2026/06/09

Ciudadanos o idiotes (Revisited)

En 1993 publicaba este texto, repartido en dos artículos, en El Periódico de Extremadura. Como estoy preparando una intervención, en la inauguración de unas jornadas sobre Participación Ciudadana organizadas por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Badajoz, he buscado entre mis textos pretéritos, ya que hace un cuarto de siglo que abandoné los artículos de opinión (salvo peticiones explícitas), porque creí que ya había opinado incluso más de la cuenta. Y me ha parecido que este texto no está en absoluto obsoleto, incluso creo que es muy actual, que podría haberlo publicado la semana pasada. así que lo traigo fresco aquí (en el archivo de textos ya estaba).


I CIUDADANOS E IDIOTES

Pericles, el gran restaurador de la democracia ateniense, dijo en su famosa oración fúnebre, hace dos mil quinientos años: "Somos los únicos que consideramos no hombre pacífico, sino inútil, al que nada participa en la cosa pública". Y aún dijo más: "...no decimos que un hombre que no se interese por la política es un hombre que se ocupe de sus propios asuntos; decimos que aquí no tiene nada que hacer". El aquí era la Atenas en su máximo esplendor, alcanzado precisamente durante la era de Pericles.

Para los atenienses sólo podía hablarse de democracia con la participación plena y activa de toda su ciudadanía (exceptuando a las mujeres y los esclavos, pero tampoco debemos admirarnos, pues en uno de los cantones de una de las más antiguas democracias occidentales, Suiza, todavía en 1990 se decidió mediante referéndum seguir negando el voto a las mujeres). Por eso una de las primeras reformas de Pericles fue la instauración del pago a los regidores públicos, elegidos mediante sorteo, para que quienes vivían de su trabajo tuviesen las mismas posibilidades de dedicación que los ricos.

Pero durante más de dos mil años sólo pervivieron los textos de quienes, directa o indirectamente, despreciaron la democracia: lo mismo Aristóteles que Platón, o incluso el sacralizado Sócrates. El Islam, que inició la recuperación de los autores griegos, hizo sin duda una escarda de aquéllos que no cuadraban con su tiránico sistema de gobierno; de ahí que hoy conozcamos la democracia ateniense, fundamentalmente, por las descripciones de sus críticos.

Aunque hubo antes intentos aislados, silenciados por la Historia oficial (que es la que queda), el renacimiento democrático acontece hace casi cuatro siglos. Pero con inspiraciones como las derivadas de Aristóteles sólo podía sin embargo surgir una teoría democrática imperfecta, de corte aristocrático. Durante casi trescientos años la democracia se entendió como igualdad y capacidad de intervención pública de los tres estados de origen feudal: la aristocracia, el clero y la burguesía emergente. No se incluía en el juego al auténtico pueblo. Voltaire, el liberal Voltaire, entendía como pueblo exclusivamente a los propietarios, siendo el resto una masa etérea hacia la que únicamente se podía sentir desprecio. Los constructores de la Democracia, con mayúsculas, cuando hablaban del pueblo de verdad se referían al 'populacho estúpido'.

Sin embargo, como ha apuntado Anthony Arblaster, ocurre a menudo en la Historia que "grupos radicales desarrollan la lógica de una demanda aparentemente universal más allá de la intención de las clases dirigentes". Así ha ocurrido, efectivamente, con la Democracia, hoy extendida, en lo que hace a aspectos fundamentales de la política (aunque sólo en un escaso número de países del mundo), a toda la población. Pero ello no ha hecho desaparecer las actitudes pánicas de las clases dominantes a la participación real del pueblo, que para ellos sigue siendo populacho, masa, plebe... Naturalmente hoy no se admitiría la propuesta de limitar el voto a los propietarios, o a los hombres, o a quienes sobrepasen una determinada base imponible, como predicaban los liberalesdecimonónicos. Pero puede apartarse al pueblo de la participación política mediante mecanismos más maquiavélicos.

