.
Pero los biólogos, sacrosantos sacerdotes de la diosa Gaia, han decidido que el ailanto es una de las más peligrosas plantas invasoras de España, y han conseguido que sea prohibido, perseguido, incluso perseguidos quienes lo poseen, como si fuese heroína, o un arma de destrucción masiva. Según el Catálogo Español de Especies Invasoras, aprobado por RD 1628/2011 de 14 de Noviembre, está prohibida tanto su introducción en el "medio natural" (hace falta ser indocumentado en Historia y Antropología para hablar de medio natural en la península ibérica), como incluso su posesión, transporte, tráfico o comercio. ¡Dios, qué miedo! Ya me veo escondiendo a mi ailanto bajo una lona, como los porreros hacen con sus marías, no me lo vaya a localizar el helicóptero del Seprona.
Poco se puede hacer frente al bulldozer del biologismo ecocentrista, salvo salpimentar la web del pensamiento con estos lamentos. Que ojalá fructifiquen con la misma facilidad que el ailanto. Porque sí, somos muchos quienes amamos a este árbol. Más de los que les parece a quienes sólo son, en realidad, el reverso de todos los excesos de la Revolución Verde: allá sólo se respetaban las especies productivas en términos económicos; acá se respetan únicamente aquellas que, según sus estancos parámetros (contradictorios con las propias leyes de la evolución y de la deriva vital), son calificadas como autóctonas (coñazo de nacionalismo, que sale por todos los pespuntes).
CODA:
Ay, mi pobre ailanto, a la vista de tantos comentarios, te auguro un mal futuro en este país cainita y bipolar: o rojos o azules, o encinas o ailantos. ¿Qué voy a decirte, ailanto...?
CODA 2: AVISO A NAVEGANTES
Los comentarios a esta entrada están cerrados hace tiempo. Por pereza, falta de tiempo para revisarlos todos, y porque este es un blog de Sociología, no de Botánica, ni siquiera de Ecología (de la de a secas, sin Humana).
Hago esta anotación porque de vez en cuando algunos seres (por supuesto siempre anónimos, de ahí lo de seres) dejan comentarios que o rozan el insulto, o lo traspasan, y como no los ven aparecer deben de creer qué sé yo qué. Los comentarios de los amantes de los ailantos o los dichosos equidistantes (que es lo que en realidad yo soy respecto al tema), que curiosamente no suelen ser anónimos, deben de considerarme por su parte un maleducado, por no incluir los suyos. Simplemente no aparece ya ninguno. Como dicen en los foros, hilo cerrado. Animo a los interesados a crear un foro sobre el tema, y que la gente se explaye en él debatiendo.
...porque más bien parece una parábola socioambiental. El caso es que me lo envía Pepe desde Coruña, y me ha parecido precioso. Me recuerda a una de gallegos, el sublime De Profundis que ya he comentado alguna vez por aquí. Se la pondré a los colegas de SOCMAYS en el encuentro de septiembre.
Me he quedado alucinado al ver esta imagen. Mira que he trabajado la "cuestión del agua", los problemas derivados de su escasez, de su reparto. Pero nunca una imagen, como me ha ocurrido con ésta, diseñada por el Servicio Geológico de los USA, me había hecho ser tan consciente del delicado equilibrio en que vivimos: esa manchita azul es todo el agua que hay en esta enorme roca que es la Tierra. No la de los mares, no la de las nubes..., sino incluida también la contenida por nuestras plantas... y nuestros cuerpos.
Así que menos embobarnos con las fotitos del planeta azul que envían los astronautas y satélites: la realidad rara vez es lo que parece; debemos re-construirla para poder observarla en su auténtica significación.
Es agradable descubrir que, a saber a través de qué caminos, nuestras antiguas reflexiones críticas, desde la Sociología, para con la comprensión de lo ambiental, y sobre todo, para con la comprensión ambientalista, de corte ecocéntrico, de la protección ambiental, se ha extendido entre muchos jóvenes investigadores. De las que tuve ocasión el primer día, algunas comunicaciones fueron especialmente sugerentes, como el brillante manifiesto pan-antropológico del chileno Francisco Ther. Las comunicaciones de la brasileira Yara Camargo y de la chilena Cecilia Godoy me aportaron argumentos para un asunto de hormigas y de hombres que he de comentar por aquí un día de estos. Pero también se agradecen los estímulos/provocaciones intelectuales de los portugueses Nelson Lourenço y Luisa Schmidt, aunque no pude quedarme a sus comunicaciones.
...que era muy probable que en Extremadura hubiese una sorpresa en relación con la refinería. Y sólo unas horas después se ha producido. ¿Sorpresa? Para nada. Era bastante previsible, como yo apuntaba. Si la decisión de publicar un DIA negativo (elaborado por los talibanes de Cristina Narbona hace más de un lustro, y al que el gobierno socialista de Extremadura no pudo, supo o quiso hacer frente durante la anterior legislatura), estaba a huevo cumplir el pacto firmado con Izquierda Unida: "Vale. Ahí tenéis como regalo el DIA negativo. Ahora ni pidáis más, que estáis bien servidos". Pero el beneficio político derivado de, tras esa declaración negativa, conseguir modificarla, dando con ello dar via libre a esa gran inversión en estos tiempos de cierre y liquidación acelerada de todo el sector industrial de la región, es infinitamente superior para Monago. Porque el apoyo de IU (quiero decir, de los tres diputados de IU) ya lo tiene asegurado.
