20070327

Sisa, el nacionalismo y 1984

Sisa (Jaume Sisa) ha sido el músico más moderno que ha producido Catalunya (obsérvese que no digo con seguridad "el mejor", pero casi, casi...). Ha inspirado a gentes de lo más dispar, de dentro y de fuera (cuando Battiato apareció por España, su obra me pareció inicialmente un plagio de "La Catedral", pero con sintetizadores; coñe, si hasta el auténtico cabaret galáctico de La Guerra de las Galaxias parece inspirado en el del Sisa, seguro que John Williams había escuchado el disco en algún viaje a Barna). Su canción "Qualsevol nit pot sortir el sol" (13.000 apariciones en Google, si se quiere un indicador) es más conocida que ninguna de Llach, que también me gusta mucho pero que las cosas como son (por ejemplo el Viatge a Itaca, lo más conocido fuera del Principado); probablemente sea la canción en catalán más conocida fuera del ámbito catalanohablante, después de "Al vent" de Raimon. Es genial, simplemente, y me gustaría que quien quiera que tenga el video de "La noche de San Juan" en castellano y cantado por Sisa (en catalán ya lo pillé por ahí), legal o pirata, me lo haga llegar, por fa por fa...(y si alguien tiene mano en la 2ª y puede hacer que lo repongan, con alguna excusa, para grabarlo digital, ya ni te digo), porque se me cayó la baba hace (qué horror) como un tercio de siglo en El Principal de Zaragoza, y luego en una sala/teatro de Malasaña cuyo nombre no recuerdo, y mis hijos han disfrutado sus canciones, y me gustaría que pudiesen llegar a ver ese espectáculo.
Bien... Ya ni sé a qué iba esto.
Ah, sí, claro, claro. El asunto es que Jaume Sisa hace cosa de veinte años, cuando los nacionalistas conquistaron Catalunya (es la leche, con lo que me gusta Cataluña con eñe), se borró de aquel mundo que estaban haciendo pequeñito, se despidió con un disco soberbio, se fue a Madrid, a Malasaña, detrás de un sueño, y por allí se quedó transformado en Ricardo Solfa, un personaje no menos creativo pero cansado al que un mundo enorme terminó provocándole un infarto en 1994.
¿Y?
Pues que desde 1986 aquel combinado extraño, de Donovan amb la psicodelia i amb mongetas, que había sido capaz de crear una formulación musical nueva, desapareció del "lo que hay que saber" catalán. Sencillamente, no existía. Cuando en 1998 coloqué como adorno unos versos de Qualsevol Nit en la sección de ojas de nuve de mi página web, no conseguí encontrar la letra en la red; al final me la tuve que teclear. La única página que entonces existía referida al Sisa ya ni existe. Ni siquiera se lanzan los culturetas de la barretina a rescatarlo en el 94: se había hecho madrileño, o para el caso español. ¡Si hasta en el Madrid utilizaban el término "galáctico"!
Pero ocurrió que a finales de la pasada década (la década de plomo de los '90), bien fuese la añoranza del barrio, las deudas, o algún nuevo amor, quien quiera que fuese le empujó de nuevo a Barna. Dejó abandonado en una playa a Ricardo Solfa, que parece ser sobrevive como gigoló de viejas señoras gorditas, se quitó las telarañas de la llengua, y se arrancó de nuevo con un "Visca la llibertat", título seguramente adjudicado por los marketinistas de Virgin para hacer recordar a los barretinos que ese Sisa era alguien que volvía del pasado, de los tiempos gloriosos.
Pues bien (y a eso era a lo que iba, a eso, pero uno es disperso, aunque no tanto como Sisa), visto y no visto, sacar un nuevo disco en catalán y, haciendo real una vez más el tango, y "que veinte años no es nada", Sisa se convierte en una gran promesa de la cançó... de nuevo. Y llueven los homenajes, los análisis, las críticas sesudas, supongo que incluso las tesis doctorales. Así de cruel, así de brutal, así de miserables son los nacionalismos.
Porque el asunto no termina ahí, y es a lo que realmente iba. Como en 1984, llegan a reescribir la historia, e incluso las biografías de las personas. Pásense si no por aquí (si no se esfuerzan en leer catalán lo tendrán más crudo, claro) y verán cómo no es ya que no se haga referencia, en la ficha del artista, a los años de Madrid; es que si uno se fija detalladamente en la redacción, han sido borrados. Algún incauto webmaker rellenó la ficha con toda su biografía, y el comisario llegó después y tachó brutalmente casi veinte años de vividos por este ser extraño que no es catalán, ni madrileño, ni español... sino galáctico.

Contra el terruño, la galaxia.

2 comentarios:

  1. No exageráis a veces los sociologos un poco el peso de las estructuras y procesos sociales?. digo yo que "el artista" tendrá alguna capacidad de elección. a lo mejor no es tan manipulado como manipulador de los intereses ideológicos, y no les va nada mal a algunos así. pero coincido plenamente con tu análisis de cómo los nacionalistas son capaces de borrar la historia que no se adapta a su imaginario

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  2. Pienso que el artista lo único que quiere es que le atiendan (le lean, le escuchen, le miren, le mimen...). Y comer algo, claro.

    Pero tienes razón en que a veces el análisis de los sociólogos parece demasiado 'sociologista', como el de los economistas demasiado 'economicista', como el de los psicólogos 'psicologista', como el de los biólogos 'biologista'... y así, ¿no?

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