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2026/03/03

Periferias

 


El 27 de diciembre publicada El País un reportaje sobre la presencia de las mujeres en la Escuela de Frankfurt. Como casi nunca me quedo en lo evidente, en lo obvio que se nos presenta como descubrimiento, eu lectura me empujó a escribir este tuit, que dejo aquí también para que no se me olvide, que de X. todo se olvida, los tuits sí que son como lágrimas en la lluvia.

Es importante dar luz sobre las periferias, sea para iluminar a las mujeres desposeídas de su propia luz, sea para evidenciar apropiaciones, plusvalías intelectuales extraídas de su entorno por las grandes luminarias.

Porque también se borraron a hombres que aparecen en fotos como ésa, porque en toda periferia hay mujeres y hombres. Unos se difuminaron quizás porque no tenían el ansia viva de brillo que tenían otros como Marcuse o Horkheimer. Otros, supongo que como algunas mujeres, porque su trabajo simplemente no era brillante, o porque ciertamente el soporte de un bibliotecario a una teoría o a un libro más allá de recogerlo en el prólogo o el epílogo, pues no sé yo... 

A unos los difuminaron Unos, los hunos, los nazis, porque no les dio tiempo, o no tuvieron medios, para escapar de aquel infierno. Y quizás eso ocurrió en el caso de alguno de los más jóvenes cuando aún no habían dado todo lo que su intelecto podía dar de sí.

Y a otros los difuminaron Otros, como a Wittfogel, un sabio cuyos análisis de las sociedades hidráulicas y sobre todo su concepto de despotismo oriental han sido/son fundamentales para entender aspectos claves del desarrollo humano, pero que como vieron pronto la luz sobre lo que realmente significaba el comunismo moderno (para Wittfogel ineludiblemente termina en estalinismo/maoísmo) se convirtieron en militantes anticomunistas y por ello se les borró del mainstream europeo, controlado durante casi medio siglo por el marxismo académico (académico, eh, que a los koljoses, las comunas chinas o a la zafra ninguno nadie iba motu proprio). 

Pero lo mollar, que diría algún cursi, que me sugiere la noticia: hemos vivido en la última década tal remake del post 68 en todos los ámbitos de la cultura que no es extraño que también se haya puesto de moda la Escuela de Frankfurt. A mí la verdad es que sólo me estimuló de verdad Marcuse, y sólo en la adolescencia intelectual (que dura más que la biopsicosocial), porque fíjate lo bien que en los 90, cuando casi lo había olvidado, me habría venido esa cita suya que añado entre las imágenes, para la Sociología del Ruido que amagué (sólo amagué) a construir. Curiosamente no la he visto utilizada por ningún postmo-marxista, con lo bien que les vendría para el sustrato ideológico de ataque a la Ayuso...

Mira, que me ha picado, y por lo pronto voy a ver si le echo un vistazo a la Historia "oficial" de Martin Jay, a ver qué fue de Christiane Sorge, parece que economista casada sucesivamente con dos fundadores (un catedrático y su discípulo), de la que no encuentro nada por ahí.  

     








 

2014/06/06

Diversidad excluyente, minorías que ordenan

La camiseta más barata de Desigual cuesta 19 euros. Un chollo para las compradoras conspicuas europeas que en realidad nunca comprarán, por demasiado barata. Pero no es moco de pavo, incluso en proporciones europeas: es lo que gana en un día una minijobista. Lo desigual vende. Por desigual, no necesariamente porque aporte algo distinto (¿de qué se trata en esa marca, en realidad, sino de los estampados floridos e incluso pelín horteras de toda la vida, especialmente de finales de los '60, pero organizados de otra forma?). La moda desde Custo Dalmau (que no por nada, forma parte de mi cohorte de edad) está llena de ese tipo de expresiones de la postmodernidad por las que se prima la diferencia. Así que quienes hemos buscado siempre distinguirnos de la masa aborregada estamos divertidos: ¿eso es justamente lo que hace ahora la masa aborregada? ¿intentar distinguirse para ser iguales?. Pues vale, con su pan.

¿Con su pan? Para nada. Con el pan del común. Porque ahora la diversidad, que ha conducido a discriminaciones positivas tan discutidas en nuestro entorno cultural, alcanza cotas surrealistas. Por ejemplo, es más probable que te contraten en determinades universidades si te declaras bisexual (o cualquier forma de expresión GLBTI) que si ocultas tu orientación sexual, o cometes el pecado de ser hetero. Es más probable si procedes de una región, comarca o pueblo que tenga una lengua propia que si hablas correctamente la lengua común en la que has de enseñar, corregir, producir (por ejemplo, que para entrar en mi Universidad como profesores estuviesen privilegiados los nacidos en los pueblecitos del Valle de Jálama, en la frontera con Portugal, respecto a los nacidos en las Vegas del Guadiana, por poner un caso, o simplemente en Madrid, porque conocen a fala, ese dialecto que con todo el derecho quiere ser lengua, que hablan unas 6.000 personas). Elementos tan dignos de discriminación positiva, para la moral postmoderna, como una minusvalía física.