El primero de ellos es la degradación de la imagen de la propia política, situándola como algo ajeno a los intereses privados, calificados de reales, de la población. Simultáneamente se degrada la imagen de los propios políticos, a quienes de padres de la Patria (como se les denominaba cuando la oligarquía monopolizaba esos puestos), se convierte, por arte de birlibirloque mass-mediático, en seres sin escrúpulos, dedicados a su propio beneficio. El mecanismo subsiguiente es la potenciación de mecanismos espúreos, por periclitados, de participación política a través de los llamados cuerpos intermedios, es decir la exaltación de la denominada sociedad civil. La cual permitiría, bajo tales presupuestos, la extracción de una especie de nueva aristocracia, presta a la intervención en los asuntos de Estado a través del corporatismo.

La Historia, a pesar de lo que creían los positivistas, no va en una sola dirección. La Democracia tiene miles de años, pero ha sido admitida durante periodos muy cortos de tiempo, y lo mismo se avanza que se retrocede en lo que hace a los asuntos públicos. Sólo la participación del pueblo, en los mecanismos inventados para canalizar sus demandas, puede asegurar el mantenimiento de una línea de progreso democrático. Acercando así de forma creciente el sistema democrático a ese ideal siempre inalcanzable del poder popular directo. El ser humano, que a pesar de lo que creen algunos biologistas es mucho más listo y adaptativo que las hormigas, las termitas o las abejas, ha desarrollado a tal fin artefactos más avanzados que los de esos inteligentes bichos: el voto, en elecciones o en referéndum, es el instrumento más perfeccionado hasta la fecha de participación directa; y los partidos políticos, como intermediarios directos entre el ciudadano y los órganos de gobierno, son hoy por hoy el más perfecto mecanismo de participación indirecta, con todas sus imperfecciones. Al fin y al cabo es la política, como capacidad de diseño del propio destino de la colectividad, lo que diferencia a las sociedades humanas de los agregados de animales, cuyo destino está fijado individual y colectivamente en los genes.

Si prescindimos hoy de esos mecanismos, a nuestras sociedades sólo les quedan las bayonetas y la Banca, que son las garras de los depredadores humanos. Si el pueblo, hoy ciudadano, no participa con los instrumentos que tiene a su servicio, el voto y la asociación política, conseguidos después de siglos de lucha y probatinas; si no se interesa por el destino de 'la cosa pública', más allá de sus intereses y preocupaciones particulares, entonces se convierte en nada, en un idiote, como temía Pericles, el griego. Un paso más allá, siempre al acecho, están las oligarquías, las viejas y nuevas aristocracias, dispuestas a convertirnos de nuevo en populacho, en plebe. 20-29/IV/93


II FERVOR Y PARTICIPACIÓN

El fervor por los dos principales instrumentos de participación popular: el voto y la asociación política, no puede sin embargo servir para ocultar el interés objetivo que el resto de las asociaciones de intereses, generalmente de ámbito más estrecho (sea temático, sea territorial), tienen para la sociedad. No cabe duda alguna de que este tipo de asociaciones, como subrayó Tocqueville al analizar los juveniles EEUU de principios del XIX, vertebran y enriquecen a la sociedad; frenan el individualismo insolidario que late como una sombra en las sociedades humanas; canalizan tensiones y, a menudo, pueden constituir un instrumento del cambio social. Contrariamente al abuso que hoy se hace, desde el pensamiento conservador, de la obra de Tocqueville, éste no plantea la sociedad civil como un elemento liberal-individualista frente al Estado, sino como un instrumento colectivista más. "Es fácil preveer que se aproxima una época -escribe allá por  1830- en que el hombre será cada vez menos capaz de producir por sí solo las cosas más comunes y necesarias para la vida. La tarea del poder social se acrecentará, pues, sin cesar".

Sin embargo Rousseau, años atrás, había advertido su desagrado por las "asociaciones sectoriales" por la tendencia natural a identificarse con esas asociaciones y sus intereses, en lugar de hacerlo con la comunidad en su conjunto. Efectivamente, como se ha observado en las últimas décadas en la mayor parte de las democracias, incluida la española, las asociaciones civiles, sean corporativas (profesionales, de cuerpo), económicas (empresariales, sindicales) o sectoriales (conservacionistas, lobbys culturales, etc) han suplantado en demasiadas ocasiones, y de forma creciente, la soberanía popular, obligando a los gobiernos a tomar decisiones contrarias no sólo al programa político que constituye el mandato electoral, sino contrarias incluso al interés general. Aunque también es cierto que, en otras ocasiones, han servido para frenar las tendencias, no menos naturales, del Estado hacia el despotismo.

