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2026/02/16

Jarrones y bienestar social en España


En 1996, Mario Gaviria publicó un libro muy mal recibido por la progresía, que ya estaba harta del Felipe que no nos había traído (afortunadamente) el socialismo y encima nos había metido en la OTAN y (afortunadamente) en el Mercado Común, una progresía que hasta animaba a los comunistas en su pinza con el PP allá en donde había ocasión. 

Se titulaba "España séptima potencia" y su tesis era que la Era González había puesto a España de nuevo en el mapa del mundo. En realidad en 1975 (seamos honestos) ya estaba entre el puesto 8° y 12°, según qué indicadores se utilicen, pero Gaviria evidenciaba con un cúmulo de datos y argumentos que respecto a 1975 nuestra posición había mejorado aún más, y estábamos en un país bastante feliz (sí, los boomers esos a los que algunos de sus hijos odian por haberles ido bien, aunque estén dispuestos a heredarlos), y encima respetado por tirios y troyanos. Pero ya saben, con aquello de "paro, terrorismo, corrupción", echaron a González y se montó un despacho de influencias, como Zapatero pero más a las claras y con más éxito. Osea que le fue bien, como a todos los ex presidentes.

Desde entonces hemos tenido dos presidentes del PP que no aportaron nada, y dos del PSOE que en origen eran más conservadores que Felipe, pero que a medida que se empoderaban asumían posiciones no ya de una izquierda socialdemócrata sino más propias de movimientos populistas. Y que aunque han añadido alguna ventaja al Estado del Bienestar construido en el último cuarto del siglo XX (básicamente la Dependencia y pasos en igualdad entre hombres y mujeres), no han supuesto una mejora objetiva de las condiciones de vida de las clases trabajadoras (osea clase obrera, menestrales y autónomos en general y aparato de Estado), más allá de las mejoras que el mero desarrollo tecnológico han traído a todo el planeta, incluido el mal llamado Sur Global. Es más, la calidad del Estado del Bienestar que ya estaba construido y funcionaba bastante bien (Sanidad, Educación e Infraestructuras) se ha deteriorado significativamente. 

Así que ahora que una caterva de pesebreros, muchos sin oficio ejercido, que llevan toda su vida viviendo de un partido que casi se inventó Felipe (1), conformen una especie de reala de perros rabiosos difundiendo odio a González para proteger al Líder Supremo, produce sobre todo pena. No por él, que en donde está supongo que como quien oye llover, sino por el PSOE, al que van a dejar hecho unos zorros. Que aprovechen en la izquierda rabiosa para volver a darle al de "la cal y las puertas giratorias"  (el eslógan complementario del "paro, terrorismoy corrupción" de Aznar) es comprensible. Pero contribuir desde el propio PSOE a la destrucción de referentes clásicos tanto a nivel nacional como regional (como se ha intentado hacer con Ibarra en Extremadura) del PSOE que triunfaba y transformaba es catastrófico. Y, por supuesto, alimenta a ambos extremos.

Otra forma de verlo: aay jarrones que tras ocupar solamente dos cargos públicos han transformado España (y mira que me gustaban poco en aquellos tiempos jóvenes y ardientes algunas de sus transformaciones), y tacitas y tazones a quienes tras trepar por mil cargos no se les conoce aporte alguno al bienestar de sus contemporáneos...y contemporáneas.


Notas

(1) No sé si llegarían a la docena los que había en el PSOE en Zaragoza en 1975, todos ellos grandes profesionales en lo suyo, cuando José Félix Sáenz me preparó un carnet que no llegué a recoger porque entre que no entendía que tuviese que afiliarme también a la UGT no siendo asalariado sino estudiante, y que en el entretanto me abdució Gaviria, quien me abrió caminos más libertarios.













2025/10/09

Gaviria soñando con la ciudad radiante

Una amiga me envía un artículo de Mario Gaviria, publicado en 1965 y recogido en un cuaderno del diario zaragozano Heraldo de Aragón, con una antología de artículos y reportajes de su siglo XX. 

