20090418

Son aquellas pequeñas cosas… tontas,

…que pueden amargarnos la vida en la Sociedad Telemática, en la que el portátil forma parte de nosotros mismos. Llevaba años sufriendo en silencio los repentinos y aleatorios saltitos del cursor cuando tecleo texto con mucha rapidez. Buscando de vez en cuando una solución, sin hallarla. En tiempos lo atribuí al hardware (el ordenador del momento), pero tras otros tres portátiles… ¡con Touchpad! seguía en las mismas.

No me pregunten cómo he llegado, tras un rato de navegaciones, a la solución (osea, la causa) del problema. Pero ya está resuelto (sí, estoy seguro de que a muchos visitantes les pasa lo mismo), y era lo más tonto del mundo. Lo que ocurre es que los controladores del Touchpad son todos igual de estúpidos, y como sin darte cuenta apenas lo roces con un dedo mientras tecleas, salta… sí, siempre a lugares imprevisibles. Si eres de los que (como yo) aprendiste con la máquina de escribir y tecleas rápidamente sin mirar a la pantalla, de pronto puedes encontrarte con un gazpacho en el texto. ¿Por qué con mis primeros portátiles no me ocurría eso? Porque no tenían touchpad, sino aquellos botoncitos-cursor alojados en medio del teclado (los de Toshiba e IBM iban de miedo).

Sí, la solución, la solución… Simple y tonta, como todo en la informática: basta desactivar el touchpad mientras se escribe. Si –como yo- se utiliza ratón externo, se puede dejar permanentemente desconectado; si no es así, se reconecta cuando se termine de escribir. ¿Cómo se hace? La mayor parte de los portátiles con una de las teclas de función (en mi actual Toshiba Satellite es la F9); en otros, a buscar en el manual toca.

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