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2019/04/03

A vueltas con la despoblación y el envejecimiento

Al abrigo de la manifestación carpetovetónica en Madrid, los medios se ocupan de los territorios despoblados y envejecidos, o de la despoblación en general. Para un reportaje sobre el tema me envían un cuestionario, aquí están las respuestas. Daba más de sí para completar el reportaje, pero hoy manda la brevedad (informan de que sólo lleva 7 minutos leerlo)

¿Cuál es la principal problemática de la España rural, especialmente para los mayores?
No se puede generalizar. Lo que se llama la España rural, que de rural ya tiene poco, es extremadamente diversa. No es lo mismo el nivel de servicios y asistencia al que los mayores pueden tener acceso en los pueblos dinámicos de regadío, o en los pueblos relativamente cercanos a ciudades, en sus áreas metropolitanas o a menos de 50 km, que en los desiertos demográficos que mediáticamente se han dado en llamar la "España vacía", que en realidad lleva vacía unas cuantas décadas. 
En los primeros la problemática de los mayores no se diferencia de las que pueden tener en las ciudades. Incluso es posible que tengan mejor atención y servicios que en las barriadas más pobres o cascos antiguos degradados de las grandes ciudades, en las que ni siquiera hay plazas suficientes en las residencias, mientras que en muchos pueblos sobran. En los segundos es donde se da la principal problemática, que se puede sintetizar en una palabra: autonomía
Ese es el concepto importante, más que el de dependencia. Cuando son dependientes esos mayores se desplazan cerca de los hijos en las ciudades, o a pueblos más grandes cercanos en los que hay residencias. El problema es la autonomía, porque al no contar con servicios básicos, y aunque estén en buenas condiciones físicas (por lo que prefieren seguir viviendo en sus casas en el pueblo), quizás no tengan facilidad para conducir, y por tanto no pueden desplazarse a comprar o a los servicios. Los servicios sanitarios no es tanto problema porque la red de logística sanitaria española es de alto nivel y llega a todos los rincones, pero no ocurre lo mismo con las tiendas, o los bancos. 
¿Por qué ya nadie quiere vivir en los pueblos?
Hay que volver a hacer la misma distinción. Hay pueblos muy dinámicos, en los que hay oferta de empleo y simplemente la población autóctona o ha sido sustituida, o se ha incrementado con la población inmigrante (mucha de la cual se dedica precisamente a atender a mayores dependientes), que es en los que se concentra la mayor parte de la llamada "población rural", y que cuentan con todo tipo de servicios básicos (ayuntamiento, trabajador social, servicios médicos, farmacia, bares, bancos, comercios, colegios, dotaciones de ocio, Internet). 
Y luego están esos otros a que me refería antes, en los que efectivamente sólo quieren vivir algunos mayores mientras se encuentran en buenas condiciones físicas. En los últimos años muchos de estos pueblos han doblado su población sólo con la población inmigrante que se ha instalado para trabajar cuidando a los propios mayores. Y es lógico, porque las condiciones de vida son duras, especialmente para la población más joven, que requiere más servicios que los mayores, y sobre todo requiere gente con la que relacionarse. 
¿Cómo puede explicarse esto desde el punto de vista sociológico?
Sociológicamente se explica por los cambios tecnológicos que han conducido a la concentración productiva en las ciudades, a lo largo de los últimos dos siglos. La gente emigra a aquellos lugares en los que puede conseguir mejores condiciones de vida. No son razones culturales de no valoración de lo rural, como hay quién dice. Todo el mundo valora eso que llamamos rural, le encanta, lo disfruta, pero no quiere vivir allí, y es lógico. De hecho hay pueblos que seguramente ni siquiera debieran estar poblados. Se poblaron en los siglos XVII y XVIII en periodos de hambrunas, en los que se roturaron para el cultivo los últimos restos de bosque en muchas zonas de sierra, y que debieran haberse convertido de nuevo en bosques. 
¿Cuáles son las posibles soluciones?
Las soluciones son también diversas, y hay que adaptarlas a cada territorio. Hay zonas rurales que en sí mismas podrían hacer de la necesidad virtud y convertirse en espacios residenciales para los mayores, con una densidad suficiente que permita que dispongan de servicios de calidad. Son los poblados de jubilados que desde hace dos décadas proliferan en el Sur de los Estados Unidos, y aquí ya tenemos la base, los pueblos. 
En otros casos simplemente habrá que "cerrarlos", y esos territorios ser atendidos/cuidados/explotados desde núcleos de mayor tamaño (porque el territorio necesita estar habitado en cualquier caso, para que no se degrade en términos ecológicos). 
En otros basta un pequeño apoyo, a menudo tan simple como una buena conexión de Internet, para facilitar a nuevos pobladores la instalación. 
En otros casos se trata incluso de fomentar la neocolonización. Lo que los jóvenes okupas hippies hicieron en Fraguas, Castilla la Mancha, y por lo que han sido condenados, hay que reglamentarlo. Hace décadas se regalaron pueblos vacíos a los sindicatos para que se montasen sus clubs de vacaciones. No es posible que haya jóvenes que quieren irse a vivir al campo y no se les permita ocupar y recuperar un pueblo abandonado que es propiedad pública. 
Por tanto, no puede decirse, como a menudo se espera con esas operaciones mediáticas de la España vacía, o de que esto o lo otro "también existe", que exista UNA solución mágica para todos esos casos. Hay muchas posibles soluciones, y hay que tener en cuenta que muchos de esos pueblos no tienen solución, y terminarán desapareciendo, como tantos desaparecieron entre 1960 y 1980 en Burgos, La Rioja, Navarra, Aragón, etc.

