EN una entrevista, Thomas Piketty dice a Zack Polanski, cosas como estas:
"Este giro neoliberal de los años 80 no ha sido un gran éxito para la clase media y para los niveles de vida promedio"
"La gran promesa que se hizo en los años 80 por Reagan y Thatcher fue: miren, vamos a eliminar la tributación progresiva, quizás la desigualdad aumente, pero el tamaño del pastel va a crecer tan rápido como nunca han visto."
"Los salarios promedio, los ingresos promedio van a crecer como nunca han visto. Y así todo el mundo estará feliz."
"30 años después, 40 años después. Cuando miro el Brexit o cuando miro los Estados Unidos trumpistas, no veo a personas muy felices."
"Y creo que en parte por el fracaso de esta promesa y por eso los partidos de derecha en estos dos países, el Republicano en EE.UU. y el Conservador y ahora el Partido Reformista en Gran Bretaña, se han vuelto antimigratorios hacia la política identitaria porque no han cumplido en el frente económico y en los niveles de vida"
No sé si se le debe atribuir al neoliberalismo que mueve como un animal sin alma los motores de la producción, o a las socialdemocracias que detraen parte de la riqueza generada para los más débiles, sea para los propios o (mediante la globalización, la deslocalización y el libre comercio, el justo y el injusto) o los ajenos.
Pero la realidad es que desde los años 80 la mitad del planeta ha dejado de tener hambre y unos 3.000.000.000 han salido de la pobreza absoluta (y no gracias a las recetas del marxismo-leninismo, sino a las del liberalismo salvaje, lo mismo en China que en Chile, Tailandia o la India), y además de ello, las clases bajas de los países ricos han mejorado sustancialmente su bienestar, con acceso casi universal a la educación, la sanidad y a pensiones dignas.
Obviamente Piketty está pensando en su ombligo francés. El ombligo de su entorno inmediato, porque efectivamente todo ese progreso global objetivo ha sido costeado, básicamente (no totalmente, por supuesto) por una clases medias e los países centrales, desde la clase obrera corporativa de la gran industria a la clase corporativa de Estado (en suma, los asalariados de empleo seguro), que luego, en términos relativos, han visto como sus generaciones las recientes se "empobrecían".
Y por eso están tan cabreadas, esas clases medias. Y como quienes debían darles explicaciones razonables, creíbles, edificantes y esperanzadas, se dedican a las gilipolleces de las identidades y las pajas mentales gramscianas, pues cogen el montante y se dejan seducir por los cantos de sirena de la extrema derecha.
O quizás piensan (porque esas veces que mueven a la extrema derecha piensan, o no se moverían) que esa es la única forma de llamar la atención de la Socialdemocracia en todas sus expresiones, para que vuelva a dedicarse a lo suyo: repartir, aunque por el camino algunos roben a manos llenas. Y sólo a eso.
Luego ya cada cual que se apunte al equipo de fútbol, el canal de Movistar, el estilo artístico, el cine o el predicador que guste.
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