Ya me he enrollado en alguna otra ocasión con la irresponsable gestión que hacemos de nuestra vida digital. Ya he sufrido en más de una ocasión perder el pendrive; verlo caer al patio desde el bolsillo de la camisa que estaba tendiendo, en una cuarta planta; inutilizarse por las artimañas del dicho virus; o averiase, sin más (por cierto, nunca más un pendrive retráctil; el mecanismo se estropea demasiado fácilmente). El otro día fue una de esas, y la sensación fue terrible, pues no había hecho copia de seguridad desde hacía casi cuatro meses. Todo el seminario que imparto a partir de la próxima semana en Mexicali; el diseño de un master que estamos negociando con un centro universitario portugués; las liquidaciones económicas de los últimos meses para la unidad de gestión de investigación de mi Universidad; las revisiones últimas de los últimos dos artículos (perdón, papers) a publicar (al menos estos puedo recuperarlos en el correo, de la carpeta de enviados); y unas cuantas pérdidas más no menos dramáticas...
Y nada. No ha habido manera. Además en un formato de avería nuevo: el ordenador reconocía el pen, la distribución entre espacio ocupado y libre de los 32 Gb, incluso sugirió revisar y reparar, error que cometí pues convirtió todo lo que hubiese en fragmentos de esos de CHK, que no hay quien recupere con provecho.
Pues después de dos días desquiciado, con mucho estrés de por medio entre el viaje a Méjico a dos días vista, una inacabable baremación de candidatos a unas cuantas plazas en el área, las clases, dejar las macetas a resguardo, y tropecientos quehaceres más, he conseguido recuperar si no todo, mucho de lo perdido. Sólo ha sido el primer paso, claro, pero algo es algo. De eso va en realidad el post, que por qué no, también puede incluir utilidades.
Tras rebuscar en el baúl de la web profunda y descargar y probar con varios desconocidos programitas de salvación de pendrives, nada de nada. Al final, la solución que encontré picando aquí y allá fue la inversa a la que esperaba y deseaba. No hay que intentar "reparar", sino borrar el pendrive, esto es formatearlo (pero no a bajo nivel, naturalmente, sino el tipo de "formato rápido"). A partir de ahí los fragmentos y ficheros dejan de estar "atados" a las direcciones que el arranque les habría ido atribuyendo, y que al estropearse lógicamente el ordenador no podía encontrar. Y con cualquier buen programa de recuperación de ficheros borrados (a mí Recuva es el que más me gusta, y es gratuito) ponerse manos a la obra, a ver qué recupera.
El problema es que (especialmente si antes has aceptado erróneamente el "revisar y reparar" ofrecido por Windows, que te convertirá lo que recupere en ficheros ilegibles chk) no va a ser capaz de recuperar los nombres y datos de origen de la mayor parte de los ficheros que consiga rescatar (que, eso sí, serán la mayoría, incluso por duplicado porque recupera incluso versiones antiguas de los ficheros que no hayan sido reescritas físicamente).
Y aquí entra la auténtica utilidad, este programa, también gratuito, que tiene una capacidad enorme para buscar cadenas de texto dentro de los ficheros. Por supuesto que teóricamente Windows 7 puede hacer eso desde el botón Inicio, pero no es nada funcional. Mientras que FileSeek hace un barrido muy ordenado, y te permite abrir los ficheros para comprobar desde el listado.
Bueno... Me quedan días o semanas hasta que a ratos perdidos lo haya recuperado todo. Las copias de seguridad, cada menos tiempo. A ver si se me graba en mi Rom.
Este ha sido el culpable. Ojo con él. Afortunadamente, el servicio que la propia casa fabricante ofrece desde su Web para recuperar los pendrives estropeados es tan engorroso (ni utilizando la cámara de fotos como lupa era capaz de leer el número de serie) de utilizar que no me funcionó. Porque cuando me detuve a leer lo que hacía más detenidamente ví que en realidad hacía un formateo de bajo nivel. Es decir, eso sí que habría acabado con toda posibilidad de recuperar datos. Vaya caca de pendrive, y vaya churro de supuesto servicio postventa.
2012/10/28
2012/10/27
De cómo hemos llegado a esto
Me ahorro el discurso. Todos sabemos a qué me refiero. El caso es que andaba esta tarde limpiando un disco duro, borrando ficheros duplicados, y me aparece esta fotografía, que tomé hace un par de años en mi facultad. La hice porque aluciné al ver la obra, y quise dejar constancia: como pueden observar, una acera en perfecto estado, plenamente funcional, incluso recientemente reparada, es levantada simplemente para sustituirla por otra. A ver si me acuerdo de subir un día una fotografía de la nueva, válida para un patio de unifamiliar, pero chillona e impropia para un edificio público. Nada funcional, además, porque es una burda imitación de piedra hecha con cemento coloreado que no evacua bien el agua, y forma incomodísimos charcos cuando llueve.
