Entrevistan en el periódico local a un colega (bueno, ex-colega como profesor, pues ya está jubilado). Debe de haberse sentido incómodo al leeerla, pues lo hacen catedrático, no siéndolo (a mí me pone muy nervioso cuando un periodista poco informado me califica así, porque es como si yo mismo me pusiese unos entorchados que no son míos), y de hecho se pueden leer algunos comentarios un poco hirientes sobre ka cuestión.
Pero además de las anécdotas biográficas hay otro par de aspectos de la entrevista que llaman mi atención sociológica.
De un lado, al ver la fotografía me acuerdo de que siempre me ha impresionado la altura de José Antonio; pero ahora he pensado en términos más generales (la base del conocimiento sociológico, ¿no?), en la fenomenología de la burguesía local y los latifundistas del Sur de España. ¡Pero qué altos son hasta no sé cuántas generaciones!. Paséense por Extremadura y Andalucía y (por supuesto encontrarán excepciones que confirmen la regla) verán lo raro que es encontrar a hijos de las grandes familias que sean chiquininos.
Y también me llama la atención, al leer algunas de sus respuestas, que hayan calado tan bien algunas tesis que hemos desarrollado desde taaantos hace años y a las que a nivel local se prestaba poca atención. Como las del papel modernizador de la mujer en el medio rural o las del impacto de quienes se instalan en la Ruralía, para bien o para mal, que de todo hay.
Addenda
Al buscar mis propios textos sobre neorurrales a través de Google y me encuentro con interesantes trabajos que los referencian, como este, o este otro, o el de más allá, o el de acullá... y ya me pongo a buscar un ratito más y me cuentro con este, y este, y el otro. ...uf... y otro, y otro, y otro, y otro... vale, vale... lo dejo por otra temporada. Bueno... los sexenios se los repartirán entre amiguetes, pero el impacto real de las ideas nadie lo puede controlar.
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2011/07/09
2011/06/05
Confusión etaria (o a la vejez, viruelas)
¿Los viejos son los portavoces de los problemas de los jóvenes? ¿Pero no son la causa de los problemas de los jóvenes? O eso aprendimos un día... Pues la televisión pública explica así, a través de las voces de los viejos, y no de las de los propios jóvenes supuestamente indignados, la indignación... Ahí vemos al Hessel, que en realidad sólo estuvo luchando contra los nazis un mes, pues enseguida lo pillaron, y tras ocho meses preso fue liberado por los aliados, convirtiéndose luego en diplomático (la biografía buena está en la wikipedia francesa, lógicamente). Es decir que lleva más de medio siglo viviendo (a cuerpo de rey, que como vive el cuerpo diplomático, otro corporativismo más) de la espuma a veces más sucia de este sistema: las relaciones internacionales. ¿Y Marcelino Oreja, qué pinta ahí? Falta Sampedro, que mira que siempre me ha resultado sumamente ocurrante, pero que no deja de ser quien "con riesgo de su vida" (osea que debía de tener muuuuuchas ganas) se pasó en el 36 al bando nacional, que fue un probo funcionario que compaginaba dos empleos de lujo en el franquismo (catedrático y funcionario del Banco Exterior), senador por designación real (osea, de los del tercio del régimen) al que en la vejez le dieron viruelas y luego le llovieron los millones en derechos de autor. En fin... Que apañaos estamos con estos indignados....
2011/03/19
Del GIESyT al ARS (novedades en nuestro grupo de investigación)
Aprovechando algunos cambios en la composición interna y en las webs institucionales, hemos decidido cambiar el nombre a nuestro grupo de investigación. Sí, qué importa el nombre... Pero era muy largo, y en cierto modo complicado de descifrar para algunas personas. Así que hemos optado por la mayor simplicidad posible: Análisis de la Realidad Social. Aunque en la web de la Unex todo cambia muy lentamente, y no siempre a mejor, y por tanto seguimos apareciendo con la denominación anterior, pues no es posible introducir las modificaciones que se han producido.
Pues eso... Del
al
Pues eso... Del
al
2011/02/27
Epica y escatología del plagio
El plagio ha existido siempre; y como lo habitual es hablar del plagiador, su denuncia en ocasiones, a menudo se olvida que lo importante es lo plagiado. No, ni eso; lo importante es el plagiado, que a menudo vuelve a quedar en el olvido en cuanto aplacan los vientos de la denuncia. No es la primera vez que me ocupo del tema, ya que me cuento entre las víctimas de esa especie de rapiña tan generalizada en la red. Pero no voy a hablar de eso, que cada vez asumo con más... ¿madurez?. Voy a contar una historia con la que me he tropezado en esas navegaciones (me encanta, e intuyo que es un buen ejercicio para esta memoria cada vez más deteriorada, intentar reconstruir el recorrido: parsons > TGS > organicismo > Maeztu > Acción Española > Gil Robles > CEDA más o menos).
En ese deambular, me llama la atención, en la página de CEDA en la Wikipedia, el nombre de Luis Lucia Lucia. ¿Pero ese no era uno de los directores de cine más prolíficos del franquismo? ¿Luis Lucia. el de las películas de Marisol, era un político republicano?. Y no, claro... Era el padre. Y me pica esa curiosidad infinita de los momentos desocupados, y hurgo un poco en la historia de Luis Lucia Lucia, y me deja impresionado, y me lleva a pensar de nuevo en la necesidad de la Memoria, pero de la memoria sin adjetivos, al contrario que la memoria los ganadores, sucesivos ganadores, de las contiendas. Aquí necesitamos esa memoria republicana que guarda el recuerdo del dolor des-colorido de las gentes (porque el dolor siempre es descolorido). Como el de ese militante derechista valenciano de la CEDA, que se niega a apoyar el Alzamiento de Franco y lo proclama públicamente, pero aún así es detenido por los milicianos anarquistas por derechista y condenado a muerte en Barcelona, librándose casi por casualidad cuando los franquistas entran en Barcelona..., para volver a ser condenado a muerte unas semanas más tarde por éstos, por no haber apoyado el golpe. La pena de muerte fue commutada por intercesión de algún obispo, pero el hombre quedó fuera del mundo, desterrado en Baleares, no permitiéndosele volver a Valencia, su ciudad natal, sino para morir.
¿Cómo sería el dolor de ese hombre, humillado sucesivamente por unos y por otros, condenado sucesivamente por unos y por otros, apestado sucesivamente por unos y por otros?. Pues la cosa no acabó ahí, y así conectamos con el tema del plagio
El buen hombre había escrito un librito de poesía mística religiosa durante su cautiverio en la Cárcel Modelo de Barcelona, por cuenta de la República primero, y del franquismo después. Consigue publicarlo en 1956, pero como apestado del Régimen que es, nadie le presta atención, por muy místico cristiano que sea. ¿Nadie?. No... Pasaba por Madrid un personaje, como todos los organizadores de sectas y similares, con un gran olfato: Marcial Maciel, ese perverso depredador de niños. Seguramente encontró el libro en alguna librería de viejo, que es a donde iban a parar enseguida los libros de los apestados. Le impactó, preguntó por el autor, observó que nadie lo había leído, por apestado, y tararíqueteví, sin más tonterías se apropió el libro, le añadió algunos comentarios y lo convirtió en el libro de cabecera de su secta, los Legionarios de Cristo. Un bisnieto de Lucia reivindica aquí la memoria de su bisabuelo, y sobre todo la autoría de ese libro. Con eso la memoria del latrocinio no se borra, porque Internet sí asegura la memoria, la memoria sin adjetivos, la memoria del dolor descolorido.