 Y casi a la vez tengo una entrevista con los tertulianos del noticiario de la noche en la televisión regional extremeña. Aquí está recortada la intervención, lógicamente repito algunos de los argumentos ya utilizados en el cuestionario:



Reflejos en Tweeter

 

  • 2019/03/11

    De ese lugar donde los pollos se pasean crudos y las ovejas no son tan conformistas como nos cuentan los cuentos....

    El deseo de huir de un destino trazado


    Lo de tener cuidado con el campo, ese lugar donde los pollos se pasean crudos que a saber quién lo dijo  (por derecho debería ser de Tono) sigue siendo cierto. Y habría que advertirlo especialmente a periodistas y sociólogos de ciudad. Por eso, yo que empecé como periodista y he terminado como sociólogo, hace muuuuchos años que me impuse el no leer jamás un libro sobre "lo rural" escrito por alguien "de capital".

    Por eso, de periodistas, después de los de Eliseo Bayo (que anduvo por mil rincones urbanos, incluidos algunos de esos en los que hay que andar con una pinza en la nariz, pero básicamente era de pueblo) no he vuelto a leer ninguno. Con él se escribieron los últimos grandes libros-crónica sobre lo que hoy es la Ruralía, ese fragmento de la urbe global (lo siento, pero ni Oración de campesinos ni El manifiesto de la tierra están escaneados por ningún sitio, tendrán que buscarlos en bibliotecas o librerías de viejo)

    La "casica" de "el monte", que un día fue espacio de disfrute cuando tocaba recoger la uva, las olivas o las almendras

    Así que no cedí a la tentación consumista (cedo a pocas tentaciones consumistas, la verdad) de leer "La España vacía". Me temía lo que, buscando otra cosa, me encuentro ahora  (mucho tiempo ha, pero la red es eso, que nada envejece) tan bien analizado en estos textos de la politóloga Leyla Martinez y del geógrafo Jesús Cuadrado (aunque no coincido con sus propuestas de agrupaciones, al menos tal y como son habitual y alegremente sugeridas por muchos geógrafos). 

    De la casa cerrada

    Me resulta especialmente graciosa la crítica que Martínez hace del análisis del crimen de Fago que se hace en el mediático libro: la teoría de la "privación sensorial", para referirse a un crimen que desde hace más de una década yo lo utilizo de vez en cuando en cursos y conferencias como paradigma de la urbe global (tras la urbanización del mundo rural) y sobre todo de la californication.



    E interesante la reflexión de Cuadrado, que no siempre se tiene en cuenta, sobre la importancia de discernir entre los "dos tipos de pobladores" de muchos de esos pueblos aparentemente abandonados: los permanentes y la “población vinculada” (yo mismo y millones más en toda España, unos empadronados y otros no), que tiene una vivienda utilizada temporalmente, normalmente muy cuidada. Y a veces plantean, digámoslo también, problemas de convivencia con los permanentes, especialmente con algunas de sus actividades, sea productivas (ganadería), sea de ocio (quads, motos, caza...). La californication.

