2019/12/13

Esperanza-s de vida

Antes de la Sociedad Industrial los más afortunados vivían una vida. Para la mayoría no siquiera era vida lo que vivían, y muchos no alcanzaban ni media vida.
En la madurez de la Sociedad Industrial, en los países más ricos algunos empezaban a vivir dos vidas. 
En la Sociedad Telemática va a ser habitual vivir tres vidas físicas, y algunas más virtuales.
No sean bobos: la vejez sigue existiendo, y sigue siendo igual de lamentable que hace cien años. Lo que cambia es la estructura del ciclo de vida se complejiza. 

2019/09/14

San Bartolomé se levantó, pies y manos se lavó....

Poco más podíamos hacer cuando, de niño, el cielo oscurecía repentinamente y empezaba la tronada. Mi abuela nos sentaba en el sofá de madera de la cocina y empezábamos con la salmodia, una y otra vez, entre padres nuestros y avemarías... Miedo daba. El miedo no era a que el agua se llevase nuestra casa, nuestras cosas. Porque la casa estaba donde debía de estar. Alguna gotera se reabría, y poco más. El miedo era a la granizada, que podía acabar con los ingresos principales del año (los del regadío). A la oración a San Bartolomé le siguieron los "cuetes". Del pavor atávico y la llamada a los dioses, a la Ciencia. De adolescente acompañé más de una vez en domingo a mi madre, que entonces era presidente de la Hermandad de Labradores y Ganaderos, a lanzar los cohetes de yoduro de plata, porque habían "llamado de Zaragoza" que llegaban nubes con posibilidades de descarga. No sé si alguien echa aún cohetes. Porque pronto empezaron a surgir conflictos con los pueblos menos aplicados en dedicar presupuesto al tema, o menos ágiles en lanzarlos, que creían que lo que se hacía era desviarles a ellos las granizadas. Luego las dudas ambientales....

El caso es que estamos en el tiempo. Puede haber granizadas mayores o menores, gotas frías más o menos terribles, riadas más o menos brutales..., pero sabemos que un día u otro llegan. Y aunque para "atacar" las nubes "cargadas" de granizo la técnica incorpora algunas ayudas, las lluvias apoteósicas de la gota fría, la DANA o como demonios la llamen en un par de días no pueden sujetarse, ni desviarse. Llegan. Lo único que hay que hacer es no estar donde caen, no estar sobre una cama durmiendo, en una casa construida allí por donde el brranco ha de llevarse el agua que la tierra no puede absorber, no tener los cauces llenos de maleza, árboles caídos, basura, frigoríficos o esqueletos de coches... Porque las inundaciones no son un "desastre natural". Son un hecho natural. Pero el desastre es social, construido socialmente. Fruto de la malplanificación, de la corrupción, o de la dejadez.

En 2010 utilicé este asunto para ejemplarizar el papel de las Ciencias Sociales en el abordaje del Cambio Climático y sus consecuencias, en una ponencia invitada en el II Seminário Ibérico IGBP: Mudança Global na Península Ibérica. Uma Visão Integrada. El texto está recogido en el libro Transiciones Ambientales (2012), pego aquí la parte de la exposición basada en el fenómeno de las riadas:

"Centrémonos en un aspecto cuya estrecha relación con el cambio ambiental global y el cambio climático parece más evidente, al menos a los ojos del público no especializado: las inundaciones, tan presentes en los noticiarios en las últimas semanas y meses.


Las inundaciones producidas por las avenidas son hoy por hoy, a nivel mundial, el principal de los riesgos naturales. Suponen un 30% de los desastres naturales en cuanto a número y daños económicos, y casi un 20% de las muertes producidas por la acción de la naturaleza.

En el último cuarto del siglo XX ocurrieron 100 avenidas importantes por año, causando un promedio anual de 11.000 muertes y 150 millones de personas afectadas, y unas pérdidas económicas de 20 mil millones de dólares anuales.

La mayor parte de las muertes ocurren en el continente asiático (India 1.500 y China 2.500)[1]. De hecho, las recientes inundaciones que en julio y agosto han azotado el noroeste de Pakistán han sido consideradas las peores de su historia; han producido 1.100 muertos y miles de damnificados presos de las aguas y bajo amenaza de brotes epidémicos.

