20070930

Documentales para Ciencias Sociales

Esto de los vínculos es buenísimo, van y vienen como las hojas del otoño. Pero nos movemos tan rápido en la red que es bueno que retornen, por vía directa o indirecta. Porque siempre que vuelve un buen link, llega mejorado. Hace creo que años recomendé a mis gentes este lugar dedicado a los documentales. Y ahora acaban de recomendármelo a mí, y por supuesto lo he visitado, y lo he encontrado mucho más gordo y a la vez paradójicamente más estilizado. Mucho mejor, en suma. Para localizar documentales según temáticas, para conocer a sus autores, para descargarlos incluso en algunos casos, o ayudarte a encontrarlos en el Emule. Una pequeña joya de este Internet engarzado en oro que desgraciadamente sigue sin llegar al 60% de los hogares españoles.

Cosecha de otoño


Con la uva hace años que fuí derrotado por la coalición de gorriones, mirlos y hormigas. Pero con los caquis me resisto, los peleo cada día hasta que termina la cosecha. Si una pieza está ya empezada por un pájaro, se la dejo: se lo merece por haber sido más madrugador que yo. Pero el resto, ni hablar...; puedo dejar que un chorizo me quite un merecido sexenio porque tiene muchos amiguitos a los que dárselos inmerecidamente antes (además, mi Estado no me protege al respecto, así que para qué pelear, no tengo los puños de John Wayne), pero los caquis, ni nablar. Esa es mi fruta preferida. Lo otro una prebenda más que, sabiendo cómo los dan y cómo los deniegan, nunca respetaré ni ayudaré a respetar.

20070927

Sociología, ciencia infusa

He llegado a la conclusión de que la ciencia infusa existe (dicho en serio, de paso: estoy convencido de que algún día podremos leer en el ADN improntas culturales, y no sólo botoncitos que activan o desactivan hormonas). Esa ciencia infusa es la Sociología. No se explica de otra forma la cantidad de gentes que, no encontrando acomodo en las áreas de conocimiento para las que se han formado, lo hallan sin embargo en la nuestra, para la que no se han formado. Sí, ya sabemos que algunos tienen padres poderosos y mafiosos, pero eso sólo explicaría algunos casos.
De forma que la Sociología es una ciencia infusa, o que se adquiere por infusión (osea, hacen a uno profesor de Sociología, y una vez metido en el recipiente, en el Área, la ciencia lo percola). Estaría bien conocer ejemplos, para establecer una casuística, definir un modelo, preveer..., construir en suma una Sociología de la Ciencia Infusa.

20070925

Retorno a Guiriland

Había estado en Mallorca hace un cuarto de siglo, invitado a unas sesiones de alto nivel teórico organizadas por exquisitos, modernos y comprometidos arquitectos (una especie rara pero de la que vuelven a encontrarse ejemplares). De forma que el recuerdo de la estancia, recorridos, excursiones, imaginarios detectados, era más parecido al que debió de tener Jovellanos (que lógicamente en su destierro también fue acogido por exquisitos y modernos) que al de, pongamos por caso, el señor Ostermann, tornero de Amecke, Alemania.
Pero esta vez, como mero turista (bueno, reduzcamos la carga negativa: como acompañante congresual), el asunto es distinto.

Por supuesto que me ha vuelto a impresionar la adaptación al, y la transformación del territorio en los valles del moro Muza (en la excursión descubro una interesante muestra del nivel cultural que ha producido el nacionalismo en el Estado de las Autonomías, cuando en el autobús una joven guía espontánea, en cualquier caso universitaria, nos explica a los foráneos: "Es que entonces éramos moros. Luego llegó nuestro querido Jaime I y pasamos a ser catalanes"; naturalmente, nunca fueron aragoneses...).

Me ha vuelto a impresionar el liviano atrevimiento de Gaudí mejorando la catedral de Palma con sus aperturas de huecos y sus sofisticados adornos. Gaudí era un creyente, y como los arquitectos medievales proclamaba a través de su fe y su amor a Dios. Y se nota. Todo lo contrario del emplasto, y nunca mejor dicho, de Miquel Barceló, que ha quitado 4 millones de euros de los presupuestos de conservación de ese magnífico monumento, y ha introducido la chabacanería en un santuario gótico hasta niveles que ni siquiera los rococós más infectos se habrían atrevido (y mira que eran atrevidos aquellos macarras). Barceló cree en sí mismo y en el dinero, y en su obra proclama esa fe y ese amor a sí mismo. Y se nota. Los canónigos más respetuosos para con el patrimonio obedientes a su obispo aceptan el emplasto, pero a la manera tradicional se vengan a escondecucas del mercader, poniendo ramos de flores de plástico sobre su obra.