A los gavirianos les sorprenderá, porque aparece en sus balbuceos urbanísticos defendiendo aquéllo que se pasaría luego décadas atacando: la ciudad radiante de Le Corbusier, con los coches bajo tierra, bloques, zonas comerciales...   

Bueno, básicamente lo que estaba siendo y sería el urbanismo residencial de polígonos los 70'. Osea, el que más me ha gustado y me gusta a mí. Viviendas en torres bien orientadas, sanas, soleadas, ventiladas, con sus terrazas, sus extensas zonas verdes debajo, sus espacios de servicios, consumo y ocio separados de las viviendas para no molestar... Esas minucias.  





2024/11/03

Gaviria Post mortem

Me llama su hija Natalia para darme la noticia e invitarme al acto (aunque por mi horario de clases no podré asistir) y Sandra me lo guasapea. José Mari Lagunas y Adelina Mullor me envían sendos recortes de prensa local navarra: que la Diputación Foral concede la Medalla de Oro de Navarra, post mortem, a Mario Gaviria. Una noticia estupenda que me pilla de sorpresa, porque aunque me había pedido Sandra argumentario hace un tiempo, no seguía el tema de cerca.


  


El único reconocimiento institucional importante que recibió en vida, como sociólogo y promotor del ecologismo, fue el Premio Nacional de Medio Ambiente en 2005. En Navarra recibió la Medalla de Carlos III (2016), pero mientras ésta se concede a media docena de personas cada año, la de Oro es una medalla a una sola persona o institución. Has subido de categoría, Mario.


Más allá de la alegría entre parientes y amigos, lo que me parece significativo de este premio es que el actor institucional promotor fuese el Colegio de Sociólogos y Politólogos de Navarra, y el redactor de la memoria un profesor de Sociología de la UPNA. 


El Colegio ya le había dado un premio Sociedad y Valores Humanos en vida (2006), pero digo que es significativo por lo que implica de reconocimiento, aunque tardío, de dos instituciones por las que no se sintió muy bien tratado. De principios de los 80s, cuando surgió el Colegio, recuerdo el día en que llega Mario (yo creo que estábamos con lo de Navarra Energía) y me dice: 


- Que nos vamos a tener que ir de Navarra, que me han dicho que nos quieren echar porque no somos sociólogos...y tú ni periodista, a ver si acabas esa carrera, que yo por lo menos tengo el título de Derecho 

- ¿Pero los batasunos o los del Opus? - le pregunté, y continuamos la marcha nocturna. 


A mí, como era aragonés (y ahora ni eso), pues como quien oye llover. Pero en el fondo aquello le dolió, por lo de sociólogo (estaba desarrollando temáticas impensables en la Sociología española unos años atrás, y unas metodologías novedosas) pero sobre todo como navarro, porque por mucho que intelectualmente se hubiese "criado" en Zaragoza, siempre se sintió muy navarro, en aquella época incluso vasco "de la segunda etnia". Le dolía pues ese no reconocimiento profesional que un cuarto de siglo después el Colegio corrigió con su premio, cerrando ahora el círculo al presentar la candidatura a la Medalla de Oro de Navarra. 


