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2025/01/07

Tú no estabas allí

Salvo que entendamos la libertad en el sentido en el que la entendía el lema de Una, Grande y Libre del franquismo, decir que este año, y encima desde enero, se cumplen 50 años de España en Libertad no es una falacia. Es una estupidez, no sé si fruto del naïvismo o de la mala fe de algún asesor.

Claro que quienes no estaban allí no pueden saberlo. Ninguno de los miembros del gobierno, ni de sus asesores, ni de los jefes de filas y asesores de quienes lo sostienen, ni seguramente de la mayoría de los miembros de los grupos que lo sostienen en el Parlamento, estuvieron allí. La edad media de ellos es de 50 años y la de las mujeres de 49 (algo superior que en la anterior legislatura, porque el rejuvenecimiento que trajo el populismo se acabó: la mayoría son repetidores, y ahí se quedarán de por vida salvo que los pillen en un Errejón o un Ábalos). 



Alguno puede que incluse estuviese, pero de la mano, acompañando a su padre o su abuelo al Salón de Columnas del Palacio Real, a darle el último y lacrimoso adiós al dictador, al hasta que estuvo bajo tierra, Caudillo. Algún día la IA dará un susto a más de uno cuando la pongan a analizar la grabación de aquel velatorio, servido en riguroso directo, completo, por TVE.






Lo que empezó al día siguiente de aquel entierro fue una larga Transición HACIA la libertad. No EN LIBERTAD. Una transición que para algunos pudo concluir con ese meme de la legalización del Partido Comunista, para otros con las primeras elecciones, o con la aprobación del referéndum de la Constitución. 

La extensión de la Transición está sujeta a posible debate, como ocurre siempre en la Historia, de naturaleza ideológica más que historiográfica. Para mí concluyó (visto desde hoy, seguro que entonces lo habría evaluado de otra forma) en 1982, cuando el PSOE ganó las elecciones. Y eso ocurrió cuando un PSOE, desligado del largocaballerismo y de aquellas Juventudes Socialistas que terminaron siendo comunistas, volvía al gobierno de España sin voluntad revolucionaria. Venía a gobernar para todos, a construir derechos y bienestar para todos, o para los más posibles. Una Transición en cualquier caso que para algunos fue cómoda, muy cómoda, para otros dolorosa, para otros agitada. 

Pero para nada "en libertad". Al menos para mí. Yo no puedo recordarla así. Tras la muerte de Franco recibí los únicos porrazos que recuerde en manifestaciones, aunque eso es puro azar, simplemente nos confiamos en algunas (bueno, también guardo recuerdo de algún porrazo previo al óbito, en la salida de un encierro). 

Pero los porrazos de las manis normales eran lo de menos, casi un folclore. Hubo cosas peores durante aquella transición. Cubrí una manifiestación (en cuya organización había participado) con muerte, la de aquella chica, Gladys del Estal. Por cierto, mira tú que no lo recordaba, aquí tenemos una foto de Mario Gaviria en una manifestación comme il faut (ahí agachado a la derecha, cubriéndose de las pelotas de goma con núcleo de hierro y los botes de humo; el de la izquierda creo que es uno de Cascante; el autor de la foto, yo). 


Andalán, Num 221 - 8 al 14 de junio de 1979 -

Y estuve en alguna otra con muerto (estaba en Pamplona aquel 8 de julio de 1978 en que se dispararon 140 balas de fuego real, con 7 heridos de bala y un muerto, un chaval de la LCR que sólo tenía un año más que yo). Pero no me rozó nada en aquella ocasión, de hecho a lo que había ido era a los sanfermines.

Por supuesto  hablo de lo que yo he vivido, no voy a hablar de los Sucesos de Vitoria, fruto del Fraga de "la calle es mía" y del Martin Villa luego convertido en gran empresario sin haber creado una empresa en su vida, o de tantos otros episodios sangrientos de represión (luego están los crímenes de ETA, pero no toca en esta pantalla, que se dice ahora).

Y tras el (primer) entierro tuve además mis tres únicas detenciones de mi vida, una de ellas con ficha y otra con riesgo real de desaparición. La primera en 1977, poniendo carteles anunciando el siguiente número de la revista Andalán, un cartel que reproducía la portada (y que ciertamente podría considerarse propaganda electoral pero no pedía el voto para ningún partido concreto) en la noche de reflexión. Lo cuento por aquí. Esa fue con ficha, porque efectivamente nos querían acusar de delito electoral. Pero nos sacaron por la mañana los abogados de la revista, y se quedó en nada.