La base de la convivencia democrática sólo puede estar, por tanto, en un equilibrio entre esa sociedad civil, que representa intereses particulares, sean de orden sectorial o territorial, y la sociedad política que representa el interés general, en tanto se materializa en el contraste de propuestas globales.

Tampoco puede servir el fervor por el voto y los partidos para ocultar las graves imperfecciones de la democracia representativa de partidos, ni mucho menos para considerar la Democracia como un concepto descriptivo de sociedades reales. La Democracia es, simplemente, como se ha insistido, una tendencia, una dirección en la forma de organizar el gobierno y la gestión de las sociedades humanas. Y, salvo que queramos hurtar al pueblo una auténtica participación, en absoluto podemos conformarnos con el tópico (no en balde atribuido a un político conservador) de que nuestras democracias son "el menos malo" de los sistemas conocidos.

En este sentido, sólo puede calificarse como positiva la voluntad, expresada por el Partido Socialista, de elaborar una Ley de los Partidos Políticos, que acometa no sólo los problemas de financiación sino su propia democratización interna (después de Michels se hace difícil creer en la posibilidad de una auténtica democracia interna en los partidos políticos, como acabamos de observar con el rifirafe entre peceros y expeceros en Izquierda Unida; o con la elaboración centralizada de todas las candidaturas del PP desde Madrid, en unos pocos días). Pero si la reforma del sistema se queda en esa regulación interna, será difícil remontar la crisis de credibilidad que amenaza a la democracia de partidos. Es preciso una reforma más a fondo del sistema, que atienda al menos a algunos factores fundamentales.

En unos artículos que casi me parecen viejos (los publiqué justamente en la anterior campaña electoral), partía de la convicción, que sucesivas elecciones tanto en España como en otro países me han seguido confirmando, de que vivimos gobernados por minorías; más o menos selectas, pero en cualquier caso minorías absolutas, con muy bajos niveles por tanto de legitimación real. En conjunto, dos de cada diez ciudadanos decidimos el gobierno de la nación. De alguna manera, conformamos sociedades a cuatro bandas, en las que 1/4 no puede votar; 1/4 no quiere votar; 1/4 que vota oposición; y 1/4 vota el gobierno.

Ello implica que amplias capas sociales quedan sin representación, por lo que me atrevía a insinuar que, dado los medios tecnológicos actuales (y dado el peso que los aparatos técnicos, jurídicos y administrativos del Estado tienen hoy en las propias decisiones políticas), sería más representativo un parlamento configurado, a la manera de la democracia directa griega, a través de una muestra estadística. Prácticamente mediante sorteo. Por supuesto que un sistema tal se contradice con el sistema de partidos, y podría desembocar, llevado al absurdo, en un cierto caos (tal vez no). Pero tal vez no sería una tontería que los partidos probasen a elaborar sus listas mediante algún mecanismo de ese tipo.

Sin duda el sector más masivamente relegado son los jóvenes. ¿Cómo extrañarnos de que los jóvenes pasen de política, si a unos individuos que desde los 14 años discuten de lo divino y lo humano, trabajan en muchas ocasiones, se manifiestan, hacen huelgas, beben alcohol, fuman, se embarazan... a esa gente les impedimos el derecho al voto durante al menos cuatro años? Hay casi un millón de españoles a los que imponemos obligaciones pero no otorgamos el derecho a la participación. Obviamente, cuando llegan a los 18 años están hartos de ver, oir y callar....

Habrá que resolver sin duda alguna todo el sistema de asignación de escaños. El complejo sistema electoral español prima a la vez a los partidos mayoritarios y a los extremadamente minoritarios, y eso no es, evidentemente, democrático. ¡Cómo puede costarle a un partido cada escaño más de 130.000 votos, mientras a otro le bastan con menos de 50.000! Obviamente, en ese reparto, casi 80.000 electores han quedado sin representación auténtica. Aunque los constitucionalistas se lleven las manos a la cabeza, parece obvio que el mejor sistema de asignación de escaños consistiría en un sistema mixto entre la circunscripción única nacional (para el reparto proporcional entre partidos) y candidaturas multicircunscripción. Alegar el temor a la ingobernabilidad del Parlamento es como alegar miedo a la profundización de la Democracia, es decir desprecio de la Democracia como gobierno del pueblo.