Y también en julio, varias provincias y regiones de Chinas en la cuenca del Río Yangtse han sido azotadas por graves inundaciones, con al menos 146 personas muertas y medio centenar de desparecidas, y han sido calificadas como las peores en años para algunas regiones.
 
El discurso mediático sobre este tipo de desastres alimenta la idea de que el clima se estaría volviendo “loco”, que aumentan las catástrofes naturales… Y es que cuando el conocimiento científico se traslada al saber popular, a menudo se deforman las cosas…

Obviamente el tiempo no está loco, se comporta como es habitual, con pequeñas variaciones (pequeñas variaciones que pueden modificar profundamente, a largo plazo, algunos ecosistemas, por supuesto). ¿Hay ahora más inundaciones?. En absoluto. De hecho, las más dañinas se han producido hace muchas décadas. En el caso de China, por ejemplo, las inundaciones del pasado verano han sido una pequeña aventura al lado de las que se produjeron, en la misma cuenca, en 1935: en el río Han, afluente del Yangtze, una punta de riada de 50.000 m3/seg. causó 8.400 muertos y produjo 800 millones de dólares en pérdidas materiales.

El problema no es que el cambio climático provoque más inundaciones, y como veíamos antes, desinformar al respecto sólo por conseguir mayor atención mediática puede ser peligroso a la larga, pues el público puede dejar de prestar atención al tema, como ya ocurrió en los años ’90 del pasado siglo. El problema no es que haya más inundaciones, sino que allí en donde se producen las inundaciones hay cada vez más gente.

El problema es que hemos asistido a procesos migratorios masivos del campo a la ciudad en sociedades en las que el Estado apenas está presente fuera de los espacios centrales…, y ni se ocupa ni puede ocuparse de planificar, de organizar el espacio. Y la gente se ubica donde puede, donde la pobreza le marca, no donde debería ponerse para no morir.

Es decir, los problemas relacionados con las inundaciones son, fundamentalmente, problemas sociales.

Y no hace falta que nos vayamos a Sudamérica, a los países pobres. Quedémonos en los países ricos, en las inundaciones de la riqueza.

En España, las más graves inundaciones de los últimos años se han producido en cauces que estaban ocupados, o bien por viviendas humildes en terrenos ocupados, o bien por viviendas o actividades turísticas, como la mayor parte de las producidas en el Mediterráneo, o la gravísima producida en el Camping de Biescas, en el Pirineo aragonés.

La más reciente con resultados trágicos, en el año 2007, provocó varios muertos en Alicante; pero en una zona en la que se han producido decenas de riadas a lo largo del siglo XX. En 1957 arrasaron un barrio humilde, las cuevas de Benalúa, y en 1961 (cuando se iniciaba el despegue turístico en España) un camping turístico en la Albufereta. Y de nuevo hubo inundaciones 1971, 1973, 1978, 1979, 1982 o 1997.

La peor inundación de la historia reciente en España, producida en Badajoz en 1997, con 21 muertos y 1.300 viviendas destruidas, se produce justamente en uno de esos barrios de aluvión producto de las migraciones del campo a la ciudad en los años 60, en espacios sin control urbanístico.

Las inundaciones en las zonas costeras españolas son cada vez más dañinas porque (como está ocurriendo ahora en los principales centros de turismo de playa de Portugal) la ocupación del suelo es totalmente caótica. Las elevadas plusvalías que se obtienen con los aprovechamientos urbanísticos hacen que no vaya quedando espacio para que el agua evacue en libertad...

