20180511

Todo llega... De planes y proyectos que se hacen realidad

Recuperando un viejo texto sobre planeamiento en Badajoz, impreso en impresora de puntos en 1986, porque la tinta de aquellas primitivas impresoras se está borrando (fue el primer trabajo que hice utilizando algo parecido a un ordenador comme il faut, aquel Amstrad PCW, que hizo de antesala a mi primer PC), no sé por qué me ha venido a la mente el artículo que sobre el AVE a Extremadura escribí hace la friolera, también, de casi 15 años.

El artículo empezaba con este párrafo:
"Disipada la espuma de los días queda lo gris y cotidiano. Tras grandes alharacas y fuegos de artificio en torno a la noticia del acuerdo sobre conexiones ferroviarias entre Portugal y España, resurge la nuda realidad: esta semana, como la anterior, quien se atreva a viajar en tren por Extremadura lo hará a una velocidad media de 60 kms/h, y en la provincia de Badajoz a menos de 50. Ese es, hoy por hoy, el producto para nuestra región de siete años de gestión de las infraestructuras ferroviarias por parte del PP. Lo demás son palabras.
Y es que la historia de las grandes infraestructuras siempre es larga y compleja, especialmente en regiones como Extremadura, históricamente poco influyentes. Ejemplo paradigmático es el Plan Badajoz, ejecutado básicamente por el franquismo, con sus aciertos y sus errores, pero del que nadie se atrevería a negar hoy que fue imaginado medio siglo antes de su realización, y estaba siendo diseñado por varios ministerios de la II República cuando Franco empezó su guerra. Además, tras la caída del franquismo los Gobiernos de la UCD siguieron transformando, e incluso, paradojas de la Historia, serían los Gobiernos del PSOE quienes lo terminaron; atribuir a Franco obras como las presas de Alange y la Serena, los regadíos de las Dehesas, o incluso parte de los del Zújar no es ya asunto de nostálgicos, sino de obtusos.
Igual de estúpido sería atribuir a Felipe González el mérito de la Autovía de la Plata. Aunque en 1996 se estaban haciendo los estudios informativos, estudios de impacto, o proyectos de trazado, de varios tramos de su recorrido por Extremadura, las obras se iniciaron en 1998. ¿Pero es entonces una obra de Alvarez Cascos, que la ha inaugurado ya cinco o seis veces?. Tampoco, salvo que el PP se eternice en La Moncloa, porque al ritmo que van las obras, y teniendo en cuenta lo que aún queda por contratar, en su recorrido extremeño no estará concluida antes del año 2.008. "
La idea básica era la de que, salvo raras excepciones, una vez que una propuesta se lanza, si es realizable (Marx decía algo así como que la Humanidad sólo se plantea desafíos realizables), si tiene sentido, se termina materializando. Incluso algunas que no lo tienen (ahí están algunas radiales, y tantas rotondas, aeropuertos y demás). Tardará más o menos, se degradará, o mejorará la idea. Pero se hace. Estos días debatimos en Extremadura sobre si el Gobierno de Madrid apoyará o no los regadíos de Barros. En realidad son casi una caricatura de la propuesta de Gran Canal de Barros que algunos ingenieros del IRYDA y la Confederación plantearon en los años 70, y que recogimos extensamente en el libro El modelo extremeño(1980), dirigido por Gaviria. Pero ahí está. Quizás lo que va a haber sea hoy lo posible. Pero el agua llegará a Barros, porque Barros tiene el potencial socioeconómico para conseguirlo, implementarlo y sacarle partido a ese agua.

En realidad, había pensado en ello ya el otro día, paseando por el impresionante parque que la Confederación Hidrográfica del Guadiana de la Era Zapatero (algo bueno ha quedado, ¿no?) regaló a la ciudad de Badajoz.


Pensaba, dando aquel paseo, cuando enviaba unas fotografías a mi hija, en que el origen de todo aquello está un esquema propuesta que yo incorporé a aquel trabajo que en 1985-86 hice para la oficina de Urbanismo de Badajoz.






























La propuesta quedó incorporada al Avance de Planeamiento


Por supuesto que en el camino, hasta que las ideas se materializan, especialmente las que se refieren a actuaciones públicas, ocurre de todo. Aparecen propuestas de mejora a lo largo del tiempo, incluso chifladuras,  auténticas barbaridades. Unas propuestas de "mejora" quedan, otras no.




Por ejemplo (volviendo a esos viejos textos a los que hacía referencia en las primeras líneas), tras mis sugerencias de incorporar el río a la ciudad, con la supongamos que mejor voluntad, el equipo de arquitectos que lo hacía casi todo para el Ayuntamiento (en el Ayuntamiento de Badajoz, no importa el color, siempre hay alguien que lo hace casi todo, como "el hombre que lo hace todo en España") diseñaron una actuación en el tramo urbano de la margen izquierda que era bastante bestia. Básicamente lo que hacían era canalizar el río: cementarlo todo y llenarlo de edificios ("contenedores", en el lenguaje de los arquitectos macizadores de la época). Me odiaron a muerte porque apenas dos años después de colaborar con la Oficina del Plan, me enfrentaba desde la calle a uno de sus proyectos estrella. Con unos pocos amigos (Oscar Alonso, Ramón Fernández, José Sánchez Paulete, creo que también el mismo Mariano Cabrera que hoy anda luchando por el Parque Ascensión, y unos cuantos más), un colectivo germen de lo que con el tiempo se convertiría en el Ateneo Popular, montamos en 1988 una plataforma de denuncia de aquel proyecto. Tuve un debate mano a mano con los arquitectos y el entonces alcalde, Manolo Rojas, en el hotel Zurbarán, más que animado, airado. Por esa época publiqué en la revista de la Asociación de Vecinos de San Roque un que más o menos resume la crítica al proyecto. Desde nuestra plataforma presentamos una alternativa, que curiosamente viene a coincidir casi milimétricamente con el modelo que mucho más tarde se ha aplicado en los nuevos tramos (entre el puente de la Universidad y el Puente Real), y de hecho ya entonces algunos de los elementos de nuestra propuesta fueron incorporados al diseño final, consiguiendo que desaparecieran los más bestias del proyecto inicial (varios edificios junto al río). Hicimos nuestra contraexposición, esas cosas...

Curiosamente, de lo que fue finalmente aquel proyecto, los "contenedores" que sobrevivieron del proyecto original (ahora como caves), pues ahí están, abandonados y llenos de basura. Mientras que los elementos que se tomaron de nuestra propuesta siguen dando vida al río, y como decía se han incorporado en nuevos tramos.

No conservo imágenes de la propuesta, que diseñamos colectivamente y que el pintor Sánchez Paulete convirtió en planos y esquemas de una gran calidad artística (espero que alguien conserve, la fotografía y la cuelgue para su conservación). Lo más cercano que conservo es el dibujo que Jose hizo años más tarde, para una serie de artículos de prospectiva poética que escribí en 1992 para el diario El Periódico de Extremadura: "Badajoz, cartas desde el 2.010 (crónicas del bimilenario)".  Este dibujo lo hizo para el capítulo/artículo dedicado al río Guadiana, que empezaba así:



"PASEANDO POR EL GUADIANA
 La última noche de la feria del año 2.010 estuve en el Fogódromo. Si estoy en Badajoz nunca me pierdo los fuegos artificiales sobre el Guadiana. Me gusta sentarme en las gradas más cercanas al agua, donde suelo coincidir con algunos de los que durante años batallamos por la recuperación del Guadiana.
El río está ahora precioso. Sencillos senderos de tierra y losas de pizarra recorren una exhuberante vegetación de ribera. Abundantes bancos, algunos kioskos... De día y de noche es intensamente utilizado este gran pulmón verde de la ciudad. Sobre el paseo fluvial se extiende el inacabable palmeral que, en la entrada del puente de Palmas (limitado a peatones y bicicletas desde el año 2.005), se remansa en dos grandes plataformas que semejan un oasis. Y por supuesto, en la margen derecha está la playa, en la que de nuevo nos bañamos los pacenses desde que se construyeron las depuradoras de Mérida, Villanueva y Don Benito."
Si uno pasea hoy por Guadiana, podrá ver casi lo que atisbaba en ese texto imaginario de 1992. Los parques aún no habían llegado en el 2010, pero sí algo más tarde. El puente peatonalizado debió llegar incluso antes de lo pronosticado, no lo recuerdo. No hay huertos urbanos, por más que de tanto en tanto surgen colectivos que los reclaman. Tampoco hay playa, ni sería posible porque el agua aún no tiene calidad como para bañarse. En vez de las unifamiliares y la zona de ciudad-jardín que yo planteaba en el frente de la Avenida, hay unos bodrios de bloques en altura-pantalla, feos y pésimamente orientados. Pero me resulta gracioso encontrar, casi en el mismo punto exacto en que lo pinté en 1986, un embarcadero. Y hasta los parkings más o menos donde los imaginé.

Pero todo llega, por tanto. Se harán los regadíos de Tierra de Barros, de peor o mejor manera. Y llegará el AVE, tarde o temprano. Y no importa quién se lleve la gloria, qué partido político inaugure, lo importante es que las cosas se hagan y tarde o temprano se hacen.

Sin ir más lejos, esta semana era noticia que parece que por fin (de nuevo) la Eurociudad de la frontera pacense arranca. Cuánto tiempo, desde que a partir de algunas evidencias y conclusiones del Estudio Socioeconómico de Badajoz que hicimos en 1995, planteamos, con la celebración de unas jornadas, la idea metropolitana transfronteriza (mesópolis planteé como concepto definitorio, que desarrollaría luego en mi libro La Urbe Global, con una voluntad de expresar una función metropolitana pero a una escala humana). Ahí está la eurociudad. Aunque tras la llegada del PP al Ayuntamiento el intento de análisis prospectivo y programa de desarrollo que incluía el Estudio Socioeconómico no se completó, sin embargo una década más tarde el Ayuntamiento recuperó y profundizó en la idea, con los trabajos que en esa línea de planificación prospectiva ITAE (Antonio García Salas) hizo para el Ayuntamiento, dentro del programa Lica. A mí me invitaron a una de las sesiones del "observatorio" que organizaron. Después nuevos entusiastas, como Luis Fernando de la Macorra, compañero en la Facultad de Económicas (tan entusiasta que se casó en portugués y se fue a vivir al lado portugués de la frontera), se dedicarían con intensidad a promover la idea, ya con la expresión concreta de Eurociudad Badajoz-Elvas.