Habrá que abrir (lo que no implica ineludiblemente un sistema radical del listas abiertas), de alguna, forma, las listas a los electores, si queremos ir rompiendo la maldición de Michels. Y sobre todo habrá que incorporar mecanismos que garanticen la auténtica libertad de voto de los parlamentarios, siquiera en aquellos asuntos no previstos por el programa político bajo cuyo cobijo han accedido al Parlamento.

Son, en suma, mecanismos que nos acercan al vértigo de la Democracia real, y creciente mente directa. Mecanismos que introducen, sin duda, elementos tensionantes en el sistema político. Pero justamente para eso está el sistema político: para canalizar y resolver las tensiones trasmitidas por la sociedad, y evitar que deban resolverse, en el exterior, en el marco de conflictos más graves. No resolveremos la llamada crisis de credibilidad manteniendo por inercia instituciones viejas y anquilosadas, sino haciendo a la Democracia de partidos crecientemente participativa, y cuanto más directa mejor. Si no podemos funcionar en régimen de concejo abierto, o de democracia ateniense, deberíamos al menos acercarnos lo más posible, aprovechando los crecientes medios teóricos, técnicos (telemáticos) y administrativos de que dispone la sociedad moderna.  30/IV/1993


Para citar:
Baigorri, A. (1993), "Ciudadanos o idiotes", El Periódico de Extremadura, 4/V/1993
Baigorri, A. (1993) "Fervor y representatividad", El Periódico de Extremadura, 5/V/1993


 

2026/06/06

Del Office de Google Drive a cualquier Office

Documentos de Google Office realmente manejables off line, convertidos en masa a formato MS.


Parece una chorrada, pero el número de documentos, hojas de cálculo y presentaciones realizados en el office Google Drive, por la facilidad para compartir, empieza a ser enorme. Y ya te habrás dado cuenta de que la opción de edición sin conexión es muy limitada, de hecho verás que todos los ficheros, en las carpetas de Google Drive sincronizadas, sólo ocupan 1K, lo necesario para conectar y sincronizar. Pero sobre todo es que si un día pasa lo impensable, o si simplemente un día decides irte de Google Drive a por ejemplo alguna implementación del Euro Office (que por ahora me parece humo), o te quieres llevar un montón de ficheros a un lugar sin conexión, echarás en falta en un formato "normal" (sea el de Microsoft docxs y etc, sea el Open odt y etc). Así que ahora ponte a "guardar cómo" uno a uno esos formatos.

Pues como lo hago de vez en cuando como respaldo, y lo acabo de hacer, pues me parece que puede ser útil a alguien detallar cómo te los bajas todos y a la vez los conviertes de golpe. 

En realidad de de varios golpes, porque Google te generará, si tienes muchos, un montón de ficheros de 2 Gb comprimidos, que debes descomprimir en el disco que utilices de respaldo.

Al grano:

1. Lo mismo si estás dentro de tu correo o de Google Drive, pincha en tu foto de perfil.

2. Selecciona Gestionar tu cuenta de Google.

3. En el menú de la izquierda, pincha en Datos y privacidad, y ahí baja hasta la sección "Descargar o eliminar tus datos".

4. Pincha en Descargar tus datos.

5. Ojo ahí: vas a entrar en TakeOut, y donde dice productos, verás la opción "Desmarcar todas las opciones", porque si no te descargará correos, fotos, toda la enclavación, y ahora no quieres eso

6. Recorre todas las aplicaciones del sistema Google y pincha únicamente en Drive.

7. Desplázate hacia abajo y pincha en el botón "Siguiente paso".

8. Elige cómo te entrega los datos Google (lo más simple "Enviar enlace de descarga por correo electrónico", y así te avisará cuando tenga los ficheros listos, que puede tardar horas, o días).