Y bueno... Sería una historia más de plagio. Pero no. Es que Luis Lucia es el plagiado por antonomasia. Un link de la página de su descendiente me lleva a este artículo, del que quedo enganchado (aunque continuamente tengo que girar un poco la cabeza para respirar, porque llega a axfisiarme el tufo a nacionalismo del peor, el teñido de religión, ese que se cuece en las abadías del País Vasco y Catalunya) por lo que cuenta y cómo lo cuenta (todo aquel que usa una linterna ilumina, venga de donde venga la pila). Y en ese artículo se relata cómo aquel buen hombre ya había sido plagiado años antes, y de forma inmisericorde, nada menos que obligado a hacer de negro de un cura carcelero. Mejor dejo la palabra al autor del artículo:
A que produce ganas de vomitar, ¿verdad?. Pero también un inasible sentimiento de solidaridad postmortem.
En ese deambular, me llama la atención, en la página de CEDA en la Wikipedia, el nombre de Luis Lucia Lucia. ¿Pero ese no era uno de los directores de cine más prolíficos del franquismo? ¿Luis Lucia. el de las películas de Marisol, era un político republicano?. Y no, claro... Era el padre. Y me pica esa curiosidad infinita de los momentos desocupados, y hurgo un poco en la historia de Luis Lucia Lucia, y me deja impresionado, y me lleva a pensar de nuevo en la necesidad de la Memoria, pero de la memoria sin adjetivos, al contrario que la memoria los ganadores, sucesivos ganadores, de las contiendas. Aquí necesitamos esa memoria republicana que guarda el recuerdo del dolor des-colorido de las gentes (porque el dolor siempre es descolorido). Como el de ese militante derechista valenciano de la CEDA, que se niega a apoyar el Alzamiento de Franco y lo proclama públicamente, pero aún así es detenido por los milicianos anarquistas por derechista y condenado a muerte en Barcelona, librándose casi por casualidad cuando los franquistas entran en Barcelona..., para volver a ser condenado a muerte unas semanas más tarde por éstos, por no haber apoyado el golpe. La pena de muerte fue commutada por intercesión de algún obispo, pero el hombre quedó fuera del mundo, desterrado en Baleares, no permitiéndosele volver a Valencia, su ciudad natal, sino para morir.
¿Cómo sería el dolor de ese hombre, humillado sucesivamente por unos y por otros, condenado sucesivamente por unos y por otros, apestado sucesivamente por unos y por otros?. Pues la cosa no acabó ahí, y así conectamos con el tema del plagio
El buen hombre había escrito un librito de poesía mística religiosa durante su cautiverio en la Cárcel Modelo de Barcelona, por cuenta de la República primero, y del franquismo después. Consigue publicarlo en 1956, pero como apestado del Régimen que es, nadie le presta atención, por muy místico cristiano que sea. ¿Nadie?. No... Pasaba por Madrid un personaje, como todos los organizadores de sectas y similares, con un gran olfato: Marcial Maciel, ese perverso depredador de niños. Seguramente encontró el libro en alguna librería de viejo, que es a donde iban a parar enseguida los libros de los apestados. Le impactó, preguntó por el autor, observó que nadie lo había leído, por apestado, y tararíqueteví, sin más tonterías se apropió el libro, le añadió algunos comentarios y lo convirtió en el libro de cabecera de su secta, los Legionarios de Cristo. Un bisnieto de Lucia reivindica aquí la memoria de su bisabuelo, y sobre todo la autoría de ese libro. Con eso la memoria del latrocinio no se borra, porque Internet sí asegura la memoria, la memoria sin adjetivos, la memoria del dolor descolorido.
Y bueno... Sería una historia más de plagio. Pero no. Es que Luis Lucia es el plagiado por antonomasia. Un link de la página de su descendiente me lleva a este artículo, del que quedo enganchado (aunque continuamente tengo que girar un poco la cabeza para respirar, porque llega a axfisiarme el tufo a nacionalismo del peor, el teñido de religión, ese que se cuece en las abadías del País Vasco y Catalunya) por lo que cuenta y cómo lo cuenta (todo aquel que usa una linterna ilumina, venga de donde venga la pila). Y en ese artículo se relata cómo aquel buen hombre ya había sido plagiado años antes, y de forma inmisericorde, nada menos que obligado a hacer de negro de un cura carcelero. Mejor dejo la palabra al autor del artículo:
"La pastoral de los condenados a muerte es uno de los aspectos más negros de la actitud de la Iglesia española ante la represión de la guerra y la primera posguerra. En un libro publicado en 1942 por el capellán de la Cárcel Modelo de Barcelona se lee:
Sólo al condenado a muerte, en lo que humanamente cabe, le es posible saber la hora fijada en que ha de comparecer ante aquel juez, cuyo juicio, supremo, decisivo e inapelable, es lo único que puede para toda una eternidad interesarle. ¿Cuándo moriré?, ¡oh, si lo supiera!, repiten a diario las voces íntimas de millones y millones de conciencias. Pues bien: el único hombre que tiene la incomparable fortuna de poder contestar a esa pregunta es el condenado a muerte. “Moriré a las cinco de esta misma mañana”. ¿Puede darse una gracia mayor para un alma que haya andado en su vida apartada de Dios?
Me estremecía el cinismo de este capellán de prisiones, hasta que supe que estas palabras, y el libro entero, no eran obra suya, sino que, como ha demostrado Vicent Comes, son de un preso condenado a muerte: Luis Lucia y Lucia. La familia de Lucia ha conservado su correspondencia con el sacerdote, que le urgía a terminar el libro porque lo quería presentar como mérito para su ascenso en el cuerpo de capellanes de prisiones, y que en efecto le valió para ser elevado a la jefatura del mismo"
A que produce ganas de vomitar, ¿verdad?. Pero también un inasible sentimiento de solidaridad postmortem.
2011/02/26
Las raíces de la corrupción, y la moral del sociólogo
No... No voy a hablar de sociólogos corruptos (que los hay, claro, faltaría más). Estamos en la red, y es sábado: voy a mezclar cosas, y casos.
Conocemos más el organismo humano a medida que lo reproducimos esquematizado (eso es el mecanicismo). Sabemos más del funcionamiento del cerebro fijándonos en cómo hacemos funcionar los cerebros artificiales. Sabemos más del pensamiento a medida que se desarrolla y observamos la dinámica de la red, de la noosfera. Y se recupera/reivindica y comprende mejor la intuición porque la navegación en la red se parece mucho (no sabemos muy bien cómo hemos llegado a una idea, pero si no recorremos ideas almacenadas, propias o ajenas, no alcanzamos a elaborar ninguna), con la ventaja de que sí podemos llegar a reconstruir (gracias al historial de los navegadores) cómo hemos llegado allí. Sólo que eso es tan cansino...
Osea... Que no sé bien en qué pensaba, navegando por ahí, cuando he dado en el blog de un interesante sociólogo peruano, José Luis Vargas, cuya visita recomiendo. Y curiosamente ese blog me ha conducido a la página de otro pionero de la red, precisamente el que fue uno de mis primeros descubrimientos en la red, mediados los '90: Gary T Marx. Probablemente nunca habría conocido el trabajo de Gary T Marx sin la existencia de Internet, dada la divergencia de mis temáticas respecto de las suyas. Y ahí me he entretenido leyendo en zig zag (la verdad es que cada vez me cuesta más leer textos completos) un nutricio ensayo en el que el veterano sociólogo desgrana un conjunto de preceptos morales, epistemológicos, metodológicos y aún festivos que deberían conocer los sociólogos.