Claro... Que la sorpresa puede ser al fin doble, con carambola. Porque se ha estirado tanto la cuerda, que bien pudiera ocurrir que se haya roto, y Gallardo ya no tenga capacidad de abordar el proyecto, ni de conseguir financiación. Después de haberles puesto zancadillas durante años a uno de los pocos auténticos emprendedores de la región, bien podríamos encontrarnos finalmente con una refinería china en Extremadura. Pues anda... Que si a la oligarquía local les daba risa y miraban por encima del hombro al chatarrero de la chaqueta a cuadros, veremos a ver qué pasa cuando tengan que llenar las bodegas, los cortijos de las fincas de caza, los hotelitos rurales, de farolillos chinos, móviles tintineantes con el viento y espejos chillones con dragones sobreimpresos...
Algo más que la primavera ha venido, sin que nadie sepa cómo ha sido, a nuestros campos y parques... Si quieres "ver" de forma dinámica cómo la radiactividad escapada de Fukushima ha llegado a tu pueblo, que creías tan a salvo del mundo mundial, pulsa play.
Si no echamos una mano (bueno, una mano no; cientos de millones de euros, que nunca se contabilizarán en el coste al que según el lobby nuclear y sus penosos esbirros a sueldo, nos sale la energía nuclear) los europeos a los ucranianos, en pocos años otra nube llegará desde Chernobyl. Y a la vista de lo que nos indican los análisis (¿para cuándo conoceremos los análisis de España?) de resistencia de las nucleares alemanas, podrían llegar otras nubes de lugares más cercanos que la estepa rusa. La globalización es algo más que el flujo de capitales, incluso de migrantes... La muerte también fluye libremente.
Por supuesto, siempre habrá gente dispuesta, por una pequeña soldada, a mirar hacia otro sitio, y sobre todo dispuesta a intentar que loa población mire hacia otro sitio. Pero la realidad es tan tozuda....
(Aunque me gustaría, la verdad es que me falta tiempo para responder a la insistente invitación de Juan Serna, de nuevo hiperactivo, para que envíe un texto al blog que creado para la ocasión; no me parece bien repetirme. Pero pásense por ahí, que está recolectando opiniones muy interesantes y animosas).
Esa es la cantinela que todos los días los profetas de la energía nuclear (a sueldo, por supuesto, o a través de la nónima directa, o de la financiación de sus proyectos, de las compañías eléctricas que, no olvidemos para cuanto repitan la otra cantinela, hoy son todo uno con las del petróleo) están repitiendo cada día en todos los telediarios e informativos. Cuando la sociedad, que zozobra, necesita la sabia y segura voz de los científicos y técnicos porque duda y teme, parece que sólo están a mano, en la agenda de nuestros comunicadores audiovisuales, los científicos y técnicos que viven de la energía nuclear, no los que han investigado sus efectos, sus riesgos, sus costes. Supongo que éstos han ido desapareciendo del ámbito científico/académico, axfisiados por el Nuclear Power (que ese sí que es peligroso, y no el Flower Power). El caso del Canal 24 horas de RTVE raya en la prevaricación, por cuanto se están utilizando fondos públicos no para informar (para ello deberían entrevistar a quienes minimizan y a quienes advierten de los riesgos) para manipular la opinión pública en beneficio de los intereses de determinadas empresas privadas.
Llegamos al extremo de que a la vez (es que la Sociedad Telemática es así) que el primer ministro de Japón declara al mundo que el entorno de las centrales nucleares accidentes para a ser inútil para el cultivo, que la radiactividad llega a Tokio, que en realidad no saben muy bien qué va a ocurrir, un supuesto experto independiente, investigador del CIEMAT (cuyas investigaciones dependen al pie de la letra de las empresas nucleares y del lobby nuclear europeo, sobre todo francés) nos dice que no hay peligro alguno
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Las bajas dosis... El gran caballo de Troya que venció una vez a la industria nuclear, y que evidentemente será de nuevo la clave, tras un accidente como el de Japón. Pues bien: aquí está todo lo que hay que saber sobre las bajas dosis, esas tan inocuas a juicio de los subsidiados de Endesa e Iberdrola. Aunque es un poco complicado, casi todos los libros de la National Academy Press se pueden leer gratis on line, y éste es uno de ellos.
De hecho, los investigadores norteamericanos, incluso los que viven de los subsidios de las compañías eléctricas, no son tan desvergonzados (¿o tendremos que pensar que están mejor preparados?) como los españoles. En los Estados Unidos reconocen un riesgo incuestionable, aunque a continuación (va en el sueldo) lo minimizan. Pero no lo ocultan. ¿Será le ética protestante?
Y por cierto... Ya que se habla de referendums, de niveles de información... A pesar de la manipulación que en ocasiones se ha hecho incluso desde el supuestemente objetivo CIS, según quién estuviese a su frente, hay una evidencia palmaria: la opinión pública española se opone masivamente a la nergía nuclear. Y lo mássignificativo es que, después de treinta años invirtiendo cientos de millones de euros en intentar torcer esa voluntad, hoy, aún cuando haya descendido levemente en los últimos años, la oposición es mayor que en los años 70. Estos son los resultados de la investigación que hicimos (con Mar Chaves y Manuela Caballero) sobre el tema hace un par de años, y que publicamos en el Anuario 2009 de la Fundación Encuentro, hurgando entre las muy diversas e incluso distintas preguntas que han aparecido en las encuestas y barómetros del CIS en las últimas décadas (obviamente, una forma de manipular es no mantener una pregunta constante y simple: "¿Es usted partidario de la utilización de la energía nuclear como parte de nuestra producción eléctrica?".