    La "población vinculada", en muchos casos incluso empadronada, es a menudo la que mejor conserva (o recupera) el patrimonio

    Lo general en lo particular




    Las fotografías son todas propias





    2012/11/09

    ¡Ándele pues! (en faena)

    Vengo a la UABC invitado por Arturo Ranfla y Rosa Imelda Rojas, del Instituto de Investigaciones Sociales y la Facultad de Arquitectura y Diseño respectivamente, para impartir un seminario a los alumnos y profesores del Master y el Doctorado en Planeación y Desarrollo Sustentable.



    Vine el año pasado por una semana (cuando cruzo el Atlántico yo necesito tener por lo menos tres días antes de actuar para adaptarme, y un par después para disfrutarlo; no sé cómo lo hacen los políticos y los ejecutivos, yendo y viniendo como el que hace un desplazamiento urbano) al XXIV Encuentro de la red de Investigación Urbana (lo que por cierto me olvidé de contar por aquí, a pesar de que fue una visita estupenda), y fue entonces cuando surgió la posibilidad. Me resistí a una estancia más larga, pues el momento existencial no estaba para largas ausencias, pero un mes se pasa en una exhalación. El enriquecedor contacto del año pasado me hacía además atractiva una estancia algo más larga, y no dejaba de ser un valor añadido la posibilidad de poder volver a andurrear un poco por "el vecino del Norte" (una de tantas denominaciones usadas acá) durante alguno de los fines de semana.

    Del agotador viaje, con sucesivos retrasos desde Madrid, de unas 36 horas (aunque Aeroméxico se enrolló en México DF y pude dormir unas horas en un hotel cercano al aeropuerto) me pude recuperar muy bien durante unos días de descanso. El alojamiento que me han preparado es un lujo (aunque yo hubiese preferido un apartamento para hacerme mis sanos guisoteos, pues seguro que vuelvo con unos cuantos kilos de más).


    Y la vista desde la habitación es muy relajante.


    Llegué coincidiendo con la visita de la Catrina. Yo creía que siempre andaba sola, pero en algún rincón la he visto bien acompañada.


    Y ya entrando en faena, hay que decir que, como siempre ocurre, ellos creen que vengo a enseñar, pero en realidad vengo a aprender. Me llevo una carga mucho mayor de conocimiento que el poco que yo puedo depositar. Y así ha sido, desde luego, en la primera semana. Me he reunido con una treintena de investigadores entusiastas, comprometidos con la investigación y sumamente creativos.




    Y pacientes, porque el martes, en la primera sesión (la estructura que se repite durante las cuatro semanas es una conferencia, al día siguiente una sesión de debate y al siguiente una sesión de tutorización), se me fue el santo al cielo y estuve hablando casi tres horas.. con severas protestas después de mi garganta, también hay que decirlo.

    La segunda sesión, de debate en torno a la temática de la conferencia y de las lecturas complementarias sugeridas, fue también sumamente intensiva, espero que productiva también para ellos/as, al menos tanto como lo fue para mí. Las tres horas, de nuevo sin descanso, se pasaron en una exhalación.




    Y en la tercera sesión, en la que los alumnos exponen sus proyectos de investigación o tesis, para sufrir un bombardeo de anotaciones críticas y sugerencias del grupo, creo que fue también sumamente estimulante para todos nosotros. Estas cosas te reconcilian con la enseñanza.



    Después de tratar de "Elementos para una Sociología del agua", las siguientes semanas se dedicarán a "la competencia en los usos del suelo rústico";  "¿Y qué pasa con los agricultores en el jardín de la urbe global?"; y "Ocio, espacio, conflictos y sostenibilidad: el botellón, por ejemplo". Espero no perder fuelle y poder mantener el nivel.

    2012/07/05

    Campo, rural... vaya lío


    Me envía una colega un link a la entrevista que en El País hacen a Saskia Sassen, con ocasión de la presentación de su libro, supongo que en el marco de la participación en algún curso de verano. Me remiten el link con este comentario: "Urbes, ciudades y mesópolis, el retorno a lo rural, fíjate"...