No es broma, para nada. Son ya normas morales establecidas. Me llega un correo ofreciendo un económicamente atractivo puesto de profesor en una Universidad australiana, en el que se advierte a los hombres blancos, heteros y angloparlantes de que

"Macquarie University is an EO Employer committed to diversity and social inclusion. Applications are encouraged from people with a disability; women (particularly for senior and non-traditional roles); Indigenous Australians, people who identify as GLBTI; and those from culturally and linguistically diverse backgrounds."

¡Estamos apañados! Toda la vida intentando no excluir a nadie, para terminar siendo excluidos por aquellos cuya exclusión hemos denunciado. En realidad es una ley social, de la misma forma que terminan  siendo víctimas de las revoluciones quienes, sin obtener beneficio de dichos cambios (o incluso perjuicio, pues suelen pertenecer a las élites contra las que se hacen las revoluciones) las han abrazado más entusiásticamente, según el dicho saturniano del girondino Pierre Victurien Verginiaud (aunque habría quien podría decir; pues te jorobas, por encender a la bestia)

Vista la forma postmoderna de entender la dialéctica cuali/cuanti, y como lo minoritario se convierte en hegemónico, no me extraña que las minorías que han perdido las elecciones europeas en España consideren que son las depositarias legítimas de TODA la legitimidad y TODA la soberanía del pueblo español (así, unívoco y nada diverso desde su perspectiva). Las minorías deciden.


2012/10/20

En torno al estigma

De entre los temas que disfruto explicando en clase (sí, no sé cómo es eso, pero disfruto explicándolos; no en la interacción que casi nunca hay, sino en la mera explicación, esa sensación de que el discurso que estás haciendo puede ser útil a quienes lo escuchan) están los relacionados con la socialización, la desviación y la exclusión. Me gusta cómo quedan las sesiones en las que intento trasladar, especialmente a los del Master de Formación del Profesorado de Secundaria porque creo que realmente puede serles de utilidad, lo que la teoría sociológica viene aportando en torno al etiquetaje y el estigma.


Y también ocurre cuando a esos alumnos, y en este caso también a los de Economía y Administración de Empresas, en el tema dedicado a la estratificación social (osea, a la desigualdad), les explico los mecanismos de la exclusión social. A mí me resulta particularmente interesante lo que la Escuela de Frankfurt nos enseñó respecto de esos procesos, ejemplarizando a la perfección en el caso de los judíos en la Europa nazi (que no sólo fue Alemania, ni mucho menos). La Psicoanalítica Social de Erich FrommWilheim Reich o Herbert Marcuse ayudó mucho también precisamente a la construcción de las teorías del etiquetaje y el estigma.



Disfruto en esas clases.

Pero es todo tan claro, tan meridianamente claro... A veces las cosas son mucho más complejas, o confusas, o oscuras incluso. Y es mucho más difícil ver la luz.

Por ejemplo, si un colectivo subcultural puede ser utilizado como clarísimo objeto de aplicación de todos esos modelos, es el de la homosexualidad, especialmente el de la homosexualidad masculina. Aquí tienen un ejemplo muy explícito de análisis desde la Psicología Social,  y aquí otro desde la Sociología, con una interesante perspectiva microsociológica  (por supuesto, de la cosa Queer paso olímpicamente, porque para mí en una ideología cultural, no una teoría social).

Pero, efectivamente, a veces las cosas (o los hechos sociales, que queremos tratar como cosas siguiendo del dictum del maestro Emile) son mucho más complejas. Las conexiones entre estructura y función, entrecruzadas con las variadas pulsiones que empujan a los actores sociales a la acción, determinan realidades que no se ajustan exactamente a la claridad de las teorías.

Me ha llevado a pensar en ello este post de Pere Estupinyá, un excelente periodista científico (de esos que intuyo en la trastienda de la botiga de los Punset, trabajando como los chinos en los sótanos de Occidente) del que ya he bebido en otras ocasiones (sobre todo cuando andaba de becario en el MIT), sobre el debate en torno a las transfusiones de sangre en distintos países, y las distintas variables que se consideran. Cuando menos, interesante para debatir...



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