Apenas un año más tarde la Universidad iniciaba una cadena de despidos de profesores, nos rebajaba el sueldo y ahora nos incrementa la carga docente a los supervivientes. Y encima nos mojamos en los charcos cuando llueve. Sí... Qué es eso, una minucia, ¿verdad?. Además, como decía mi abuela en otro sentido, "hacer y deshacer, todo es quehacer". Obsolescencia por decreto, llamaría yo a ésto.
Por cierto, que estamos en Extremadura, sí, pero no señalen... Que quien se montó esa juerga de obras innecesarias no fue un sociata de esos, sino un simple vicerrector de derechas, muy de derechas. Pero el despilfarro con pólvora del Rey (que en realidad es nuestra), como la corrupción y demás miserias, no tienen color.
Apenas un año más tarde la Universidad iniciaba una cadena de despidos de profesores, nos rebajaba el sueldo y ahora nos incrementa la carga docente a los supervivientes. Y encima nos mojamos en los charcos cuando llueve. Sí... Qué es eso, una minucia, ¿verdad?. Además, como decía mi abuela en otro sentido, "hacer y deshacer, todo es quehacer". Obsolescencia por decreto, llamaría yo a ésto.
Por cierto, que estamos en Extremadura, sí, pero no señalen... Que quien se montó esa juerga de obras innecesarias no fue un sociata de esos, sino un simple vicerrector de derechas, muy de derechas. Pero el despilfarro con pólvora del Rey (que en realidad es nuestra), como la corrupción y demás miserias, no tienen color.
2012/10/23
Barry Commoner, gracias
La vida digital tiene estas cosas. Vemos demasiados datos, demasiadas letras, demasiadas imágenes. Pero también aquí se nos escapan las esquinas. En los tiempos en que consumía vorazmente la prensa y los libros de papel no me habría pasada desapercibida la noticia, porque el periódico de papel lo recorría completo, saltándome únicamente los Deportes. Y no es una noticia de portada. De portada digital, al menos.
Así que me he enterado un poco tarde de que Barry Commoner ha muerto. Contradiciendo sus propios pronósticos, desde luego; porque no creo que en los años '70 creyese que la Humanidad, y por tanto él mismo, que ha muerto nada menos que con 95 años, sobreviviese a la Química moderna, las radiaciones nucleares y la sustancia misma de una Tecnología regida por un sistema de producción guiado por el mercado. Y sin embargo estamos aquí, y él ha podido contarlo. Seguiremos aquí, de hecho, durante unos cuantos milenios, quizás millones de años todavía, adaptándonos a los desafíos de la Naturaleza y a nuestras propias meteduras de pata tecnológicas.
Me he enterado de su muerte cuando me ha llegado por email la traducción que los de SP han hecho de la necrológica del New York Times. Aunque creo que las necrológicas se quedan como muy ligth. Busco un poco por ahí y veo que Vicenç Navarro (antes Vicente Navarro López, pero ahora en la Pompeu) opina en esa misma línea. Pero lo que él interpreta, desde los principios de la teoría de la conspiración, como un silencio orquestado, para mí es el simple resultado de la obsolescencia planificada del pensamiento, y de la incultura de la mayor parte de quienes actualmente escriben en los medios. Los planteamientos de Commoner han pasado a ser de consumo minoritario. Por edad, sencillamente, no podía alcanzar a reciclarse; no alcanzó a introducirse en los discursos alter y post, ni a hablar de gobernanza, redes o empoderamiento. Simplemente, las oleadas de pensamiento pasan, como las modas en el arte, en la ropa, o en los sabores de los polos de hielo.
Sin embargo, más allá de que los medios lo reflejen con mayor o menor exactitud, sus aportaciones son ya definitivas. Lo que puede decirse, ahora mismo, de pocos de quienes quedamos vivos y pensando en el planeta. Sus tres obras fundamentales serán fundamentales para siempre, si alguien quiere entender qué ocurrió en el siglo XX: Ciencia y supervivencia, El círculo que se cierra y La escasez de energía. Sobre todo para entender el primero de sus cuatro principios de la ecología: que todo está relacionado con todo.
2012/10/20
Libro sobre teoría urbana
Hace unos meses el Dr. Rafael Valladares, profesor investigador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos (USAC) en Guatemala, me pedía autorización para incluir un par de antiguos textos míos en un volumen que andaba compilando para libro de texto. Y yo encantado de prestarlos, además de honrado.
