2026/08/23

Asesinaditos y Memoria Demediada



 Acabo de descubrir que ayer era otro aniversario de poeta asesinado. Otro poeta, no el de siempre. 

Pero ningún terremoto lo anunció en Málaga, donde fue asesinado cuando las cabezas de los asesinos de Lorca en Granada aún estaban embotadas por la borrachera. 

Quizás había leído sobre él alguna vez, pero como era de derechas, lo había olvidado. 

Quizás incluso había leído algo de él alguna vez, pero como era de derechas, lo había olvidado, y además no tiene su estantería en la Generación del 27, de casi todos los cuales que sí tienen estantería, empezando por Lorca, fue amigo.

No conocemos su orientación sexual, aunque estuvo perdidamente enamorado, en una relación tumultuosa, con una de las mujeres españolas más avanzadas de su tiempo, amorío que quedó en nada. Por ello deduzco, pero a saber, que era hetero, pero qué coñe me importa éso. 

Como a tantos jóvenes con dos dedos de frente, imaginación desbordante y buen corazón, le fascinó la Revolución Rusa. Tanto que en 1928 se fue de visita, como tantos, compartiendo el  viaje de boda de José Bergamín. Con Bergamín, fijate, hijo de ministro conservador de la Restauración, abogado como el poeta, comunista vocacional, retornado tranquilamente del exilio en 1958, vivo, apoyado por el falangista Ridruejo ante los ataques de la caspa de ABC, reexiliado al rato y re-retornado al otro rato, con Franco muy vivo, y que acabaría sus días apoyando y siendo musa de los batasunos aunque se decía español mucho español. Pues con este Bergamín y su mujer, también hija de famosos y de nombre Rosario Arniches, se fue nuestro asesinadito (asesinado de segunda clase) a ver lo felices que estaban los rusos. Lo que son las cosas, él volvió profundamente decepcionado, como tantos, pero Bergamín volvió comunista.

Y al final se debió de decepcionar de más cosas, supongo que también de que sus amigos del 27 no lo tomasen en serio y no lo pusiesen en las estanterías, y nada, se dedicó a la abogacía.

Claro que además de poeta y abogado era señorito. Como Lorca, como Bergamín. 

Y "por señorito" un 22 de agosto, cuatro días después de que unos tiparracos con una bandera en el camión se llevasen a matar a Lorca, otros tiparracos con otra bandera en el camión se llevaron a matar a su amigo de Málaga. Al menos fue acompañado y confortado por su familia, no como Federico que fue solo y a oscuras, porque de la misma tirada se llevaron a fusilar a su padre y a su hermano, la familia fusilada unida... También, qué coincidencias, en el paquete iba el hermano de otro poeta, Altolaguirre, que no sabremos si a su vez fue también poeta pero sí sabemos que con 32 años dejaba dos hijos. 




Pues ese asesinadito tiene nombre, José María Hinojosa. Y tiene sus cositas. Descubro (o redescubro, porque ese título me baila en la memoria cada vez más borrosa, quizás pasé por él alguna vez pero lo olvidé porque era de derechas) que bastante antes de que Lorca escribiese Poeta en Nueva York escribió La flor de California, osea que descubrió antes y se atrevió con el surrealismo. 




Qué curioso que en una de las onirias de ese libro proclama: 
"Señor juez, le juro que no he dejado un momento de llegar mi derecha". Qué cosas, quizás le preocupaba, por sus compromisos políticos con el Partido Agrario, si los suyos lo consideraban suficientemente de derechas, tras haber flirteado durante años con la flor y nata de la izquierda intelectual. Pero no fueron los suyos quienes lo juzgaron y condenaron, sin juicio y sin juez.

Fueron los otros, en realidad los mismos que acababan de hacer lo mismo con su gran amigo Federico. Porque eran la mismas morralla humana llevando banderas distintas y chapas distintas en la gorra. Desgraciados, a su vez, con las cabezas vacías pero calientes por los fabricantes de odio, por quienes alimentan, antes del pelotón, la polarización.

Apunto el 22/8 en mi agenda, para que a José María no le falte cada año su recordatorio, ya que sólo hay riadas de lágrimas para Federico.

Y anoto aquí el acceso a su obra: https://t.co/2vwB1vzmwX



Tenemos en España, desde las guerras carlistas (o más bien desde la invasión francesa) una Memoria Histórica Demediada. Una temporada se ha perdido la mitad de los perdedores, y a la siguiente la de los ganadores. Aunque (casi, que hubo y hay mucho cabronazo en todos los bandos) todos los muertos a recordar hayan perdido

Ciclo tras ciclo, a nuestra Memoria Histórica, que a menudo se vuelve histérica, le pasa como al vizconde Medardo de Terralba, cuya vida documentó Italo Calvino en una breve pero detallada biografía, fechada en 1952, bajo el título de "El vizconde demediado". 

Medardo era un vizconde del siglo XVII que marcha a la guerra contra el turco y es partido en dos por un cañonazo. Los médicos logran salvar su mitad derecha, que resulta ser su "mitad mala", así que regresa a su pueblo de Terralba convertido en un ser cruel y tiránico, que disfruta destruyendo y dividiendo todo a su paso.

Con el tiempo aparece la otra mitad, caracterizada por una bondad tan extrema e insistente que también resulta asfixiante e insoportable para los habitantes.

Ambas mitades se enamoran de la misma campesina, Pamela (bien podría haberse llamado Popula) y terminan enfrentándose en un duelo de esgrima, de tal forma que durante la lucha las dos partes se cortan de nuevo.

Sin embargo el médico del pueblo logra coserlas juntas, devolviendo a Medardo a su estado original y completo. ¿Llegaremos a tener alguna vez un médico del pueblo que cosa las dos mitades?

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