Y bueno, a mí me dio luego menos pereza hacer los cinco años de la carrera entera de Sociología que las cuatro asignaturas de quinto de Periodismo que me quedaban, aunque Mario me insistía repetidas veces en lo contrario ("acaba Periodismo este año, joder, qué importa cuál el caso es que tengas una"). Pero además de la pereza de retomar monstruosidades como la Semiótica, también pesó en mi decisión la convicción de que para evitar zancadillas debía hacer una "legitimación dura". Porque la titulitis y el corporativismo se planteaba, y se sigue planteando en muchas ocasiones, no como una actitud para cerrar el paso a los okupas y enchufados (en la Universidad abundan profesores de Sociología que ni estudiaron, ni se molestaron en estudiar/formalizar después, ni saben, Sociología), sino para putear a auténticos sociólogos que contribuyen al desarrollo y aplicación de la Sociología en campos y métodos nuevos, vengan de donde vengan. Son esas cosas por las que por ejemplo a Alvin Toffler, Ivan Illich o Vance Pacarkd, tres de mis sociólogos más preciados para entender la sociedad actual, no los verán en manuales o tratados de Sociología (salvo en los míos y pocos más). Son esas cosas por las que el propio Gaviria tuvo que terminar solicitando el cambio de Área de Conocimiento, de Sociología a Trabajo Social, "aborrecido" que decimos en La Ribera (osea, hartico, harto), y se jubiló en cuanto pudo. Me echaba a mí la culpa, medio en broma medio en serio, de su mala experiencia en la universidad, porque en 1985 le estuve dando la vara, presionado por su madre, para que aceptase la oferta que Enrique Gastón me había transmitido en un viaje en tren en el que coincidimos, que resumiría así: "tenemos una plaza de Sociología en Pamplona, que depende de Zaragoza: díle que se presente para que tenga un sueldo seguro, seguridad social, pensión el día de mañana, y no depender únicamente de los políticos de turno". Le costó, porque también rechazaba la oferta por su origen, pues no se hablaban entonces por viejas rencillas. Pero finalmente conseguimos que se presentase, y aquella plaza le fue muy funcional. Y además su última etapa en la UPNA, ya en Trabajo Social, fue una de sus etapas más fecundas.


Por eso (es la segunda parte) es también significativo que haya sido un profesor del Área de Sociología de la UPNA (que, recuerdo ahora, Gaviria por cierto contribuyó a promover en diversos informes), el activo gavirista Ion Martinez Lorea, quien haya preparado la memoria. Porque faltaba, de hecho falta, el reconocimiento de la Academia. A principios de 2018 andaba yo urdiendo solicitar en la Federación Española de Sociología que se propusiese a Gaviria para el Premio Nacional de Sociología que concede el CIS. Acababa de presentarse un librito, en el que participé con un capítulo, que otro joven y entusiasta gavirista, David Prieto, había promovido con otros colegas por el 40 aniversario del Extremadura Saqueada, y quise además aprovechar que en la época era el coordinador (ahora se dice Presidente, será por cargos) del Comité 21 de Investigación (Sociología y Medio Ambiente), osea que andaba medio en la institución. Pero en esas se nos muere, y aunque ví que la cosa estaba reñida y entre gente del status quo (llevaban meses compitiendo activamente y sin complejos María Ángeles Durán y Amando), y ya que no decía la convocatoria nada sobre vivos o muertos, presenté la propuesta desde el Comité. Incluso conseguimos que unos cuantos departamentos de Sociología de varias universidades lo promoviesen. Este fue mi escrito de propuesta:


"Por la presente queremos solicitar, desde el Comité de Investigación nº 21 Medio Ambiente y Sociedad, que la FES proponga a Mario Gaviria, post morten, para el Premio Nacional de Sociología, ante la convocatoria actualmente abierta del CIS.

Creemos que hay razones de todo tipo, desde académicas a humanas, para apoyar esta candidatura. Mario Gaviria, sociólogo y urbanista, es reconocido estos días, tanto en la prensa nacional como en la regional, como uno de los pensadores españoles más importantes del último medio siglo. Ha fallecido el pasado 7 de abril, tras una larga y penosa enfermedad, pero sin dejar de mantener activa su mente hasta horas antes de morir. Tras ocuparse de un número ingente de temas, venía trabajando en los últimos tiempos sobre una de sus últimas preocupaciones, la convivencia de Occidente con el Islam. Numerosos sociólogos, arquitectos y urbanistas, ingenieros, ambientalistas, han celebrado estos días mediante extensos artículos, algunas de sus aportaciones.

Estudió Derecho en Zaragoza y Sociología en Estrasburgo y Londres. Y enseñó Sociología y Urbanismo en distintas universidades, dentro y fuera de España, desde la mítica CEISA española a la UCLA (en la que rechazó incorporarse tras una larga estancia como docente). Finalmente se incorporó a la Universidad Pública de Navarra. Hizo informes para la ONU, para el Gobierno francés, para el Gobierno español, para numerosas instituciones, pero también los hizo de forma altruista para muchos colectivos y comunidades con problemas.