9. Pincha en "Crear exportación"

Y ya está. Google Takeout convertirá automáticamente todos los Documentos, Hojas de cálculo y Presentaciones que encuentre del Office Google a formatos .docx, .xlsx y .pptx respectivamente de manera predeterminada, pero puedes escoger como decía el formato Open.

Cuando recibas el correo avisando de que está creado, accederás a este lugar, desde el que podrás descargarte los ficheros. Todos al mismo directorio, que luego al descomprimir (ya sabes, mejor con 7zip) irá creando las mismas subcarpetas que tienes en el Google Drive.

2026/06/01

El impacto de la IA en la docencia (creo que mi top en X.)

Pues que me he quedado un poco atontado, tres días que lleva ya creciendo y creciendo el número de visualizaciones de uno de mis últimos tuits. Mis visualizaciones andan entre 50 y 100, de vez en cuando alguna suma algunos cientos, y muy pero que muy esporádicamente algunos miles. Pero es que en tre días lleva 22.700, con 139 "Me gusta", 49 retuiteos (y me ha sorprendido alguno, como el de una líder del Procés a la que más de una vez he puesto a caldo, como al Procés), 98 lo han archivado, y se han generado incluso algunos diálogos. Curiosamente (o no, al menos a mí no me extraña) apenas ha tenido impacto entre los sociólogos...españoles. Bueno, sólo era una reflexión después de empezar a evaluar a los alumnos de una asignatura del segundo cuatrimestre. Concretamente Sociología General y de la Empresa, en 1º de Economía.

Va el tuit y a continuación algunos de los diálogos


No sé si ha sido una suerte o una desgracia que en mi último curso en la Universidad, exactamente en el último de esos llamados semestres (que en realidad son cuatrimestres con tres meses de clase aproximadamente, osea un bluf, como los Grados o los programas de Doctorado, o los cursos de formación continua, o...), pues justo en ese momento en el que se ha manifestado la eclosión que se veía venir, haya tenido que habérmelas con los efectos de la IA en la evaluación. 

Esa IA que yo mismo llevo años animando a utilizar a mis alumnos, para ahorrar tiempo, para alimentar la capacidad crítica y la creatividad evitando (como así nos ha servido la teoría durante un par de siglos, como antes la autoritas) recorridos innecesarios. Que les he hecho utilizar en mis clases...para que aprendan más, para que sepan más y sepan hacer más.

Llevo un par de días evaluando la última asignatura impartida, de 1º (osea, preparáos). Los exámenes de test, si no es que se han hecho de alguna forma con el examen, deduzco que han sido preparados con la IA (de hecho así ha confesado un alumno de otra asignatura de un compañero). Es decir, no han estudiado el contenido de la materia (yo sigo creyendo que aunque poco, algo se queda de ese esfuerzo) sino las 100, 200 o 300 preguntas (que ocuparían a lo sumo 20 folios a una cara) generadas automáticamente por la IA a partir de los materiales del curso, que en mi caso tienen a su libre disposición. 

A mí me hacía cierta ilusión dejarlos a (casi) todos aprobados, porque sí, y desde luego en la parte teórica lo he logrado. Osea, lo ha logrado la IA. Preparaos, porque hay que volver a los exámenes de desarrollo, a mano, y enfrentarse de nuevo al hecho de las faltas de ortografía, y ahora también a la casi incapacidad de redactar de forma improvisada, y a la incapacidad de la mayoría para escribir de una forma caligráficamente legible.

Y luego vienen "las prácticas", que suponen un 30% de la nota. Intenté invertir la proporción haciendo clase invertida (visualización de la clase en casa y realización de las tareas y lecturas en el aula), pero los alumnos se han negado sistemáticamente al aula invertida. Algún curso en que conseguí que la aceptasen provisionalmente tuve que abandonarla tras el primer o segundo tema, porque era evidente que la inmensa mayoría no se veían la clase en casa.

El caso es que mal que bien, con esas tareas conseguía que leyesen algo, o al menos que buscasen resúmenes de la lecturas (no seamos ingenuos), que buscasen y leyesen noticias que comentar/analizar, etc. Leer. Escuchar la clase (porque tenemos algo, mucho que contarles, y la letra con oreja entra), leer y escribir es lo que se espera que haga un estudiante, y debería seguir esperándose eso.