Ay... La circularidad del hipertexto. Porque (finalmente caigo en cómo llegué a Vargas) en lo que andaba yo pensando al navegar (y ahí sí que ya no sabría decir el por qué de ese tema en mi mente, en ese momento) era en las raíces de la corrupción; y no sé de qué forma dí en una reseña de un libro del sociólogo, en el que encuentra dichas raíces, para el caso peruano y según su interpretación, en la escasez de dos productos culturales: el amor (que alimenta el desprendimiento y la consideración respetuosa de los otros), y el humor (que ciertamente disuelve, corroe más bien, toda solemnidad hipócrita, a la que la corrupción ciertamente se agarra como lapa). No conozco el caso peruano, seguramente esa una figura retórica el aplicar la idea a todo un país (que contiene en sí muchas culturas y subculturas), pero sí que podría servir para interpretar muchas corrupciones, y corruptelas... La falta de amor, y la falta de humor. Sí...
La circularidad, decía... Porque el caso es que luego, buscando a ver si había una traducción al castellano del artículo de Marx con los preceptos para los sociólogos noveles, para que los perezosos también lo pueda leer, va...¡y vuelvo a Vargas!. Pues aparece una pequeña síntesis de sus preceptos en un discurso académico suyo. Qué cosas.
....
Ya... Vale... Pero a qué viene eso de "las raíces de la corrupción", mezclado con Gary Marx. Ay, qué cabeza la mía... Sí, pues que en un casi más interesante artículo sobre éxito (y su revés, el fracaso), que podemos encontrar en su misma web, Marx cita una frase de Thoreau (el salvaje Thoreau, profeta de la simplicidad), que traducida dice "Ojo con las empresas que requieran ropa nueva". En realidad, él utiliza la frase en su Walden en un sentido distinto, pensando sobre la mejora personal: un hombre nuevo, antes que un traje nuevo, quiere decir. Marx la aplica en un sentido ligeramente distinto, aunque cercano al sentido de Thoreau: no te dejes deslumbrar, pues sólo porque tu nuevo trabajo te exija llevar traje, no eres mejor. Y yo la leo en un sentido a su vez ligeramente distinto: tén cuidado; si en tu nueva ocupación necesitas ropa nueva, es probable que termines haciendo cosas indecentes. Lo cual, por supuesto, está relacionado con la obsesión del falso monje por parecerlo poniéndose el hábito. Marx hace otra cita, de un verso del Dylan más surrealista, que invierte nuestro refrán ("el hábito no hace al monje") a la salud (avant la lettre) del coaching: "Trae buena ropa y traerás bendiciones. Prueba el éxito".
Lo bonito sería llegar a encontrar la conexión, el proceso social (eso es lo importante, porque hacemos ciencia, aunque desde presupuestos morales) mediante el cual esos pequeños actos se interconectan para dar lugar a la corrupción, sea a niveles macro, meso o micro.
Es lo que tiene la red... Que se acaba mezclando la velocidad con el tocino. O lo que es lo mismo, la Sociología, y la moral.
Conocemos más el organismo humano a medida que lo reproducimos esquematizado (eso es el mecanicismo). Sabemos más del funcionamiento del cerebro fijándonos en cómo hacemos funcionar los cerebros artificiales. Sabemos más del pensamiento a medida que se desarrolla y observamos la dinámica de la red, de la noosfera. Y se recupera/reivindica y comprende mejor la intuición porque la navegación en la red se parece mucho (no sabemos muy bien cómo hemos llegado a una idea, pero si no recorremos ideas almacenadas, propias o ajenas, no alcanzamos a elaborar ninguna), con la ventaja de que sí podemos llegar a reconstruir (gracias al historial de los navegadores) cómo hemos llegado allí. Sólo que eso es tan cansino...
Osea... Que no sé bien en qué pensaba, navegando por ahí, cuando he dado en el blog de un interesante sociólogo peruano, José Luis Vargas, cuya visita recomiendo. Y curiosamente ese blog me ha conducido a la página de otro pionero de la red, precisamente el que fue uno de mis primeros descubrimientos en la red, mediados los '90: Gary T Marx. Probablemente nunca habría conocido el trabajo de Gary T Marx sin la existencia de Internet, dada la divergencia de mis temáticas respecto de las suyas. Y ahí me he entretenido leyendo en zig zag (la verdad es que cada vez me cuesta más leer textos completos) un nutricio ensayo en el que el veterano sociólogo desgrana un conjunto de preceptos morales, epistemológicos, metodológicos y aún festivos que deberían conocer los sociólogos.
Ay... La circularidad del hipertexto. Porque (finalmente caigo en cómo llegué a Vargas) en lo que andaba yo pensando al navegar (y ahí sí que ya no sabría decir el por qué de ese tema en mi mente, en ese momento) era en las raíces de la corrupción; y no sé de qué forma dí en una reseña de un libro del sociólogo, en el que encuentra dichas raíces, para el caso peruano y según su interpretación, en la escasez de dos productos culturales: el amor (que alimenta el desprendimiento y la consideración respetuosa de los otros), y el humor (que ciertamente disuelve, corroe más bien, toda solemnidad hipócrita, a la que la corrupción ciertamente se agarra como lapa). No conozco el caso peruano, seguramente esa una figura retórica el aplicar la idea a todo un país (que contiene en sí muchas culturas y subculturas), pero sí que podría servir para interpretar muchas corrupciones, y corruptelas... La falta de amor, y la falta de humor. Sí...
La circularidad, decía... Porque el caso es que luego, buscando a ver si había una traducción al castellano del artículo de Marx con los preceptos para los sociólogos noveles, para que los perezosos también lo pueda leer, va...¡y vuelvo a Vargas!. Pues aparece una pequeña síntesis de sus preceptos en un discurso académico suyo. Qué cosas.
....
Ya... Vale... Pero a qué viene eso de "las raíces de la corrupción", mezclado con Gary Marx. Ay, qué cabeza la mía... Sí, pues que en un casi más interesante artículo sobre éxito (y su revés, el fracaso), que podemos encontrar en su misma web, Marx cita una frase de Thoreau (el salvaje Thoreau, profeta de la simplicidad), que traducida dice "Ojo con las empresas que requieran ropa nueva". En realidad, él utiliza la frase en su Walden en un sentido distinto, pensando sobre la mejora personal: un hombre nuevo, antes que un traje nuevo, quiere decir. Marx la aplica en un sentido ligeramente distinto, aunque cercano al sentido de Thoreau: no te dejes deslumbrar, pues sólo porque tu nuevo trabajo te exija llevar traje, no eres mejor. Y yo la leo en un sentido a su vez ligeramente distinto: tén cuidado; si en tu nueva ocupación necesitas ropa nueva, es probable que termines haciendo cosas indecentes. Lo cual, por supuesto, está relacionado con la obsesión del falso monje por parecerlo poniéndose el hábito. Marx hace otra cita, de un verso del Dylan más surrealista, que invierte nuestro refrán ("el hábito no hace al monje") a la salud (avant la lettre) del coaching: "Trae buena ropa y traerás bendiciones. Prueba el éxito".
Lo bonito sería llegar a encontrar la conexión, el proceso social (eso es lo importante, porque hacemos ciencia, aunque desde presupuestos morales) mediante el cual esos pequeños actos se interconectan para dar lugar a la corrupción, sea a niveles macro, meso o micro.
Es lo que tiene la red... Que se acaba mezclando la velocidad con el tocino. O lo que es lo mismo, la Sociología, y la moral.
2011/02/25
Sociólogos felices
Me llega un email recomendándome la visión de estos vídeos:
En uno veo al sociólogo mexicano Jorge Carrillo quejándose amargamente de que en México están hartos de que se les presione para publicar en inglés, pero que escribimos cosas muy buenas en español. Y sí, si los anglos conocieran la Sociología que se escribe en español, la Sociología adquiriría otra dimensión.
