Estoy parado en un semáforo y los dos coches que tengo delante, un Mercedes y un Dacia, me hacen reflexionar.
Beneficios de la globalización que en la izquierda no sabemos valorar: hasta ahora el patriotismo estaba marcado por la cantidad de dinero que los patriotas sacan del país. Cuánto más grande es su patriotismo y más banderas llevan, mayor es la riqueza que derivan del país a otros países en inversiones, fuga de divisas, compra de productos extranjeros carísimos, etc.
Ahora, gracias de Temu a Dacia, cualquier pringaíllo puede permitirse dilapidar riqueza patria en el exterior sin sentirse un mal patriota, y sin necesidad de recibir banderas.

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