2026/02/07

¿De nuevo el contubernio judeomasónico?

Escucho al presidente alanzándose contra los patrones de las Redes, y no me da la risa floja, sino que me preocupo. Con todos los graves problemas que tenemos en particular en España (salarios bajos, burbuja inmobiliaria superior a todas las conocidas, infraestructuras sin mantenimiento, regiones desconectadas del transporte rápido de personas y mercancías, desigualdades, universidad hecha unos zorros, investigadores a la fuga, sistema educativo que ni educa ni enseña ni forma, redes eléctricas saturadas, ocupación residencial de cauces públicos con riadas y muertos exponenciales, territorios vaciados al albur del fuego, corrupción masiva en la política, guerras intergeneracionales, guerras culturales en los barrios humildes y me quedo aquí...) y ya no digamos los que tenemos en general en el mundo, atizar otra vez discursivamemte la batalla contra esos "gigantes" de pies de barro (pues todas las dictaduras del planeta, que son muchas, con una tecla los apagan sin problema) no va a sonar a muchos españoles a empeño quijotesco precisamente, sino más bien a la enésima mención a la "conspiración judeomasónica internacional" que los más viejos conocemos muy bien.
No va a colar. Porque sí, son muy malvados como lo son muchos, muchísimos, de los poderosos a cualquier nivel (del que se pasea uniformado sobre una moto a la dirección de un departamento, una alcaldía, un ministerio, un periódico o cadena de televisión o la presidencia de un gobierno), pero no son ellos, esos poderosos, esos gigantes, los responsables de la incultura de nuestros jóvenes, de la falta de capacidades matemáticas y lingüísticas de nuestros niños, ni siquiera de la polarización que (de nuevo, ay) nos acerca algunos ratos al estado de preguerra civil. Lo somos nosotros. Desde el más humilde cuñado al que dirige el país.
(La caricatura que ilustra es de Ann Telnaes, que trabajaba para The Washington Post. El periódico se negó a publicarla porque mostraba a su dueño, Jeff Bezos junto a otros magnates arrodillados ante Trump. Lo que provocó la dimisión de la dibujante. Ayer Bezos echó a la calle a 300 periodistas del periódico. Seguramente muchos de ellos callaron por miedo entonces, hace solo un año. La caricatura es hoy un monumento a quienes no se humillan ante los poderosos. Ante ningún poderoso, por minúsculo que sea)




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