Hoy está en marcha, en principio de forma incompleta (esperemos que, como he propuesto en varios documentos que andan por ahí, se incorpore Olivenza, pues este municipio la idea queda coja), pero ahí está. En otros diez o doce años, será algo. Seguro.

20180414

Adiós a Gaviria, un extremeño de pro

(en el día de su cumple)


(Publicado en el diario HOY, 14.4.2018)

El sábado se fue Mario Gaviria, uno de los pensadores españoles más importantes del último medio siglo. Cansado de una larga y penosa enfermedad, pero sin dejar de mantener activa su mente hasta horas antes de morir. Unos días antes debatíamos con intensidad, en su casa de Zaragoza, sobre el islam (su máxima preocupación en la última década), energías renovables y nucleares, y Extremadura. Porque esta región ocupó una parte importante del tiempo de pensamiento de este sociólogo, nacido en un pueblo de la Ribera del Ebro (Cortes de Navarra) en 1938 pero que recorrió medio mundo aprendiendo, enseñando o investigando.

Estudió Derecho en Zaragoza y Sociología en Estrasburgo y Londres. Y enseñó Sociología y Urbanismo en distintas universidades. Como la UCLA en California, en donde desechó quedarse (cuando ningún español era reclamado allí) “porque es una sociedad diseñada para ir en coche y no relacionarse con tus vecinos”. Hizo informes para la ONU, para el Gobierno francés, para el Gobierno español, para numerosas instituciones, para también los hizo de forma altruista para muchos colectivos y comunidades con problemas.

Pero sobre todo realizó una serie de investigaciones pioneras en campos tan diversos como el desarrollo rural, el urbanismo, el turismo, o el bienestar social. Trajo a España el pensamiento ecologista, y la praxis: la lucha antinuclear que lo vincularía a Extremadura. Pero también dio argumentos a Benidorm para reivindicarse hoy como patrimonio de la Humanidad. Estuvo detrás de las primeras experiencias españolas de Renta de Mínima Inserción, y de algunos de los programas más avanzados de integración gitana. Promovió embalses hoy construidos. Aportó ideas fundamentales al diseño de nuevos barrios ecológicos, y para la recuperación de viejos y degradados barrios obreros…

Pues este hombre dedicó meses de su vida, a lo largo de varios años, a esta región. No porque viniese a un destino administrativo. No porque viene a sacarse una plaza. Ni siquiera porque le hubiesen contratado un estudio, en Madrid o aquí. Vino porque unos desarrapados, en una Extremadura desarrapada a la que nadie miraba sino para reirse o sacarle algo, le pidieron que echase una mano, porque les querían poner una nuclear en la cabecera del Guadiana, una papelera en Mérida, una mina de uranio en La Haba… 

Una Extremadura a la que denominamos “saqueada” por no repetir el adjetivo “expoliado” ya utilizado en el Bajo Aragón, donde un año antes habíamos desarrollado la metodología de análisis. Dirigió la más profunda investigación sobre el Plan Badajoz hasta la fecha, y con el economista José Manuel Naredo coordinó una obra colectiva, “Extremadura Saqueada”, que en cierto modo sirvió para construir la identidad reivindicativa de esta tierra en las décadas siguientes. 



Dos años después volvía a responder a la llamada del activista Juan Serna, ya convertido en concejal. Esta vez vino solo con su equipo, y de nuevo gratis, para construir una propuesta de desarrollo (de ecodesarrollo decíamos entonces, luego ha sido desarrollo sostenible, ahora circular, vaya lío de nombres para decir lo mismo…) para la Cuarta Provincia (“El modelo extremeño. Ecodesarrollo de la Serena y la Siberia”). Y preparando aquel informe nos cogió la aprobación de Valdecaballeros, y bajo la inteligente inspiración de Gaviria (radical, pero a la vez capaz de dialogar con, y aprender de, todos, sin sectarismos) montamos la que montamos, menudo verano. Es Historia de Extremadura, no es preciso contarlo.






Si uno es de la tierra por la que lucha, desde luego Gaviria era también extremeño, como fue aragonés, navarro, madrileño o de Benidorm. 

Sin embargo, a lo único que no vino nunca fue a recibir la medalla de Extremadura. Zaragoza le hizo hijo adoptivo, por sus aportaciones; por las mismas razones, también lo hizo Benidorm; Navarra le dio la medalla del Reino por sus libros sobre la región; el Ministerio de Medio Ambiente el Premio Nacional de Medio Ambiente por sus aportaciones.

No vino a eso, pero ojo, jamás se quejó, porque nunca buscó un premio. Me quejo yo, y lo hago ahora que no está, ahora que no puede reñirme por hacerlo. 

Por todo eso, Extremadura no debería olvidarlo.

20180407

Adiós a Mario Gaviria



Gaviria, h. 1977

Se ampliará

ESTUDIOS, LAUDATIOS E IN MEMORIAN's

  • Artemio Baigorri
    • Propuesta para el Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Enlace
  • Celine Vaz
    • "Les Pyrénées séparent et relient la France et l’Espagne». Henri Lefebvre et la question urbaine espagnole à la fin du franquisme" (2012)
    • Enlace
  • Artemio Baigorri
    • "Laudatio para el homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación  Española de Sociología" (2012)
    • Enlace
  • Ramón López de Lucio, Juan Barrado Gónzalez, Javier Corazón, Carlos de la Guardia, María Agustina Herrero, Carlos Lles Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Semblanza de Mario Gaviria" (2013)
    • Enlace 
  • Carlos de la Guardia, Ramón López de Lucio, Carlos Llés Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Mario Gaviria, un adelantado de la sociología urbana" (2018)
    • Enlace
  • Lola Cabasés y Rubén Plaza
    • "Fallece Mario Gaviria Labarta, un luchador e investigador social, antinuclear y profesor" (2018)
    • Noticias de Navarra
  • Jerónimo Blasco
    • "Mario Gaviria. El legado de un visionario entrañable que nos hizo mirar más lejos y sembró semillas de futuro" (2018)
    • El periódico de Aragón
  • Ramón López de Lucio
    • "En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Enlace
  • José Ramón Navarro
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Gregorio Asenjo
  • Ion Martinez Lorea
  • Jorge Fauró
  • Paco Roda
  • Xavier Canalis
    • "Benidorm Patrimonio de la Humanidad: la visión de Mario Gaviria" (2018)
    • Hosteltur
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Santiago Vilanova
  • Artemio Baigorri
    • "Adios a Mario Gaviria, un extremeño de pro" (2018)
    • Diario HOY
  • David Prieto
    • Un detallado in memorian: "El “discurrir e incordiar”, la generosidad hecha cuerpo. En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Paisaje Transversal
  • David Prieto
    • "En recuerdo a Mario Gaviria: alimentos, kilovatios y emociones" (2018)
    • Navarra.com


PREMIOS Y OTROS RECONOCIMIENTOS PÚBLICOS


Ciertamente ha recibido algunos homenajes merecidos. Se ha ido sin recibir el más merecido y más injustamente no adjudicado, el Premio Nacional de Sociología y Ciencias Políticas, que esperemos le sea concedido post mortem este año.

  • Entrevista en A Fondo, en el prime time de RTVE (1976)
  • Hijo Adoptivo de Zaragoza (2002) 
  • Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Crónica personal: enlace
    • Homenaje organizado por ecologistas de Zaragoza: enlace
  • Premio Sociedad y Valores Humanos del Colegio de Sociólogos y Politólogos de Navarra (2006):
  • Premio Zahorí de Plata de la Sociedad Cultural El Pocico de Tudela (2008)
  • Homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación Española de Sociología (2012)
  • Homenaje de arquitectos, sociólogos y urbanistas en Madrid (2013)
  • Hijo adoptivo de Benidorm (2015)
  • Cruz de Carlos III de Navarra (2016)




DOCUMENTOS GRÁFICOS

Entrevistado por Joaquín Soler Serrano en "A fondo" (1976)



En Casa Emilio (Zaragoza), reponiendo fuerzas (1978 o por ahí)



Cortes, hacia 1978



El espectacular debate en La Clave sobre energía nuclear (1979). Fascinante la mayoría fumando, y en pipa...

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/clave-peligro-nuclear/3605246/



Gaviria h. 1980


 Gaviria, 2009 (junto a dos de sus principales objetos de interés en las últimas décadas: las energías renovables y el embalse de La Loteta)


Gaviria on Benidorm. Caricatura de Felipe Peña ( http://www.paisajetransversal.org/2013/11/debatesurbanos-semblanza-de-mario.html)






Animo a ampliar el artículo de Wikipedia a quienes podáis aportar tanto datos biográficos, como sobre todo aportaciones suyas:   https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Gaviria

20180406

¿Medio Ambiente y Sociedad, o Sociología Ambiental?

Dilemas en un campo de investigación transdisciplinario.

Artemio Baigorri, Universidad de Extremadura
Texto de mi intervención en I Jornadas DEMOSPAIN. Democracia, Territorios e Identidades. Universidad Pablo Olavide, Sevilla, 20 de marzo de 2018



En primer lugar agradecer a José Manuel su invitación. En mi caso, más que hablar de algunos proyectos concretos, para ver las posibilidades de investigación en un campo o topic determinado,  me ha parecido más interesante proponer algunas reflexiones e ideas fruto de mi ya larga experiencia con la cuestión ambiental, primero como activista, luego como consultor en urbanismo y ordenación del territorio, y finalmente como investigador, como homo academicus. Reflexiones que derivan tanto de proyectos realizados como de proyectos infaustos (o fallidos, fracasos en suma), a veces igual de importantes. Espero mostrar con esto algunas de las potencialidades de la Sociología en ese campo tan, tan, transdisciplinario, que casi empieza a ser atrás-disciplinario, pues la Sociología está perdiendo terreno (o no lo gana, que en estos asuntos, es lo mismo). Y tan importante como discutir sobre los potenciales, es tomar conciencia de las dificultades a las que la investigación se enfrenta.

