Una cultura con normas morales medievales intentó acabar con uno de los símbolos mas globales de Nueva York como faro de la cultura occidental.
Alguien que representa a esa cultura, y que se siente cómodo en ella, gobierna hoy la ciudad.
Un blog de Sociología, aproximadamente
Una cultura con normas morales medievales intentó acabar con uno de los símbolos mas globales de Nueva York como faro de la cultura occidental.
Alguien que representa a esa cultura, y que se siente cómodo en ella, gobierna hoy la ciudad.
A ver..., que nos felicita Feijóo...
¿Futuro brillante? ¿Lo dirá por los focos que iluminarán el cementerio nuclear? ¿Por las autovías que se detienen cuando llega el PP? ¿Por el apagón de inversiones en la ciudad más brillante de la región en cuanto llega el PP?
Estos días alguien recordará a otro creador sólo asesinadito, por tanto sin derecho a Memoria, aunque como otros también íntimo de García Lorca. No se lo llevaron al campo, como a Federico, sino que lo ejecutaron directamente en la cárcel de Ondarreta, sin haber cometido otros delitos en su vida que perpetrar Racionalismo (he subrayado la R, no vaya a leer alguien N), usar gabardinas enormes, diseñar la cabecera del diario Arriba y escribir algunas poesías.
Aizpurúa, que bien podría haber inspirado al héroe de El manantial (Aynd Rand) fue descerrajado a tiros uno de esos días del 36, cuando estaban a punto de entrar los nacionales en San Sebastián.
Aizpurua me ha sonado, al verlo aparecer por ahí, supongo que por mi atracción por la arquitectura y sus nombres (ay, si no hubiese odiado tanto las matemáticas, y eso que fui por Ciencias, y no hubiese sido tan precipitado y por tanto sucio en el dibujo lineal...) y porque me lo había encontrado en Gabriel Celaya. Cuenta Celaya (que pudo sobrevivir a Franco sin tener que salir de España) su último encuentro con ambos, ejecutados al poco con días de diferencia, uno por cada bando de asesinos descerebrados.
Pero también era el fundador de la Falange de San Sebastián, y yo le había negado el saludo, aunque nos conocíamos desde niños. Federico le hablaba a José Manuel, me hablaba a mí, y los dos le contestábamos, pero no conseguía que José Manuel y yo nos habláramos. ¿Por qué? Porque la guerra civil estaba ya latente. Pero Federico no lo entendía: “Los dos sois amigos míos”. Era inútil. Había algo que no marchaba (…)
Aquel día, cuando se marchó Aizpurúa, Federico me dijo algo terrible que nunca me he atrevido a contar. Terrible pero a la vez hermoso porque demuestra con que inocencia caminó hacia su muerte… Me preguntaba Federico por qué yo no había querido saludar a José Manuel Aizpurúa, y por qué, entre los dos, le habíamos creado una situación absurdamente tensa. Yo trataba de explicárselo con frenesí, quizá con sectarismo, y él, incidiendo en lo humano, trataba de explicarme que Aizpúrua era un buen chico, que tenía una gran sensibilidad, que era muy inteligente, que admiraba mis poemas, etc. Hasta que al fin, ante mí cada vez más violenta cerrazón, reaccionó, o quizá quiso que abriera los ojos de sorpresa, con la confesión de lo terrible:
Es como José Antonio Primo de Rivera. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Pues te lo digo. Solemos ir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me convine que me vean con él.
Federico se reía. Creía que aquello no era más que una travesura de niños. No veía nada detrás". ( https://archive.org/details/poesiayverdadpap0000cela/mode/1up )
Un poquito sobre el mozo este mozo, aquí
"a diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la inteligencia artificial no solo está transformando la economía y los modelos productivos, sino también la cultura y la opinión pública, e incluso tiene la capacidad de difuminar la realidad", dicen.
Aburren. Desde la tablilla de arcilla, todas las revoluciones tecnológicas han hecho lo mismo, y los apocalípticos les han atribuido los mismos males y temores.
Y para poder absoluto, el de Gengis Khan, el de César, el de Enrique VIII, el del Zar de Rusia (el del s. XIX y el del XXI), el de Stalin, Hitler, Mao, Castro, Pinochet o Maduro.
La IA, como un componente evolutivo más de la Sociedad Telemática, impulsa como antes lo hizo la matriz Internet, la mayor concentración de Conocimiento (eso es Poder), pero simultáneamente y como derivada irrefrenable, la mayor descentralización/difusión de Conocimiento (y por tanto de Poder) de la Historia.