El caso es que hace unos días me escribió de nuevo remitiéndome el libro, en pdf, que realmente quedó muy interesante (aún quedé más honrado al ver el nivel de mis compañer@s de libro) y anunciándome su pronta presentación. Aunque como no hay quien ponga puertas a Internet, ya he visto el libro colgado por ahí.
Qué diferencia con quienes los toman descaradamente (los textos) y encima le borran a uno la autoría, como ocurre en un par de capítulos de este otro libro. Hace años conseguí que lo retirasen de las webs de un par de centros universitarios en los que lo utilizaban como libro de texto (y hay que reconocer que también me llegaron las disculpas de un "autor" al menos tan prolífico como el exiliado de la política de Amanece que no es poco, no sé si utilizando las mismas prácticas para todos sus libros y capítulos). Pero qué le vamos a hacer, como decía no hay quien pongas puertas a Internet (y me parece muy bien que así sea, a pesar de los efectos secundarios), y un indocumentado lo ha rescatado y lo ha colgado en Scribd.
En torno al estigma
De entre los temas que disfruto explicando en clase (sí, no sé cómo es eso, pero disfruto explicándolos; no en la interacción que casi nunca hay, sino en la mera explicación, esa sensación de que el discurso que estás haciendo puede ser útil a quienes lo escuchan) están los relacionados con la socialización, la desviación y la exclusión. Me gusta cómo quedan las sesiones en las que intento trasladar, especialmente a los del Master de Formación del Profesorado de Secundaria porque creo que realmente puede serles de utilidad, lo que la teoría sociológica viene aportando en torno al etiquetaje y el estigma.
Y también ocurre cuando a esos alumnos, y en este caso también a los de Economía y Administración de Empresas, en el tema dedicado a la estratificación social (osea, a la desigualdad), les explico los mecanismos de la exclusión social. A mí me resulta particularmente interesante lo que la Escuela de Frankfurt nos enseñó respecto de esos procesos, ejemplarizando a la perfección en el caso de los judíos en la Europa nazi (que no sólo fue Alemania, ni mucho menos). La Psicoanalítica Social de Erich Fromm, Wilheim Reich o Herbert Marcuse ayudó mucho también precisamente a la construcción de las teorías del etiquetaje y el estigma.
Disfruto en esas clases.
Pero es todo tan claro, tan meridianamente claro... A veces las cosas son mucho más complejas, o confusas, o oscuras incluso. Y es mucho más difícil ver la luz.
Por ejemplo, si un colectivo subcultural puede ser utilizado como clarísimo objeto de aplicación de todos esos modelos, es el de la homosexualidad, especialmente el de la homosexualidad masculina. Aquí tienen un ejemplo muy explícito de análisis desde la Psicología Social, y aquí otro desde la Sociología, con una interesante perspectiva microsociológica (por supuesto, de la cosa Queer paso olímpicamente, porque para mí en una ideología cultural, no una teoría social).
Pero, efectivamente, a veces las cosas (o los hechos sociales, que queremos tratar como cosas siguiendo del dictum del maestro Emile) son mucho más complejas. Las conexiones entre estructura y función, entrecruzadas con las variadas pulsiones que empujan a los actores sociales a la acción, determinan realidades que no se ajustan exactamente a la claridad de las teorías.
Me ha llevado a pensar en ello este post de Pere Estupinyá, un excelente periodista científico (de esos que intuyo en la trastienda de la botiga de los Punset, trabajando como los chinos en los sótanos de Occidente) del que ya he bebido en otras ocasiones (sobre todo cuando andaba de becario en el MIT), sobre el debate en torno a las transfusiones de sangre en distintos países, y las distintas variables que se consideran. Cuando menos, interesante para debatir...
Y también ocurre cuando a esos alumnos, y en este caso también a los de Economía y Administración de Empresas, en el tema dedicado a la estratificación social (osea, a la desigualdad), les explico los mecanismos de la exclusión social. A mí me resulta particularmente interesante lo que la Escuela de Frankfurt nos enseñó respecto de esos procesos, ejemplarizando a la perfección en el caso de los judíos en la Europa nazi (que no sólo fue Alemania, ni mucho menos). La Psicoanalítica Social de Erich Fromm, Wilheim Reich o Herbert Marcuse ayudó mucho también precisamente a la construcción de las teorías del etiquetaje y el estigma.
Disfruto en esas clases.
Pero es todo tan claro, tan meridianamente claro... A veces las cosas son mucho más complejas, o confusas, o oscuras incluso. Y es mucho más difícil ver la luz.