Una larga introducción

¿Por qué me parece importante esa perspectiva, no centrada en un proyecto concreto? Con un par de ejemplos creo que lo entenderéis perfectamente. Uno, con el que quiero valorar los proyectos infaustos, es muy reciente; y el otro, sobre el potencial de la Sociología, es muy antiguo, así que empezaré por el más antiguo.

En 1981 un dirigente campesino, Antonio Aguirre, con quien habíamos compartido sesiones de debate y movilizaciones en defensa de los intereses de los agricultores, recién elegido presidente de la Cámara Provincial Agraria de La Rioja nos encargó la realización de un informe sobre la situación de los agricultores. Buscó financiación debajo de las piedras y, siguiendo la metodología del sociólogo Mario Gaviria, montamos un equipo mamotrético que yo tuve que coordinar y gestionar. Yo entonces ni siquiera me podía considerar sociólogo en términos estrictos; había abandonado el periodismo, y con el periodismo la carrera de Ciencias de la Información, atraído por la combinación de investigación comprometida y movilización ecologista que era Gaviria. Bien, el resultado de aquel trabajo, que duró casi un año, fue un gigantesco informe que se publicó en 1984 en dos tomos enormes, con el título de El Campo Riojano, que creo ha sido bastante útil a los investigadores riojanos en las siguientes décadas ( https://goo.gl/dzqa77 ).
Uno de los capítulos que yo realicé trataba sobre la competencia por el uso del suelo entre actores diversos, que estaba provocando el encarecimiento del precio de la tierra para los agricultores. Es un tema que acabábamos de descubrir meses atrás, analizando la problemática de lo que entonces se llamaba el Suelo Rústico, y luego No Urbanizable, para la revisión del Plan General.

Bastantes años más tarde, en 1999, ya sociólogo formalizado, en trance de convertirme en homo academicus, en un congreso de Sociología Ambiental al que asistí durante una estancia en Chicago, tuve ocasión de conocer a Ridley Dunlap, del que yo entonces no sabía nada, pero que enseguida descubrí era el Pope de la emergente Sociología Ambiental, y hoy lógicamente el gran patriarca global. Como la estancia la hacía precisamente para preparar los contenidos de una asignatura, Medio Ambiente y Sociedad, que iba a implantarse en una licenciatura nueva, Ciencias Ambientales, es decir para recopilar materiales y textos a los que aquí no tenía acceso o simplemente siempre desconocía, me apliqué a revisar todo lo que Dunlap había publicado, porque allí todo era accesible, y por supuesto me interesaban especialmente los primeros trabajos de aquella emergente Sociología Ambiental.

Pues bien, descubrí que en realidad esa rama había empezado a construirse en los Estados Unidos en la misma época, y exactamente con el mismo asunto (la competencia por el uso del suelo) en que lo habíamos tratado aquí. Llevábamos nosotros décadas hablando en prosa sin saberlo, como diría el poeta. Nos preocupaban los problemas ambientales, y preocupaban los problemas de los agricultores, e interesaban los problemas urbanísticos y de ordenación del territorio, y resulta que la interacción entre todos aquellos ámbitos de preocupación sobre los que habíamos trabajado entre 1977 en el Alfoz de Burgos, 1981 en el PGOU de Alicante, 1982 en La Rioja y 1984 en el Área Metropolitana de Madrid, constituía un topic sociológico importante, una de las fuentes de las que manaba la Sociología Ambiental…, en inglés, claro.

Lógicamente, con esto quiero decir dos cosas.

Una, a la que volveré, que conviene mirar hacia atrás cuando investigamos, más allá de lo que aparece en esa bibliografía reciente, o tópica, sobre un tema, que nos suele venir impuesta, y además hay que mirar fuera de la Academia, en la investigación aplicada, en los trabajos de consultoría, que a menudo son más interesantes que las publicaciones académicas de los journals.

La segunda, que los temas, los issues o topics de interés a la Sociología Ambiental están muy conectados con otras áreas o incluso disciplinas.

Respecto al interés de los proyectos infaustos, tengo un ejemplo que puede ser sugerente. Hace un par de años presentamos una propuesta al CIS, en la convocatoria para incorporar un módulo temático a una oleada del Barómetro. La trabajamos a fondo en mi grupo, y con la colaboración de colegas de otras universidades, porque teníamos una base previa importante en la revisión que habíamos hecho del histórico de preguntas del CIS para una investigación previa sobre actitudes hacia la energía nuclear en España que habíamos hecho para el anuario 2009 de la Fundación Encuentro. Habíamos observado el sepulcral silencio demoscópico del CIS sobre el cambio climático, por lo que nos parecía obvia la necesidad de ese módulo.

Lógicamente (la lógica la dedujimos después) el CIS no nos concedió el módulo, pues le pareció más urgente y acorde con los intereses nacionales un módulo sobre el dolor, casualmente propuesto desde el IESA-Andalucía. ¿Por qué digo “lógicamente”?. Porque la reflexión (que debe hacerse ante cada propuesta que fracasa) que hicimos a posteriori nos condujo a concluir que había una lógica. Sin duda no había sido un trato preferente a un centro digamos que mejor conectado, sino un comportamiento lógico, en la lógica de un gobierno que llegó al Poder negando el cambio climático, y que sigue teniendo entre sus apoyos económicos y sociales a no pocos negacionistas. Precisamente en el próximo número de Aposta Digital aparecerá un trabajo sobre el asunto, que puede interesaros leer. Bueno, no conseguimos el módulo, pero tenemos un artículo. El que no se consuela, es porque no quiere. Esperemos que cuando haya un gobierno más con menos negacionistas, el CIS se ocupe del que, junto al terrorismo, es considerado el principal problema global del planeta según datos del Pew Research.

Pero entremos en materia, en la materia que hemos propuesto. Estamos aquí para hablar de Medio Ambiente. Y lo hacemos en el marco de un programa de Sociología.
Por eso lo primero que tenemos que plantearnos es si tiene sentido que lo hagamos desde la Sociología.

Si uno se mira los planes de estudios que conformaron a los sociólogos realmente existentes, en absoluto. Es cierto que en tiempos existía una materia que se llamaba Ecología Humana (en algunas universidades Ecología Humana y Población iban unidas) pero en realidad no tenía nada que ver con el medio ambiente, de verdad. Sólo se refería a un paradigma concreto de la Sociología, desarrollado en las dos primeras décadas del siglo XX en Chicago, que intentaba aplicar los principios de la Ecología y los Ecosistemas (exactamente de lo que hoy es la Ecología de Poblaciones) al estudio de la ciudad. Nada más.

Luego en España se dio una de esas casualidades. Irrumpió el ecologismo, en plena Transición, y el gobierno de la UCD echó mano de su sociólogo de cabecera, Díez Nicolás, que había hecho creo que su tesis y su proyecto docente sobre la Escuela de Chicago, y explicaba aquella Ecología Humana. “A ver, tú estudias eso de la Ecología, pues a Medio Ambiente”, debieron decirle, por los datos que conocemos. Son esas casualidades, que hacen, sin ir más lejos, que la gestión de las primeras preocupaciones medioambientales de un gobierno en España (la Comisión Interministerial de Medio Ambiente) se encargase a un sociólogo[2].

Pero es más gracioso. Porque resulta que algunos de los sociólogos de la Escuela de Chicago menos conocidos (completamente desconocidos, más bien), despreciados incluso a tener de algunas reseñas de sus libros en la época, sí que son auténticos pioneros en el análisis de las interacciones entre Medio Ambiente y Sociedad. Cabe citar a Thomas, o Mukerjee, despreciados como lo había sido en Europa el gran Patrick Geddes, a quien vetaron para la primera plaza de profesor titular de Sociología en Londres, y que tuvo que “retirarse” a Edimburgo. Geddes fue el primero en intentar sistematizar sociológicamente la interacción medio ambiente/sociedad.

En un ensayo que venimos trabajando, en el que hemos avanzado bastante en la tesis doctoral de Manuela Caballero y paseado por algunos congresos, y que espero verá pronto la luz como artículo (yo preferiría un libro, pero el monstruo ANECA manda), desarrollamos una genealogía de la investigación sobre medio ambiente y sociedad desde una perspectiva sociológica, incorporando a tantos olvidados por los manuales al uso. Porque también esto es gracioso, pues a la vez nos encontramos con facilidad con uno de esos latiguillos que de pronto tienen éxito, y como los memes, o las fakes news, se difunden hasta el infinito: el fake dice que los padres de la Sociología no se ocuparon de la dialéctica medio ambiente y sociedad. ¿Pero de dónde sale eso? De alguien que se mueva con pocos padres, será, o que sólo haya leído extractos pre-digeridos, aquellos libros de readings o fotocopias de fragmentos que se distribuían antes de las Leyes de Protección de las Editoriales.

Ese, justamente, es uno de los campos más vírgenes de la Sociología Ambiental, en el que hay mucho por trabajar: la recuperación de tanto material generado por la Sociología antes de que se diese por nacida esta subdisciplina. Y especialmente en otras lenguas distintas del inglés.

Eso de la Transdisciplinariedad

Un problema importante vinculado a esta temática es que nos enfrentamos a algo “afectado” por ese palabro tan incómodo de decir y teclear: la transdisciplinariedad.
Al enfrentarnos a la cuestión ambiental, estamos tratando sobre interacciones entre medio ambiente y sociedad, en dos sentidos: de un lado observando el medio ambiente como factor co-determinante de la estructura y la organización social; y de otra parte analizando los efectos/impactos de la sociedad sobre ese medio ambiente.