Y en el otro veo un día en la vida de una especie de sociólogos que parecen como de parque temático, o campus americano tipo Disneyland, y que me obligan a reflexionar (ya les digo yo a mis alumnos que la Sociología nos obliga a reflexionar críticamente), así que respondo al comunicante que me lo envía...
Osea que:
1) Las sociólogas y no sé si los sociólogos de Barcelona narran en inglés, ponen powerpoints en inglés pero luego dan las clases y hablan con los alumnos es castellano. Y yo que creía...
2) Las sociólogas y los sociólogos de Barcelona tienen tiempo para ir de copas por las noches. ¿Cuándo leen?
3) Es que evidentemente se trata de sociólogas y sociólogos marchosas y marchosos: no ven al niño en todo el día, y por la noche se lo encasquetan de nuevo a alquien y se van de marcha... (salvo que esté con ellos en la disco, o le hayan dado ya "la clau i el duro"...)
4) La Sociología ha sido la salvación de los chabolistas de Barcelona: joé!
5) Qué poco estresadas y estresados están las sociólogas y sociólogos de Barcelona. Se ve que no son profesoras sustitutas y profesores sustitutos, o colaboradores sin tesis.
5) ¿No hay sexo?
1) Las sociólogas y no sé si los sociólogos de Barcelona narran en inglés, ponen powerpoints en inglés pero luego dan las clases y hablan con los alumnos es castellano. Y yo que creía...
2) Las sociólogas y los sociólogos de Barcelona tienen tiempo para ir de copas por las noches. ¿Cuándo leen?
3) Es que evidentemente se trata de sociólogas y sociólogos marchosas y marchosos: no ven al niño en todo el día, y por la noche se lo encasquetan de nuevo a alquien y se van de marcha... (salvo que esté con ellos en la disco, o le hayan dado ya "la clau i el duro"...)
4) La Sociología ha sido la salvación de los chabolistas de Barcelona: joé!
5) Qué poco estresadas y estresados están las sociólogas y sociólogos de Barcelona. Se ve que no son profesoras sustitutas y profesores sustitutos, o colaboradores sin tesis.
5) ¿No hay sexo?
Decididamente, puesto a pensar en "A day in the life", prefiero la delos Beatles: mucho más realista... y más sociológica en la versión de esa fantasía (neo)hippie, Across the Universe, a partir de la versión instrumental que Jeff Beck.
Sobre un hombre que alcanzó su meta,
Y aunque la noticia era bastante triste,
Yo me tuve que reir,
Vi la fotografía.
Se voló el cerebro en su coche,
No se dio cuenta que el semáforo había cambiado,
Una multitud se quedó allí mirando,
Habían visto su cara antes.
Nadie estaba seguro de si era alguien del parlamento.
Vi una película hoy, madre mía,
El ejército inglés acababa de ganar la guerra.
Una multitud volvió la cara,
Pero yo tuve que mirar
Habiendo leido el libro.
Me encantaría excitarte....
Me desperté, me caí de la cama,
Arrastré el peine por mi cabeza,
Encontré el camino para bajar las escaleras y me bebí el te,
Y mirando hacia arriba me di cuenta que llegaba tarde.
Encontré el abrigo y cogí el sombrero,
Llegué al autobús en pocos segundos,
Encontré el camino de subida por las escaleras y me fumé uno,
Y alguién habló y entré en un sueño.
Leí hoy las noticias, madre mía,
Cuatro mil agujeros en blackburn provincia de lancanshire,
Y aunque los agujeros eran bastante pequeños,
Tuvieron que contarlos todos,
Ahora saben cuantos agujeros son necesarios para llenar el albert hall.
Me encantaría excitarte."
Sí, ya sé que debería guardarme esas reflexiones para los amiguetes; que esa chica se ve muy aplicada y muy seny, y llegará muy alto, y cualquier año de estos le toca evaluarme en algo.... Bueno, la clave es no tener empeño alguno en metas que no hayan sido fijadas por uno mismo, porque todo es mentira.
"Todo, menos tú..." -dice LEA
2005/06/02
A veces el stablishment te da alguna alegría: Mario Gaviria, premio nacional de Medio Ambiente
Hace un mes, no recuerdo con qué objeto, andaba yo navegando perezosamente por la web del Ministerio de Medio Ambiente, y me topé con la convocatoria de los premios nacionales de Medio Ambiente, que ni recordaba que existieran.
Sobre la marcha se me ocurrió la idea de presentar a Mario Gaviria, pero veía el asunto complicado, porque el premio se presenta tan superespecializado como la Sociedad de las Chimeneas, y como muy a-medida-de.
Y es que en la convocatoria había un premio para los economistas (muy gracioso, pues como colectivo profesional son los principales causantes del desastre ecológico del siglo XX), que supongo ya habrán recibido Naredo, Martinez Alier, Aguilera, y tal...; otro para los conservacionistas (osea, para los herederos de Rodriguez de la Fuente y demás vendedores de coleccionables, que tanto hicieron por los lobos y tan poco por los seres humanos amenazados por Franco y por las centrales nucleares), que seguro ya habrán recibido Joaquín Araújo y Delibes junior; y otro para el periodismo ambiental (ese me gusta especialmente, porque el papel de los periodistas es mucho más importante que el de los naturalistas y que, por supuesto, el de los economistas). Pero, ¿dónde coño cabía Gaviria, el auténtico padre del ecologismo radical español? ¿Dónde cabría un Pedro Costa Morata, un Juan Serna,... o un yo mismo, qué narices?.
No entendía yo que la cosa estuviese tan pre-definida, pero no me quería quedar con las ganas, así que envié mi propuesta con esta memoria justificativa:
MEMORIA
La orden reguladora de los Premio Nacionales de Medio Ambiente establece que pretenden otorgar reconocimiento público a aquellas personas que, “por sus aportaciones creadoras, científicas o de difusión y defensa de los valores ambientales, promueven actividades ambientalmente positivas”.
Sin duda, para el caso del candidato que -sin su conocimiento previo, y desconociendo si su posterior aprobación-, se propone, un epígrafe igual de apropiado sería el de Premio Lucas Mallada, por cuanto este eminente regeneracionista (pero sobre todo geólogo) planteó una visión transdisciplinaria de la relación entre medio ambiente y sociedad que iba mucho más allá de lo estrictamente económico (no olvidemos los capítulos de su famoso libro dedicados a temáticas tan fundamentales, y fundadas en nuestro país, como “la desidia de la Administración Pública”, o “los defectos del carácter nacional”); actitud que compartirán otras personalidades que, como él, apuntaron en la misma dirección, y de todos los cuales el más eximio representante es sin duda Joaquín Costa. Y que no hacían sino realizar la expresión nacional de un fenómeno tan global como lo es ahora la cuestión ambiental, y que con particularidades culturales e ideológicas expresaban un Georges P Marsh en los Estados Unidos, un Patrick Geddes en el ámbito del Imperio británico, un Pietr Kropotkin en Rusia, o un Elisée Reclus en Francia. Fenómeno que quedaría ahogado en un siglo que emergía marcado por el mecanicismo, la super-especialización y la organización burocrática del pensamiento y el conocimiento.