Por ejemplo, si un colectivo subcultural puede ser utilizado como clarísimo objeto de aplicación de todos esos modelos, es el de la homosexualidad, especialmente el de la homosexualidad masculina. Aquí tienen un ejemplo muy explícito de análisis desde la Psicología Social, y aquí otro desde la Sociología, con una interesante perspectiva microsociológica (por supuesto, de la cosa Queer paso olímpicamente, porque para mí en una ideología cultural, no una teoría social).
Pero, efectivamente, a veces las cosas (o los hechos sociales, que queremos tratar como cosas siguiendo del dictum del maestro Emile) son mucho más complejas. Las conexiones entre estructura y función, entrecruzadas con las variadas pulsiones que empujan a los actores sociales a la acción, determinan realidades que no se ajustan exactamente a la claridad de las teorías.
Me ha llevado a pensar en ello este post de Pere Estupinyá, un excelente periodista científico (de esos que intuyo en la trastienda de la botiga de los Punset, trabajando como los chinos en los sótanos de Occidente) del que ya he bebido en otras ocasiones (sobre todo cuando andaba de becario en el MIT), sobre el debate en torno a las transfusiones de sangre en distintos países, y las distintas variables que se consideran. Cuando menos, interesante para debatir...
2012/10/17
Recuperando tacita a tacita los déficits fiscales
Hace unas semanas me contactaron de la Oficina del Medio Ambiente (sic) de mi universidad, para hablar de "economía ambiental" en unas jornadas de "economía ambiental dentro de un desarrollo sostenible"(sic). Les dije que no, por algo tan simple como que yo no soy economista, ni hago "economía ambiental".
Y hoy el secretario de mi facultad (la de Económicas y Empresariales, que aprobó hace diez años pasar a denominarse de Ciencias Sociales, pero nunca se aplicó) nos envía el anuncio de las jornadas, que ahora parecen ser un curso, o ciclo, o qué se yo. El contenido presenta un cierto cacao, que yo intuía ya de origen, pues se mezclan peras con manzanas e incluso con champiñones. Normal, teniendo en cuenta la escasísima formación en materia socioeconómica de nuestros ambientólogos (nula en el caso de los biólogos y químicos, que son quienes realmente hacen de ambientólogos).
Me sorprende que no figure entre los ponentes ningún compañero economista de mi Facultad, a pesar de que algunos hay (poquísimos, ciertamente) que por una u otra vía se acercan o tratan temas ambientales. Y me hace sentir un poco mal porque si yo hubiese aceptado, al menos aparecería alguien de la Facultad. Y de esta forma, nada (por lo demás, como no se celebran en el entorno de la Facultad de Económicas, sino en el de la de Ciencias, pues tampoco se enterarán del baldón nuestros alumnos).
Pero cuando reviso un poco más detenidamente el programa, veo que todo tiene un sentido. Pues descubro que para hablar, nada menos que de “Influencia del medioambiente en la empresa y los sectores económicos de Extremadura” viene un economista "del Colegio de Economistas de Cataluña" -oigan, que esa es su carta de presentación, que no es coña-. Espero que al menos haya pasado alguna vez de vacaciones por acá.
Así que ya no me siento mal por no haber contribuido a que mi Facultad de Económicas y Empresariales estuviese presente y contribuyese a unas jornadas sobre Economía Ambiental organizadas en mi propia universidad. Porque creo que con mi negativa a participar he contribuido a que los empresarios y emprendedores catalanes (que son quienes, como es sabido, financian el bienestar de esta región, y aún más allá) recuperen siquiera una tacita de ese déficit fiscal.
Claro que también, según se mire, es para mear y no echar gota.
Y hoy el secretario de mi facultad (la de Económicas y Empresariales, que aprobó hace diez años pasar a denominarse de Ciencias Sociales, pero nunca se aplicó) nos envía el anuncio de las jornadas, que ahora parecen ser un curso, o ciclo, o qué se yo. El contenido presenta un cierto cacao, que yo intuía ya de origen, pues se mezclan peras con manzanas e incluso con champiñones. Normal, teniendo en cuenta la escasísima formación en materia socioeconómica de nuestros ambientólogos (nula en el caso de los biólogos y químicos, que son quienes realmente hacen de ambientólogos).
Me sorprende que no figure entre los ponentes ningún compañero economista de mi Facultad, a pesar de que algunos hay (poquísimos, ciertamente) que por una u otra vía se acercan o tratan temas ambientales. Y me hace sentir un poco mal porque si yo hubiese aceptado, al menos aparecería alguien de la Facultad. Y de esta forma, nada (por lo demás, como no se celebran en el entorno de la Facultad de Económicas, sino en el de la de Ciencias, pues tampoco se enterarán del baldón nuestros alumnos).