Esto implica de partida una concepción o paradigma muy particular de la Sociedad, una concepción en sí misma ambientalista. Implica entender la Sociedad actual como el producto de la interacción entre diversos factores, siendo uno de ellos la Naturaleza. Pero también implica entender que eso que llamamos Naturaleza es el producto también de la sociedad, esto es una construcción social. Porque si no lo entendemos así lo tenemos complicado, ya que el principio nuclear de la Sociología es intentar explicar los hechos sociales con otros hechos sociales.

Eso de la transdisciplinariedad es un término, además de difícil de pronunciar y teclear, sujeto a mucha confusión. Entre otras cosas porque algunos lo han intentado conectar con metafilosofías que salen del ámbito de la Ciencia, y a menudo rozan lo que ahora llamamos seudociencias.

En realidad la transdisciplinariedad sólo se refiere a la necesidad de tener en cuenta conocimientos, fundamentos y paradigmas de otras ramas de la Ciencia para poder tener una perspectiva superadora de las limitaciones de algunos campos de especialización. Henry Lefebvre planteó la necesidad superar de forma transdisciplinaria esa barreras en el Urbanismo; Edgar Morin respecto de la comprensión de los problemas ambientales; son cada vez más las temáticas que no caben en los cajones limitados de los paradigmas disciplinarios: el género, la comunicación, la inteligencia artificial...

Hay como tres escalones en ese proceso de acercamiento, desde las Ciencias Sociales y en particular la Sociología, a esa dialéctica transdisciplinaria Medio Ambiente y Sociedad: la Ecología Social, el Ecologismo/Ambientalismo, y la Sociología Ambiental. Todo está relacionado, pero todo hay que saber manejarlo de forma diferenciada.

La Ecología Social


Algunos hablamos de Ecología Social para referirnos a lo que fue un lento proceso de construcción de un paradigma ecológico en el ámbito de las Ciencias Sociales, y que vendría marcado por estos cuatro componentes, que nos pueden inspirar muchas de nuestras investigaciones, y que nos conectan con otras disciplinas como la Antropología o la Geografía Humana, o lo que en términos más generales yo llamé las Ciencias del Territorio[3]:
1.     Una tradición que podemos llamar ambientalista en la Historia del Pensamiento, que intenta enmarcar la acción humana en su medio, y que a mediados del siglo XIX toma forma científica en teorías como el organicismo sociológico de Spencer, el determinismo geográfico de Ratzel, etc. Una tradición que a través de autores como Reclus o Kropotkin, que desde la Geografía se adentran en la Antropología, llegaría a Patrick Geddes, quien como decía intenta la primera síntesis teórica socioambiental.
2.     La Ecología Humana, la he citado, aunque no tiene nada que ver con la Sociología Ambiental, como primer intento de aplicar los principios de la Ecología al estudio de las relaciones entre los grupos humanos y su entorno social.
3.     La tradición antropológica es un aporte muy rico, pues desborda el sociologismo con el que Durkheim lastró a la Sociología, esto es el citado dictum de explicar los hechos sociales sólo con otros hechos sociales. Las Ciencias Sociales se han venido enriqueciendo desde mediados del siglo pasado con los trabajos de Leslie White, Julian Steward, Marshall Shalins o Marvin Harris.
4.     La Ecología Social propiamente dicha, autoproclamada, es un intento de encontrar la fusión transdisciplinaria de las distintas raíces de las ciencias sociales, y de los necesarios aspectos de las ciencias físico-naturales, en un corpus científico que sirva para explicar justamente las interacciones entre medio ambiente y sociedad. Es la propuesta analítico-normativa, con clara intencionalidad política, del anarquista Murray Bookchin, que por supuesto no tiene nada que ver con la Ecología Humana.

Ambientalismo y ecologismo


Ya tenemos un escalón recorrido, seguramente el que ha despertado nuestra inquietud por investigar cuestiones medioambientales. Pero hay otro escalón, aunque hay quien lo salta hasta el siguiente, y como veremos está en su derecho, es legítimo.

Me refiero al compromiso ambiental, o en otros términos al ecologismo. Es legítimo que un investigador socioambiental se lo salte en el sentido de no compartir las actitudes proambientales. Pero no es legítimo que desconozca su enorme influencia en la totalidad de los temas ambientales de interés para la Sociología.

Cualquier problema ambiental al que nos enfrentemos lo abordaremos más eficazmente si conocemos cómo han surgido las ideas, los movimientos, las organizaciones que le dan forma. Y es importante entender que hablar de problemas ambientales implica conocer bien las cuatro fases que, a lo largo de los últimos doscientos años (algo más de lo que normalmente se cree) lo han conformado:
1.     Los antecedentes ideológicos y políticos de la preocupación ambiental, que se pierden en el romanticismo del primer tercio del siglo XIX.
2.     La contestación ecologista primaria, que se configura a mediados del siglo XX pero madura a finales de los años ‘60 en un movimiento ecologista que rápidamente quedará entretejido con los nuevos movimientos sociales de carácter contestatario o incluso revolucionarios de la época. Esta fase del ambientalismo alcanzará su cénit en los años ‘70, para decaer profundamente en la siguiente década.
3.     El conservacionismo, o ambientalismo es una respuesta que en realidad se desarrolla en paralelo de la contestación ecologista, pero que a partir de los años ‘80 se constituirá en ideología hegemónica en términos de ambientalismo integrado, en torno a conceptos como el desarrollo sostenible, que intentan demostrar la capacidad (frente a la crítica ecologista) del sistema capitalista para adaptarse al nuevo paradigma ecológico. El ambientalismo es el que, a partir de la primera Cumbre de la Tierra, marca la agenda internacional, y sobre todo marca los temas de investigación para los que (por ejemplo, y hablando en términos prácticos) se puede encontrar financiación, pública o privada.
4.     Los límites del ambientalismo. En el marco de la globalización, el ambientalismo se muestra cada día más incapaz de responder a los más grandes y profundos desafíos que la cuestión ecológica plantea en nuestro planeta en el nuevo siglo. La propia conversión de los grupos conservacionistas en grandes corporaciones que responden a intereses materiales muy concretos, e incluso en multinacionales de la ecología que construyen la preocupación ambiental en función de sus propios intereses, son algunas de las principales limitaciones que se observan. Esto ha hecho que, en la última década especialmente, el ecologismo haya renacido de sus cenizas. Frente al ambientalismo integrado global, han renacido los ecologismos de dimensión local, a menudo de corte radical. 

Elementos de Sociología Medioambiental: ¿hay algo específicamente nuestro?


Bien. Y en en este marco, ¿qué puede hacer la Sociología Ambiental como tal? Frente a la Ecología Social como intento transdisciplinario e incluso metacientífico de comprensión de los problemas de la sociedad y su entorno, la Sociología Ambiental intenta aplicar el instrumental analítico de la Sociología al estudio de las cuestiones ambientales, esto es desde la perspectiva de la especialización sociológica.

Y esto es importante tenerlo en cuenta. Hablamos de Sociología, ya no de Ciencias Sociales, porque además los presupuestos de abordaje van a depender precisamente de la base epistemológica, y los método y técnicas vinculadas, de los diversos paradigmas que encontramos en la Sociología. Es decir, no hay una forma sociológica de abordar problemas o cuestiones ambientales, sino diversas, según partamos del funcionalismo, el marxismo, el interacionismo simbólico y subsiguiente constructivismo social, etc. Yo, del mismo modo que soy profundamente desleal a las disciplinas, no tengo el más mínimo espíritu gregario (desgraciadamente, en cierto modo), por lo que practico el más sucio eclecticismo, tomo lo que me interesa de cada propuesta teórica según me resulte útil para explicar o aplicar. Pero lo habitual, en unas ciencias sociales cada vez más sectarias, es limitarse a uno de esos paradigmas.

Por lo demás, el número de temas posibles objeto de investigación desde la Sociología Ambiental es enorme, y lógicamente se ensancha a medida que los problemas ambientales se complejizan. Es imposible que ahora los abarque todos, e incluso seguro que se me escapan algunos que yo mismo he investigado. Yo tengo especial aprecio a algunos que creo haber introducido, como el ruido, el agua, o la competencia por los usos del territorio, pero hay muchos. Tanto para la investigación académica como para la investigación aplicada, que es en lo que los estudiantes más deberían pensar, porque los sociólogos deberían estar ahí, ayudando en la gestión de esos problemas. Yo los agruparía, como temas de investigación, en cinco grandes áreas.
1.     Las causas sociales del problema ecológico, esto es los modelos de desarrollo, la evolución demográfica, los sistemas de gestión energética, los hábitos de alimentación y consumo, los estilos de movilidad, que están en la base de los grandes problemas ambientales contemporáneos. Aquí incluiríamos el estudio de las actitudes ambientales.
2.     La construcción social de los problemas ambientales. Una de las perspectivas sociológicas más productivas en las últimas décadas se ha centrado en mostrar el relativismo de los problemas ambientales. Cómo la percepción que de éstos tenemos está condicionada por diversos hechos (e intereses) sociales. Los medios de comunicación, los científicos, los movimientos sociales y políticos, nos conducen a prestar mayor o menor importancia a los distintos problemas con independencia de su importancia objetiva. Esa debería ser una línea temática exclusiva de la Sociología, y permite mucho juego, aunque el fuerte peso cuali que suele caracterizar este tema lo hace compartido con la Antropología Social.
3.     Los conflictos ambientales constituyen también uno de los principales campos de estudio de la Sociología Ambiental. El análisis de su dinámica, estrechamente relacionada con el punto anterior, la definición de actores y agentes, la construcción de discursos y relatos, etc.
4.     La desigualdad ambiental ha de constituir siempre un lugar centrar en el estudio sociológico de los problemas ambientales, como la desigualdad social lo es en la Sociología. Los grupos sociales del mismo modo que se  enfrentan de forma desigual al acceso a los recursos económicos, disfrutan de forma desigual de los recursos naturales y, sobre todo, sufren de forma desigual los efectos de los desequilibrios ambientales. La injusticia social también se puede observar en relación a estas cuestiones, tanto en términos de estratificación social en una sociedad dada (en términos de clases y grupos de estatus), como en términos de desigualdad espacial. Los estudios de justicia ambiental, aunque compartidos con otras disciplinas (la Ciencia Política, el Derecho) son muy propios de la Sociología.
5.     La participación es otra de las grandes áreas de estudio de la Sociología Medioambiental. Los procesos de surgimiento, desarrollo y desaparición de las organizaciones ecologistas y ambientales, los niveles de concienciación social y participación en las organizaciones civiles de protección de la naturaleza, la burocratización y des-democratización de esas organizaciones, son algunas de las cuestiones que interesan, en el marco del estudio de los denominados nuevos movimientos sociales.