Pero sobre todo realizó una serie de investigaciones (siempre en equipo, y siempre potenciando a sus colaboradores) pioneras en campos tan diversos como el desarrollo rural, el urbanismo, el turismo, o el bienestar social. Trajo a España mucho del pensamiento ambiental, convirtió el turismo en un objeto de análisis sociológico, hizo avanzar la Sociología Rural, fue un referente en la Sociología Urbana y el Urbanismo en general como lo acreditan los estudios realizados sobre él tanto en España como en Francia (donde se reconoce su importante papel en la difusión del pensamiento de Henri Lefebvre). Desarrolló los primeros estudios regionales de España (en la línea de la Sociología Regional de Howard Odum) en Navarra, Aragón o Extremadura. Ha tenido asimismo una influencia enorme en el Trabajo Social, habiendo asesorado algunas de las primeras experiencias españolas de Renta de Mínima Inserción, y de algunos de los programas más avanzados de integración gitana. Su trabajo de sociología aplicada ha tenido tal impacto social que ciudades como Zaragoza y Benidorm, o la región de Navarra, le han otorgado reconocimientos públicos por sus aportaciones.

Su campo de acción investigadora fue muy extenso, habiendo sido uno de los pocos sociólogos españoles con libros de gran impacto tanto en ventas como en influencia, como España a gogó, Ecologismo y ordenación del territorio, Extremadura Saqueada, El buen salvaje, La caña y el pez, España Séptima Potencia, o el más reciente El paraíso estancado, entre otros muchos, dejando inédito uno sobre la convivencia entre Occidente y el Islam. 

En el caso de la Sociología Ambiental su aportación es especialmente importante. De hecho, sus aportaciones se produjeron en paralelo a los primeros avances de nuestra subdisciplina en el mundo anglosajón, yendo muy por delante en el análisis de muchas de las problemáticas socioambientales. Su importante figura en este campo fue reconocida en 2005 con el Premio Nacional de Medio Ambiente.

Creemos, en suma, que Mario Gaviria es plenamente acreedor de ese reconocimiento. Que no haya dado tiempo de otorgárselo en vida no puede impedir que su memoria reciba el merecido reconocimiento de la profesión."


Pero (lógicamente, tendría que decir por cuanto conocemos cómo funciona la Academia) no pudo ser. Osea que la FES, la expresión de la Sociología académica, ni le dió en vida ni post mortem el merecido reconocimiento a Mario. Como tampoco se lo dió a otro de los apenas media docena de grandes sociólogos de este país (lo alocado que anduviese en sus últimos años no borraba su aportación): Amando de Miguel. Por eso me parece significativo que desde el área de Sociología de la UPN se haya trabajado ahora el tema. Algo es algo, y es un algo importante para la Sociología real.





2024/09/05

Un video olvidado de Gaviria

Se me había olvidado que en el I Congreso Nacional de Cambio Ambiental Global, de cuyo comité organizador formé parte, celebrado en 2007 en la Universidad Carlos III de Madrid, participó Mario Gaviria. Fue complicado, porque estuve gestionando la participación de Edgar Morin para la conferencia inaugural, y a prácticamente cuatro días del Congreso me dijo que no venía, que no se lo recomendaba el médico (al poco vino a España a otro evento más "vistoso"). 


Los organizadores nos pusimos muy nerviosos, y propuse a Mario (en realidad lo había propuesto antes que a Morin, pero el personal quería algo más internacional) cubrir el hueco, con conciencia de ser segundo plato. Siempre generoso, acepto e hizo, por supuesto, una intervención mucho más estimulante de lo que seguramente habría sido la de Morin. Enlace al video en el que habla de ecologismo, agua, energías renovables y mucho más.
 