Pero cuando reviso un poco más detenidamente el programa, veo que todo tiene un sentido. Pues descubro que para hablar, nada menos que de “Influencia del medioambiente en la empresa y los sectores económicos de Extremadura” viene un economista "del Colegio de Economistas de Cataluña" -oigan, que esa es su carta de presentación, que no es coña-. Espero que al menos haya pasado alguna vez de vacaciones por acá.
Así que ya no me siento mal por no haber contribuido a que mi Facultad de Económicas y Empresariales estuviese presente y contribuyese a unas jornadas sobre Economía Ambiental organizadas en mi propia universidad. Porque creo que con mi negativa a participar he contribuido a que los empresarios y emprendedores catalanes (que son quienes, como es sabido, financian el bienestar de esta región, y aún más allá) recuperen siquiera una tacita de ese déficit fiscal.
Claro que también, según se mire, es para mear y no echar gota.
2012/10/11
Balanzas fiscales y otras triquiñuelas
Sí. Ya sé que la Ciencia se ríe del discurso de la balanza fiscal, pero el discurso viene calando desde hace casi una década como auténtico calabobos. Y como frente a eso lo que se pone encima de la mesa no son argumentos y datos, sino el verbo falangistoide, altivo y pendenciero de Werto, queda poco por hacer.
En lo que podamos no hay que dejar, no obstante, de señalar con el dedo sus falacias de Liga Norte. Como hacía aquí, o aquí, o aquí, y aquí, y aquí, y tiempo ha acullá.
Si es que los detalles nos llegan a diario. Como este anuncio que mi SGTRI tiene el gusto de enviarnos a los investigadores de la UEX así, en catalán y todo, para qué digan que no se les respeta en la Lusitania (y es que no se ha emitido versión en castellano, claro, aunque sí en inglés). A primera vista, parece de lo más intrascendente, de lo más inocente: una fundación catalana que financia una beca de investigación en temas de educación en la OCDE (¿de educación, o de adoctrinamiento?... habría que ver a quienes se las han concedido antes). Osea, una institución catalana, que pone como condición, para ir a investigar a Paris, dominar el inglés... ¡y el catalán!, que como es sabido es lengua fundamental en Paris, y en la OCDE. Incluso el francés sólo será valorable, pero no imprescindible. El castellano, para nada. Todo muy natural, por tanto: con su pan se lo coman, ¿no?.
¿Seguro?
Veamos. Esa tal fundación, aunque lleve el nombre de un filósofo (ideólogo y propagandista del más rancio nacionalcatolicismo catalanista, cuya tesis doctoral clamaba, en 1949, contra "el modernismo agnóstico") y forme parte de la retícula de construcción cultural de la Nació Catalana, en realidad es, como todas las fundaciones, un instrumento tanto de adoctrinamiento e imagen social corporativa (o personal), como sobre todo una buena vía para la evasión fiscal (perdón, quería decir desgravación).
Es decir, y a lo que iba (que esto de escribir a ratos perdidos y a la carrera dificulta la concentración y el estilo). ¿Es posible en España financiar una beca a la que un castellano-parlante no puede tener acceso por mucho inglés y francés que sepa, con dinero distraído a la Hacienda Pública Española?.
Aquí no se trata de españolizar, cateto. Se trata de hacer cuentas. Porque no puede ser que esos empresarios catalanes del mundo editorial que han dejado de pagar una parte importantísima de sus impuestos (de forma que han tenido que ir mis impuestos, mi sueldo no aumentado o directamente recortado de funcionario, a construir sus puertos y aeropuertos, sus universidades, su ave, sus pantanos, sus trasvases...) porque financian una fundación, luego gasten el dinero descuidado a la Hacienda Pública en sus campañas de propaganda y construcción de una falsa patria.
Ese es el debate, porque la pela es la pela. Pero como todos los hacendistas "españoles" (con perdón) llevan diez años dedicados a intentar desmontar ideológicamente el estado del bienestar, en lugar de hacer las cuentas que hay que hacer, pues ahí andamos... Por aquí, por ejemplo, sin terminar de cobrar la deuda histórica; osea todo aquello que no se invirtió porque las infraestructuras de Madrid, El País Vasco y todos los Arcos habidos y por haber requerían para su desarrollo industrial, mientras esta tierra se desangraba de vidas.
En lo que podamos no hay que dejar, no obstante, de señalar con el dedo sus falacias de Liga Norte. Como hacía aquí, o aquí, o aquí, y aquí, y aquí, y tiempo ha acullá.