Pero esta vez me he sentido turista, y he visto Guiriland con sus ojos, y los he visto apartando a empujones, con seguridad, con esos hombros como armarios, a los indígenas, en los bares. Y he sufrido el típico barucho orientado al sableo de guiris (por favor, huid especialmente de un cutresitio llamado El cuerno, en el Barrio Húmedo). Y entiendo al que escribía el otro día en El País lamentándose de cómo la población indígena de la ciudad se ha ido apartando poco a poco del escenario urbano, del que los alemanes se han apropiado. Por ejemplo El Abaco, que me mostraron hace un cuarto de siglo como refugio de la ultramodernidad local, y me impactó, me resultó ahora un hito más en las excursiones nocturnas (¡si hasta han tenido que prohibir hacer fotos en el bar!). Claro, de una u otra forma todos viven de eso... ¿Es un precio alto, o bajo?

En cualquier caso, acogedora y agradable Mallorca. Le queda aún mucho que sacar a los alemanes... si los indígenas consiguen seguir siendo ellos mismos para contarlo.


20070918

Un ejemplo a imitar

Dicen (decimos) a menudo que una (entre otras, por supuesto) de las limitaciones existentes al desarrollo de la Sociología es el desconocimiento con que respecto de esta disciplina terminan la Educación Secundaria nuestros estudiantes. Se han encontrado a geógrafos, historiadores, filósofos, cualquier cosa menos sociólogos explicándoles los hechos sociales.
Pero es así en buena parte porque así lo queremos. La Educación Secundaria también está abierta a los licenciados en Sociología, e incluso el sistema de conformación curricular del Bachillerato permite introducirla directamente, no a través de "Sociales". El ejemplo del Instituto de Enseñanza Secundaria "Alonso Sánchez" de Huelva es doble: por un lado, ejemplo de incorporación de la Sociología pura y dura a la Educación Secundaria, como materia optativa del Bachillerato; por el otro, ejemplo de utilización de la web, a través de un interesantísimo blog, para dar mayor 'rentabilidad' social al esfuezo realizado tanto por el profesor como por los estudiantes.
¡Chapeau!

20070917

Sudando el Congreso

Porque el clima de Barcelona estaba (como era previsible) tremendamente pegajoso, y porque la mala organización del Congreso Español de Sociología nos obligó a muchos a pasarnos la primera tarde de gestiones, idas y venidas, lo que aún hizo más pegajoso el ambiente. La organización alcanza algunos logros sublimes: como que en el (por lo demás vulgar y falsamente moderno) restaurante "oficial" Danzarama nos terminen cobrando a 20 euros (precio negociado con la organización del Congreso) un menú no menos vulgar que, si hubiésemos comido en otra mesa, nos habría costado 10 euros.

Pero Barcelona preciosa, naturalmente, como siempre. Multiracial, llena de color y de infraestructuras de calidad (por mucho que se quejen los catalanes, no de ahora sino desde hace más de un siglo). Aunque para viajar desde Badajoz (más de 300 euros ida y vuelta) a un precio razonable debemos ir primero a Lisboa (110 euros). Eso sí que tiene miga: salir extranjero para viajar a un precio razonable a tu propio país. Eso sí que es falta de infraestructuras.

En cuanto a lo sociológico, y lo socioilógico...

Me sorprende sobremanera que para la clausura de un Congreso de Sociología (que ha dedicado un simposia al futuro de la profesión de sociólogo, que está bastante negra) se escoja no a un sociólogo de prestigio... sino a un antrópolgo de prestigio. García Canclini es, ciertamente, un tipo muy interesante, escribe muy bien sobre temas culturales (probablemente sea el representante latinoamericano más prestigioso en el campo de los cultural studies, hoy en día)... pero no es un sociólogo, ni se interesa por los problemas de la Sociología. Pero no me extraña, si tenemos en cuenta que en la nomenklatura que controla institucionalmente la Sociología en España, los sociólogos de formación (ni siquiera a nivel de doctorado) son escasos (y aún intentan que sean menos, pues antes promocionan a un economista o un filósofo que a un sociólogo).

