Pocos hilos tan explícitamente antisemitas, y jaleado desde el propio tuit, he leído en los últimos tiempos en gentes dijéramos que significativas para alguna parte de la población dijéramos que progresista (no sé muy bien cómo alguien que procede de CiU puede serlo, pero este país es así de gracioso, al fin y al cabo Junts ha sido el sostén de nuestro "gobierno más progresista de la Historia").
Este señor hace unos días presumía (como los de su primera cuerda hacían en el tardofranquismo, mostrando a los pijos de la gauche divine barcelonesa como prueba de que en España había libertad) de lo libres que son las hijas de los oligarcas religiosos y económicos iranís en sus espacios, cerrados al pueblo llano. Pero veo (X. se empeña en metérmelo sin yo pedirlo, no sé si gratis por cosa del algoritmo provocador, o de pago, en mi TL) que ha dado un paso más allá.
Ahora querría encerrar (es lo que se hace con los asesinos, ¿no?) a todos los israelitas, todos, todas y todes (porque en Israel puede haberlos, haberlas, haberles), no sé si en un campo de concentración, pero es la única forma de encerrar a tantos de vez.
Pero en realidad ya están encerrados, quizás en el lugar al que no debieron ir. Les habría sido más eficaz comprar un trozo de América como hicieron los nazis fugitivos, o como hicieron los fanáticos protestantes fundadores de los Estados Unidos. Al fin y al cabo tenían dinero, saben acumular dinero: son los auténticos padres de la ética protestante, que tomó del Antiguo Testamento la racionalización de la vida, el éxito como bendición, el legalismo y la sobriedad (no lo digo yo, sino Max Weber). Más o menos como la Obra bajo cuyo manto intelectual se formó el susodicho.
Fue un error, sin duda. Escogieron la que creían su tierra de origen (no sé qué dirá hoy el ADN de la población de de Israel, seguro que como la Noosfera cubre todo el planeta), y ahora viven tan encerrados como lo estuvieron, en guetos en la Edad Media en toda Europa, y en la Edad Contemporánea en campos de exterminio nazis y en el Gulag soviético.
Ahora están encerrados en un rincón árido y olvidado al que dieron vida y un potencial inmenso, pero rodeados de vecinos que en vez de aprovechar sus aportaciones intentan acabar con ellos. Unos vecinos que han alimentado con sus ataques y provocaciones a un sionismo belicista al que, lógicamente, dan carta blanca los israelitas en cuanto se sienten amenazados de muerte.
Y es que han decidido que esta vez, no. Para nada. Que de morir, morirán matando. Yo no sé si me atrevería a tanto, me socializaron en una cultura cobarde, la que creo correcta. Pero los comprendo.
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