Si es que los detalles nos llegan a diario. Como este anuncio que mi SGTRI tiene el gusto de enviarnos a los investigadores de la UEX así, en catalán y todo, para qué digan que no se les respeta en la Lusitania (y es que no se ha emitido versión en castellano, claro, aunque sí en inglés). A primera vista, parece de lo más intrascendente, de lo más inocente: una fundación catalana que financia una beca de investigación en temas de educación en la OCDE (¿de educación, o de adoctrinamiento?... habría que ver a quienes se las han concedido antes). Osea, una institución catalana, que pone como condición, para ir a investigar a Paris, dominar el inglés... ¡y el catalán!, que como es sabido es lengua fundamental en Paris, y en la OCDE. Incluso el francés sólo será valorable, pero no imprescindible. El castellano, para nada. Todo muy natural, por tanto: con su pan se lo coman, ¿no?.
¿Seguro?
Veamos. Esa tal fundación, aunque lleve el nombre de un filósofo (ideólogo y propagandista del más rancio nacionalcatolicismo catalanista, cuya tesis doctoral clamaba, en 1949, contra "el modernismo agnóstico") y forme parte de la retícula de construcción cultural de la Nació Catalana, en realidad es, como todas las fundaciones, un instrumento tanto de adoctrinamiento e imagen social corporativa (o personal), como sobre todo una buena vía para la evasión fiscal (perdón, quería decir desgravación).
Es decir, y a lo que iba (que esto de escribir a ratos perdidos y a la carrera dificulta la concentración y el estilo). ¿Es posible en España financiar una beca a la que un castellano-parlante no puede tener acceso por mucho inglés y francés que sepa, con dinero distraído a la Hacienda Pública Española?.
Aquí no se trata de españolizar, cateto. Se trata de hacer cuentas. Porque no puede ser que esos empresarios catalanes del mundo editorial que han dejado de pagar una parte importantísima de sus impuestos (de forma que han tenido que ir mis impuestos, mi sueldo no aumentado o directamente recortado de funcionario, a construir sus puertos y aeropuertos, sus universidades, su ave, sus pantanos, sus trasvases...) porque financian una fundación, luego gasten el dinero descuidado a la Hacienda Pública en sus campañas de propaganda y construcción de una falsa patria.
Ese es el debate, porque la pela es la pela. Pero como todos los hacendistas "españoles" (con perdón) llevan diez años dedicados a intentar desmontar ideológicamente el estado del bienestar, en lugar de hacer las cuentas que hay que hacer, pues ahí andamos... Por aquí, por ejemplo, sin terminar de cobrar la deuda histórica; osea todo aquello que no se invirtió porque las infraestructuras de Madrid, El País Vasco y todos los Arcos habidos y por haber requerían para su desarrollo industrial, mientras esta tierra se desangraba de vidas.
Estrategias telemáticas (¿hay un estilo movistar?)
Llevo tres cuartos de hora con el móvil ocupado. Ya he tenido varios mensajes email quejosos porque tengo la línea ocupada. No la tengo yo. El teléfono está ahí al lado, silencioso, inmóvil. Cada treinta segundos, aproximadamente, una voz con tono angustiado dice "un momento por favor...". Hace un rato decía "un momento por favor, no consigo acceder...".
Todo ha empezado cuando he decidido gastar unos minutos en, de una vez, dar de baja un pincho de internet móvil. Venía en el pack con la oferta del Galaxy 2, sólo eran 5 euros más al mes pero se podía dar de baja al srgundo mes. Estupendo. Saben bien lo que pasa... Cómo sólo son 5 euros, se pasan los meses sin encontrar un momento para la baja.
Pero ay de tí como lo encuentres... ¿Crees que puedes atravesar la línea Maginot antibajas? No te hagas muchas ilusiones. Afortunadamente yo estoy entrenado. Creo que he pasado, en fijo, móvil, internet o desayunos con tostada por todas las compañías, incluida algunas desaparecidas o absorbidas, o renombradas. Y ya sabía de sus inacabables triquiñuelas, que incluyen auténticas agresiones.
Pues eso sí... Las proletarias informacionales de Movistar, además de tener acento del que le gusta a Wert, apto para españolizar (lo que realmente se agradece, aunque es un indicador de que ya no tienen que irse a Marruecos o Ecuador a pagar salarios infames a las teleoperadoras), son amabilísimas. Parecen apuradísimas por no poder resolverte las cosas ipso facto.
Por supuesto que sólo es otra estrategia. Siempre va lento el sistema (¿pero ustedes se imaginan que puede ir "lento" un sistema como el de gestión de Telefónica, cuando hasta las redes de mi universidad vuelan?), por lo que mientras tanto desgranan sus ofertas, sus amabilísimos esfuerzos por descontarte 5 pero acabar sumándote otros 10 (supongo que es lo que les terminará ocurriendo a bastantes abuelos).