2018/04/07

Adiós a Mario Gaviria



Gaviria, h. 1977

Se ampliará

ESTUDIOS, LAUDATIOS E IN MEMORIAN's

  • Artemio Baigorri
    • Propuesta para el Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Enlace
  • Celine Vaz
    • "Les Pyrénées séparent et relient la France et l’Espagne». Henri Lefebvre et la question urbaine espagnole à la fin du franquisme" (2012)
    • Enlace
  • Artemio Baigorri
    • "Laudatio para el homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación  Española de Sociología" (2012)
    • Enlace
  • Ramón López de Lucio, Juan Barrado Gónzalez, Javier Corazón, Carlos de la Guardia, María Agustina Herrero, Carlos Lles Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Semblanza de Mario Gaviria" (2013)
    • Enlace 
  • Carlos de la Guardia, Ramón López de Lucio, Carlos Llés Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Mario Gaviria, un adelantado de la sociología urbana" (2018)
    • Enlace
  • Lola Cabasés y Rubén Plaza
    • "Fallece Mario Gaviria Labarta, un luchador e investigador social, antinuclear y profesor" (2018)
    • Noticias de Navarra
  • Jerónimo Blasco
    • "Mario Gaviria. El legado de un visionario entrañable que nos hizo mirar más lejos y sembró semillas de futuro" (2018)
    • El periódico de Aragón
  • Ramón López de Lucio
    • "En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Enlace
  • José Ramón Navarro
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Gregorio Asenjo
  • Ion Martinez Lorea
  • Jorge Fauró
  • Paco Roda
  • Xavier Canalis
    • "Benidorm Patrimonio de la Humanidad: la visión de Mario Gaviria" (2018)
    • Hosteltur
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Santiago Vilanova
  • Artemio Baigorri
    • "Adios a Mario Gaviria, un extremeño de pro" (2018)
    • Diario HOY
  • David Prieto
    • Un detallado in memorian: "El “discurrir e incordiar”, la generosidad hecha cuerpo. En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Paisaje Transversal
  • David Prieto
    • "En recuerdo a Mario Gaviria: alimentos, kilovatios y emociones" (2018)
    • Navarra.com
  • David Prieto, ed. , Artemio Baigorri, Ion Martínez Lorea, Sandra Gaviria, Łukasz Stanek, Álvaro Rodríguez Díaz, L. Antonio García Tabuenca, Mario Gaviria Labarta
  • José María Perea
    • "Benidorm en el homenaje a Mario Gaviria"
    • Información (el artículo está cerrado, pero se puede contactar con el autor, o pedírmelo)
  • Mariano Berges
Colegios de Arquitectos, organizaciones ambientalistas, Ayuntamientos, gobiernos regionales, se han enterado y manifestado la importancia de sus aportaciones y su pérdida. Curiosamente, únicamente las instituciones de ámbito nacional relacionadas con la Sociología han ignorado la muerte de Gaviria. 

PREMIOS Y OTROS RECONOCIMIENTOS PÚBLICOS


Ciertamente ha recibido algunos homenajes merecidos. Se ha ido sin recibir el más merecido y más injustamente no adjudicado, el Premio Nacional de Sociología y Ciencias Políticas, que esperemos le sea concedido post mortem este año.

  • Entrevista en A Fondo, en el prime time de RTVE (1976)
  • Hijo Adoptivo de Zaragoza (2002) 
  • Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Crónica personal: enlace
    • Homenaje organizado por ecologistas de Zaragoza: enlace
  • Premio Sociedad y Valores Humanos del Colegio de Sociólogos y Politólogos de Navarra (2006):
  • Premio Zahorí de Plata de la Sociedad Cultural El Pocico de Tudela (2008)
  • Homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación Española de Sociología (2012)
  • Homenaje de arquitectos, sociólogos y urbanistas en Madrid (2013)
  • Hijo adoptivo de Benidorm (2015)
  • Cruz de Carlos III de Navarra (2016)
  • Homenaje colectivo de Ayuntamientos de La Ribera navarra, colectivos activistas, especialistas y amigos en Tudela (Navarra) (9 de junio de 2018)
  • Propuesta de diversas organizaciones, colectivos y asociaciones vecinales de Zaragoza para poner el nombre de Mario Gaviria a un paseo naturalístico por la orilla del Ebro.




DOCUMENTOS GRÁFICOS

Entrevistado por Joaquín Soler Serrano en "A fondo" (1976)
Acceso a la entrevista


En Extremadura, en el "verano nuclear" de 1979. No recuerdo el pueblo, pero por La Siberia. Nos quisimos hacer la foto bajo el escudo del aguilucho. 