    No sigo a Sassen (aunque admiro su esfuerzo en un campo tan machista como es de la Sociología), como no sigo a Castells (aunque envidio su tesón), como no sigo a Giddens (aunque me fascina, que no admire, su capacidad para nadar entre dos aguas). De Sassen me atrajo hace unos años el título de su mediático libro "La Ciudad Global" (1991), en parte esperando encontrar una apoyatura de autoridad para mi propia construcción teórica, en parte parcialmente frustrado por ver ya "pillado", en apariencia, el concepto de urbe global. Pero me resultó frustrante como apoyatura (además de poco generoso para con John Friedmann, cuyo modelo ha sido inspiración para casi todos quienes hemos intentado hacer lecturas holistas y transdisciplinarias de lo urbano, y por tanto también para la Sassen), y descubrí que mi idea no estaba "cogida". Aunque Sassen utiliza el término ciudad global en singular, como título de su libro, lo hace así porque se refiere a ciudades singulares, ciudades globales en el sentido en que ocupan una posición jerárquica dominante en el sistema global de asentamientos, y sobre todo en el entramado financiero internacional, mientras que mi concepto de urbe global hace referencia a la propia globalización de lo urbano, a la idea de que la ciudad ya es una. El corolario de su modelo, en realidad idéntico al de Castells -no importa quién lo utilizase antes y con qué denominación- es que las nuevas dinámicas y conformaciones espaciales y económicas de la ciudad conducen a más centralización, a más jerarquización (lo que implica la pervivencia de la preponderancia de lo que ocurre, y surge en, los espacios centrales, verbigracia la producción sociológica). El corolario de mi modelo de ciudad red conduce justamente a lo contrario. Creo que ahora andan descubriendo algo de eso, y tiene su mérito porque no creo que hayan leído mis trabajos, pues nuestra lengua valdrá para 500 millones, pero, hoy por hoy, sigue sin valer para lo realmente importante (y lo otro, osea hacerlo en otras lenguas, requiere mucho esfuerzo en tareas muy poco creativas, la verdad; sé que compensa, pero me puede la molicie).




    Del nuevo libro leí hace tiempo lo que parece ser el sustrato fundamental en un artículo, o conferencia transcrita, o ponencia, y la verdad es que después de marearme un poco en el desarrollo, no veía mucha sustancia de interés en las (escasas) conclusiones. Y el prefacio a la edición en español del libro propiamente dicho, que los de Katz amablemente permiten leer, va en esa línea. No sé si a los economistas les dirá más, a mí no me dice nada que no me hayan dicho muchos economistas en mil discursos dispersos desde que empezó la crisis.


    Pero sin embargo la entrevista propiamente dicha (que es el objeto de este comentario) sí que me llama la atención en algunas cuestiones, como mi colega me hacía notar. Así, en el curso de la entrevista se dice lo siguiente:
    "P. Ello supondría dejar atrás la ciudad, algo inconcebible para muchos.
    R. La ciudad significa tener muchas posibilidades, pero hay que saber reaccionar. Hay que plantarle cara a la situación y si es necesario dejar atrás la ciudad habrá que hacerlo. En el País Vasco cada vez son más quienes están tomando la decisión de hacerlo y es una magnífica idea. No creo que haya que desplazar las ciudades pero si ver donde pueden existir opciones de progreso."
    Y me suena tan naïf.... ¿Cómo alguien que ha entendido tan bien el funcionamiento del corazón de las grandes ciudades-mundo, no ha llegado al modelo de la urbe global, por una parte, y por otra parte, puede conocer tan mal la Historia de las relaciones campo-ciudad?. La "huida al campo" es un fenómeno profundamente urbanita, que no tiene nada que ver con "dejar atrás la ciudad", sino con llevarla al campo, y que es recurrente en momentos de crisis económica y/o social. Tan viejo, tan viejo, que Bocaccio ambienta en una de tantas huidas al campo su Decamerón. Sin ir más lejos, en la anterior gran crisis (que no fue la del 29, sino la desencadenada tras la crisis de la energía del 73), ya nos confundió, como la noche a Dinio, esa idea a muchos. El campo salvó los muebles, como ahora, a unos pocos, ciertamente. Eso ayudó, como ahora, a una cierta revitalización de determinadas comarcas. Pero eso es un proceso físico-social, una ley de la sociabilidad, eterna como la de la gravedad, como las leyes que soñaba encontrar Comte. Y es un proceso muy limitado, que no salva los muebles de "la ruralidad". Porque la ruralidad es otra cosa, un complejo cultural extinto como modo de vida, aunque funcional como factor identitario y reclamo turístico. Ya me he ocupado del tema por aquí alguna que otra vez. 