Así ha pasado el rato, hasta que me dice que en realidad tiene que pasarme a otro departamento (claro, al de "bajas"... osea, que la máquina te pregunta qué quieres hacer, y cuando dices "baja" no te pasa a "bajas", sino a "promociones", para marearte un rato), me pasa... y se cuelga.
Ja... Esto ya me lo sé. Así me pasé yo una mañana casi entera en los tiempos gloriosos de la llegaba del ADSL, para conseguir tramitar una baja creo que de Amena (actual Orange, si no me equivoco). Ya decía que estaba entrenado. Buscan que desistas de volver a llamar, y lo dejes para mañana porque ya has perdido mucho tiempo.
Pero con el manos libres puedes enfrentar sus defensas. Yo puedo seguir trabajando, aunque con la línea del móvil ocupada, indefinidamente. Así que al ataque de nuevo. Recuerdo algún viejo truco ya olvidado. "Por favor, repítame su nombre para anotarlo e incluirlo en el escrito que enviaré a su supervisora por la mala atención", o algo en esa línea.
Ha funcionado. Se ha puesto manos a la obra. Lentamente. Parsimoniosamente. Con "el sistema" por supuesto ralentizado como nunca (¿se estará dando de baja España entera de Movistar?). Repetimos el ritual, pero esta vez sí que me pasa a "bajas". Tras varios intentos, por supuesto, salpimentados de "no se retire"... "disculpe las molestias...".
.............
........
.....
Pasa el tiempo, claro... De vez en cuando sospecho que me han colgado de nuevo, pero no. Disculpe, no se retire, estoy intentando, parece que hay muchas llamadas.... El argumentario completo, vaya...
Ahora, de pronto, reaparece la penosa versión de "Come Togueter" que recientemente han adoptado en sus campañas publicitarias. Me temo que me han vuelto a dejar aparcado... Pero no... De pronto reaparece el "Un momento por favor, no se retire...". Ya me puede le emoción... ¿Qué pasará?
..........
......
....
..
Y por fin se pone en marcha el auténtico proceso de la baja. Otro cuarto de hora repitiendo una y otra vez los datos que obviamente tienen a la vista. Otro intento de cambio de servicio. Otra oferta maravillosa de Fusión, o Tensión, o Trialón, o Todo en Uno, o Para una y no más o a ver cómo nos las apañamos para sangrarte un poco más sin que te des cuen...
Uf... Tras una hora de daño cerebral por microondas, he conseguido dar de baja el puñetero módem.
¡Señor, qué cruz!
No me quiero imaginar qué pasará dentro de seis meses, cuando cumpla la permanencia e intente hacer el cambio de todo el paquete, fijo, adsl y móvil, a una mejor oferta. Planificaré dejar libre una semana para la gestión.
2012/10/08
El futuro de la ciencia es open access... Lo demás será escolástica oscurantista
¿Osea, que a los Springer, Sage y compañía les queda un telediario como monopolios del conocimiento.? Podría ser, porque de hecho algunas lo han visto claro, y ya pasaron a otros negocios, por ejemplo a sangrarnos por la vía del déficit, como agencias evaluadoras de la deuda y de todo lo evaluable por dinero.
Es sabido que hace años que apenas leo (porque quede menos tajante que un "no leo") libros en papel, y muy poco los artículos que están en las revistas de las multinacionales. Ahora ya tomo la determinación de no leer, y sobre todo no citar, ningún trabajo que no esté en libre acceso. Es comprensible que un artista quiera cobrar por su trabajo, que un novelista quiera vivir de sus novelas. Pero no lo es que terceros hagan negocio con un conocimiento que generamos como asalariados del conocimiento, en Universidades, centros de investigación y otras instituciones públicas, y que nosotros mismos, con un poco de buena voluntad, podemos gestionar y difundir.
Aquí se puede acceder al informe completo de la socióloga Jame Ficht. Es curioso que no se trate de uno de esos especialistas en Sociología de la Ciencia (todos ellos repiten los mismo tópicos desde hace veinte años, orientando el concepto de excelencia en la dirección de los intereses del mercado y las multinacionales), sino simplemente una buena socióloga, que se orientaba a temas de Sociología de la Familia (hay quienes siguen entendiendo que hace falta una Sociología de la Familia).
La excelencia no está en publicar en determinadas revistas, que sólo leen quienes buscan citas relacionales y reticulares. La excelencia está en hacer buenos trabajos, y darlos al alcance de la colectividad en libre acceso, para que el resto de los investigadores puedan seguir desarrollando los descubrimientos. ¿Lo entenderán nuestros catetos gestores del sistema I+D+i, que nunca leen los trabajos que evalúan, sino quién los firma, a quiénes citan, y en dónde se publican?. Así nos va...