En Casa Emilio (Zaragoza), reponiendo fuerzas (1978 o por ahí)



Cortes, hacia 1978



El espectacular debate en La Clave sobre energía nuclear (1979). Fascinante la mayoría fumando, y en pipa...

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/clave-peligro-nuclear/3605246/



Gaviria h. 1980





En la presentación del diario "Liberación" en Zaragoza (con Andrés Sorel, Artemio Baigorri y Enrique Ortego)  1984 (Andalán, Num. 399)

 Gaviria, 2009 (junto a dos de sus principales objetos de interés en las últimas décadas: las energías renovables y el embalse de La Loteta)


Gaviria on Benidorm. Caricatura de Felipe Peña ( http://www.paisajetransversal.org/2013/11/debatesurbanos-semblanza-de-mario.html)




Se me había olvidado que en el I Congreso Nacional de Cambio Ambiental Global, de cuyo comité organizador formé parte, celebrado en la Universidad Carlos III de Madrid, participó Mario Gaviria. Fue complicado, porque estuve gestionando la participación de Edgar Morin con la conferencia inaugural y a prácticamente cuatro días del Congreso me dijo que no venía, que no se lo recomendaba el médico (al poco vino a España a otro evento más "vistoso"). 

Los organizadores nos pusimos muy nerviosos, y propuse a Mario (en realidad lo había propuesto antes que a Morin, pero el personal quería algo más internacional) cubrir el hueco, con conciencia de ser segundo plato. Siempre generoso, aceptó, e hizo, por supuesto, una intervención mucho más estimulante de lo que seguramente habría sido la de Morin. Enlace al video en el que habla de ecologismo, agua, energías renovables y mucho más.
 

A continuación se han recopilado algunas fotografías de sus más recientes intervenciones en Extremadura. En 2009 nuestro grupo de investigación organizó en Badajoz el II Encuentro de Sociología y Medio Ambiente, del comité 21 de la FES. Y quisimos rememorar el 30 aniversario de la movilización antinuclear del verano de 1979 contra Valdecaballeros, por lo que además de una mesa redonda con protagonistas de aquella movilización (Gaviria, Serna y Baigorri), en paralelo se organizó una conferencia de Mario en la ciudad. Tenemos algunas fotos de entonces, entre otras de Mario junto a las primeras grandes centrales termosolares construidas en Extremadura.












Fotos de su participación en el Curso de Participación Ciudadana que organizamos en 2010, en colaboración con el Ayuntamiento de Almendralejo. Creo que fue su último viaje a Extremadura.







Aquí, algunas fotos más entrañables, con el Mario todavía hiperactivo, en las fiestas de Tudela de 2009. Veníamos de Francia y justo para Santa Ana, y no nos resistimos ni a Mario ni a Tudela.





Incluyendo un video que recoge una de sus grandes aficiones: cantar rancheras. COn un clásico obligado en La Ribera: "El Rey"





Animo a ampliar el artículo de Wikipedia a quienes podáis aportar tanto datos biográficos, como sobre todo aportaciones suyas:   https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Gaviria


