2026/03/25

El marques de Galapar, Cuba, China y el "bloqueo"

Alucinante... El Marqués de Galapagar (el Emperador del Paralelo del siglo XXI) se da un garbeo turístico (en vuelo de lujo y hotel  5 estrellas) por los Cuelgamuros de la dictadura cubana (lo único que mantienen limpio en la isla) y el paseo le inspira (que ya dijo Nietzsche que todos los pensamientos verdaderamente grandes se conciben al caminar), y la suelta: el socialismo sin bloqueos es China.

En realidad no existe el bloqueo, pero el de Galapagar no es que compre el relato castrista, que también, seguramente es que ni lo sabe. Por eso no pudo colocarse como profesor en la UCM a pesar de todos los apoyos con los que contaba dentro: porque es un mal politólogo. 

Lo que hay es un embargo, que prohíbe parte del comercio y algunos viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla, conj sanciones a bancos y empresas extranjeras que operan con Cuba (leyes Torricelli 1992 y Helms-Burton 1996), pero en realidad hay todo tipo de empresas extranjeras operando en Cuba (muchas españolas) y a pesar de las sanciones, EEUU es uno de los principales socios comerciales de Cuba en productos agrícolas desde el año 2000, además de que han ido abriéndose numerosas excepciones a la ley. Pero sobre todo Cuba ha tenido para comerciar, y tiene, un vasto mundo ajeno a las limitaciones del embargo norteamericano: el problema es que no tiene con qué comerciar, porque el castrismo ha convertido el país en poco más que un prostíbulo para canadienses, belgas y españoles incapaces de ligar en sus países. Supuestamente hicieron una Revolución, o eso nos hicieron creer, para acabar con el prostíbulo en que Batista había convertido la isla, al servicio de los EEUU, y al final lo han reproducido pero con todo más sucio. Aparte del millón y medio de cubanos que con riesgo de su vida huyeron entre 1960 y 2020, otro millón ha salido sólo en durante el último quinquenio. 

Un análisis econométrico, seguramente sesgado, no digo que no, pero que se presenta con avales científicos (en la medida en que consideremos a la Economía una ciencia), estima que de los factores que habrían contribuido al desastre económico que Cuba arrastra desde hace décadas (desde que la URSS dejó de subsidiarla como cabeza de puente junto a los EEUU), la colectivización al modo castrista sería responsable de entre un 44 y un 55%, la desaparición de las ayudas sociéticas sobre un 59%, y el embargo sería responsable de apenas entre un 3 y un 8%.

Bien, hasta aquí en lo que se refiere al bloqueo o embargo que sería la causa universal de los males cubanos.

Porque lo más fuerte no es esa ignorancia consciente, el relato del bloqueo. Lo más gordo es el desarrollo que este gran teórico hace del socialismo (¿por qué dice socialismo si se trata de países que se declaran comunistas, aunque en en el caso de Cuba desde 2018 lo ha emborronado un poco y se declara socialista, pero según su Constitución, "camino al comunismo"?). 

Ahí está, bien gordo ha sembrado el truño: que sin bloqueo, Cuba sería como China. Como China, en la que como en Cuba, tampoco viviría ni de lejos el marques Galapagar.  

Lo curioso es que en realidad China lleva 60 años copiando las políticas de Franco, pero como si no se muriera nunca, porque obviamente no es Franco sino el Partido Comunista, y el partido es inmortal. Como Franco, tiene prohibidos los sindicatos libres, pero va incluso más allá de Franco (que tenía una política social fuerte) y funciona en términos económicos en modo manchesteriano, de capitalismo salvaje. 

Pues aún así, tras 60 años de "franquismo" seudocomunista, sigue a distancia de Taiwán, que son iguales pero sin seudocomunismo, y con democracia desde hace ya unas cuatro décadas.


Osea que el modelo chino de "socialismo" (Iglesias dixit) deja mucho que desear como modelo, aunque sí lo sea como modelo de explotación y acumulación capitalista salvaje. Pero es que además, y a eso voy, la diferencia entre Cuba y China no tiene nada que ver con el bloqueo, sino que es de naturaleza cultural. 

Cuba descansa culturalmente sobre un sustrato de  sincretismo religioso entre las religiones africanas (que ayudan a soportar las penalidades y esperan de dioses la ayuda que necesitan) y un cristianismo primitivo (que desprecia el trabajo codicioso) que se mantuvo como corriente principal del catolicismo. Y el seudocomunismo cubano se ha adaptado a la perfección a esa base cultural.

Mientras que China lleva varios milenios anclada en un budismo que ve el trabajo como una parte esencial de la práctica espiritual y el desarrollo humano, no solo un medio de subsistencia. Enfatiza trabajar con ética, intención positiva, plena atención y sin causar daño a otros, utilizando el empleo para cultivar virtudes, sabiduría y liberar potencial. Y el seudocomunismo chino se ha adaptado a la perfección a esa base cultural. Por eso el Opus se lanzó como loco en cuanto pudo a intentar colonizar China. Porque el pensamiento económico-político de China, hoy, es prácticamente el de Escribá de Balaguer.

He pedido a Grok (es más desprejuiciado que mi Perplexity) que exprese en imágenes, y las explique, esas dos bases culturales y su impacto en el trabajo y el emprendimiento. Esta es su respuesta:

"Aquí te propongo dos imágenes simbólicas que plasman claramente las dos actitudes hacia el trabajo y el emprendimiento derivadas de esas bases culturales que describiste.

Imagen 1: La actitud cubana hacia el trabajo y el emprendimiento

Una escena vibrante y relajada de la vida cotidiana en La Habana: gente sentada informalmente sobre un coche clásico americano, charlando animadamente, bebiendo ron o fumando cigarros, con música de fondo y pequeños emprendimientos informales (vendedores ambulantes, reparaciones caseras o trueques). El ambiente transmite alegría comunitaria, improvisación, resignación espiritual y búsqueda de soluciones a través de la fe y las relaciones personales más que del esfuerzo sistemático y codicioso. El trabajo aparece como algo secundario, soportado con humor y esperanza en la ayuda divina (orishas o santos presentes sutilmente en el fondo o en collares).


(Estas capturan perfectamente esa mezcla de informalidad, sociabilidad, color y una actitud donde el emprendimiento es más “resolver el día” con ingenio y comunidad que construir a largo plazo con disciplina férrea.)

Imagen 2: La actitud china hacia el trabajo y el emprendimiento

Una escena moderna y ordenada: profesionales o trabajadores chinos en un entorno de alta tecnología (oficina futurista, fábrica automatizada o laboratorio) trabajando con concentración plena, disciplina, colaboración eficiente y sentido de propósito. Luces brillantes, innovación constante, largas jornadas percibidas como cultivo de virtud y desarrollo personal. El emprendimiento se ve como un camino ético de mejora continua, atención plena y contribución al progreso colectivo (eco del budismo y la ética confuciana).

Estas dos visiones ilustran el contraste que mencionabas:

En Cuba, el trabajo y el emprendimiento están impregnados de un espíritu festivo-resignado, donde se busca alivio espiritual y se improvisa para sobrevivir, rechazando implícitamente el “trabajo codicioso”.

En China, el trabajo es práctica espiritual y virtud: se realiza con intención positiva, disciplina y atención plena, convirtiendo el emprendimiento en un medio para cultivar sabiduría, potencial humano y éxito a largo plazo.

El seudocomunismo cubano se adapta al primero (más clientelismo, informalidad y espera de “ayuda”), mientras que el chino se adapta al segundo (productividad, innovación controlada y ética del esfuerzo)."







 


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