Me canso de decirlo. Pero ya empieza a ser clamor. Así lo expresa Lawrence Michael Eppard en este texto provocador:
"las ciencias sociales, y la sociología en particular, han normalizado una asimetría sistemática en los estándares probatorios: permisivos con las afirmaciones ideológicamente afines y estrictos con las inconvenientes.
El resultado es una disciplina en la que la exageración, la extrapolación causal, la manipulación de ideas y la confusión entre la defensa de posturas y la investigación empírica se han vuelto endémicas.
A estos fallos epistemológicos se suman la drástica disminución de la matrícula y la inminente disrupción que supone la inteligencia artificial, que promete desmantelar las asimetrías de información que han protegido las afirmaciones académicas imprecisas del escrutinio adecuado.
(...)
No es toda ella, pero sí demasiada.
(...)
Estudiamos aquello que nos conmueve , aquello que nos apasiona. Y ese compromiso a menudo nubla nuestro juicio."
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