Claro que hay cosas que Occidente puede aprender de Oriente; Singapur deporta a todo erudito musulmán radical de su país que menosprecia otras religiones y afirma la superioridad de la suya.
El imán Nalla Mohammad Abdul Jameel dio discursos de odio contra judíos y cristianos en la mezquita y el gobierno lo deportó al día siguiente.
Lo mismo ha hecho con otros muchos como Zakir Naik, Abdul Somad, Ismail Menk, Haslin Baharim y Aamir Hamza. Singapur ni siquiera permite que ese tipo de agitadores entren en su país, o si logran entrar, los expulsa de inmediato.
En Europa no es que se paseen libremente. Es que viven cómodamente mientras no los pillen con el chaleco bomba en la silla.
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