Pero casi un siglo más tarde aquel hilo perdido de Ariadna (transmutada para algunos en Gaia) se retoma aquí y allá. Y como entonces hay expresiones locales, regionales, nacionales, bien diferenciadas, pero vuelve a plantearse el denominador común de la transdisciplinariedad, que Henri Lefebvre será el primero el señalar como camino virtual –es decir, posible. Y es en este punto, en ese momento histórico y en ese proceso de recuperación del hilo perdido de la Ariadna que ayuda a Teseo a escapar del laberinto del productivismo, el economicismo y el excepcionalismo humano, en el que la figura del candidato adquiere su auténtica dimensión como uno de los principales introductores en España no sólo de conceptos, sino también de actitudes, y valores, que a la larga han resultado fundamentales para la protección ambiental. Su revisión, desde presupuestos ecológicos, de la Ordenación del Territorio, y más específicamente tanto del Urbanismo como de la Ordenación Rural, no sólo introdujeron nuevas –y antiguas- ideas, sino que sobre todo animaron a muchos especialistas de la arquitectura, el urbanismo, la ordenación rural, la sociología, la ingeniería hidráulica y de caminos, la gestión de la energía,... y por supuesto la economía, a reorientar su trabajo en una dirección nueva.
Pero sobre todo, en síntesis, podríamos decir que, como entonces los regeneracionistas, el candidato que se propone ha desarrollado una ingente actividad creativa, científica y de difusión de los valores ecológicos, promoviendo justamente el que desde diversas disciplinas de las Ciencias Sociales se prestase, en España, una atención a los problemas ambientales. Una labor que, como en el caso de los regeneracionistas españoles, puede considerarse transdisciplinaria.
Es decir, el proponente considera que el candidato debería recibir un Premio Lucas Mallada de Ciencias Sociales y Medio Ambiente, pero la modalidad específica muy claramente que el premio en recuerdo de Lucas Mallada se limita, se especializa, a los méritos en cuanto “al estudio y caracterización de los vínculos que unen a la Economía con el medio ambiente en España”. Lo que parece indicar implícitamente su limitación a la especialización en la Economía (lo cual, en términos ecológicos, o incluso medioambientales, no deja de ser una divertida paradoja).
Sin embargo, la modalidad “Conservación de la Naturaleza” pretende reconocer la “labor creadora, de investigación o de difusión (que) haya representado una contribución importante para la conservación de la fauna o flora de España”.
Teniendo presentes dichas consideraciones, los méritos del candidato D. Mario Gaviria Labarta se ponen fácilmente de manifiesto. Siendo, por lo demás, suficientemente conocidas por todas aquellas personalidades que han tenido o tienen alguna relación de importancia con el Medio Ambiente, y específicamente la conservación de la naturaleza, en España. No obstante lo cual podríamos establecer una lista de puntos concretos que permitan juzgar, a quienes desconozcan la historia de la protección ambiental, y del ecologismo en este país, la importancia de la contribución de D. Mario Gaviria Labarta a la conservación de la fauna o flora. En tanto que la lista podría ser demasiado extensa, y la orden reguladora establece taxativamente que debe tratarse de una “breve memoria explicativa”, me limitaré a exponer seis desempeños concretos (podríamos poner, en lugar de seis, sesenta) de su labor:
1. Desempeño, entre 1968 y primeros años de los ’80, de una intensa y desinteresada labor de difusión de la conciencia ecológica, mediante escritos, investigaciones, conferencias, debates e intervenciones en los medios de comunicación, durante una buena parte de ese periodo bajo el riesgo de sufrir los efectos de la represión política por parte de la dictadura franquista. Sin negar la importancia que otras personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, como de las Ciencias de la Naturaleza, la Ingeniería o la Arquitectura, tuvieron en la década de los ’70
Hoy, casi cuarenta años después de que, en 1968 y en el prólogo a la edición española de “El derecho a la ciudad” de Lefebvre, Gaviria escribiese que "el derecho a la vivienda, el derecho a la naturaleza, el derecho a la vida urbana para todos, acabarán siendo inscritos en los Derechos Humanos", eso parece un lugar común, casi una obviedad. Pero sin el concierto y compromiso de algunas personas, y entre ellas muy significadamente de Mario Gaviria Labarta, ese lugar común, esa obviedad, no lo serían en España.
2. Articulación de la oposición, entre 1977 y 1980, la construcción de una fábrica papelera, y de una central nuclear, en Tudela (Navarra), presentando argumentos económicos, sociales, y sobre todo ecológicos que llevaron a numerosos grupos sociales a asumir dicha reivindicación y, finalmente, impedir dicha construcción, contribuyendo así a la conservación de la vegetación de ribera del río Ebro.
3. Articulación, entre 1975 y 1878, del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y técnicos, en base a los cuales pudo evitarse la construcción de varias centrales nucleares en las comarcas aragonesas de el Bajo Aragón.
4. Articulación del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales como José Manuel Naredo, y otros activistas ambientales, como Juan Serna, para la oposición a la construcción de una central nuclear en Valdecaballeros (Badajoz), contribuyendo de una manera importante a crear el estado de opinión en base al cual pudo quedar, años después, definitivamente abandonada, la construcción de dicha central. Contribuyendo así a la conservación de la fauna de las Vegas del Guadiana, y muy especialmente de la especie humana. Y no sólo a ello, sino incluso a la conformación de una identidad regional en Extremadura, con los libros “Extremadura Saqueada” (1978) y “El modelo extremeño” (1980), dentro de la que el medio ambiente constituye un factor de identidad fundamental.
5. Contribución a la difusión, y sobre todo a la concienciación local y regional, sobre la problemática de la gestión del agua en las Tablas de Daimiel, con el libro escrito junto con Juan Serna, “La quimera del agua” (1995). Pero muchos años atrás, en los años ’70, sus trabajos de análisis y diagnóstico fueron ya fundamentales para la construcción de una estrategia no basada en sentimientos primarios, sino en razones técnicas y socio-económicas, de oposición a los trasvases intercuencas, y muy especialmente al trasvase del Ebro a las cuencas mediterráneas. Su labor en la promoción de la conservación de los espacios vinculados al agua, y en las propuestas de gestión ecológica y racional del agua en la cuencua del Ebro se han sucedido, por lo demás, en los últimos años.
6. Su tarea formadora de técnicos relacionados con el urbanismo y la ordenación territorial preocupados la cuestión ambiental, mediante su participación en cursos de postgrado, seminarios y conferencias dirigidos a arquitectos e ingenieros de caminos, en los años ’70, es asimismo inseparable de las nuevas actitudes que hoy podemos observar en muchos de esos técnicos a la hora de conformar el planeamiento urbano y territorial.
Por más que los avatares personales, y las señas de identidad de la sociedad española (que cambia de sistema político, de caballos de tiro, de ideas y de actitudes, y por tanto de predicadores, con la misma facilidad con que se cambia una chaqueta o se expulsa a un participante en Gran Hermano) hayan alejado parcialmente a Mario Gaviria de “la cuestión ambiental”, absolutamente nadie podrá cuestionar que, a tenor de lo dictado por la orden reguladora, su labor creadora, de investigación y de difusión contribuyeron profundamente, a lo largo de casi dos décadas, a la protección de la flora y la fauna de este país.
El reconocimiento de dicha labor no es discutible; es, simplemente, una deuda pendiente por parte de quienes se reclaman ecologistas, ambientalistas, conservacionistas o sostenibles. Con más razón aún por parte de un Ministerio de Medio Ambiente que, sin la previa actividad de personalidades como Mario Gaviria, nunca hubiese llegado a existir en España. Y que, sin duda alguna, se vería prestigiado por la concesión de dicho premio.
