Se debate porque una futbolista (¿y qué me irá amí en eso del fútbol, ese opio tan pelighrosos?) española, Esther González, borra las fotos con su mujer y su hijo de redes tras firmar un lucrativo contrato en Arabia Saudí.
Los besugos la critican, pero los hipócritas son los beduinos salvajes esos, vestidos de oro (sin haber dado un palo al agua durante tres generaciones a costa del duro trabajo de todo el planeta, y muy especialmente del Occidente que fue quien les extrajo y regaló esa riqueza), auténticos sepulcros blanqueados.
Es estupendo que se les ría en sus casposas barbas, como tantas otras mujeres a la que hacen contratos de oro para embellecer sus universidades. Bien. Que les saquen los cuartos y den envidia con su libertad y humillen con su profesionalidad a las sumisas mujeres de esos bárbaros, compradas directamente en el mercado de la carne.
https://x.com/ArtemioBaigorri/status/2092674040422891945
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