El Grupo de Sociología Medioambiental (de cuya coordinación me tengo que encargar durante los próximos tres años, con la ayuda de Mercedes Pardo) está con una muy buena salud. Ha tenido un crecimiento enorme en comunicaciones y asistencia, por lo que podemos plantearnos intensificar las actividades propias entre congresos. Por supuesto, como el onze estaba tan cercano, también tuvimos al típico esquerrista dando la vara. Hablando en catalán (en un congreso con el castellano como lengua oficial) en público, y luego en castellano en la intimidad (osea, jodiendo un poco a la marrana). Pero vamos, eso es llevadero y en cierto modo hasta saludable; peor es lo del prota que envió su comunicación en inglés, muy internacional él. ¡País, paissos..!

Entre las actividades previstas, la planteada como más urgente por algunos participantes fue la preparación de un texto, sociológico y realizado por sociólogos, objetivo y documentado, que recoja la evolución de la Sociología Ambiental en España. Y es que se ha difundido por parte de la propia FES un texto sobre la cuestión (realizado por un economista y un geógrafo, muy preparados sin duda en su campo pero no en el de la Sociología, por muy transdisciplinarios que nos pongamos) que ha puesto los pelos de punta a la mayoría de los sociólogos (y asimilados) medioambientales.

Es algo que ocurre a menudo en el ámbito del pensamiento: llega un señor, más o menos naïf a un tema, y cuando cuatro días más tarde escribe una historia del asunto, parece que la vida hubiese empezado cuando él llegó. Aunque en este caso es más grave, pues incluso se convierte en influyentes sociólogos medioambientales a sociólogos cuya relación con las cuestiones ambientales se ha limitado a sufrir alguna alergia primaveral, mientras se borra con descaro a algunos de los sociólogos y asimilados que más influencia han tenido en la cuestión ambiental en España.

Ya sabemos que, en general, las monografías de este tipo de libros (como los libros de este tipo en sí mismos) se dedican al autobombo del autor y los amigos, así como a devolver favores (o anticipar el pago). Pero es que hay casos especialmente llamativos, como (por lo que me toca) el capítulo dedicado a la Sociología del Género, sea en su versión sobre Mujeres (que ignora, entre otras muchas cosas, análisis regionales no realizados por mujeres, como el de Extremadura), sea en su versión de los Hombres, escrita por otro geógrafo reconvertido a profesor de Sociología y definitivamente transformada en una Sociología de la Homosexualidad que ignora todo aquello que no navega por esas aguas, o directamente en las procelosas queer, como lógicamente le ha ocurrido a nuestro pionero y reconocido estudio sobre los hombres de 1994, El hombre perplejo).

Algo parecido ocurre en el capítulo dedicado a la Sociología Urbana, en el que parece que no quepan quienes, pocos o muchos, no se meten bajo el paraguas académicamente protector del obsoleto, insuficiente, rancio enfoque de la Economía Política (casualmente el que sustenta Jesús Leal, a quien le producen sarpullidos los ecolos, por ejemplo), salvo que tengan gran poder académico... o mediático.... En fin... Menos mal que a los ecolos nos siguen prestando oidos quienes realmente hacen ciudad: los arquitectos. Por mucho que los jefes locales de mi disciplina (nunca mejor dicho) nos borren del libro de los elegidos, el tiempo, el implacable (que diría Pablo) pondrá a cada cual en su sitio...

Por lo demás, cañas y comidas muy agradables con unos y con otros.

(Dejo esto porque corro al emule a ver qué hay de Térez Montcalm... ¡pero qué maravilla, y no sabía ni que existiera!. Hagan por escuchar su Cinema).

20070911

Septiembre mediterráneo

Un par de viajes a la humedad pegajosa por delante. Los días 13 a 15 ando por Barcelona, en el Congreso de Sociología, si el demonio de los virus gastrointestinales no me lo impide. La verdad es que no me gustan los Congresos, y de hecho hacía dos o tres que no acudía al nacional de Sociología. No me gusta hacer pasillos, intercambios, lobbichear, trapichear en suma..., y en cuanto al intercambio intelectual, hoy en día es casi nulo. Son caros (escandalosamente caros en el caso de los de Sociología, teniendo en cuenta lo que la organización suele 'dar' a cambio), y luego en realidad ni hay tiempo para debates, ni a la mayoría de la gente le interesa debatir otra cosa que su propia comunicación, ni en realidad queda luego mucho tiempo para disfrutar la ciudad (y luego los parientes se enfadan porque no has ido a verlos, y tu alma se mosquea porque no te has llevado a pasear por la parte baja). Y es que con los Congresos ocurre como con los coches, las vacaciones, en general todos los productos de consumo, material e intelectual: cuando era cosa de unos pocos, de las minorías acomodadas, debía de ser una delicia, material e intelectual. Pero la democratización del producto conduce indefectiblemente a su masificación y degradación funcional.