2012/10/04
El ministro bolchevique
La aplicación del que durante décadas será "famoso decreto Wert", por el cual se aumenta la jornada de trabajo en un 20% (es lo que significa pasar de 24 a 30 créditos; no aumentan sólo las horas de clase, sino lógicamente las horas de preparación y atención, pues esos seis créditos son una asignatura más, como mínimo), por las bravas, a la mayoría del profesorado funcionario de la Universidad española, ya se ha empezado a aplicar en mi Universidad. Es sabido que es el automático resultado de alguien resentido porque no pudo pillar plaza en la UNED, a la que obviamente llegó en su día gracias a sus redes políticas, y que desde entonces odia, por envidia, al profesorado universitario.
¿Seguro?
No, señores... Es el resultado de llegada de un bolchevique al ministerio. ¿Qué hicieron los bolcheviques en Rusia? Darle la vuelta a la tortilla. Y eso es lo que justamente ha hecho el inteligentísimo e hijo de la excelencia ministro. Pues como el decreto se refiere al profesorado funcionario, resulta que la inmensa mayoría del profesorado (pues la nuestra es probablemente la Universidad más precarizada del Primer Mundo), como no es funcionario, ni pinta de que lo dejen hacerse dentro del actual milenio, está exento.
(Sí, ya sé... por ahora. Porque ya andan todas las Consejerías de Educación intentando corregir la metedura de pata del inteligentísimo e hijo de la excelencia Wert).
Y mientras, todo quieto, calmo, muerto... No sé yo si es cosa de bolcheviques, o de fascistas
¿Seguro?
No, señores... Es el resultado de llegada de un bolchevique al ministerio. ¿Qué hicieron los bolcheviques en Rusia? Darle la vuelta a la tortilla. Y eso es lo que justamente ha hecho el inteligentísimo e hijo de la excelencia ministro. Pues como el decreto se refiere al profesorado funcionario, resulta que la inmensa mayoría del profesorado (pues la nuestra es probablemente la Universidad más precarizada del Primer Mundo), como no es funcionario, ni pinta de que lo dejen hacerse dentro del actual milenio, está exento.
(Sí, ya sé... por ahora. Porque ya andan todas las Consejerías de Educación intentando corregir la metedura de pata del inteligentísimo e hijo de la excelencia Wert).
Y mientras, todo quieto, calmo, muerto... No sé yo si es cosa de bolcheviques, o de fascistas
¡Vivan las caenas! ¡Muera la inteligencia!
2012/10/03
¡Ay, Manolete....!
Pues si resulta que...
(aunque hace falta mucho para alterar la apacible vida de nuestros congresistas, creo yo), entonces la hipótesis que ayer planteaba en la tertulia se hace más evidente: "Si no sabes torear, ¿a qué te metes?"
(aunque hace falta mucho para alterar la apacible vida de nuestros congresistas, creo yo), entonces la hipótesis que ayer planteaba en la tertulia se hace más evidente: "Si no sabes torear, ¿a qué te metes?"
2012/10/02
La Nueva Política de EmPPleo (más ejemplos)
En la lucha contra las jubilaciones anticipadas, y para entrenar a la población en el retraso de la edad normal jubilación, el Gobierno predica con el ejemplo. Mientras nuestros jóvenes periodistas tienen que emigrar, después de pasar días y días en la cola del paro (¿alguien se acuerda de esta fotografía?)...
...la Radio pública contrata a un jubilado de oro, el presentador más engolado y soso de la historia de la televisión, americana incluida. Habrá quién, por gustarle la dicción hueca y el gesto pretencioso para no decir nada, dirá que lo mismo hacen los de Prisa con Gabilondo. Sí. Pero lo hacen con su dinero, no con el nuestro.
(¿Será para que el pobrecito Sr. Hermida complemente una pensión que no le llega para el copago, o será simplemente que, como en el 96, vuelve la caspa?)
...la Radio pública contrata a un jubilado de oro, el presentador más engolado y soso de la historia de la televisión, americana incluida. Habrá quién, por gustarle la dicción hueca y el gesto pretencioso para no decir nada, dirá que lo mismo hacen los de Prisa con Gabilondo. Sí. Pero lo hacen con su dinero, no con el nuestro.
(¿Será para que el pobrecito Sr. Hermida complemente una pensión que no le llega para el copago, o será simplemente que, como en el 96, vuelve la caspa?)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)















