20091020

Éramos pocos...

...y parió la abuela. Economistas, abogados, historiadores, geógrafos, psicólogos, filósofos, biólogos... y ahora se suman matemáticos e inventan la rueda, la Física Social: sociofísica, la llaman los inventores. El parto de los montes, vamos, ignorando (lógicamente, pues ni a matemáticos ni a filósofos les enseñan nociones de Sociología) dos siglos de acumulación primitiva de capital científico en nuestro campo. Y el caso es que tales montes siempre andan pariendo el mismo ratón, una especie de mousse más bien, merengue que se transmuta una y otra vez, para que todos puedan parirlo de vez en cuando, siempre con parecida recombinación de materiales (muy entretenidos todos ellos, eso sí): las redes, el experimento de Milgram y su primo hermano, el juego de "Seis Grados hasta Kevin Bacon", el efecto Mateo (que no es, no lo olvidemos, uno de esos aburridos juegos matemáticos, sino una ley social descubierta por un científico social, esto es por un sociólogo, por más señas Robert K Merton, posiblemente estimulado, para hacer ese descubrimiento, por el hartazgo de ver mucho más citado a Parsons, a pesar de que su aportación efectiva al saber sociológico es muy inferior a la del propio Merton), el juego 80/20 de Pareto... y claro, más allá, Hayek. Faltaría más, siempre acaban en el mismo sitio, qué originales y qué neo's.

Hay dos asuntos aquí: por un lado el sempiterno intrusismo que la Sociología parece condenada a sufrir, casi como hecho constituyente. ¿Han visto a algún sociólogo escribiendo con pretensiones sobre, o enseñando sobre, física cuántica, geometría euclidiana, geografía física, lógica matemática, teoría económica, comportamiento de los osos, psicología evolutiva o derecho administrativo? ¿A que no? Pues eso; que estamos llenos de "científicos" y "expertos" que no conocen el principio más básico de la ciencia positiva: zapatero, a tus zapatos.

Y luego está el otro asunto, íntimamente relacionado: la secular prepotencia de los científicos de las cosas, y sus siervos los matemáticos, frente a las que directamente o no consideran ciencias, o en el mejor de los casos califican como ciencias blandas. Una y otra vez claman por superar la brecha, pero siempre terminan haciendo lo mismo: pretendiendo hacer ciencia social, o lo que es lo mismo explicar los hechos humanos, desde la física o la biología. Qué cansinos.

Creo que ya lo tengo dicho por ahí, pero hay que repetirlo: cualquier día los (malos, porque los buenos se siguen ocupando de la Física, que es lo suyo) físicos dan un paso adelante y descubren entonces la Dinámica Social: sociodinámica, la llamarán. Luego darán un paso adelante, unificarán sociofísica y sociodinámica, y alguien tendrá la idea genial y definitiva: llamarlo Sociología Fïsica

¡Señor, qué cruz! O como dirían ellos, qué atrevida es la ignorancia...


Addenda (25/10)

Proféticas palabras las que escribí, sin duda. Al día siguiente el jurado del Premio Príncipe de Asturias DE CIENCIAS SOCIALES decidía otorgarle el de este año...¡a un naturalista! (que hace muy buenos documentales, pero sobre bichos). Teniendo en cuenta que, en general (y así ocurre en este caso) este tipo de jurados suele ser profundamente conservador y más bien reaccionario, no deja de ser sorprendente esta devolución de lo social a lo animal. ¿Sorprendente? Quizás no tanto...

2 comentarios:

  1. Coincido con Vd., y eso que no coincido nunca y además soy físico. En cualquier caso yo no estaría tan seguro de que colegas suyos no entren desde su disciplina a hablar de cosas que ignoran al igual que Vd. describe lo contrario y que ciertamente ocurre. Me viene a la memoria Lacan y su tesis de que el falo es lo mismo que la raíz cuadrada de (-1). Hay incluso un sesudo artículo de alguien del CSIC (de Humanidades, no recuerdo la disciplina) abundando en el tema para asombro mío. En general las incursiones vestidas de académicas en territorios que uno no domina producen efectos muy divertidos (para los que sí dominan esos territorios). No creo que se puedan evitar, pero sí señalar las bobadas que se digan.

    saludos

    rafa

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  2. Plenamente de acuerdo con usted respecto a las tonterías de Lacan, que no tiene nada que ver con la Sociología. Es pasto más bien de filósofos y psicólogos, pero sí es cierto que sus boutades han infectado muchas disciplinas. Por lo demás, hacerle saber que pasa como en la parábola del hijo pródigo: casi es más gratificante ser leído por quien nunca está de acuerdo. Gracias por tanto por su comentario

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