Artemio Baigorri
Un blog de Sociología, aproximadamente
2026/03/03
Periferias
2026/02/17
¿Más religiosidad?
Bueno, mi hijo se leyó el Corán enterito de arriba hace bastantes años, y mi hija anda ahora dándole vueltas a lo trascendente. Son millenials, más o menos. Tienen inquietudes.
A la vista de ese tipo de ejemplos que tantos podemos tener en casa, hay quienes se lanzan a afirmar el aumento de la religiosidad entre los Z, en Norteamérica, pero podríamos decir que la sensación se observa en casi todo el planeta.Otros lo niegan, dicen que se refieren a hechos más circunstanciales, que las evidencias empíricas no confirman eso.
En España hemos visto una especie de renacer de una especie de Kikos, los Hakuna, en realidad casi una franquicia del Opus, que estaba en crisis pero intenta mantener como sea su penetración entre las clases medias altas. Como en América, hubo una oleada anterior que generó sectas (aunque lógicamente ninguna se acepte a sí misma como secta, algunas incluso están o han estado reconocidas por una u otra Iglesia) de todo tipo:
Desde 1975, el panorama de grupos con comportamientos sectarios o polémicos vinculados al catolicismo en España incluye tanto organizaciones dentro de la estructura eclesial como grupos escindidos.
Aparte de la pesadez del Opus, penetrándolo absolutamente todo entre los años 60 y 90, en que empieza su decadencia, hemos visto de todo:
- El Yunque, una organización secreta de extrema derecha que opera de forma encubierta para influir en la vida pública y la Iglesia.
- El Camino Neocatecumenal (los Kikos), que son como los testigos de Jehová pero en católico-apostólico-romano.
- Los Legionarios de Cristo, cuya historia de escándalos, abusos sexuales y control jerárquico extremo sobre la voluntad de sus miembros es bien conocida.
Y luego hemos visto emerger los nuevos "protestantes", los escindididos que se reclaman auténtica Iglesia de Roma y demás parafernalias (y por tanto no son reconocidos por la Santa Sede o incluso han sido excomulgados)
- Iglesia Palmariana, esperpento bien conocido en España con sus papas, ritos tridentinos y un control férreo sobre sus fieles.
- Orden y Mandato de San Miguel Arcángel (los Miguelianos), intervenido por la Iglesia (y la justicia) tras denuncias de abusos sexuales y económicos por parte de su líder.
- Seminarios de San Pío X (Lefebvristas): Importados de Francia, centrados en la tradición más ortodoxa, en la línea del nacionalcatolicismo franquista, mantienen posturas de ruptura con el Vaticano II que generan dinámicas de aislamiento doctrinal.
Pero más allá de la espuma del asunto, para entender bien lo que ahora mismo ocurre es mejor, como siempre,. Hagámoslo para analizar el mito rampante de la creciente espiritualidad y religiosidad. Porque además la Historia es espiral, cíclica en ciclos que ensanchan el campo. Osea que hay poco nuevo.
En 1981, hace casi medio siglo, Marvin Harris publicó "America Now: The Anthropology of a Changing Culture", traducido al español como "La cultura norteamericana contemporánea", en el que dedica un capítulo al llamado Tercer Gran Despertar religioso en Estados Unidos, como parte de la crisis cultural posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Sostenía que los nuevos cultos y el resurgir religioso son sobre todo una respuesta práctica a problemas materiales y sociales, más que una genuina “búsqueda espiritual”.
Harris vincula la proliferación de cultos, terapias y movimientos “psico‑místico‑paracientífico‑espiritual‑terapéuticos” desde finales de los sesenta con otros procesos: deterioro de la calidad de los bienes y servicios, desintegración familiar, delincuencia, paro, inflación, burocracias opresivas y consumismo disfuncional. Frente a interpretaciones que intentan explicar el auge de la espiritualidad como reacción al “individualismo utilitarista” de una sociedad opulenta y materialista, Harris niega que la clave sea el éxito material; porque para él, la opulencia es precisamente en buena parte ilusoria y la gente se vuelca en religiones y cultos porque no logra resolver necesidades básicas ni asegurar bienestar en la vida cotidiana.
Es especialmente interesante el análisis que hace del “evangelismo electrónico” (telepredicadores, iglesias de televisión, “cristianos renacidos”), que considera el núcleo real del Tercer Gran Despertar por número de fieles, recursos y capacidad de influencia, y que sería plenamente asimilable al boom en las RRSS, especialmente en TikTok.