En Badajoz, a 6 de mayo de 2005
El proponente: Artemio Baigorri Agoiz
¡Y va, y se lo dan!
http://www.mma.es/info_ciud/camp/prem_mma/index.htm#premios
(post original en blogia)
Sobre la marcha se me ocurrió la idea de presentar a Mario Gaviria, pero veía el asunto complicado, porque el premio se presenta tan superespecializado como la Sociedad de las Chimeneas, y como muy a-medida-de.
Y es que en la convocatoria había un premio para los economistas (muy gracioso, pues como colectivo profesional son los principales causantes del desastre ecológico del siglo XX), que supongo ya habrán recibido Naredo, Martinez Alier, Aguilera, y tal...; otro para los conservacionistas (osea, para los herederos de Rodriguez de la Fuente y demás vendedores de coleccionables, que tanto hicieron por los lobos y tan poco por los seres humanos amenazados por Franco y por las centrales nucleares), que seguro ya habrán recibido Joaquín Araújo y Delibes junior; y otro para el periodismo ambiental (ese me gusta especialmente, porque el papel de los periodistas es mucho más importante que el de los naturalistas y que, por supuesto, el de los economistas). Pero, ¿dónde coño cabía Gaviria, el auténtico padre del ecologismo radical español? ¿Dónde cabría un Pedro Costa Morata, un Juan Serna,... o un yo mismo, qué narices?.
No entendía yo que la cosa estuviese tan pre-definida, pero no me quería quedar con las ganas, así que envié mi propuesta con esta memoria justificativa:
MEMORIA
La orden reguladora de los Premio Nacionales de Medio Ambiente establece que pretenden otorgar reconocimiento público a aquellas personas que, “por sus aportaciones creadoras, científicas o de difusión y defensa de los valores ambientales, promueven actividades ambientalmente positivas”.
Sin duda, para el caso del candidato que -sin su conocimiento previo, y desconociendo si su posterior aprobación-, se propone, un epígrafe igual de apropiado sería el de Premio Lucas Mallada, por cuanto este eminente regeneracionista (pero sobre todo geólogo) planteó una visión transdisciplinaria de la relación entre medio ambiente y sociedad que iba mucho más allá de lo estrictamente económico (no olvidemos los capítulos de su famoso libro dedicados a temáticas tan fundamentales, y fundadas en nuestro país, como “la desidia de la Administración Pública”, o “los defectos del carácter nacional”); actitud que compartirán otras personalidades que, como él, apuntaron en la misma dirección, y de todos los cuales el más eximio representante es sin duda Joaquín Costa. Y que no hacían sino realizar la expresión nacional de un fenómeno tan global como lo es ahora la cuestión ambiental, y que con particularidades culturales e ideológicas expresaban un Georges P Marsh en los Estados Unidos, un Patrick Geddes en el ámbito del Imperio británico, un Pietr Kropotkin en Rusia, o un Elisée Reclus en Francia. Fenómeno que quedaría ahogado en un siglo que emergía marcado por el mecanicismo, la super-especialización y la organización burocrática del pensamiento y el conocimiento.
Pero casi un siglo más tarde aquel hilo perdido de Ariadna (transmutada para algunos en Gaia) se retoma aquí y allá. Y como entonces hay expresiones locales, regionales, nacionales, bien diferenciadas, pero vuelve a plantearse el denominador común de la transdisciplinariedad, que Henri Lefebvre será el primero el señalar como camino virtual –es decir, posible. Y es en este punto, en ese momento histórico y en ese proceso de recuperación del hilo perdido de la Ariadna que ayuda a Teseo a escapar del laberinto del productivismo, el economicismo y el excepcionalismo humano, en el que la figura del candidato adquiere su auténtica dimensión como uno de los principales introductores en España no sólo de conceptos, sino también de actitudes, y valores, que a la larga han resultado fundamentales para la protección ambiental. Su revisión, desde presupuestos ecológicos, de la Ordenación del Territorio, y más específicamente tanto del Urbanismo como de la Ordenación Rural, no sólo introdujeron nuevas –y antiguas- ideas, sino que sobre todo animaron a muchos especialistas de la arquitectura, el urbanismo, la ordenación rural, la sociología, la ingeniería hidráulica y de caminos, la gestión de la energía,... y por supuesto la economía, a reorientar su trabajo en una dirección nueva.
Pero sobre todo, en síntesis, podríamos decir que, como entonces los regeneracionistas, el candidato que se propone ha desarrollado una ingente actividad creativa, científica y de difusión de los valores ecológicos, promoviendo justamente el que desde diversas disciplinas de las Ciencias Sociales se prestase, en España, una atención a los problemas ambientales. Una labor que, como en el caso de los regeneracionistas españoles, puede considerarse transdisciplinaria.
Es decir, el proponente considera que el candidato debería recibir un Premio Lucas Mallada de Ciencias Sociales y Medio Ambiente, pero la modalidad específica muy claramente que el premio en recuerdo de Lucas Mallada se limita, se especializa, a los méritos en cuanto “al estudio y caracterización de los vínculos que unen a la Economía con el medio ambiente en España”. Lo que parece indicar implícitamente su limitación a la especialización en la Economía (lo cual, en términos ecológicos, o incluso medioambientales, no deja de ser una divertida paradoja).
Sin embargo, la modalidad “Conservación de la Naturaleza” pretende reconocer la “labor creadora, de investigación o de difusión (que) haya representado una contribución importante para la conservación de la fauna o flora de España”.
Teniendo presentes dichas consideraciones, los méritos del candidato D. Mario Gaviria Labarta se ponen fácilmente de manifiesto. Siendo, por lo demás, suficientemente conocidas por todas aquellas personalidades que han tenido o tienen alguna relación de importancia con el Medio Ambiente, y específicamente la conservación de la naturaleza, en España. No obstante lo cual podríamos establecer una lista de puntos concretos que permitan juzgar, a quienes desconozcan la historia de la protección ambiental, y del ecologismo en este país, la importancia de la contribución de D. Mario Gaviria Labarta a la conservación de la fauna o flora. En tanto que la lista podría ser demasiado extensa, y la orden reguladora establece taxativamente que debe tratarse de una “breve memoria explicativa”, me limitaré a exponer seis desempeños concretos (podríamos poner, en lugar de seis, sesenta) de su labor:
1. Desempeño, entre 1968 y primeros años de los ’80, de una intensa y desinteresada labor de difusión de la conciencia ecológica, mediante escritos, investigaciones, conferencias, debates e intervenciones en los medios de comunicación, durante una buena parte de ese periodo bajo el riesgo de sufrir los efectos de la represión política por parte de la dictadura franquista. Sin negar la importancia que otras personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, como de las Ciencias de la Naturaleza, la Ingeniería o la Arquitectura, tuvieron en la década de los ’70
Hoy, casi cuarenta años después de que, en 1968 y en el prólogo a la edición española de “El derecho a la ciudad” de Lefebvre, Gaviria escribiese que "el derecho a la vivienda, el derecho a la naturaleza, el derecho a la vida urbana para todos, acabarán siendo inscritos en los Derechos Humanos", eso parece un lugar común, casi una obviedad. Pero sin el concierto y compromiso de algunas personas, y entre ellas muy significadamente de Mario Gaviria Labarta, ese lugar común, esa obviedad, no lo serían en España.
2. Articulación de la oposición, entre 1977 y 1980, la construcción de una fábrica papelera, y de una central nuclear, en Tudela (Navarra), presentando argumentos económicos, sociales, y sobre todo ecológicos que llevaron a numerosos grupos sociales a asumir dicha reivindicación y, finalmente, impedir dicha construcción, contribuyendo así a la conservación de la vegetación de ribera del río Ebro.
