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2026/03/14

Como siempre, haciendo amigos (o quién iba a decirme a mí que terminaría entendiendo a Israel)


Pocos hilos tan explícitamente antisemitas, y jaleado desde el propio tuit, he leído en los últimos tiempos en gentes dijéramos que significativas para alguna parte de la población dijéramos que progresista (no sé muy bien cómo alguien que procede de CiU puede serlo, pero este país es así de gracioso, al fin y al cabo Junts ha sido el sostén de nuestro "gobierno más progresista de la Historia").

Este señor hace unos días presumía (como los de su primera cuerda hacían en el tardofranquismo, mostrando a los pijos de la gauche divine barcelonesa como prueba de que en España había libertad) de lo libres que son las hijas de los oligarcas religiosos y económicos iranís en sus espacios, cerrados al pueblo llano. Pero veo (X. se empeña en metérmelo sin yo pedirlo, no sé si gratis por cosa del algoritmo provocador, o de pago, en mi TL) que ha dado un paso más allá. 

Ahora querría encerrar (es lo que se hace con los asesinos, ¿no?) a todos los israelitas, todos, todas y todes (porque en Israel puede haberlos, haberlas, haberles), no sé si en un campo de concentración, pero es la única forma de encerrar a tantos de vez. 

Pero en realidad ya están encerrados, quizás en el lugar al que no debieron ir. Les habría sido más eficaz comprar un trozo de América como hicieron los nazis fugitivos, o como hicieron los fanáticos protestantes fundadores de los Estados Unidos. Al fin y al cabo tenían dinero, saben acumular dinero: son los auténticos padres de la ética protestante, que tomó del Antiguo Testamento la racionalización de la vida, el éxito como bendición, el legalismo y la sobriedad (no lo digo yo, sino Max Weber). Más o menos como la Obra bajo cuyo manto intelectual se formó el susodicho.

Fue un error, sin duda. Escogieron la que creían su tierra de origen (no sé qué dirá hoy el ADN de la población de de Israel, seguro que como la Noosfera cubre todo el planeta), y ahora viven tan encerrados como lo estuvieron, en guetos en la Edad Media en toda Europa, y en la Edad Contemporánea en campos de exterminio nazis y en el Gulag soviético. 

Ahora están encerrados en un rincón árido y olvidado al que dieron vida y un potencial inmenso, pero rodeados de vecinos que en vez de aprovechar sus aportaciones intentan acabar con ellos. Unos vecinos que han alimentado con sus ataques y provocaciones a un sionismo belicista al que, lógicamente, dan carta blanca los israelitas en cuanto se sienten amenazados de muerte. 

Y es que han decidido que esta vez, no. Para nada. Que de morir, morirán matando. Yo no sé si me atrevería a tanto, me socializaron en una cultura cobarde, la que creo correcta. Pero los comprendo.


Y claro, no me he podido aguantar


2024/07/07

Francia o las clases medias en acción

Circula hoy mucho un (como todos los suyos) interesante artículo de Esteban Hernández en El Confidencial, que además está (al menos hoy) en abierto, en el que, en parte teniendo a Francia a la vista, sobre la que ya planteaba este esquema el otro día, habla de los riesgos o amenazas que pueden derivar de las clases medias. Tiene mucha razón en buena parte de sus planteamientos, y así justamente se lo hacía ver al periodista del Huffignton que me interrogó sobre ello cuando la debacle



Las clases medias son un concepto delicuescente. Absurdo para un marxista de manual (osea, cenutrio) y demasiado simple y por tanto rara vez acertado para un positivista duro (cuestión de números), en cualquier caso sujeto a debate durante más de un siglo. Y que además tiene significaciones muy distintas según nivel de desarrollo económico y según el nivel de inmersión en la Tercera Ola o Sociedad Telemática, de inserción en la Urbe Global.

Ese mito de las clases medias y el franquismo no es mito, sino realidad. El franquismo supo construir esa clase colchón, se aplicó a ello con fruición con los planes de colonización y la política agraria en general, con el corporativismo minero e industrial, con las universidades laborales. Son esas clases medias, especialmente sus hijos, que se creían ya definivamente, como familia, a salvo de las quemas, las que a partir de la primera crisis del postfordismo, o más bien última de la Segunda Ola, de pronto se vieron con el agua al cuello, como cualquier jornalero, chca o menesteroso en general.

Osea que sí, mucho cuidado con la clase media, las clases medias más bien. Porque las hay ilustradas, que se revuelven contra los de arriba, y silvestres, que se revuelven contra los de abajo. 


Y sobre Francia se abaten además tantos otros dramas. Eso sí que es interseccionalidad: lo religioso, la deriva nacionalista de todo dios, la violencia de todos contra todos, la modernización mal entendida, el tradicional antisemitismo renovado, la locura nuclear que está arruinando el país... Y sólo faltaba llamar al engendro pozo al que se ha tirado la socialdemocracia Frente Popular. De nuevo.

Como concluía en uno de mis últimos tuits, el problema de Francia es que todos tienen razón. Pero no pueden tener a la vez razón los contrarios. De ahí el maremagnum.

Addenda post Segunda Vuelta (8/7/2024)

La gente está encantada. No sé de qué: la extrema derecha ha sacado más de 10 millones de votos, frente a no llega a 7 el Frente No Tan Popular. El partido socialista ha desaparecido. Francia sigue como hace una semana, y mi análisis creo que era acertado: todos tienen razón, pero todos no pueden tenerla. Nos veremos en un año, porque ahora empieza el auténtico merdé.


 

 


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