No sigo apenas eso de las medallas, pero tengo la nítida evidencia de que en unos cuantos casos se han concedido a personas que sólo han pasado por Extremadura para nacer y luego administrar alguna herencia, o para recibir encargos, contratos o ayudas, para nada a aportar. Así que la verdad es que, como no lo sigo mucho, yo habría jurado que Gallardo I ya la tenía, qué menos con todo lo que ha hecho por la tierra en la que ha nacido y aún vive (y seguro que podría estar viviendo más fresco y cómodo en otras tierras).
Que no la tenga, la medalla, "el tipo de la chaqueta a cuadros", aquel insulto tan cutre del PP contra alguien que es precisamente el paradigma del emprendedor y del industrialista, esas cosas que fascinan discursivamente a la derecha (si hubiese empezado más joven, estoy seguro de que su último emprendimiento no habría sido una refinería, sino que luego habría terminado intentando construir una central nuclear unipersonal, especialmente después de que el PSOE extremeño tragó con el riesgo nuclear), es ciertamente una vergüenza.
Ante todo una vergüenza para el PSOE, claro, que supongo se resistiría primero por pudor, luego por vulgar cobardía. Pero especialmente para el PP, que como he dicho se supone que debe poner como ejemplo (lo que deberían expresar las medallas, aunque no siempre sea así), para la ciudadanía, para las nuevas generaciones, a este tipo de personas. Aunque no siempre haya acertado en sus emprendimientos.
Y los carpetovetónicos que controlan el gobierno de Guardiola deberían admirar especialmente ese modelo de hombre hecho a sí mismo, luchando contra los elementos, persiguiendo sueños quijotescos a veces imposibles..., aunque la humildad y discreción del chatarrero esté muy lejos del modelo torete o el conquistador a caballo que más los inflama.
Y claro, también entiendo la lógica de quienes se opongan, razones tienen.
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