    Aunque no tengo tiempo ahora de hacer un análisis más pormenorizado (a ver si alguien se anima) de la evolución padronal de los últimos años por tamaños de municipio, me he molestado en hacer una consulta rápida en el INE (que sigue sin resolver algo tan tonto como la dirección de las tablas con datos históricos, que obligan a hacer complejas operaciones luego en la hoja de cálculo para lograr gráficos sensatos), y se observa algo curioso, que confirma esa tendencia pero a la vez confirma también su escasa significación. He contrastado la evolución de la población total por provincias, con la de las capitales de provincia, tomadas en conjunto. Resulta que vemos que, en conjunto, la población de las capitales de provincia está creciendo menos que el conjunto (por supuesto que fuera de las capitales de provincia hay otras grandes ciudades). ¿Una ratificación de ese "dejar atrás la ciudad"?. Bueno... a ver qué dicen esos análisis pormenorizados por tamaños de municipio. Pero por lo pronto, algo que no cuadra. Pues resulta que desde que empezó la crisis el diferencial en la tasa de crecimiento de los "resto de la provincia" se ha reducido ostensiblemente. ¿Es decir, diría uno que justamente con la crisis la gente está volviendo a las grandes ciudades?. No sé, insisto en que hay que hacer análisis más detallados por tamaños.



    Var. 2006-2011Var. 1996-2006
    Variación de la población105,55112,70
    Variación de la población de las capitales de provincia102,53107,64
    Diferencial3,025,06

    (Fuente: Elaboración propia y precipitada, con datos del INE)




    Osease... Que de eso de dejar atrás la ciudad, habas contadas, además de que no es tan fácil como a veces parece. Y como en la anterior crisis entonces, la salvación de los urbanitas sigue estando, también, en la ciudad.  


    (ADVERTENCIA: Supongo que, como en el índice de la revista a la que pertenece el artículo, que se reproduce en honor a la misma, aparece un artículo tan pornográfico como "Una conversación con Ravi Shankar: Hacer el amor con una raga", en Scridb le han añadido una portadita de acceso al artículo, con una terrorífica advertencia de que te diriges a un contenido sólo para adultos. Yo creo que El Viejo Topo de los 70 y primeros 80 era más bien para adolescentes ingenuos, pero bueno... Son los automatismos de la cloud)













    2011/08/24

    Y hablando de la urbe global...

    Muy bueno este chiste que pirateo en la peluquería al diario Hoy (jope, la de meses que hacía que no leía uno de papel).


    2011/07/09

    Entrevista a un colega

    Entrevistan en el periódico local a un colega (bueno, ex-colega como profesor, pues ya está jubilado). Debe de haberse sentido incómodo al leeerla, pues lo hacen catedrático, no siéndolo (a mí me pone muy nervioso cuando un periodista poco informado me califica así, porque es como si yo mismo me pusiese unos entorchados que no son míos), y de hecho se pueden leer algunos comentarios un poco hirientes sobre ka cuestión.
    Pero además de las anécdotas biográficas hay otro par de aspectos de la entrevista que llaman mi atención sociológica.
    De un lado, al ver la fotografía me acuerdo de que siempre me ha impresionado la altura de José Antonio; pero ahora he pensado en términos más generales (la base del conocimiento sociológico, ¿no?), en la fenomenología de la burguesía local y los latifundistas del Sur de España. ¡Pero qué altos son hasta no sé cuántas generaciones!. Paséense por Extremadura y Andalucía y (por supuesto encontrarán excepciones que confirmen la regla) verán lo raro que es encontrar a hijos de las grandes familias que sean chiquininos.
    Y también me llama la atención, al leer algunas de sus respuestas, que hayan calado tan bien algunas tesis que hemos desarrollado desde taaantos hace años y a las que a nivel local se prestaba poca atención. Como las del papel modernizador de la mujer en el medio rural o las del impacto de quienes se instalan en la Ruralía, para bien o para mal, que de todo hay.

    Addenda 


    Al buscar mis propios textos sobre neorurrales a través de Google y me encuentro con interesantes trabajos que los referencian, como este, o este otro, o el de más allá, o el de acullá... y ya me pongo a buscar un ratito más y me cuentro con este, y este, y el otro. ...uf... y otro, y otro, y otro, y otro... vale, vale... lo dejo por otra temporada. Bueno... los sexenios se los repartirán entre amiguetes, pero el impacto real de las ideas nadie lo puede controlar.

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