Bien… Pues ese fenómeno, esos graves “desastres naturales”, son por tanto desastres sociales, producto una determinada ideología, el neoliberalismo, que a partir de los años 80, y sobre todo de los años 90 tras la llegada del gobierno conservador del Partido Popular, acabó en España con medio siglo de planeamiento urbanístico ejemplar; desregularizó totalmente la ocupación del suelo. La gente ha construido donde le dio la gana, lo que le dio la gana… Y ahora pagamos las consecuencias. El país lo paga por los costes derivados de la burbuja inmobiliaria (la economía del ladrillo) que han complicado la crisis económica en España, pero las ciudades de playa lo están pagando además en destrozos provocados por las crecidas.
Bien… Por eso decía, seguramente a juicio de algunos de forma pretenciosa, que iba a hablar de lo más importante. Pero es que esas son las cuestiones, la agenda que marca tanto la contribución de las sociedades humanas al cambio global, como la capacidad de mitigación de sus efectos, o de adaptación. La gente… Cómo pensamos en relación al tema, y sobre todo cúales son nuestras actitudes, nuestra disposición a la acción en aras de modificar nuestros hábitos de producción, consumo y desplazamiento.

El que suba un centígrado arriba o abajo la temperatura es importantísimo, para la biodiversidad, para la distribución de la vida sobre el planeta… ¡Pero es importantísimo porque hay gente, porque eso puede afectar a las poblaciones humanas! A gentes cuyas constantes respiratorias pueden ser afectadas. Porque pueden provocar movimientos migratorios masivos, incontrolados e incontrolables que pueden provocar la desestabilización de muchos países, violencia, guerras, que pueden provocar a su vez… que pueden provocar a su vez…

Eso intentamos dilucidar desde las CCSS, ese es nuestro papel en esta historia. (...)"


[1] Datos citados en “El fenómeno de las inundaciones: La riada del Guadalquivir en el pasado invierno 2009-2010”, Juan Saura Martínez, Revista de Obras Públicas, número 3512, julio-agosto 2010







2019/09/13

El debate managerialista adquiere nuevas dimensiones

Leo este por otro lado excelente trabajo de Esteban Hernández sobre los recientes "fraudes de calidad" de algunas de las grandes corporaciones industriales del siglo XX (como Volkswagen o Boeing), y me llama la atención que tras casi un siglo de debate, análisis y reflexión sobre las dinámicas entre los distintos actores que constituyen la empresa moderna, que en modo alguno constituyen bloques de interés común salvo frente a otras empresas u otros sectores, se sigan confundiendo algunos términos. Así, cuando se dice que "La lógica financiera, destinada a retribuir lo máximo posible a los accionistas, es muy diferente de la lógica profesional, destinada a realizar un buen trabajo, creando un buen producto o un buen servicio", y no se entiende que precisamente la "lógica profesional" del manager, dadas las características del rol de directivo en la sociedad contemporánea, le empuja precisamente a realizar "un buen trabajo" entendido como resultados brillantes inmediatos, pues su remuneración y su éxito profesional se mide por esos resultados. Hay más lógicas en juego, por tanto.

En cualquier caso el debate sobre el manageriado va para largo, y aún se ha de complejizar más. Podríamos decir que lleva un siglo pervirtiendo el capitalismo, ahora con nuevas expresiones: los managers como clase social hegemónica (capaz de engañar a capitalistas, agencias y consumidores, para obtener éxitos->beneficios personales) contra la clase capitalista, hoy popular. Pero en realidad ocurre que ya no es el capitalismo. Es otra cosa. Aquí, el apartado que dediqué el tema en mi Introducción a la "Sociología de la Empresa", escrito en 1995 como material para mis alumnos.