Hay una última cosa con la que yo tengo cierta obsesión, porque me tomo en serio la Sociología.

He hablado de tres componentes diferenciados, interconectados, pero que no deben confundirse. La Ecología Social es un paradigma sobre las relaciones entre medio ambiente y sociedad, compartido con otras disciplinas, pero la Sociología Ambiental es un ámbito estrictamente sociológico. Y por supuesto a mí personalmente me resulta mucho más atractivo y enriquecedor el navegar transdisciplinario en la dialéctica Medio Ambiente/Sociedad, pero la Sociología Ambiental es una subdisciplina propia de la Sociología, y que debería estar limitada a los sociólogos, aunque lamentablemente no siempre sea así, porque sólo los sociólogos (y sociólogas), mejor si lo hacen embebidos de los otros componentes, cuentan con las herramientas conceptuales, epistemológicas y metodológicas para abordar esos problemas en toda su complejidad.

El problema es la incompetencia de la Sociología (o de los sociólogos y sociólogas) para mantener una demarcación. Igual que permite el intrusismo, no es capaz de defender su papel y sus exclusividades.

Insisto, por tanto, en no confundir Ecología Social con Sociología Ambiental, porque una cosa es la cuestión ambiental (el issue, el topic), y otra la Sociología Ambiental.
De la misma forma, tampoco podemos confundir Sociología Ambiental con Ecologismo, ni siquiera en su forma light de Ambientalismo. Una cosa es el compromiso ecologista, otra la voluntad comprensiva transdisciplinaria, la Ecología Social si queremos ponerle etiqueta, y otra la Sociología Ambiental. Los sociólogos deben bailar entre las tres patas, pero sin confundirse, si quieren ser científicos.

Recuerdo el primer congreso de Sociología al que asistí, en Granada, en 1995, coincidía con las primeras sesiones sobre Medio Ambiente, promovidas por Mercedes Pardo. Me sorprendió que casi todo lo que oía eran discursos ecologistas, o proambientalistas. Y yo, que había pasado del ecologismo a la consultoría, y estaba migrando entonces de la consultoría a la academia (tan distintas) defendí entonces la necesidad de una Sociología ambiental con tópicos, métodos, competencia..., sociológicos. Es más aburrido, más limitado, pero necesario también. Y algunos de los colegas decían “pero éste de qué va, se ha pasado al enemigo...”

El único enemigo, para el científico, es el sectarismo. Max Weber se lo dejó aclarado para quien quiera hacer Sociología hace casi un siglo, en El político y el científico. Puedes hacer las dos cosas, puedes relacionarlas, pero no tienes por qué hacer las dos cosas en la misma acción. Esto es muy importante, porque precisamente abre el campo de trabajo de los sociólogos, el ámbito de investigación. Por ejemplo, unos de los trabajos que yo he utilizado a menudo son los que han hecho algunos sociólogos para el lobby nuclear. Investigaciones realizadas para legitimar lo nuclear, que vienen a intentar demostrar, dicho a lo bruto, que los españoles son antinucleares (pues mayoritariamente lo son) porque son tontos. Bueno, es una opción, decir esas cosas, y que un sociólogo las intente sustentar, si puede (creo que las hemos desmontado suficientemente en nuestros trabajos). Es su trabajo. Porque un sociólogo ambiental perfectamente puede trabajar para una compañía eléctrica que vaya a inundar un precioso valle y necesita de la Sociología para convencer a los afectados...

No es menos Sociología Ambiental la Sociología que se pone al servicio de quienes destruyen lo que llamamos Medio Ambiente, o ponen en riesgo nuestras vidas. Con la Ciencia Social, para sea digna de tal nombre, ha de pasar como con la Democracia, que implica defender el derecho a decir lo que piensan de quienes a mi juicio dicen barbaridades. Todo lo que hay que hacer es, como en el resto de las ramas de la Ciencia, es contrastar los resultados y desmontar los errores.

Muchas gracias por su atención








[2] Cierto que eso no significa mucho. Tras tres o cuatro ministros sociólogos, o asimilados, la Sociología probablemente sea la disciplina más maltratada en la Universidad, y lo que es peor, en Secundaria, donde sigue ignorada. Pero esa es otra.
[3] A.Baigorri, “Del urbanismo multicisciplinar a la urbanística transdisciplinaria. Una perspectiva sociológica”, Ciudad y territorio: Estudios territoriales, ISSN 1133-4762, Nº 104, 1995, págs. 315-328



Citación: Baigorri, A. (2018): "¿Medio Ambiente y Sociedad, o Sociología Ambiental?. Dilemas en un campo de investigación transdisciplinario.", I Jornadas DEMOSPAIN. Democracia, Territorios e Identidades. Universidad Pablo Olavide, Sevilla, 20 de marzo de 2018 https://baigorri.blogspot.com.es/2018/04/medio-ambiente-y-sociedad-o-sociologia.html 


20180223

El Plan Badajoz. ¿Un cuento de la lechera con final feliz?

Jornada 70 Aniversario. Valdelacazada y el PLan Badajoz, 
Casa de Cultura de Valdelacalzada, 23/2/2018




Buenas tardes

En primer lugar agradecer a la cronista la invitación. He dedicado mucho de mi tiempo a analizar los problemas vinculados al desarrollo rural, y muy especialmente a los procesos de transformación en regadío y colonización. Vine por primera vez a Extremadura, en 1977, precisamente a analizar críticamente el Plan Badajoz, pero también a defenderlo frente a la amenaza que para las Vegas del Guadiana suponía la central nuclear de Valdecaballeros. He escrito algunos de los textos más utilizados (aunque no siempre citados) sobre los regadíos en Extremadura y el impacto social que han tenido. Contribuí incluso a la maduración administrativa de algunos de los nuevos pueblos, entre otros Valdelacalzada, realizando el planeamiento urbanístico. Creo que fue en 1996 que trabajamos en sus Normas Subsidiarias. Así que sienta bien venir a hablar aquí de estos temas.

Sobre el tema que se me encomendó, el Plan Badajoz, he querido plantear, más que una exposición académica llena de datos (que además están al alcance de todos en mis escritos en Internet, y en los de otros autores), aunque también los habrá, unas reflexiones sobre su significado, sus bases y consecuencias sociales. Sobre el resultado, que son ustedes. Así que haremos un poco de coaching social, para contribuir en lo posible a ese proceso de construcción de la identidad que todo pueblo debe tener.

Cuando estoy en las Vegas es como si estuviese en casa. Porque yo procedo de una zona, en la Ribera del Ebro, de regadíos viejos. Los riegos más viejos de mi pueblo se los atribuíamos a los moros, pero hoy sabemos que eran anteriores, pues cuando se produce la romanización los romanos ya se encuentran, y tienen que resolver, con conflictos entre aldeas por los riegos. Pero la infraestructura básica es el Canal Imperial de Aragón, empezado hace cinco siglos y terminado hace tres, y el canal de Lodosa, realizado a principios del siglo XX.

Mi familia trabajaba desde generaciones, desde que bajaron del País Vasco Francés (la Baja Navarra) probablemente cuando sus tierras pasaron formar parte del reino de Francia, como arrendatarios de las tierras de nobles y burgueses navarros y aragoneses. Pero en la segunda mitad del siglo XX el desarrollo de las fuerzas productivas hizo que no fuese posible mantener latifundios de regadío sin grandes inversiones en mecanización, y para esas familias era más rentable dedicar esas inversiones a la industria o la inversión inmobiliaria. Así que fueron vendiendo, troceando el patrimonio rural. Y así mis padres, como otros muchos agricultores del Valle del Ebro, pudieron convertirse en propietarios de las tierras que trabajaban. Y yo aprendí que, tarde o temprano, el regadío divide la propiedad.


El IRYDA les facilitó el proceso, con créditos blandos. Pero antes de que se produjese esa especie de reforma agraria a precio de mercado mis padres ensayaron a mejorar en primer lugar la alimentación de sus hijos, y luego las rentas, con una vaca, que luego fueron tres o cuatro. Yo iba al anochecer, después de hacer los deberes, a repartir la leche, y más de una vez recordé el cuento de la lechera al volver a casa con la lechera vacía por haberla volteado mal. Pero al final el cuento de la lechera salió bien.



Como ocurrió aquí, a donde los primeros colonos llegaron en unas condiciones penosas, pero quienes ya vinieron a los poblados ya llegaban con la casa y la vaca del cuento de la lechera. Mis padres se casaron hacia 1953 pero vivieron muchos años en casa de mi abuela materna. Hasta 1973 no pudieron abordar la construcción de una casa propia, después de haber comprado la tierra. El lote del colono venía con la tierra, la casa, la vaca… Por delante para quienes no venían del regadío una experiencia muy dura. Pero casi todos los que resistieron vieron cumplido el cuento de la lechera.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS



Veamos primero cómo fue esto posible, porque no era fácil. El Guadiana no tiene la historia de otros grandes ríos españoles, como el Ebro, parcialmente dominados desde muy temprana época. Para entender ese peso cultural de la historia, podemos hacer una prueba. Me ocurrió ayer mismo, buscando en internet algún mapa que no tenía en color. Si uno busca en Google “Regadíos de la Cuenca del Ebro” le aparecen numerosos mapas, completísimos, sobre el tema. Si uno busca “Regadíos de la Cuenca del Guadiana” la mayor parte de las imágenes que aparecen son de autoridades, o actos. El Ebro fue un río domesticado en sus afluentes hace milenios, mientras que el Guadiana campó a sus anchas hasta el siglo XX.