Estos llegan a proponer un “evangelio de la riqueza” según el cual el éxito económico y la salud física son signos de gracia divina, construyendo auténticos imperios mediáticos y financieros mediante donaciones de millones de espectadores que buscan curación, alivio de deudas, seguridad y sentido en un contexto de inflación, precariedad, miedo al delito y soledad.
En síntesis, interpreta el Tercer Gran Despertar como una respuesta desesperada a la suma de problemas estructurales de la Norteamérica contemporánea —consumismo, crisis familiar, inversión de roles de género, alienación laboral, opresión burocrática, inseguridad, racismo—, y se pregunta si el desplazamiento de la razón por la fe no puede estar abriendo el camino a formas de “noche blanca” a gran escala, análogas a Jonestown pero de una escala mayor, a nivel nacional.
Pues aquello que decía sobre Norteamérica es aplicable hoy, tras medio siglo de extensión de la Urbe Global en la Sociedad Telemática, a todo el planeta civilizado. Sobre la propia Norteamérica hoy quizás ubicaría fenómenos como la toma del Congreso o la orgia ICE en ese modelo de "noche blanca" de Gran Suicidio colectivo.
2026/02/16
Vidas de lugares
Leo por un casual en Facebook, a uno de Cortes (el pueblo, ya de Navarra, situado a menos de mil metros del mío), que han derruido "el parador", osea la gasolinera que fue hostal.
La vida de los lugares es curiosa, la de transformaciones que ha visto todo aquello desde los tiempos en que se erguía con pretensiones de frontera la caseta de arbitrios de la Diputación Foral, protegida por el franquismo, en la que los transportistas, incluidos los agricultores, tenían que pagar por tantas cosas. Luego un prometedor hostal con gasolinera al que íbamos a llenar con los tractores, siempre temerosos de "los motoristas" de Tráfico que establecían allí su base durante horas, y en algún periodo también a echar alguna copa nocturna, pues quedó en simple bar que lentamente fue decayendo a partir de los años 70. Hasta la actualidad, en que una autopista pasa por prácticamente la nada.
A los de Cortes les trae recuerdos de encuentros y charletas bajo el porche, a mí me los trae de la primera vez que me tocó, alzando bien poca altura, ir a limpiar remolacha (los niños nos arrodillábamos con las mujeres, sobre el barro helado, a darle a la cuchilla), y de lo mucho que me gustaba, ya de adolescente, ir a regar a ese campo. Mientras se regaba me entretenía viendo pasar y parar coches, soñando con aventuras (tengo un recuerdo vívido de una tarde soleada leyendo a Juan Ramón Jiménez bajo el enorme alberjero que teníamos junto a la acequia, en la esquina del campo más cercana a Mallén). Hasta que con muy malas artes, con continuas amenazas de expropiación por parte de la Diputación Foral, mi padre tuvo que malvender el campo (un muy buen campo) a los de la gasolinera para que hicieran un aparcamiento de camiones. Y hoy el campo es un carril de la autovía, y "el parador" es un campo de escombros.
- Y tú un viejo -puede alegar el lugar- que un día no muy lejano ni existirás, mientras yo seguiré aquí, quizás transformado de nuevo.
Bueno, pues no ha reflejado mal la escena el Nano Banana, aunque se ha empeñado en unas trías en vez de en una acequia. Me veo, me veo...
Jarrones y bienestar social en España
En 1996, Mario Gaviria publicó un libro muy mal recibido por la progresía, que ya estaba harta del Felipe que no nos había traído (afortunadamente) el socialismo y encima nos había metido en la OTAN y (afortunadamente) en el Mercado Común, una progresía que hasta animaba a los comunistas en su pinza con el PP allá en donde había ocasión.
Se titulaba "España séptima potencia" y su tesis era que la Era González había puesto a España de nuevo en el mapa del mundo. En realidad en 1975 (seamos honestos) ya estaba entre el puesto 8° y 12°, según qué indicadores se utilicen, pero Gaviria evidenciaba con un cúmulo de datos y argumentos que respecto a 1975 nuestra posición había mejorado aún más, y estábamos en un país bastante feliz (sí, los boomers esos a los que algunos de sus hijos odian por haberles ido bien, aunque estén dispuestos a heredarlos), y encima respetado por tirios y troyanos. Pero ya saben, con aquello de "paro, terrorismo, corrupción", echaron a González y se montó un despacho de influencias, como Zapatero pero más a las claras y con más éxito. Osea que le fue bien, como a todos los ex presidentes.