Pero en fin... Esta vez un cúmulo de circunstancias me han atrapado tontamente, y no he podido evitar ir. Que sea en torno a la vieja Central (Edificio Histórico, le dicen ahora), y no en el desangelado Pedralbes, ya es algo (aunque que a estas alturas no sepamos en qué locales trabaja cada grupo , y que en mes y medio no me hayan respondido un email confirmándome que estoy inscrito, me hace abrigar dudas sobre la calidad de la organización). Espero no tener que quedarme luego en el hotel, con mis retorcijones, encerrado con un solo juguete (y no precisamente aquel en el que pensaba Marsé), porque entonces ya sería el colmo.
Y del 19 al 23 estoy en otro Congreso, pero como hay que estar: de acompañante. No sé si reconoceré algo en Palma de Mallorca, después de un cuarto de siglo. Como me temo que no va a hacer buen tiempo, aprovecharé para terminar algunos textos pendientes (y alguno ya retrasado), y por supuesto redescubrir la ciudad y la isla.

20070906

Pequeñas aventuras e insectos

Por ejemplo... Viene un amigo de visita a Sesimbra, pero no terminaba de llegar. En esas que llama, y dice que se ha quedado colgado con el coche, sin líquido refrigerante (estos coches modernos, en vez de seguir hasta arder literalmente si es preciso, como tiene que ser, han adquirido la mala costumbre de bloquearse en cuanto les falta cualquier cosa), en medio de un camino. Como en las gasolineras venden ahora el líquido refrigerante en botellas pequeñas (no para que ahorres no comprando lo que no necesitas, sino para cobrarte más, y ahorrar ellos en logística), me da por comprar dos. Afortunadamente, con una le bastó al coche de mi amigo... porque cuando emprendíamos el camino hacia casa, unos kilómetros adelante le ocurre a mi coche exactamente lo mismo. Menos mal que había comprado dos botellas... No sé si hay moraleja, pero nos reimos un rato con el asunto.

Bicho asqueroso

Esta especie de pulgón que le quité al guayabo de mi jardín. Veía yo un ferrete de hormigas arriba y abajo, y tras detenida investigación lo encontré oculto entre dos yemas. Por arriba apenas parecía una mota de polvo sobre el tronco (no se engañen: es una foto macro, sobre mi dedo).


Pero bajo esa acolchada e inocente capa... se ocultaba un auténtico alien, dispuesto a beberse los jugos de mi arbolito, para fabricarles droga barata a las hormigas, que no me extraña que vayan luego tan espídicas....


Bicho genial
Este otro es mucho más divertido. Un insecto que deja que los hongos le parasiten, para de esa forma conseguir mimetizarse con el ambiente, la piedra en la que vive.


Bichos que no lo son

Lo que parecen pájaros, una inmensa bandada de pájaros posados sobre unos invernales árboles, son las piñas de los pinos carbonizados.


...y bichos absurdos

Proletarizado al fin,

aunque sea a sueldo del Estado, después de doce años he aprendido a "tener" vacaciones, según las entienden la clase obrera y los funcionarios públicos desde hace un siglo: durante aproximadamente un mes, no he escrito ni una línea (curiosamente, ni en el par de ocasiones en que me he puesto a ello). Desplazamientos, bricolaje, jardinería, visitas, ordenaciones y reordenaciones... playa (sí, claro, aunque yo no aguanto mucho más de media hora), albañiles que te torean, campo, urbe, compras innecesarias, ruralia, diarreas, familia, carísimas visitas al taller, retornos... esas cosas que hace la gente en eso que llamamos vacaciones. De hecho, aunque ya he puesto y corregido un examen, aún no termino de resituarme. Así que entretanto colgaré unas cuantas intrascendencias, para entonarme...


(Anochiendo en las dunas de Aldeia do Meco)


Adaptación y sucesión

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