La clave está en la propia hidrología de este río. Por su carácter extremadamente irregular, el Guadiana tan sólo puede controlarse mediante grandes presas reguladores; que por un lado limitan las avenidas (es decir, la inundación de las vegas cultivables), y por otro lado retienen el agua de las estaciones lluviosas para el verano.




Por el contrario, en esos otros ríos del Norte en que el estiaje no es tan acentuado, bastaba la construcción de azudes para derivar aguas en verano hacia las vegas. Para hacerse idea de lo que esto significa, puede considerarse que el azud de Montijo, que permite el riego de las Vegas Bajas con los canales de Montijo y Lobón, sólo fue posible tras la construcción de las presas de Cíjara y orellana; mientras, en el Ebro se construyó ya en el siglo XIII un azud similar en Tudela (Navarra), de donde derivó el Canal de Tauste, uno de los más antiguos de España, por la margen izquierda, y siglos más tarde el Canal Imperial de Aragón por la margen derecha.

Por otra parte, el propio carácter irregular de los caudales ha favorecido las avenidas hasta muy recientemente; difícilmente serían cultivables las vegas hasta que los caudales han sido dominados y la cota de máxima avenida progresivamente rebajada. Antes de ésto, las vegas constituían fundamentalmente zonas pantanosas, insalubres y peligrosas, durante buena parte del año.






Por supuesto que había históricamente algunos aprovechamientos hidráulicos en el Guadiana (y sobre todo en muchos de sus afluentes, más dominables). Además de los conocidos embalses de Cornalvo y Proserpina, que corresponden a obras de abastecimiento de agua potable y no de regadío, probablemente hubiese otros en pequeños afluentes del Gévora, el Matachel, el Zújar, el Guadajira, el Olivenza o el Ardila. Y había por supuesto aprovechamientos de aguas subterráneas, especialmente en la cuenca alta del Guadiana, en las Tablas de Daimiel se regaban en 1960 por este sistema unas 20.000 Has, con norias de origen inmemorial. Pero lo que quiero dejar claro es mi impresión de que, contrariamente a otras interpretaciones de la historia de Extremadura, el tardío dominio, cultivo y riego de las Vegas del Guadiana ha tenido su origen en las díficultades físicas en mucha mayor medida que en supuestas causas sociales atribuíbles a la estructura de la propiedad y cuestiones similares. Si en el Guadiana no ha habido regadíos de importancia antes del siglo XX ha sido porque no existían las condiciones técnicas para hacerlos posibles, ni la presión demográfica que hubiera podido obviar las limitaciones técnicas.

HACIA LA REGULACIÓN DE LA CUENCA DEL GUADIANA

El primer intento moderno de regulación y aprovechamiento del Guadiana no se da en Extremadura, sino en La Mancha. Aguas abajo de las lagunas de Ruideras, en donde Carlos III encargó al arquitecto Villanueva el llamado Canal del Gran Prior, vinculado al embalse de Peñarroya, y de entidad menor.

En la época contemporánea fueron los textos y discursos regeneracionistas del aragonés Joaquín Costa, a finales del XIX, los que desataron en todas las cuencas y regiones lo que podríamos llamar el furor hidráulico.  En Extremadura sería Joaquín Castel, en uno de los primeros números de la Revista de Extremadura (1899). Aquella agitación condujo en 1902 a la División Hidrológica del Guadiana a presentar un anteproyecto, basado en la construcción de un embalse en el portillo de Cijara, del que derivarían dos canales por sendas márgenes con los que se habrían de regar unas 120.000 Has. El Plan de Obras Hidraúlicas (el famoso Plan Gasset) plantea en el momento casi medio centenar de grande obras hidraúlicas, entre pantanos y canales, para el conjunto de la cuenca; en Badajoz se proponía llegar a regar más de 150.000 Has, sólo en lo que hoy son las Vegas Altas. 




Pero aquello no pasó de ser un inventario de obras posibles y de buenas intenciones, como los proyectos del AVE Badajoz-Madrid. De hecho el POH de 1909 reduce a menos de 21.000 nuevas Has los posibles regadíos, la mitad en Ciudad Real, desapareciendo de la programación el embalse de Cijara. Aunque curiosamente incluía el pantano de Alange (que regaría 9.000 Has), curiosamente uno de los últimos que se han construído.

El Plan Extraordinario de Obras Públicas de 1916 recupera muchos de los elementos del Plan Gasset. Vuelve a hablar de transformar 130.000 Has en la cuenca, y vuelve a incluir el pantano de Cijara, pero el de 1919 vuelve a reducir expectativas, que ni siquiera se cumplen. ¿Nos suena, verdad, a lo del AVE?

Por supuesto que entretanto el interés no desaparece. Se hacen estudios geológicos de viabilidad del proyecto, y se habla de ello en la región. Pero no será hasta la Ley de Obras de Puesta en Riego de 1932 (en la que por primera vez se habla de actuación integral del Estado en la transformación en regadío y colonización, aunque se concreta poco) que se den los primeros pasos, con la creación del organismo "Obras y Servicios del Cijara" (OSC), que abordaría las obras de embalse, aprovechamientos eléctricos y sistemas de riego entre el Portillo de Cijara y la frontera portuguesa.

Todo esto quedaría definido en el POH de 1933, dirigido por Lorenzo Pardo, que ya define las grandes líneas de lo que luego ha sido el Plan Badajoz. Planteaba la transformación de 108.000 Has en toda la cuenca. En 1934 los ingenieros de la OySC presentaban el azud de derivación de Montijo para el riego de las Vegas Bajas, dirigido por Manuel Diaz Marta.

Al iniciarse la guerra civil parece que seguían las obras del pantano de Cijara (aunque los autores no se ponen de acuerdo, y de hecho quedó destruído casi todo con la guerra) y se habían iniciado las del canal de Montijo, que serían convertidas en campo de trabajo de prisioneros políticos.
Aunque desde 1939 empieza a generarse legislación sobre Colonización, y declaraciones de interés nacional para obras como el Canal de Montijo, todo lo que estaba en marcha quedó en el olvido hasta las protestas de los falangistas de la provincia, a finales de los '40. Finalmente la presa de Cijara se terminó en 1956 (24 años después de iniciarse su construcción), y el canal de Montijo fue inaugurado con su presa (sin estar terminadas las obras totalmente) en 1957.
En realidad el conjunto del Plan Badajoz, con sus sucesivas modificaciones, aún no ha sido concluído. Pues aunque el embalse de la Serena, pudiese significar simbólicamente esa terminación, quedó pendiente el Gran Canal de la Margen Izquierda, también llamado Canal de Barros, que finalmente va a ser el canalillo, o tubo, de Barros, para apenas 15.000 Has. El proyecto original conectaba la Serena con Alange, llegando hasta la frontera portuguesa en las cercanías de Olivenza. Es curioso que en la memoria técnica del proyecto hoy en marcha ni siquiera hagan referencia a los antecedentes.


LAS DIMENSIONES DEL PLAN BADAJOZ

  
Lo que popularmente se conoce como Plan Badajoz, como una unidad cerrada, está compuesto por proyectos que han quedado superados hace décadas, habiéndose doblado a partir de su finalización la superficie de regadío, por la iniciativa privada. Sólo en lo que llevamos de siglo, entre 2005 y 2015, la superficie regable se incrementó en 45.000 Has, gracias sobre todo el riego por goteo, aunque no únicamente. Son ya unas 260.000 las Has regables registradas (yo creo que la superficie real regable es sensiblemente mayor).

El Plan Badajoz propiamente dicho (el Plan Badajoz I, podríamos decir) incluiría aquellas regulaciones y aprovechamientos ya previstos desde el periodo republicano, y que fueron finalizados y puestos en funcionamiento a lo largo de los años '50. El resto lo podríamos denominar Plan Badajoz II, pues corresponde a obras de regulación y aprovechamiento que, con independencia de que de una u otra forma pudiesen haber sido pensadas en épocas anteriores, comienzan a ser planificadas entrando ya en los años '60. Además, y eso me parece esencial, mientras el PB-I corresponde a aprovechamientos directos de aguas del Guadiana, el PB-II afecta fundamentalmente a sus afluentes, así como a ampliaciones de operaciones en la vega del Guadiana.

Sólo el Plan Badajoz-I corresponde a los criterios e ideología corporativa propia del franquismo de postguerra. Transformación en regadío y colonización se plantean como operaciones indivisibles, dentro del discurso redentorista, con las vegas del Guadiana como eje fundamental (si bien se incluyen pequeñas actuaciones en áreas alejadas). No haremos referencia aquí a las acciones complementarias, como era el caso del ferrocarril Talavera-Villanueva, que quedó inconcluso, planes de electrificación rural, etc.

La estructura fundamental del PB-I depende de tres presas escalonadas en la cabecera extremeña del Guadiana: Cíjara, García de Sola y Orellana. Estas tres presas se plantean con la triple finalidad de regular (especialmente las dos primeras), turbinar para la producción de energía eléctrica y dotar de agua de riego a las vegas del Guadiana. Una cuarta presa, la de Montijo, en el curso medio del río, deriva el agua para los canales de las Vegas Bajas (habría que hablar también de la pequeña presa de Zalamea sobre el río Ortigas, iniciada en 1800 pero terminada dentro del Plan Badajoz, y con la que se transformaron unas 300 Has en el término de Zalamea de la Serena, permitiendo la instalación de algunos colonos).

Una vez finalizadas la presa reguladora y Cíjara, y la de regulación de Montijo, pudo ponerse en marcha el riego de las Vegas Bajas, abastecidas por los canales de Montijo y Lobón. En cuanto a la transformación de las Vegas Altas, pudo ponerse en marcha tras la terminación de la presa de Orellana, de la que se derivó el canal del mismo nombre, por la margen derecha del Guadiana, que después de recorrer parte de la provincia de Cáceres retorna a la de Badajoz para finalizar en el término municipal de Guareña.

Dentro del PB-I, aunque podría considerarse ya de transición por el nuevo sistema de abastecimiento del regadío (funciona mediante una elevación desde el Guadiana), habría que incluir la zona regable de Entrerríos, realizada en la feraz 'isla' existente en la confluencia del Guadiana y el Zújar, en la que también se instaló un poblado de colonización.