Desde entonces hemos tenido dos presidentes del PP que no aportaron nada, y dos del PSOE que en origen eran más conservadores que Felipe, pero que a medida que se empoderaban asumían posiciones no ya de una izquierda socialdemócrata sino más propias de movimientos populistas. Y que aunque han añadido alguna ventaja al Estado del Bienestar construido en el último cuarto del siglo XX (básicamente la Dependencia y pasos en igualdad entre hombres y mujeres), no han supuesto una mejora objetiva de las condiciones de vida de las clases trabajadoras (osea clase obrera, menestrales y autónomos en general y aparato de Estado), más allá de las mejoras que el mero desarrollo tecnológico han traído a todo el planeta, incluido el mal llamado Sur Global. Es más, la calidad del Estado del Bienestar que ya estaba construido y funcionaba bastante bien (Sanidad, Educación e Infraestructuras) se ha deteriorado significativamente.
Así que ahora que una caterva de pesebreros, muchos sin oficio ejercido, que llevan toda su vida viviendo de un partido que casi se inventó Felipe (1), conformen una especie de reala de perros rabiosos difundiendo odio a González para proteger al Líder Supremo, produce sobre todo pena. No por él, que en donde está supongo que como quien oye llover, sino por el PSOE, al que van a dejar hecho unos zorros. Que aprovechen en la izquierda rabiosa para volver a darle al de "la cal y las puertas giratorias" (el eslógan complementario del "paro, terrorismoy corrupción" de Aznar) es comprensible. Pero contribuir desde el propio PSOE a la destrucción de referentes clásicos tanto a nivel nacional como regional (como se ha intentado hacer con Ibarra en Extremadura) del PSOE que triunfaba y transformaba es catastrófico. Y, por supuesto, alimenta a ambos extremos.
Otra forma de verlo: aay jarrones que tras ocupar solamente dos cargos públicos han transformado España (y mira que me gustaban poco en aquellos tiempos jóvenes y ardientes algunas de sus transformaciones), y tacitas y tazones a quienes tras trepar por mil cargos no se les conoce aporte alguno al bienestar de sus contemporáneos...y contemporáneas.
Notas
(1) No sé si llegarían a la docena los que había en el PSOE en Zaragoza en 1975, todos ellos grandes profesionales en lo suyo, cuando José Félix Sáenz me preparó un carnet que no llegué a recoger porque entre que no entendía que tuviese que afiliarme también a la UGT no siendo asalariado sino estudiante, y que en el entretanto me abdució Gaviria, quien me abrió caminos más libertarios.
2026/02/07
¿De nuevo el contubernio judeomasónico?
2026/02/04
Innovación docente
2026/01/10
Fagüeño (poniendo en marcha una revista local)
Revisando unos viejos archivadores que me han llegado por azares desgraciados, me encuentro con este guión de reunión para planificar el segundo número de una revista. Junto al boletín de la "batalla de Extremadura" contra la central nuclear de Valdecaballeros, fue mi única experiencia "dirigiendo" un medio.
En 1983 tenía ya casi abandonado el periodismo en todos los sentidos, dedicado ya plenamente a la investigación sociológica y el planeamiento urbano-territorial, y ejerciendo lo que que predicábamos, viviendo en la Ruralía, en Gallur (Zaragoza). Pero la pulsión estaba ahí, de hecho estaba comprometido en el lanzamiento (aunque decidí no incorporarme a la redacción porque ya tenía decidida mi nueva orientación) del fallido diario Liberación, que vería la luz en 1984 y feneció axfisiado por las deudas y las disputas internas en apenas medio año. Estaba trabajando elaborando la información socioeconómica para el Plan General de Ordenación Urbana de Tauste, y en el Ayuntamiento me propusieron que aprovechando andaba por allí les diese un cursillo rápido de periodismo en la Universidad Popular a un grupo de chavales interesados en hacer una revista local. Un par de tardes a la semana me acercaba a Tauste, durante unos meses, primero para darles unas nociones sobre periodismo, y especialmente sobre prensa local, y luego ya para ayudarles en en la realización de los primeros números de la revista. Lo cierto es que yo no creía que durara mucho, y hasta me olvidé de ello, hasta que hace unos años me escribió uno de los chavales (apenas seis o siente años menos que yo) de aquel grupo.
Pero obviamente duró un tiempo. Y hasta ha despertado el interés, porque he encontrado nada menos que un TFG sobre la experiencia, que realizó una estudiante de periodismo de la Universidad de Zaragoza, Sara González Murillo.
Aquí hay una presentación sobre la revista.