3. Articulación, entre 1975 y 1878, del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y técnicos, en base a los cuales pudo evitarse la construcción de varias centrales nucleares en las comarcas aragonesas de el Bajo Aragón.
4. Articulación del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales como José Manuel Naredo, y otros activistas ambientales, como Juan Serna, para la oposición a la construcción de una central nuclear en Valdecaballeros (Badajoz), contribuyendo de una manera importante a crear el estado de opinión en base al cual pudo quedar, años después, definitivamente abandonada, la construcción de dicha central. Contribuyendo así a la conservación de la fauna de las Vegas del Guadiana, y muy especialmente de la especie humana. Y no sólo a ello, sino incluso a la conformación de una identidad regional en Extremadura, con los libros “Extremadura Saqueada” (1978) y “El modelo extremeño” (1980), dentro de la que el medio ambiente constituye un factor de identidad fundamental.
5. Contribución a la difusión, y sobre todo a la concienciación local y regional, sobre la problemática de la gestión del agua en las Tablas de Daimiel, con el libro escrito junto con Juan Serna, “La quimera del agua” (1995). Pero muchos años atrás, en los años ’70, sus trabajos de análisis y diagnóstico fueron ya fundamentales para la construcción de una estrategia no basada en sentimientos primarios, sino en razones técnicas y socio-económicas, de oposición a los trasvases intercuencas, y muy especialmente al trasvase del Ebro a las cuencas mediterráneas. Su labor en la promoción de la conservación de los espacios vinculados al agua, y en las propuestas de gestión ecológica y racional del agua en la cuencua del Ebro se han sucedido, por lo demás, en los últimos años.
6. Su tarea formadora de técnicos relacionados con el urbanismo y la ordenación territorial preocupados la cuestión ambiental, mediante su participación en cursos de postgrado, seminarios y conferencias dirigidos a arquitectos e ingenieros de caminos, en los años ’70, es asimismo inseparable de las nuevas actitudes que hoy podemos observar en muchos de esos técnicos a la hora de conformar el planeamiento urbano y territorial.
Por más que los avatares personales, y las señas de identidad de la sociedad española (que cambia de sistema político, de caballos de tiro, de ideas y de actitudes, y por tanto de predicadores, con la misma facilidad con que se cambia una chaqueta o se expulsa a un participante en Gran Hermano) hayan alejado parcialmente a Mario Gaviria de “la cuestión ambiental”, absolutamente nadie podrá cuestionar que, a tenor de lo dictado por la orden reguladora, su labor creadora, de investigación y de difusión contribuyeron profundamente, a lo largo de casi dos décadas, a la protección de la flora y la fauna de este país.
El reconocimiento de dicha labor no es discutible; es, simplemente, una deuda pendiente por parte de quienes se reclaman ecologistas, ambientalistas, conservacionistas o sostenibles. Con más razón aún por parte de un Ministerio de Medio Ambiente que, sin la previa actividad de personalidades como Mario Gaviria, nunca hubiese llegado a existir en España. Y que, sin duda alguna, se vería prestigiado por la concesión de dicho premio.
En Badajoz, a 6 de mayo de 2005
El proponente: Artemio Baigorri Agoiz
¡Y va, y se lo dan!
http://www.mma.es/info_ciud/camp/prem_mma/index.htm#premios
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2005/03/02
Efectivamente, quieren que desaparezca la Sociología
Lo que me temía y excpresaba ayer mismo en este blog, tiene todos los visos de materializarse. La Red de Departamentos de Sociología (los que nos reunimos en Madrid) acaba de difundir esto: "Tenemos noticias de que en la Conferencia de Rectores está prosperando la idea de proponer un grado único de Ciencia Política y Sociología. Sería conveniente que todos los Departamentos que suscribimos el acuerdo de Madrid de 19 de febrero, y aquellos que hasta la fecha se han sumado al mismo, hicieramos llegar a los rectores de nuestras respectivas universidades dicho acuerdo para que estén bien informados de nuestra opinión. Rogamos procedáis en ese sentido lo antes posible". Personalmente creo que habría que ir más allá, y que tenían que llover las protestas de los sociólogos no sólo españoles, sino de todo el mundo, por ese intento, a la Conferencia de Rectores (rector@rectorado.uniovi.es) y a la ministra de educación (mjsan@eco.uc3m.es); manifestándoles la indignación porque en España pueda desaparecer la titulación de Sociología.
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2005/03/01
Tras la reunión en Madrid de Departamentos de Sociología...
Mal plan. Supuestamente se trata del futuro de la propia titulación de Sociología, y estábamos 12, de no más de 10 universidades. Primer indicador deprimente. Se persigue obsesivamente una especie de re-unificación por la puerta trasera con Políticas (¿porque ellos SÍ tienen clientes, como ahora se llama a los alumnos?). Se echa en falta un sentimiento de identidad clara... ¿Será porque la propia Area de Sociología es una especie de sumidero a donde han acudido y acuden en busca de cobijo (un título, una placita de funcionario, una cátedra...) tantas gentes de las más dispares procedencias? Siempre me ha resultado difícil explicar a qué me dedico, pero tengo clara mi condición de sociólogo...incluso antes de serlo oficialmente. ¿Por qué encuentro tantas dudas, tanta inseguridad, en el ámbito de la Academia? Dicen que el Libro Blanco de la titulación lo están haciendo, en representación de Facultades de Sociología, gentes que en su mayoría no son sociólogos. ¿Cabría algo así con la titulación de Economía, o de Psicología, o de Enfermería? ¿Por qué, institucionalmente, corporativamente, somos tan cutres los sociólogos? No me extraña que luego haya catedráticos que nunca estudiaron Sociología negando sexenios a sociólogos; catedráticos que nunca estudiaron Sociología negando titularidades o cátedras de Sociología, a sociólogos... Aquí cada cual se ha hecho su ranchito, y sólo se preocupa del pasto para sus vaquitas.
Sí..., al final, quizás sea mejor que termine cuajando ese intento de introducir un grado en Ciencias Sociales, y que finalmente nos terminemos diluyendo en eso, o en los Estudios Culturales. Tomando a la Sociología como un colectivo académico/profesional, realmente nos merecemos lo que tenemos: un camino que va desde la nada hacia la más absoluta miseria. O como decía Gaviria, "es que estamos más perdidos que el barco de la canela"... Será eso.
Ah... De lo que iba el asunto. Acordamos solicitar la existencia de un grado en Sociología, de tres años (Portugal por ejemplo ha optado por cuatro, pero también es cierto que ellos tienen demanda, por algo será), con no más de un 60% de troncalidad (la misma del último plan de estudios), para poder jugar a alianzas con otras Areas (Políticas, Políticas y Políticas, uf) y generar dobles titulaciones en cuatro años. Esto fue el día 19, por supuesto en Madrid.
Como decía mi abuela: hacer y deshacer... todo es quehacer.
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Sí..., al final, quizás sea mejor que termine cuajando ese intento de introducir un grado en Ciencias Sociales, y que finalmente nos terminemos diluyendo en eso, o en los Estudios Culturales. Tomando a la Sociología como un colectivo académico/profesional, realmente nos merecemos lo que tenemos: un camino que va desde la nada hacia la más absoluta miseria. O como decía Gaviria, "es que estamos más perdidos que el barco de la canela"... Será eso.
Ah... De lo que iba el asunto. Acordamos solicitar la existencia de un grado en Sociología, de tres años (Portugal por ejemplo ha optado por cuatro, pero también es cierto que ellos tienen demanda, por algo será), con no más de un 60% de troncalidad (la misma del último plan de estudios), para poder jugar a alianzas con otras Areas (Políticas, Políticas y Políticas, uf) y generar dobles titulaciones en cuatro años. Esto fue el día 19, por supuesto en Madrid.