La segunda, el 1 de febrero de 1981, tras encadenarnos en la Plaza de España de Zaragoza, como anticipo de la manifestación que habíamos organizado (desde el Frente del Ebro) para el día siguiente contra el trasvase del Ebro, y que fue una de las más masivas celebradas nunca. Aquella detención fue bastante ligth, pero la detención no nos la quitó nadie. Por estar encadenados a unas rejas, mira tú qué peligro. Eso sí, no hubo hostias, ni malas palabras.


Aragón Express, 1 de febrero de 1981

Y la tercera se produjo apenas tres semanas más tarde, aquel fatídico 23-F, en Alicante. Lo conté aquí a principios de siglo, así que no me repito. Fue sin duda la más peligrosa, aunque sólo al salir en libertad fuimos conscientes de ello. Empezamos la tarde debatiendo sobre urbanismo con concejales y gentes de asociaciones de vecinos de Alicante, y podíamos haber terminado la noche desaparecidos, si aquello hubiese ido a más, o Milans del Bosch no se hubiese rendido.

Por supuesto ni tengo recuento otros extras, de la cantidad de veces que me pidieron la documentación por mis actividades como periodista, como agitador ecologista, o como investigador, con la metralleta apunando. Ni de las amenazas, unas explícitas, otra sibilinas. O vigilancias constatadas.

Y eso que mi Transición no la considero de alto riesgo. Un poco alocada nada más, siempre huyendo lo mismo de los violentos ue de los trepas de la política.

Así que NO, tú no estabas ahí en 1975, y por eso ignoras de forma palmaria que ahí no se empezó a vivir "España en Libertad". Ni mucho menos, ignorante. Algunas libertades, en lo que a la vida cotidiana se refiere y a pesar de los relatos victimistas, ya venían alcanzando bastante antes. Pero plenamente "en libertad política" no se viviría en España hasta los años 80 (salvo en el País Vasco, donde ETA no permitió vivir a todos en libertad hasta el siglo XXI).  

Yo esperaré hasta el 2032, si llego, para celebrar los 50 años de España en Libertad. El 28 de Octubre de ese año compraré unos dulces y abriré una botella de champán. Lo pongo en la agenda de Google. 

 






2016/05/10

Pep Subirós



Veo que ha muerto, mucho antes que el pro medio de esperanza de vida de su generación (que no estoy seguro de si es de los mayores de la mía o de los pequeños de la franquista, previa a la mía), Pep Subirós. Lo traté muy poco (en mis viajes a Barcelona a malatender algunas asignaturas de Periodismo aprovechaba para pasarme por la editorial para llevar algún artículo para Transición o El Viejo Topo) pero me cayó muy bien, y creo que también le caí muy bien, conectamos. Por lo que leo en las necrológicas, igual resulta que nos conocimos antes, pues fue en los 70's  profesor de Filosofía en la Autónoma de Barcelona, y en el curso 74-75, en el que tuve que repetir primero de Ciencias de la Información por haberme dejado dos asignaturas (había estado trabajando en jornada intensiva de mañana a la vez que estudiaba, luego comer en una exhalación al metro, tren, tren y autobús hasta Bellaterra, así que enseguida empecé a pasar de ir a clase), para no perder el tiempo me matriculé a la vez de primero de Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación, tras descartar hacerlo en Económicas pensando (ya) en la especialidad de Sociología (las matemáticas me frenaron, luego he comprobado que no era para tanto), aunque antes de Navidades se jodió el curso por la huelga de los PNN's, ya ya dió todo igual (al final dieron aprobado político a quienes se habían quedado en el campus asistiendo a conciertos y manifas, pero a quienes nos tuvimos que volver a casa a ayudar y no pudimos enterarnos de la jugada, nos pusieron No Presentado, encima de que habían sido ellos, los profesores, los no presentados durante el curso). Osea que igual lo tuve de profe en alguna asignatura. Espero que no fuese el petardo que daba Lógica en catalán (sí, en 1974), que todavía no entendía bien en ciertos contextos (dentro de mis malas relaciones con los idiomas, he tenido mejor lengua y ojos que oídos), y el de la Lógica no era sin duda el más adecuado.  


      


 


    


Llegué a Transición (en un despacho apretado en las Ramblas) con Gaviria, no recuerdo qué hacíamos en Barcelona (puede que fuese aquel viaje iniciado también con Naredo, un poco surrealista, en el que...corramos un tupido velo) recién publicado el libro Extremadura Saqueada. Y conectamos bien desde el principio, dijo que le había gustado el artículo sobre Ecología política y lucha de clases que había publicado en Alfalfa y otras cositas mías que había leído en Ajoblanco y Triunfo. Mario iba con un artículo contra las papeleras, y Subirós le pidió otro sobre Extremadura ya que el libro estaba en el candelero y planeábamos ir de nuevo a hacer una "segunda parte" propositiva.  Mario propuso que lo hiciese yo, y bueno, a partir de ahí le gustó todo lo que llevaba o enviaba (y hasta pagaba). 