Además de los de Zalamea (donde se expropiaron 220 Has y se instalaron 36 colonos), hay otras pequeñas zonas fuera de las vegas del Guadiana. Es el caso de los regadíos del Ardila, basados en la regulación de este río con las presas de Valuengo (con aprovechamiento hidroeléctrico complementario) y Brovales, para regar algo menos de 2.000 Has, de las que se expropiaron 1.600 Has para instalar 217 colonos ubicados en tres poblados.

Así como de los tardíos regadíos de Olivenza, basados en la presa de Piedra Aguda (también utilizada para abastecimiento de Olivenza), en donde se instalaron 108 colonos (en dos poblados) sobre algo menos de 700 Has expropiadas (si bien la superficie regable se ha ampliado notablemente mediante elevaciones directas desde el Guadiana).

El planteamiento general de PB-I era transformar, expropiar entre un 30 y un 40 % de las tierras transformadas, e instalar en ellas colonos, construyendo para ellos poblados de colonización. En conjunto se transformaron en regadío unas 95.000 Has, de las que se expropiaron 44.000 Has, de las que unas 34.000 se distribuyeron entre 4.763 colonos instalados en 40 poblados de colonización.

Las limitaciones de el PB-I las evidenciamos en una obra que también está este año de aniversario, o decadario (en este caso 40 años), "Extremadura saqueada":
  • Insuficiencia de las tierras expropiadas (algo más del 40 % de la superficie directamente transformada por el IRYDA) para el número de colonos instalados, no permitiendo fijar explotaciones viables
  • Exceso de paternalismo por parte del IRYDA, lo que si bien facilitó la permanencia de muchos colonos, dificultó el aprendizaje de una agricultura de regadío dinámica y autónoma. Los colonos tan sólo pudieron convertirse en auténticos agricultores cuando el IRYDA desapareció
  • Exceso de nuevos poblados de tamaño excesivamente reducido, dificultando su consolidación como núcleos históricos y su independización municipal. El diseño de pueblos se hizo basado en la tracción animal, justo en un periodo en que se daba el paso masivo a la tracción mecánica.
  • Indicios claros de corrupción tanto durante el proceso de transformación (grandes propietarios que se libraban de la expropiación con trampas legales, y a los que además se les construían poblados e infraestructuras gratis, obras mal hechas, enriquecimiento personal de técnicos del IRYDA) como ya en el periodo de gestión (tierras expropiadas, pero no repartidas, que se daban en alquiler semigratuito a grandes propietarios, o a los propios ingenieros del IRYDA, privatización de viviendas, etc).



El PB-II arranca con los años '60, y vino marcado por el impacto que los informes de diversos organismos internacionales, especialmente de la OCDE y el Banco Mundial, a principios de aquélla década, cuando España empezó a ser admitida en sociedad.

Por supuesto que eran informes interesados, pues en esa época los farmers americanos comenzaron a tener graves problemas de excedentes, sobre todo de maíz y soja, y nuestros regadíos iban a competir directamente por ejemplo con los del Languedoc Roussillon en Francia. Pero el que caso es que aquellos informes, además de recomendar centrarse en la industrialización, plantearon la conveniencia de dejar de invertir en poblados de colonización. Además los grandes propietarios habían aprendido ya que el regadío podía ser rentable, empezaban a saber gestionarlo, y sobre todo invertían en maquinaria sustituyendo en muchos quehaceres la mano de obra. Por otra parte la emigración masiva de la provincia (incluídos muchos colonos recién instalados, que ante las dificultades y penalidades optaron también por emigrar a los centros industriales) hacía más difícil conseguir colonos.

En realidad, había una contradicción insalvable: se había mostrado que las parcelas eran demasiado pequeñas para permitir un desarrollo económico abiertamente suficiente a los colonos, por lo que seguir instalando colonos implicaría mayores porcentajes de tierra expropiada; y por otro lado los grandes propietarios no precisaban más mano de obra en su entorno, y se bastaban con maquinaria para gestionar las nuevas tierras de regadío. Naturalmente la contradicción se resolvió en favor del grupo social más fuerte: los nuevos regadíos transformados desde entonces no han incluído colonización. Un criterio que, por lo demás, mantendrían luego los gobiernos de la Democracia, que no han expropiado para colonizar ni una sola hectárea.

El elemento fundamental del PB-II es el río Zújar. En 1964 se terminaba la presa del mismo nombre y por su margen izquierda discurre un canal que desemboca en el río Matachel, junto a la presa de Alange. Afectado directamente por los informes internacionales señalados, aunque el proceso de transformación de la zona regable del Zújar se inició en 1963, tardarían diez años en iniciarse las obras. Tras un primer empujón, en 1976 (cuando se empezaba a regar la primera fase) se paralizan nuevamente, no siendo finalizado el canal hasta los años '80.

En esta zona regable se introduce, inspirado en los regadíos de Languedoc-Rousillon, la aspersión, utilizando para ellos varias torres de 60 metros de altura a las que se eleva el agua con energía eléctrica para dar presión suficiente al sistema. De las 24.000 Has aproximadamente que se riegan con este sistema, no se expropió ni una, ni se han instalaron en consecuencia colonos. Tan sólo se llevó a cabo un conflictivo y largo proceso de concentración parcelaria, que planteó más problemas de los que venía a resolver. El propio sistema de riego ha generado numerosos problemas debido al elevado coste del agua, por lo que durante años muchos miles de Has permanecieron sin riego a pesar de la obligatoriedad de regarlas.

Por otro lado, mediante elevaciones directas y por el mismo sistema (aspersión, no expropiación de tierras), se superpusieron al Canal de Lobón dos nuevas zonas regables en Arroyo San Serván/Calamonte para 3.700 Has, y en Guadajira con 3.800 Has.

Este PB-II quedó de hecho sin finalizar, abandonado en los ‘80 el Canal de Barros que el embalse de la Serena hacía aún más viable, y que hubiera podido regar al menos 83.000 Has. Como he comentado, se ha quedado en una caricatura de 15.000 Has, cuya financiación ni siquiera está asegurada, por lo que es difícil predecir en qué quedará.

En cuanto a la margen derecha de las Vegas, se expandió con el Canal de las Dehesas, iniciado a finales de siglo pero cuyas obras se retrasaron mucho. Si bien inicialmente se planteó una red basada en tres canales ( Canal de la cota 400 se denominó al conjunto) que regarían hasta 55.000 Has, al final el proyecto se limitó a 32.000, siguiendo la cota 350.

Y como parte del PB-II habría que incluir esas 20 ó 30.000 Has transformadas posteriormente por particulares en todas estas áreas, bien aprovechando la infraestructura del IRYDA, bien mediante elevaciones directas desde el río.

LAS BASES SOCIALES DEL PLAN BADAJOZ. EL PUNTO DE PARTIDA


El Plan Badajoz ha sido sin duda objeto de debate. Unos y otros hemos hecho interpretaciones sobre el origen social del Plan Badajoz.

Aunque en general la interpretación más exitosa ha sido la que presentaba esta actuación como un exorcismo franquista ante la presión que suponían los jornaleros hambrientos de Extremadura, creo que cuando queda en la lejanía el franquismo (aunque haya quien lo tenga como desayuno diario), podemos aceptar otras interpretaciones que, sin negar la importancia de esa, permitan una lectura más abierta y objetiva de este fenómeno que fue a la vez social, político y económico.

En realidad, la interpretación netamente clasista podría aplicarse de igual modo a los proyectos de la Restauración, y por supuesto a los de República, cuyos proyectos para el Guadiana no incluían explícitamente colonización.

De hecho, la maquinaria planificadora del franquismo no se puso en marcha justo cuando mejor hubiese podido cumplir ese ejercicio exorcizador. Tras la visita de Franco a Extremadura, en 1945, el Gobierno Civil queda encargado de realizar un estudio sobre la situación socioeconómica de Badajoz. Tardaron un par de años en empezar los trabajos, pero al fin en 1948 las autoridades provinciales presentaron un cuadro dantesco que fue ocultado por el gobierno de Madrid. Hablaba del abandono de tierras cultivables, de 40.000 yunteros en situación gravemente inestable, y casi 70.000 jornaleros en paro total o estacional. Es decir, se hablaba de más de 100.000 familias (en torno al medio millón de habitantes) condenadas a la desesperanza, el hambre, la inseguridad más completa. El propio estudio en sus últimos apartados presentaba como alternativa un completo Plan de Desarrollo Local para la provincia, de inspiración netamente falangista, es decir con un contenido mucho más social que el que luego llegaríamos a conocer (por ejemplo, se planteaba la necesidad incuestionable de que, en las nuevas tierras de regadío, ningún propietario pudiese conservar por ningún conducto una superficie mayor de 50 Has.). En suma, ese hubiese sido el momento ideal si fuese exacta la interpretación más generalizada.

En realidad desde recién acabada la guerra se pusieron en marcha pequeños proyectos de transformación en regadío, y colonización, en las Vegas Bajas, ajustados a la Ley de Colonización de Grandes Zonas Regables de 1939, aunque esas obras no llegarían a ser funcionales hasta los años '50. Sólo a partir de 1951 se ponen en marcha los trabajos de una Comisión Mixta que desembocaron en aquel "Plan de obras hidraúlicas, colonización, industrialización y electrificación de la provincia de Badajoz", que pronto fue abreviado hasta llamarse Plan Badajoz.

Hasta 1955 seguirán produciéndose planes y proyectos referidos a las Vegas del Guadiana; a partir de 1963 comienza a producirse la documentación técnica de las vegas del Zújar; en 1966 las zonas de Zalamea y Entrerríos. Sólo a finales de los años '50 comenzarían a instalarse colonos, y el proceso se alargaría durante casi 30 años.