"TEORÍAS MANAGERIALISTAS Y NO MANAGERIALISTAS


Ello nos introduce de lleno en una cuestión que se ha apuntado ya en otros temas, y que es de extraordinaria importancia por cuanto determina mucho de lo que ocurre, en cuanto a relaciones sociales se refiere, en esa particular organización que es la empresa. Se trata del debate entre teorías managerialistas y no managerialistas, que durante varias décadas ha ocupado a importantes científicos sociales y sociólogos de la empresa.
Las profundas transformaciones en la empresa que se siguen de la generalización, a partir de principios del siglo XX, de las sociedades anónimas, han sido interpretadas por algunos autores como "la separación de la propiedad y el control de la empresa: la propiedad de la empresa pertenece a los accionistas, en tanto que el control, esto, la facultad de decidir, correspondería de hecho y en exclusiva a los directores profesionales que no son propietarios, a los 'managers' (...) El propietario de la empresa es anónimo por ser múltiple, incluso masivo (...). Estos numerosos, dispersos y anónimos accionistas habrían sido anulados o suplantados por los expertos contratados para desempeñar profesionalmente la dirección de la empresa, esto es por los managers, que tendrían en sus manos todo el poder de decisión (el control), pese a no ser los propietarios de la empresa" (Beltrán, 1989:252).
La consecuencia que se deriva de estas teorías, tal y como son presentadas por sus autores, es que el capitalismo como tal habría dejado de existir. Berle y Means plantearon por primera vez este dilema en 1932, en su libro La corporación moderna y la propiedad privada. Según estos autores los accionistas se habrían convertido en meros suministradores de medios de capital, con los que la nueva oligarquía de managers ejercería su poder. Preveían que el control de las grandes corporaciones se convertiría en "una tecnocracia puramente neutral, que evalúe las demandas procedentes de los distintos grupos sociales y asigne a cada uno una porción de la renta obtenida, utilizando para ello criterios de política pública más que de interés privado" (citado en Beltrán, 1989:255).
Por su parte James Burnham iría en 1941 más allá, en su obra La revolución de los managers, al afirmar que "el concepto de separación de la propiedad y el control carece de sentido histórica y sociológicamente. propiedad significa control; si no existe control, entonces tampoco existe propiedad (...) Si la propiedad y el control están realmente separados, entonces la propiedad ha cambiado de manos en favor de quienes tienen el control. La propiedad aislada carece de control, es una ficción sin sentido (...) Aquellos que controlan son los verdaderos propietarios" (citado en Beltrán, 1989:257).
Ralf Dahrendorf ha llevado estas propuestas a su corolario, al afirmar que suponen la superación del capitalismo, ya que unos managers que son 'funcionarios sin capital', y unos accionistas propietarios que son 'capitalistas sin función' no constituyen mimbres suficientes para definir una clase capitalista con intereses comunes y opuesta a la clase trabajadora. Para Dahrendorf, que es precisamente uno de los padres de la teoría del conflicto, ello no quiere decir que no existan clases sociales o conflictos interclases; pero para él las clases y su conflicto son determinadas no por relaciones de propiedad, sino por relaciones de autoridad. Propone que el capital -y en consecuencia el capitalismo- se han disuelto, dando paso en la esfera económica a una pluralidad de grupos que en parte o a veces se ponen de acuerdo, en parte compiten entre sí, y en parte son, sencillamente, diferentes (Dahrendorf, 1962).
Otro de los autores claves en esta línea es Galbraith. Para éste, la tecnoestructura, un complejo organizativo-tecnológico que a través de la racionalización se ha hecho con la moderna sociedad anónima, ha sustituído por completo al empresario capitalista. "En la sociedad empresarial el poder se encuentra en manos de quienes elaboran las decisiones. En la empresa madura ese poder ha pasado inevitable e irrevocablemente del individuo al grupo. Ello se debe a que sólo el grupo tiene la información requerida para la decisión. Aunque la constitución de la gran sociedad anónima pone el poder en manos de los propietarios, los imperativos de la tecnología y de la planificación lo desplazan a la tecnoestructura" (Galbraith, 1984:104). Según Galbraith, se habría construído lo que el denominaba un sistema planificador en que se producía una convergencia entre el capitalismo y el socialismo.
Todas estas teorías estaban ya anticipadas en la obra más conocida Teoría de la clase ociosa, por Thorstein Veblen, publicada en 1906. Sus tempranas y agudas observaciones sobre el hecho de que, en la medida en que las operaciones económicas adquieren la naturaleza de hechos corrientes, se podría "pasar de los capitanes de industria", tuvieron un fuerte impacto, además de una gran influencia posterior.
La base de las teorías managerialistas está muy bien expuesta en esta frase de Veblen: "la gestión de las instituciones modernas, concebidas en beneficio de sus poseedores, tiende a sustituir al capitán de industria de una sociedad por acciones 'sin alma': al hacerlo así, se ha iniciado el camino de convertir en inútil la gran función de la clase ociosa: la propiedad" (Veblen, 1970:138).
Frente a estas posiciones, que podemos agrupar bajo la denominación de managerialistas, por el acento que ponen en el poder adquirido por los managers en las modernas sociedades, otros sociólogos y economistas se sitúan en posiciones antimanangerialistas.
