Al menos la IA los lee antes de destruirlos, y lo que aprende de ellos lo comparte con nosotros. Los libros que por exceso de stocks destruyen las propias editoriales no aprovechan a nadie. Los libros de bibliotecas privadas que las públicas no aceptan y terminan en almacenes de papel o directamente en la basura no aprovechan a nadie. Cada vez que un profesor de universidad se retira cientos de libros de sus despachos acaban en el contenedor de papel porque no los quieren las bibliotecas, no caben en sus casas y nadie los compra. ¿A quién aprovechan?
El escaneo (previa destrucción física de la encuadernación) de libros, que luego serán papel reciclable, para ser utilizado ese conocimiento en la construcción de teorías, hipótesis, demostraciones o relatos porparte de la IA para los usuarios, es el mejor destino que podría imaginarse.
Pero naturalmente precisaría regulación. Debería obligarse a las empresas de IA que escanean libros a que aporten en abierto a Archive.org todos aquellos libros que escanean y por extinción de derechos de autor puedan ser añadidos libremente. Y que sucesivamente vayan añadiendo, en años sucesivos, todos aquellos de los que vayan extinguiéndose tales derechos.

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