En una de aquellas visitas, tomando un café le comenté que había insistido a Mario Gaviria en que debería hacer un libro más teórico, que sistematizase un poco todo lo que venía abordando, a lo que él se resistía (porque realmente la teoría no era lo suyo, era lector de libros-informe y artículos de prensa y revistas especializadas, no de teoría social). Y Pep me animó a prepararlo: "Pues si él no lo hace, hazlo tú". Mario dijo que estupendo, que eso era un coñazo, que lo hiciera yo. Y se marchó creo que en aquel entonces a Mozambique, invitado por la ONU como asesor.

Así que (entonces no había móviles, y ni siquiera las llamadas telefónicas con África era muy viables) me puse a ello sin hablar más con él, seleccionando artículos y extrayendo algunos textos inéditos de informes, adaptándolos a una forma más ensayística, porque los modos de escritura de Mario eran dos: el del informe y el del mítin-espectáculo. Para los artículos, libros e informes, entonces dictaba (tuvo a dos hermanos de Cortes empleados durante muchos años: Rosa se ocupaba de la casa y las niñas durante el día, y Vitorio transcribía sus cintas de cassette) y para las charlas solía tomar notas en la "tabla" con pinza y hojas sueltas que entonces siempre llevaba en el bolso. Detestaba el Derecho, la carrera que había estudiado, pero sus textos eran en cierta manera como informes de denuncia y alegatos finales de abogado de película americana.

Dediqué bastante tiempo a la selección y recopilación, curado en algunos casos, recortando algunos, completando otros, corrigiendo... Cuando volvió se lo encontró hecho, incluso con título ("Urbanitas, campesinos y ecologistas varios"). No cambió nada, ni añadió ni quitó ninguno de los textos que yo había seleccionado. Y a Pep Subirós le encantó el libro, creía que incluso podía tener buena salida (aunque ya estábamos en los 80), pero no encontró el título muy comercial. Acertó plenamente proponiendo el de "El buen salvaje", aunque tuvo (conmigo) la delicadeza de incluir como subtítulo el que yo había puesto, lo que también fue para mí motivo de agradecimiento.

Precisamente una de las cosas que tuve que perdonarle a Mario en mi primera época de relación con él (entre 1976 y 1987, primero como "aprendiz" y luego como socio) fue que en este libro, que fue un proyecto mío de principio a fin, no tuviese el detalle de darme el mérito correspondiente, como mínimo una línea en el prólogo, no sé..., ya que no había tenido la generosidad que Henri Lefebvre sí había tenido con él: cuando en 1969 Mario publicó su primer libro en España, precisamente una selección de textos traducidos por Javier González Pueyo, Lefebvre le pidió que hiciese esa introducción. Y yo tenía incluso tomadas las notas para ese prólogo, sintetizando las aportaciones teóricas, las líneas que abría..., esas cosas. Pero nada. A mí me dio pudor sugerírselo (siempre he sido malo, muy malo para pedir), y él pasó totalmente. Y bueno, era su libro. Nunca se lo he echado en cara. Ni lo hice en la primera época, ni lo he hecho en la segunda, tras un paréntesis de seis o siete años por corrountupidovelo, porque siempre, como ahora, le reconoceré lo mucho que aprendí con él y lo promoveré en cuantos foros estén a mi alcance (porque Enrique Gastón acertó plenamente cuando le dijo a mi novia, alumna suya, cuando ésta le comentó que yo iba a ir a hacer un trabajo con Gaviria, que "le xxxxxxxxx, pero también aprenderá mucho"). Y lógicamente menos aún en los últimos años, en que anda flojillo. Pero la espinita siempre ha estado ahí, ay, el ego. Tanto, que el clickque me ha saltado al leer Pep Subirós ha sido El Buen Salvaje.


Pues eso, a lo que iba que me disperso sobremanera: que guardo un muy buen recuerdo del Subirós, de lo poco que lo traté. Fue, como suele decirse, un buen espaldarazo en un momento dado, me dió seguridad en unos momentos en que de forma excesivamente arriesgada estaba abandonando el periodismo para dedicarme a lo que sólo una década más tarde legitimaría formalmente: la Sociología. En el Topo y Transición escribía ya como sociólogo, no como periodista. Molt agraït.

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