Es decir, el Plan Badajoz se pone en marcha justo cuando los jornaleros hambrientos del Sur de Extremadura han hallado la espita de la emigración como alternativa; justo cuando la curva del malestar social ha iniciado su caída.
En conjunto resulta ingenuo creer que el franquismo pudiese temer a los jornaleros extremeños, por muy hambrientos que estuviesen en los años '40. Más ajustado a la realidad es añadir otros factores, a los tradicionalmente utilizados. Factores muy diversos, de los que se nos escaparán sin duda algunos, pero de los que podemos entresacar los más importantes:

  • a) El miedo a la escasez de alimentos padecida por el conjunto del Estado hasta mediados de los años '50, agudizada por el aislamiento que siguió a la derrota de Alemania. El regadío se veía como el único sistema seguro de aumentar la cobertura alimentaria de España. Más aún, podemos atribuir a este factor la extensión de la colonización, pues se precisaban pequeños propietarios para producir cultivos intensivos, y se precisaba retener mano de obra (que, insistamos, comenzaba a emigrar hacia los centros industriales de España y Europa) para los nuevos latifundios de regadío.
  • b) La influencia de experiencias extranjeras. Principalmente, en el plano ideológico, de la 'bonífica' de la Italia de Mussolini, pero no menos importante, en el plano técnico, la 'water's policy' de los Estados Unidos.
  • c) La necesidad de incrementar la producción eléctrica, en un periodo de tímido despegue de la industria nacional. La cuenca del Guadiana presentaba posibilidades ideales al permitir combinar el aprovechamiento hidroeléctrico a gran escala con los regadíos.
  • d) La necesidad, por parte del Régimen, en unos momentos de aislamiento absoluto (entre 1945 y 1950), de plantear operaciones de escaparate tanto hacia el exterior como hacia el interior. De hecho, durante casi 20 años no hubo comisión internacional de contenido económico, en viaje oficial por España, que no cursara una visita al escaparate del Plan Badajoz, e incluso ha llegado a ser tomado en algunos países como modelo de desarrollo local.
  • e) La propia fuerza de la Historia. El desarrollo de las fuerzas productivas hacía ineludible la puesta en valor de recursos ociosos. 


LOS EFECTOS SOCIALES, ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DEL PLAN BADAJOZ. EL PUNTO DE LLEGADA


Decir hoy que los principales beneficiarios del Plan Badajoz fueron las tradicionales clases dominantes de la región: la aristocracia y la burguesía terratenientes, y el aparato del Estado (los funcionarios) no es aportar mucho. Lo hemos evidenciado en numerosos estudios desde que en el libro libro "Extremadura saqueada" incluimos este cuadro, sobre quiénes cultivan el Plan Badajoz, muy ilustrativo.

Pero insistir en esa línea no aporta mucho, aunque los historiadores deben seguir haciendo su trabajo, que ya era hora de que se empezasen a ocupar del tema.



Al igual que cuando estudiamos un circo romano, estamos estudiando arte, arquitectura, no lo hacemos para denunciar las carnicerías que se realizaban a veces en esos monumentos, vengo desde hace muchos años planteando que tenemos que acabar con la costumbre de analizar grandes proyectos como el Plan Badajoz con la intención subconsciente de cambiar la Historia.

Por eso a mí me parece más interesante analizar el fenómeno como un acontecimiento histórico extraño, eso sí, que ha producido en cinco decenios algo que en otros territorios costó, al no haber de por medio una acción planificada estatal, cinco siglos (me refiero a zonas como el Valle del Ebro o las huertas de Valencia o Murcia). No hace al caso plantearse cómo hubiesen sido las cosas de otro modo: si el Estado no hubiese intervenido, o si hubiese sido el Estado republicano en lugar del Estado franquista. Eso es hacer historia-ficción.




En este sentido, hemos de asumir que uno de los principales objetivos del Plan Badajoz, la creación de una clase media en el campo extremeño, se ha cumplido. No se trata tan sólo de las casi 5.000 familias de colonos. Hay que incluir especialmente a su descendencia: los hijos de colonos, un auténtico fenómeno social, en la medida en que en una parte importante siguieron en sus poblados, duplicando y aún triplicando la población; pero sobre todo los más dinámicos crearon comercios y servicios (porque el tamaño de las parcelas sólo permitía la continuidad de un hijo), estudiaron y ejercen profesiones liberales, y los hemos posido encontrar tanto en las fábricas de Baracaldo como de presentadores de televisión, altos funcionarios o políticos.

Como también hay que incluir a los miles de pequeños reservistas, antes pequeños agricultores de secano y hoy convertidos en agricultores fuertes de regadío, que han aprendido a gestionar, a invertir arriesgándose, a innovar; que acumularon en los años de bonanza para la agricultura un capital que ha facilitado la promoción social de sus hijos, que han creado negocios en los pueblos y ciudades del regadío.

En fin, hay que incluir a tantos pequeños comerciantes de los pueblos y ciudades de regadío que han podido consolidar y ampliar sus negocios, crear otros nuevos, complejizar los grupos sociales y la economía de la zona. Son las zonas de regadío las únicas que cuentan actualmente con una clase media, escasa y modesta pero sólidamente asentada, que facilita un progresivo acortamiento de las diferencias sociales. Naturalmente estamos haciendo una constatación sociológica, sin entrar en detalle de la problemática de las clases medias en España.

Se han producido importantes cambios económicos y territoriales por efecto del Plan Badajoz. Quiero insistir en algunos de ellos, que me parecen especialmente importantes y creo deben transmitirse a los jóvenes.



Tradicionalmente la riqueza de Extremadura se había concentrado, de forma más o menos imperfecta, en la Ruta de la Plata. Lo demás, salvo ciudades aisladas, era un páramo de miseria absoluta. Sin embargo, a raíz del Plan Badajoz ha surgido un segundo eje que ha superado en importancia a la Ruta de la Plata: las Vegas del Guadiana, lo que yo prefiero llamar el corredor del Guadiana (paralelamente, el mal llamado Plan Cáceres generó el surgimiento de un segundo eje transversal al Norte de la región, entre Navalmoral y Coria). Un corredor que une de forma imperfecta, pero con una continuidad evidente, la conurbación de Villa-Benito con Miajadas, Mérida, Montijo y Badajoz. En este eje se concentran ahora las ciudades más dinámicas de la región, en un espacio salpicado de otros pueblos antiguos de crecimiento imparable (Calamonte, Puebla de la Calzada, Talavera la Real...) y una veintena de poblados de colonización, hasta conformar no un área metropolitana, pero sí lo que podríamos llamar un área agropolitana. Un eje en el que se concentra más de un tercio de la población de la región.

Ciertamente han quedado muchos problemas sin resolver. El Estado hizo regadíos, repartió algunas tierras, construyó poblados para los colonos, y luego dijo "¡ahí os quedáis!". Los hijos de los colonos ya no tenían tierra en la que trabajar, salvo nuevamente la ajena. Los poblados se quedaron pequeños, y su ensanche ha generado graves problemas urbanísticos en algunos casos, y finalmente especulación. Seguía (y aunque pocos, aún sigue habiéndolos) jornaleros con poco trabajo. Quedaron muchas infraestructuras por hacer. En realidad quedó todo un poco a medio hacer. Pero el Plan Badajoz sí ha servido, en suma y ciertamente, para encender la mecha del dinamismo en esta región. 



En varios trabajos sobre la estructura territorial de Extremadura he utilizado la idea de las tres adaptaciones que los pobladores de esta tierra han debido hacer, a lo largo de los siglos, para sobrevivir en ella, aunque no siempre lo hayan conseguido, provocando de tanto en tanto estallidos migratorios. La primera fue la dehesa. Tras la reconquista permitió vivir a unos pocos pobladores, con bajas densidades. Pero cuando la presión demográfica fue creciendo sólo quedó la espita de la emigración, entonces al nuevo mundo. La agricultura de secano fue, entre los siglos XVII y XX, una adaptación más moderna, más compleja, algo más intensa. Pero a mediados del siglo XX la presión demográfica se hizo de nuevo insostenible para ese sistema. El regadío ha sido la tercera adaptación. No es suficiente aún, sin duda. Pero con esta base la región tiene unas posibilidades enormes…, si no le cortan las alas. Como ha ocurrido con tantas inversiones. Citaré sólo las energías renovables, por no citar otras más conflictivas.

Muchas gracias por su atención






Algunos de mis textos sobre el Plan Badajoz

M.Gaviria, J.M.Naredo, Baigorri, A. y otros (1978), Extremadura saqueada, Ruedo Ibérico, Paris
Capítulos:
Baigorri, A., Gaviria, M.(1978), “Los datos básicos del Plan badajoz”, pp. 228-233
Baigorri, A., Gaviria, M.(1978), “Los grupos sociales afectados por el Plan Badajoz”, pp. 237-239
Baigorri. A. (1978), “El ordenamiento jurídico del Plan badajoz”, pp. 240-261
Baigorri, A. (1978), “Las trampas de la colonización. Reservas y tierras exceptuadas”, pp. 262-275
Baigorri, A. (1978), “La rentabilidad de las reservas”, pp. 276-277
Baigorri, A., (1978), “Aproximación al jornalero del Plan Badajoz”, pp. 278-290
Baigorri, A. (1979), “Extremadura saqueada”, Transición. Economía, Trabajo, Sociedad, Num. pp.8-12
Gaviria, M., Baigorri, A., Serna, J. y otros (1980): "El modelo extremeño". Editorial Popular. Madrid, 1980
Baigorri, A. y otros (1990): "Los regadíos en Extremadura" Ed. TESYT (Los Dossiers de Extremadura), Badajoz
Baigorri, A. (1996), El Plan Badajoz,Conferencia en el Centro de Profesores de Badajoz
Baigorri, A. (1997), Regadío, territorio y desarrollo socioeconómico de Extremadura, Situación, Serie Monográficos Regionales: Extremadura, BBV, Bilbao, pp. 141- 166
Baigorri, A. (2018), “Extremadura Saqueada, cómo explicarlo en una clase de métodos y técnicas”, en D.Prieto y F.García-Dory, Dominación y (Neo-)extractivismo. 40 años de Extremadura Saqueada, Ed. Matadero Madrid, pp. 27-37








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