Bueno, pues hasta ese año medio funcionaba, con algunas perrerías. Hasta este año. La mayor parte de las actividades las han ordenado hacer a la IA, y por supuesto las lecturas, absolutamente todas (luego están los idiotas que encima se copypegan todo el trabajo, pero esas son los menos).

Esto es lo que viene, y no estamos preparados (y no, creo que en absoluto están mejor preparados los más jóvenes, pese al mito de los millenials y Z's nativos digitales). 

¡El próximo curso va a ser la hostia! Me he librado por los pelos.

Por si a alguien le sirve 

Site del Curso fuera del campus

Lista de videos del curso

La agenda (aproximada, no todos los cursos se hacía todo) de tareas


........................
Juan Pablo Serra   @jpserrabellver
El error, creo, fue dejarles los materiales en formato digital. Sentencia de muerte. Volver al papel y reprografía.

Artemio Baigorri Agoiz   @ArtemioBaigorri
Puede ser. Pero hace un cuarto de siglo que tienen acceso, ellos y urbi et orbi, a mis materiales digitales 🙃. Eso, si fue un error, no tiene arreglo. Pero creo que no lo es. Y la reprografía es una barbaridad insostenible en términos económicos y ecológicos.

....................

Antonio Flores 🇵🇸🏳️‍🌈🖤 @AntonioFloresUM

Si eliges como instrumento de evaluación un test será porque consideras que si responden bien los estudiantes han adquirido los resultados de aprendizaje de la asignatura. ¿No?

No entiendo la queja. Han aprobado el test, ergo tienen los conocimientos... 🤷


Artemio Baigorri Agoiz   @ArtemioBaigorri

No es queja, sino descripción y aviso a navegantes, quizás no me haya explicado bien. Feliz usted si considera que hacer bien un test implica "haber adquirido los resultados del aprendizaje de la asignatura".

.......................


Jose P.H. @SistemaMetrico

Y por qué haces exámenes tipo test ? Qué sentido tiene ? Aparte de ahórrate trabajo en la corrección, claro


Artemio Baigorri Agoiz @ArtemioBaigorri

Tiene usted razón, pero pienso que es algo más complejo.

Los exámenes tipo test creo que tienen de base tres orígenes, y en mi caso creo que todos han influido en mayor o mejor medida. Pero en el caso de los demás no sabría decir, supongo que los pedagogos lo tendrán estudiado por ahí (que algo útil tienen que hacer de vez en cuando).

1. El primero, cierto, es la reducción del esfuerzo. Cuando llegamos a tener, a principios de siglo (en el baby boom de la Universidad) casi 500 alumnos por año  entre todas las asignaturas impartidas, el test era casi un imperativo categórico: o test, o te pasabas el verano corrigiendo. Yo nunca he llegado a utilizar los artefactos de test, que me parecen un dispendio, pero la mayoría de los compañeros utilizaban (y algun@s especialmente vag@s todavía los usan, aunque ya tenemos pocos alumnos) ese carísimo papel especial pautado y la máquina que hace ping para la corrección automática. 

2.El segundo es que la calidad de la escritura, y todavía más de la escritura a mano de los alumnos, se ha reducido drásticamente en las últimas décadas (y me da igual de quién sea la culpa, si es que hay culpa y no simple proceso evolutivo). Se ven con dificultades para estructurar tres párrafos seguidos, llenos de faltas de ortografía, y en muchos casos absolutamente ilegibles. Si es que hay que obligar a que el test lo respondan en mayúsculas...y aun así en muchos casos no se esfuerzan en hacer es distinguible la A de la D.

3. Finalmente, pero no con menor importancia, en mi caso al menos, la incredulidad respecto de cualquier sistema de evaluación académica. Ni creo en forma alguna de selectividad ni en forma alguna de evaluación. Se copia mucho, se hacen muchas trampas, empezando por la trampa derivada de desigualdad generada por el capital cultural de partida. Creo que Universidad debiera ser, como en su origen, un espacio de libre acceso al que asiste quien quiere y cuando quiere y lo abandona cuando considera estar preparado. Incluso en las "profesores reguladas" (Medicina, Ingenierías, Arquitectura) el Derecho Civil y el Penal debieran bastar para regular la mala praxis. Así que sí, el test se aprueba más fácil..., pero ni aun así: mi tasa media de suspensos calculo a ojo de bien cubero que habrá estado en torno al 25%. A veces incluso probando a poner el mismo test en el parcial, en el final y en el extraordinario (¡es que hay que joderse cómo vienen!).