Uno de los alegatos fundamentales se centra en que "las teorías managerialistas implican una manipulación ideológica que enmascara el capitalismo para eludir su crítica marxista tradicional" (Beltrán, 1989:267). Para los economistas Baran y Sweezy, la separación social entre managers y propietarios es en buena parte ficticia. "Por el contrario -afirman- entre los directores se encuentran los más grandes propietarios; y debido a las posiciones estratégicas que ocupan, funcionan como protectores y portavoces de toda la propiedad a gran escala. Lejos de ser una clase separada, en realidad constituyen el eslabón dirigente de la clase propietaria" (Baran, Sweezy, 1976:34).
El sociólogo Wrigth Mills apuntaba en 1951 que "ni mucho menos se ha producido una revolución, ni de dirección ni de ninguna clase, que afecte a la legitimidad de la institución de la propiedad privada. Entre los que tienen propiedades ha nacido una burocracia enorme y compleja de los negocios y de la industria. Pero el derecho sobre esta cadena de mandos, el acceso legítimo a la posición de autoridad de la que depende esta burocracia, es el derecho de propiedad. El accionista no es capaz de ejercer, ni quiere ejercer, el control del funcionamiento de su propia propiedad. Eso es cierto. Y el poder de los directores no depende de su propia propiedad personal. También es cierto. Pero es imposible llegar a la conclusión de que no hay relación funcional entre la propiedad y el control de las grandes sociedades (...) La propiedad, como empresa en marcha, significa que el propietario, si es necesario, puede usar una violenta coerción contra los que, sin poseerla, quieren usarla (...)
En suma, estos cambios en la distribución del poder, ocurridos entre los propietarios y sus directores, no han destruído ciertamente a la clase propietaria, ni han reducido su poder .(...) La distribución actual del poder y su ejercicio de hecho, se delegan a través de jerarquías; la función empresarial ha sido burocratizada" (Wright Mills, 1973:139-140).
Otros sociólogos apoyan estas opiniones, como Norman Birnbaum, quien al analizar las nuevas clases sociales del capitalismo avanzado señala "cómo se crea una especie de simbiosis entre managers y rentistas: las remuneraciones incluyen un acceso privilegiado a la propiedad mediante el juego de primas y de planes de compra de acciones, etc. Lo que comporta una concentración de poder económico sólo en manos de ciertos grupos específicos de managers (...) En otras palabras, ciertos managers dirigen más que otros, y en estos casos es casi imposible distinguir su comportamiento del de los empresarios" (Birnbaum, 1971:30).
Por su parte, desde perspectivas bien diferentes, como las de Hayek, Milton Friedman y en general todos los economistas neoclásicos, se recuerda que los managers siguen teniendo la única y exclusiva función de obtener beneficios para el capital que se les ha confiado, no teniendo sentido en modo alguno, para estos autores, su confusión con la de los propietarios del capital.
Sin embargo, aunque veamos una coincidencia en su posición antimanagerialista entre los economistas neoclásicos (defensores a ultranza del capitalismo) y los sociólogos y economistas más críticos con este sistema, la diferencia entre ambas interpretaciones es sustancial. Mientras que para los críticos lo que se produce es una plena identificación entre propiedad y control, esto es entre capitalistas y managers, para los neoclásicos simplemente se mantiene una clara y nítida separación entre ambas categorías y funciones. Los managers más poderosos pueden llegar a convertirse también en propietarios, o pueden serlo ya de partida por su origen social, pues en buena parte los principales directivos proceden de las filas de los propietarios; pero en cualquier caso no dejan de ser considerados como unos empleados. El control en último término siempre está en manos de los propietarios, si no de la totalidad de los accionistas, sí de los que poseen o administran los grandes paquetes, o al menos los paquetes decisivos.
Hoy, después de haberse producido profundas reestructuraciones en la mayoría de las más grandes corporaciones capitalistas, que han dejado fuera de la circulación a muchos managers, está claro entre los expertos que "siempre que tiene lugar un cambio accionarial en la empresa hay que estar alerta por si implica cambios en las misiones de la misma. Pues los cambios en la misión producen forzosamente una variación en llos objetivos, en la estructura organizativa, en la manera de hacer y, en la mayoría de los casos, en los principales directivos"1.
Lee Iacocca, seguramente uno de los más conocidos manager del siglo XX, señalaba en sus memorias, al relatar el proceso de ruptura con la Ford, que "en algunos aspectos, poco importa ser el director de la empresa o el conserje. Que te echen a la calle sigue siendo un golpe difícil de encajar, y en seguida te preguntas dónde erraste o qué hiciste mal" (Iaccoca, 1994:180). Su percepción de las causas de su despido de la Ford, "por constituir una amenaza para el patrón", al tener Henry Ford la creencia de que ponerse a su nivel "venía a ser como la rebelión del campesino contra su señor feudal". Seguramente otros genios de la gestión, como López Airrortua (concido como 'Superlópez') podrían hablar mucho sobre la problemática que se deriva de la confusión de roles en que pueden caer aquellos que, sin ser determinantes en la propiedad de la empresa, pueden aparecer en un momento dado como 'imprescindibles' para el éxito económico.
Por tanto, el debate entre managerialistas y no managerialistas no está cerrado todavía. La diversidad de estructuras sociales en que se desenvuelven las empresas, la diversidad del origen social de sus capitales, las diferentes necesidades de gestión en cada uno de los sectores, nos lleva a concluir que el managerialismo no es tanto una tendencia, sino más bien la característica dominante en el sistema de gobierno de ciertos tipos de empresas, en algunos sectores económicos, y preferentemente en ciertos países. No pudiendo considerarse por tanto como un modelo universal.