Como decía mi abuela: hacer y deshacer... todo es quehacer.
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2005/01/25
AL FIN, EMPIEZA LA DEMOLICIÓN DE LA CONTRAREFORMA
Si hace unos días me sublevaba ante el borrador de Decreto Ley sobre la regulación de los estudios de Grado y Posgrado que ha circulado por la web, hoy debo proclamar mi alegría porque finalmente el gobierno no está resultando ser tan afín a la contrareforma universitaria del PPCastillo como nos estábamos temiendo. En el ministerio han sido sensibles a las protestas de unos y otros, y finalmente el Decreto publicado en el DOE ni siquiera hace referencia en ningún momento a los miserables sexenios. ¡Chapeau por la Ministra! Empiezo a sentirme -¿por qué no decirlo?- a gusto con mi gobierno; ojalá no nos den motivos para cambiar de opinión.
(post original en blogia) Nos lo dieron, nos lo dieron... La universidad está hoy peor que nunca en cuanto a inseguridad jurídica del profesorado, en cuanto a falta de equidad, caciquismo, pérdida de calidad de la enseñanza (y de la materia prima, los estudiantes), trabajo excesivo e improductivo (casi todo es rellenar formularios), privatización, precariedad en general...
(post original en blogia) Nos lo dieron, nos lo dieron... La universidad está hoy peor que nunca en cuanto a inseguridad jurídica del profesorado, en cuanto a falta de equidad, caciquismo, pérdida de calidad de la enseñanza (y de la materia prima, los estudiantes), trabajo excesivo e improductivo (casi todo es rellenar formularios), privatización, precariedad en general...
2005/01/17
Sexenios, postgrados y doctorados: el círculo que se cierra
Finalmente se ve por qué era tan importante la telaraña de control caciquil de los sexenios en la Universidad, y su estrecha imbricación con la reforma universitaria emprendida por el PP y, hoy por hoy, mantenida en lo sustancial por el PSOE. Mediante la nueva ley de grados y postgrados el control de la docencia de segundo y tercer ciclo retorna a manos de los de siempre: los mismos que se reparten los sexenios. Creo que en las informaciones que han circulado en torno a la dinámica de la adaptación al Espacio Europeo no se ha sido conscientes de esto. Valdría la pena informar explícitamente a los firmantes del manifiesto, para que redoblen esfuerzos en multiplicar las firmas y denuncias, del artículo 13 del
BORRADOR DE ANTEPROYECTO DE REAL DECRETO POR EL QUE SE REGULAN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS OFICIALES DE POSTGRADO Y LA OBTENCIÓN Y EXPEDICIÓN DE LOS TÍTULOS OFICIALES DE MÁSTER Y DE DOCTOR
""Artículo 13. Desarrollo de los programas oficiales de postgrado. 1. Los programas oficiales de postgrado serán autorizados por la comisión de doctorado, a propuesta del órgano que se responsabilice de cada uno de ellos, especificando los cursos y trabajos de iniciación a la investigación tutelados que se realizarán bajo la dirección de dicho órgano.
Las universidades definirán las atribuciones y responsabilidades de los órganos a que alude el párrafo anterior, en lo que se refiere a los estudios oficiales de postgrado. 2. Existirá un director único por cada programa oficial de postgrado, que deberá ser doctor y tener reconocidos, al menos, dos periodos de actividad investigadora de acuerdo con las previsiones del Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, de retribuciones del profesorado universitario.
Excepcionalmente, y para determinados programas oficiales específicos de postgrado que determine la comisión de doctorado, podrá ser director quien, previa evaluación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, cuente con un currículum investigador equivalente al indicado en el párrafo anterior. 3. Para que un programa oficial de postgrado pueda ser autorizado por la comisión de doctorado, el conjunto del profesorado que participe en el mismo, que tenga una relación funcional o permanente con la universidad, deberá ser doctor y tener reconocido, como media, al menos, un periodo de actividad investigadora de acuerdo con las previsiones del Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto. El resto del profesorado que participe en el indicado programa deberá, asimismo, ser doctor y poseer, previa evaluación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, un curriculum investigador equivalente al indicado en el inciso anterior.""
Definitivamente, avanza a pasos forzados la hoja de ruta nunca explicitada, pero sí latente, y claramente implícita en buena parte de los procesos montados en torno a la Universidad española en los últimos años: devolver a los cinco grandes centros universitarios de siempre todo el poder de la Academia (y, naturalmente, la clientela, los alumnos perdidos), y reducirnos, a las universidades periféricas, a la función que tuvieron en las capitales provinciales los institutos de secundaria durante la primera mitad del siglo XX. Ahora nos tocaría prepararles a los niños (porque cada vez llegan más infantilizados) con el grado, y enviárselos luego a que hagan el postgrado y el doctorado.
¿Se estará formando, ya que evidentemente no está aún entre nosotros, el Joaquín Costa que denuncie con claridad, tino y sobre todo éxito, los males del caciquismo universitario español en el siglo XXI?
(post original en blogia)
BORRADOR DE ANTEPROYECTO DE REAL DECRETO POR EL QUE SE REGULAN LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS OFICIALES DE POSTGRADO Y LA OBTENCIÓN Y EXPEDICIÓN DE LOS TÍTULOS OFICIALES DE MÁSTER Y DE DOCTOR
""Artículo 13. Desarrollo de los programas oficiales de postgrado. 1. Los programas oficiales de postgrado serán autorizados por la comisión de doctorado, a propuesta del órgano que se responsabilice de cada uno de ellos, especificando los cursos y trabajos de iniciación a la investigación tutelados que se realizarán bajo la dirección de dicho órgano.
Las universidades definirán las atribuciones y responsabilidades de los órganos a que alude el párrafo anterior, en lo que se refiere a los estudios oficiales de postgrado. 2. Existirá un director único por cada programa oficial de postgrado, que deberá ser doctor y tener reconocidos, al menos, dos periodos de actividad investigadora de acuerdo con las previsiones del Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, de retribuciones del profesorado universitario.
Excepcionalmente, y para determinados programas oficiales específicos de postgrado que determine la comisión de doctorado, podrá ser director quien, previa evaluación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, cuente con un currículum investigador equivalente al indicado en el párrafo anterior. 3. Para que un programa oficial de postgrado pueda ser autorizado por la comisión de doctorado, el conjunto del profesorado que participe en el mismo, que tenga una relación funcional o permanente con la universidad, deberá ser doctor y tener reconocido, como media, al menos, un periodo de actividad investigadora de acuerdo con las previsiones del Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto. El resto del profesorado que participe en el indicado programa deberá, asimismo, ser doctor y poseer, previa evaluación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, un curriculum investigador equivalente al indicado en el inciso anterior.""
Definitivamente, avanza a pasos forzados la hoja de ruta nunca explicitada, pero sí latente, y claramente implícita en buena parte de los procesos montados en torno a la Universidad española en los últimos años: devolver a los cinco grandes centros universitarios de siempre todo el poder de la Academia (y, naturalmente, la clientela, los alumnos perdidos), y reducirnos, a las universidades periféricas, a la función que tuvieron en las capitales provinciales los institutos de secundaria durante la primera mitad del siglo XX. Ahora nos tocaría prepararles a los niños (porque cada vez llegan más infantilizados) con el grado, y enviárselos luego a que hagan el postgrado y el doctorado.
¿Se estará formando, ya que evidentemente no está aún entre nosotros, el Joaquín Costa que denuncie con claridad, tino y sobre todo éxito, los males del caciquismo universitario español en el siglo XXI?
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