2026/05/27

COVID ad nauseam

 Según cálculos megaconservadores de Claude, en poco más de dos años se publicaron entre 25.000 y 40.000 artículos "académicos" (cada vez me chirría más ese término) en torno al asunto pandemia/COVID en Ciencias Sociales y asimilados (del conjunto de disciplinas académicas, no menos de 500.000 entre artículos y preprints). 

Ahora echa cuenta, en una proporción vamos a poner también conservadora, que por cada artículo se han generado no menos de cinco papers en comunicaciones a congresos (de hecho en Google Scholar aparecen 5,7 millones de referencias, de ellas más de 330.000 en español). 

Unos 120 á 150.000 documentos que además, lógicamente, se citaban entre sí porque era la literatura (naturalmente de menos de 5 años, el resto está prohibido desde hace tres décadas) disponible sobre el asunto, por lo que dispararon además el número de citas de numerosos autores, distorsionando los indicadores de todos los indexadores.

A ver, honestamente... ¿Alguien cree que todo ese mogollón generado por las CCSS han aportado algo? 

Más aun si tenemos en cuenta que la próxima pandemia no ocurrirá antes de 5 o 10 años y que por tanto, para entonces y según la legislación consuetudinaria de la Academia, ninguno de ellos será citado en la siguiente explosión bibliográfica por caduco; y en este caso además habrá razones realmente científicas para no tenerlos en cuenta por ser un conocimiento realmente caduco, pues las condiciones sociales, tecnológicas y sanitarias habrán cambiado profundamente.



..............

..........................





Lo de esta chica...

Y mira que lo que a mí me parecen chorradas, deben de tener mucha enjundia para el conjunto de la población, porque a mí me siguen cuatro y a ella 60.000, mis tuits los ven cuatro gatos y los suyos miles. Pero es que de verdad, no ya que sea naïf en tantos asuntos, es que este del enfrentamiento Boomers/Millenials ya huele. Y que lo alimente alguien que seguro que se ha despachado a gusto a menudo contra los "muros", contra la polarización, es ya fariseismo total. 




Dentro de 35 años esta chica tendrá mucho más patrimonio que el logrado por sus padres, que habrá conseguido con menor esfuerzo que el aplicado por la generación de sus padres (especialmente, claro, quienes tenían que buscarse la vida cada día en el mercado de los servicios o las ideas, en la obra, en el campo...), incluyendo la casita en la playa que habrá comprado a buen precio, antes de los 50, tras la próxima explosión de la actual burbuja inmobiliaria; con un Estado de salud con cinco o seis años más de esperanza de vida, y 10 más de esperanza de vida con calidad después de los 65, que los de la generación a la que explota mediáticamente; tendrá robot personal para ayudarle en casa y para darle conversación de calidad (no como TikTok) y consuelo si lo necesita, si no tiene compañía humana; irá en un coche que le permitirá seguir "conduciendo" casi hasta el fin de sus días; recibirá una renta universal con la que complementará su pensión (o pensiones si ha complementado con privada) y que mucho antes habrá permitido a alguno de sus hijos vivir fuera de casa desde los 18 sin necesidad de emanciparse. 

Y todo eso si sigue así, simplemente haciendo su trabajo con aplicación e inteligencia. Que si termina como tantos otros, de "asesora de comunicación" de uno u otro partido, a las órdenes de uno u otro futuro corrupto, podrá añadir apartamento de playa en el Caribe o en los Emiratos.

Naturalmente, su hijo puede que le salga contestón (desde la derecha o desde la izquierda) y denuncie los privilegios con los que ella habrá vivido frente a las dificultades que tendrá esa generación para competir con los robots y para relacionarse normalmente en unas cosmociudades que habrán alcanzado el punto de máxima entropía cultural.