2016/05/10

Pep Subirós



Veo que ha muerto, mucho antes que el pro medio de esperanza de vida de su generación (que no estoy seguro de si es de los mayores de la mía o de los pequeños de la franquista, previa a la mía), Pep Subirós. Lo traté muy poco (en mis viajes a Barcelona a malatender algunas asignaturas de Periodismo aprovechaba para pasarme por la editorial para llevar algún artículo para Transición o El Viejo Topo) pero me cayó muy bien, y creo que también le caí muy bien, conectamos. Por lo que leo en las necrológicas, igual resulta que nos conocimos antes, pues fue en los 70's  profesor de Filosofía en la Autónoma de Barcelona, y en el curso 74-75, en el que tuve que repetir primero de Ciencias de la Información por haberme dejado dos asignaturas (había estado trabajando en jornada intensiva de mañana a la vez que estudiaba, luego comer en una exhalación al metro, tren, tren y autobús hasta Bellaterra, así que enseguida empecé a pasar de ir a clase), para no perder el tiempo me matriculé a la vez de primero de Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación, tras descartar hacerlo en Económicas pensando (ya) en la especialidad de Sociología (las matemáticas me frenaron, luego he comprobado que no era para tanto), aunque antes de Navidades se jodió el curso por la huelga de los PNN's, ya ya dió todo igual (al final dieron aprobado político a quienes se habían quedado en el campus asistiendo a conciertos y manifas, pero a quienes nos tuvimos que volver a casa a ayudar y no pudimos enterarnos de la jugada, nos pusieron No Presentado, encima de que habían sido ellos, los profesores, los no presentados durante el curso). Osea que igual lo tuve de profe en alguna asignatura. Espero que no fuese el petardo que daba Lógica en catalán (sí, en 1974), que todavía no entendía bien en ciertos contextos (dentro de mis malas relaciones con los idiomas, he tenido mejor lengua y ojos que oídos), y el de la Lógica no era sin duda el más adecuado.  


      


 


    


Llegué a Transición (en un despacho apretado en las Ramblas) con Gaviria, no recuerdo qué hacíamos en Barcelona (puede que fuese aquel viaje iniciado también con Naredo, un poco surrealista, en el que...corramos un tupido velo) recién publicado el libro Extremadura Saqueada. Y conectamos bien desde el principio, dijo que le había gustado el artículo sobre Ecología política y lucha de clases que había publicado en Alfalfa y otras cositas mías que había leído en Ajoblanco y Triunfo. Mario iba con un artículo contra las papeleras, y Subirós le pidió otro sobre Extremadura ya que el libro estaba en el candelero y planeábamos ir de nuevo a hacer una "segunda parte" propositiva.  Mario propuso que lo hiciese yo, y bueno, a partir de ahí le gustó todo lo que llevaba o enviaba (y hasta pagaba). 

En una de aquellas visitas, tomando un café le comenté que había insistido a Mario Gaviria en que debería hacer un libro más teórico, que sistematizase un poco todo lo que venía abordando, a lo que él se resistía (porque realmente la teoría no era lo suyo, era lector de libros-informe y artículos de prensa y revistas especializadas, no de teoría social). Y Pep me animó a prepararlo: "Pues si él no lo hace, hazlo tú". Mario dijo que estupendo, que eso era un coñazo, que lo hiciera yo. Y se marchó creo que en aquel entonces a Mozambique, invitado por la ONU como asesor.

Así que (entonces no había móviles, y ni siquiera las llamadas telefónicas con África era muy viables) me puse a ello sin hablar más con él, seleccionando artículos y extrayendo algunos textos inéditos de informes, adaptándolos a una forma más ensayística, porque los modos de escritura de Mario eran dos: el del informe y el del mítin-espectáculo. Para los artículos, libros e informes, entonces dictaba (tuvo a dos hermanos de Cortes empleados durante muchos años: Rosa se ocupaba de la casa y las niñas durante el día, y Vitorio transcribía sus cintas de cassette) y para las charlas solía tomar notas en la "tabla" con pinza y hojas sueltas que entonces siempre llevaba en el bolso. Detestaba el Derecho, la carrera que había estudiado, pero sus textos eran en cierta manera como informes de denuncia y alegatos finales de abogado de película americana.

Dediqué bastante tiempo a la selección y recopilación, curado en algunos casos, recortando algunos, completando otros, corrigiendo... Cuando volvió se lo encontró hecho, incluso con título ("Urbanitas, campesinos y ecologistas varios"). No cambió nada, ni añadió ni quitó ninguno de los textos que yo había seleccionado. Y a Pep Subirós le encantó el libro, creía que incluso podía tener buena salida (aunque ya estábamos en los 80), pero no encontró el título muy comercial. Acertó plenamente proponiendo el de "El buen salvaje", aunque tuvo (conmigo) la delicadeza de incluir como subtítulo el que yo había puesto, lo que también fue para mí motivo de agradecimiento.

