En 1934 el PSOE optó por competir con los comunistas por ver quién era más revolucionario. El resultado fueron 40 años de exilio físico, político y emocional.
En 1982 el PSOE optó por competir con el partido montado desde el Régimen (que se abría a las libertades políticas sin abandonar las políticas sociales del franquismo) por ver quién era más inclusivo de más y más sectores y clases sociales. El resultado fueron casi dos décadas de dominio en el Estado y Autonomías y 40 años en la Administración Local.
Desde hace va para dos décadas, el PSOE viene compitiendo, de nuevo, por ver quién es más revolucionario (en las formas, siempre se es revolucionario sólo en las formas, hacia fuera, la realidad personal suele ser bien distinta) con la extrema izquierda. Incluso utiliza los métodos tradicionales de la extrema izquierda leninista (o directamente estalinista) para intentar silenciar a sus críticos internos. Y así le va.
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