Ok, Milen



2026/05/26

Medalla para el tipo de la chaqueta a cuadros

 


No sigo apenas eso de las medallas, pero tengo la nítida evidencia de que en unos cuantos casos se han concedido a personas que sólo han pasado por Extremadura para nacer y luego administrar alguna herencia, o para recibir encargos, contratos o ayudas, para nada a aportar. Así que la verdad es que, como no lo sigo mucho, yo habría jurado que Gallardo I ya la tenía, qué menos con todo lo que ha hecho por la tierra en la que ha nacido y aún vive (y seguro que podría estar viviendo más fresco y cómodo en otras tierras).

Que no la tenga, la medalla, "el tipo de la chaqueta a cuadros", aquel insulto tan cutre del PP contra alguien que es precisamente el paradigma del emprendedor y del industrialista, esas cosas que fascinan discursivamente a la derecha (si hubiese empezado más joven, estoy seguro de que su último emprendimiento no habría sido una refinería, sino que luego habría terminado intentando construir una central nuclear unipersonal, especialmente después de que el PSOE extremeño tragó con el riesgo nuclear), es ciertamente una vergüenza. 

Ante todo una vergüenza para el PSOE, claro, que supongo se resistiría primero por pudor, luego por vulgar cobardía. Pero especialmente para el PP, que como he dicho se supone que debe poner como ejemplo (lo que deberían expresar las medallas, aunque no siempre sea así), para la ciudadanía, para las nuevas generaciones, a este tipo de personas. Aunque no siempre haya acertado en sus emprendimientos. 

Y los carpetovetónicos que controlan el gobierno de Guardiola deberían admirar especialmente ese modelo de hombre hecho a sí mismo, luchando contra los elementos, persiguiendo sueños quijotescos a veces imposibles..., aunque la humildad y discreción del chatarrero esté muy lejos del modelo torete o el conquistador a caballo que más los inflama. 

Y claro, también entiendo la lógica de quienes se opongan, razones tienen.

2026/05/24

Cuando las barbas del área académica vecina veas pelar

Pero no lo han hecho. Durante décadas la Universidad, el resto de las áreas, se han reído incluso de Sociología por la falta de respeto que (con la anuencia, eso es lo peor, de los propios "sociólogos", que muchos ni lo son, colocados en la Universidad) se ha tenido con este área.

Ahora resulta que un nuevo decreto pone patas arriba a todas las áreas. Con una medida, pero a lo grande, que en realidad ya están aplicando desde hace años algunas universidades. Ahora descubren algunos cómo se puede okupar el Conocimiento. Áreas que vivían felices sin dejar que nadie ni siquiera se acercase (hemos visto áreas de Historia Actual, que para muchos viene a ser una mezcla de Sociología, Economía y Política pero sin haber estudiado ni papa de Sociología, Economía o Ciencia Política, dando 0 puntos a un candidato sociólogo, que además de Historia Contemporánea ha estudiado cómo es la sociedad actual desde la Sociología, la Economía, la Política, el Trabajo, la Opinión Pública... y otras muchas barbaridades similares)

Lo he dejado escrito en X. Aunque ya lo vengo escribiendo aquí y allá desde hace tannnntos años. Hala, el que venga detrás, que arree.


Hace muchos años que tenemos Físicos, Químicos, Matemáticos, Filósofos, Psicólogos, Bibliotecarios, Geógrafos, Historiadores... okupando docencia de Sociología. Por citar sólo egresados en titulaciones que no incluyen ni una asignatura de Sociología General, y cuyos egresados ni siquiera suelen tener mucha idea de qué va eso de la D Sociología, pero hay más: teólogos, economistas, politólogos, que bueno, al menos saben de qué va, aunque sólo la hayan visto, con suerte, de pasada.

Pues nunca se ha encontrado en la Universidad (en otras áreas, en sindicatos, en la Era Bolonia comisiones de calidad...) apoyo contra ese sindios.

¿Que ahora les toca a todos los demás? Han debido percibir que si a los sociólogos que protestan y denuncian nadie les hace ni puñetero caso, puede ser generalizable. 

Pues hala, a joderse.



 

Artículos relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...