Precisamente una de las cosas que tuve que perdonarle a Mario en mi primera época de relación con él (entre 1976 y 1987, primero como "aprendiz" y luego como socio) fue que en este libro, que fue un proyecto mío de principio a fin, no tuviese el detalle de darme el mérito correspondiente, como mínimo una línea en el prólogo, no sé..., ya que no había tenido la generosidad que Henri Lefebvre sí había tenido con él: cuando en 1969 Mario publicó su primer libro en España, precisamente una selección de textos traducidos por Javier González Pueyo, Lefebvre le pidió que hiciese esa introducción. Y yo tenía incluso tomadas las notas para ese prólogo, sintetizando las aportaciones teóricas, las líneas que abría..., esas cosas. Pero nada. A mí me dio pudor sugerírselo (siempre he sido malo, muy malo para pedir), y él pasó totalmente. Y bueno, era su libro. Nunca se lo he echado en cara. Ni lo hice en la primera época, ni lo he hecho en la segunda, tras un paréntesis de seis o siete años por corrountupidovelo, porque siempre, como ahora, le reconoceré lo mucho que aprendí con él y lo promoveré en cuantos foros estén a mi alcance (porque Enrique Gastón acertó plenamente cuando le dijo a mi novia, alumna suya, cuando ésta le comentó que yo iba a ir a hacer un trabajo con Gaviria, que "le xxxxxxxxx, pero también aprenderá mucho"). Y lógicamente menos aún en los últimos años, en que anda flojillo. Pero la espinita siempre ha estado ahí, ay, el ego. Tanto, que el clickque me ha saltado al leer Pep Subirós ha sido El Buen Salvaje.


Pues eso, a lo que iba que me disperso sobremanera: que guardo un muy buen recuerdo del Subirós, de lo poco que lo traté. Fue, como suele decirse, un buen espaldarazo en un momento dado, me dió seguridad en unos momentos en que de forma excesivamente arriesgada estaba abandonando el periodismo para dedicarme a lo que sólo una década más tarde legitimaría formalmente: la Sociología. En el Topo y Transición escribía ya como sociólogo, no como periodista. Molt agraït.

2005/10/14

Un palizón para ir al homenaje a Mario

El viernes pasado, por la mañana, sobre la marcha, decidimos irnos a cenar a Zaragoza (725 kms desde Badajoz). Y es que los ecologistas de ANSAR le ofrecían a Mario Gaviria una cena-homenaje con ocasión del Premio Nacional de Medio Ambiente. Era una paliza, pero por distintas razones valía la pena. Resultó extraño el reencuentro con gente a la que había veinte años que no veía. Había gente de tres o cuatro generaciones entre la treintena que nos juntamos; aunque a la que yo conocía la encontré (¿nos encontré?) como muy mayor. Había excepciones, claro, Como José Manuel Marraco, ecologista exquisito (en muchos sentidos) que ahora está en Greenpeace. Está igual que cuando recorríamos los pueblos de la Ribera del Ebro oponiéndonos a la General Motors, y recibiendo insultos por ello, y algún amago de hostias. Entonces quería parecer un señor serio y mayor, y ahora parece un jovenzano. También me sorprendió bien conservado José Luis Fandos, "el tablas". Se ve que se cuida. Más abuelico me pareció Enrique Grilló, siempre entrañable, siempre sociólogo, siempre ciudadano... Estaban también Enrique Gastón, Perico y Carmen, los de Remolinos, Maestre (ya hecho todo un señor, como yo) y un largo etcétera... Eché en falta, porque me hubiese gustado verle, a Algel Delgado. Otra vez será... Pero lo sorprendente, con lo que había estado lloriqueando sobre su salud, fue comprobar que Mario sigue con el mismo aguante de siempre para la marcha, a sus 67... A las 3 de la mañana cogía el coche para irnos a dormir a Gallur, a 60 kms todavía, después de tomar la última en un curioso bar de joteros. Dos días me costó recuperarme. Pensaba volver al día siguiente de la cena, pero tuve que quedarme un día para regenerarme un mínimo. En la foto están Mario Gaviria, que llevaba la guitarra puesta y se arrancó con alguna jota, Gina, y en primer plano el tablas...

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