1Declaraciones de A.Nuñez y R.Gil, de AZ Consultores, a EL PAIS-NEGOCIOS, 11/II/96, pag. 31"


Las referencias citadas, lógicamente, pueden encontrarse en el libro completo, fácil de localizar en Internet pues ha circulado bastante en formato digital.



2019/09/09

Cuando se te cae la baba

Osea, cuando por primera vez, desde que se fue hace 20 años a estudiar con María de Ávila, y tras bailar en Cork Ballet (Irlanda), Carmen Roche (España), Companhia Nacional do Bailado (Portugal), Staatstheater Nürnberg (Alemania), AtterBalleto (Italia), tu hija baila un ratito (aunque sea sólo un ratito y en un espacio penoso) en su tierra, en La Noche Blanca organizada por el Ayuntamiento de Badajoz. 

Qué fácil lo tienen algunos y algunas, cuánto tienen que trabajar y luchar otros y otras... 














2019/08/09

Textos incorporados al archivo

Sobre nacionalismo (1995)
https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1995/08/sobre-nacionalismo-1995.html

Propuesta para un Estudio sobre suelo industrial y actuaciones públicas (1994)
https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1994/08/propuesta-para-un-estudio-sobre-suelo.html

Notas para un Programa en Materia de Medio Ambiente para Extremadura (1994)
http://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1994/12/notas-para-un-programa-en-materia-de.html

Propuesta para unas Directrices de Gestión urbanística de los Pueblos del Moncayo (1990)
https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1990/02/propuesta-para-unas-directrices-de.html

Espacios naturales y ordenación del territorio (1990)
https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/2019/08/espacios-naturales-y-ordenacion-del.html

Envejecimiento activo en Extremadura. Un proyecto (2009)
https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/2009/11/envejecimiento-activo-en-extremadura-un.html


El nuevo papel de los seres humanos sobre la tierra: de depredador a jardinero

Me sorprende de forma agradable encontrar este artículo en Le Monde



Me ha traído a la memoria, la comunicación que presenté en un Encuentro de Sociología Ambiental en Chicago en 1999, y que publiqué después en la revista Foresta de los técnicos forestales, con las tesis que venía desarrollando desde los años 80.

En 1998 lo sistematizaba así desde la perspectiva de la Urbanística y la Ordenación del Territorio:

Y en 2007 desde la perspectiva del Desarrollo Rural, pues el tema hay que verlo desde ambas caras:



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