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2021/02/23

De la urbe global a la hibridación de lo rural: en fin...

(notas en construcción)

Descubro que ahora, a esa dinámica de transformación de lo que fue lo rural, que llevo llamando a lo largo de treinta años fin de la dicotomía urbano-rural y finalmente urbe global, lo andan llamando ahora hibridación. Eso sí, citando a Sassen, cuyo concepto de "ciudades globales" no tiene absolutamente nada que ver (pero nada de nada) con la cosa rural y esas transformaciones que otros autores estuvimos describiendo detalladamente y teorizando durante un par de décadas (ya no, cierto es, porque repetir lo mismo, cansa). Está en varios de mis trabajos, pero antes lo atisbó Gaviria, y aún antes lo intuyó Lefebvre, que tampoco suelen ser citados en esos trabajos de iluminación (Castells sí, que no falte, haga o no al caso). Yo sólo terminé de darle forma y nombre, aunque obviamente con poco éxito entre el stablishment académico que chupa de todo lo que ve, pero sólo cita aquello que le permite dar jabón a alguien con poder.

En los 70

Mis primeras aproximaciones son de finales de los 70', de mis primeras colaboraciones con Mario Gaviria. En El Bajo Aragón expoliado analicé el proceso de modernización/urbanización de un pueblo rural al recibir una central térmica. Y la afección específica de esos cambios en la agricultura lo observé (además de en mi vida cotidiana, en mi familia y en mi pueblo) en los trabajos que hice para él en Tarragona y en Burgos. Tanto que en 1978 me planteé sistematizar todo lo descubierto, pero el intento quedó infausto. Fueron años en los que descubrí, en los estudios sobre Extremadura, otras realidades rurales aparentemente más atrasadas, pero en las que también se estaba produciendo esa profunda transformación. Ya como periodista me había ocupado ampliamente de distintos fenómenos relacionados con la transformación de las zonas rurales en la revista Esfuerzo Común, con trabajos como La in-seguridad social agrariaPolíticos y partidos ante la cuestión agraria o ¿Quién defiende a los jornaleros?, entre otros.

En los 80

En la siguiente década tuve ocasión de profundizar mucho más, y en territorios más diversos y complejos en esa dialéctica urbano-rural. Empezando con los impresionantes informes sobre el campo riojano (del que sólo tengo escaneado un capítulo , precisamente sobre los primeros "neorurales" y retornados al campo) y sobre la agricultura periurbana del Área Metropolitana de Madrid (aquí y aquí el resumen) que dirigí con Mario Gaviria, el estudio sobre agricultura y energía en Navarra. Luego dirigí otros trabajos sobre el desarrollo rural en espacios protegidos como el Parque Nacional de Monfragüe, o analicé fenómenos como la adaptación a la modernidad y la urbanización de la artesanía en Castilla la Mancha rural. Entre medio, los análisis en numerosos trabajos de planeamiento urbanístico en el Moncayo, Valle de Hecho, Valle de Tena, Ejea de los Caballeros y otros pueblos (Mallén, Magallón, Tauste, Gallocanta, etc) de Aragón, en Navarra (Ribaforada, Tudela, Urbasa-Andía), La Rioja (Alfaro) Andalucía (Puerto de Santa María), Comunidad Valenciana (Alicante) y Extremadura (Badajoz, Miajadas, Monfragüe, Olivenza, Villanueva de la Serena, Losar de la Vera y y unos cuantos más). Hasta de los estudios sobre ciudades de playa que realizamos entre 1984 y 1986, de los que yo hice los de Salou (Cataluña), y en Canarias los de Puerto de la Cruz y Maspalomas, me ayudaron a entender mejor esas transformaciones. 

Entre los años 70 y 80, por tanto, había observado ya esos procesos en zonas rurales de la mayoría de las regiones españolas, al Norte, al Sur, al Este, al Oeste, en el centro y hasta insulares. Y es en los 80 cuando empiezo a sistematizar lo observado, en diversos artículos, algunos publicados en medios de escasa difusión, pero que llevan colgados en Internet (y citados, más a menudo desde fuera que desde dentro de España) más de dos décadas. Aunque muchos elementos teóricos se recogen en el libro de El Campo Riojano (alguien se ha molestado en registrarlo en Dialnet, a ver si alguien en La Rioja se anima a escanearlo).

Uno de los primeros fue un ensayo reflexivo sobre las primeras oleadas de neorurales, las que fueron fruto de la crisis económica de los 70, publicado en El Viejo Topo con el título de Sobre la verdadera naturaleza del campo como refugio de ociosos e itinerantes , que creo que ya es un buen resumen. Y en ese mismo año 1980 publiqué Retrato de un colonizado. Donde se habla de la decadencia y muerte del saber campesino en la revista Bicicleta (que aunque suene a revista de deporte, era una revista de pensamiento ecologista y libertario en la que uno compartía índice con Bookchin, Mintz, Chomsky, Illich, Sabater, Gaviria, Naredo, Martínez Alier y otros muchos).

En un monográfico de la revista Andalán publiqué El campo cambia. Los problemas del suelo rural (1983). Pero el más sistemático fue sin duda La urbanización del mundo campesino. Usos y abusos en la modernización del medio rural (1983), publicado en Documentación Social, la primera revista (y única hasta la fecha) en España que entonces se intitulaba "de Sociología aplicada", como tantos otros más citado por extranjeros que por nacionales (y por supuesto, entre éstos, por ninguno con status, faltaría más). En Un programa para rústico metropolitano (1988) fuí un poco más allá de las propuestas que habíamos hecho en el estudio sobre el rural del Área Metropolitana de Madrid

Pero sin duda donde avancé mucho más, cuando empecé a relacionar los cambios no con la dialéctica rural-urbana, sino con los procesos de globalización, fue en el documento elaborado en 1986 con el título de La tierra, recurso escaso y medio de producción, como documento base de trabajo para la VII Asamblea Mundial de los Rurales, por encargo de la Federation Internationale des Mouvements d’Adults Ruraux, organización vinculada a los movimientos cristianos de base en las áreas rurales. El texto fue redactado con la máxima simplicidad posible, dirigido a campesinos de muy diversas culturas. Los informes enviados por asociados de países ricos (Francia, Suiza, Bélgica, Canadá, España ... ), así como de países intennedios en la escala Centro-Periferia (como Portugal), y países subdesarrollados (Camerún, Tchad, Madagascar, Rwanda, Sri Lanka ... ) supusieron una ayuda inestimable para elaborar esta síntesis sobre la problemática global de la tierra como recurso o, en términos más propios de países avanzados, lo rural. Aquel trabajo tuvo una difusión internacional, cierto, pero interna la organización. No lo publicaría hasta la década siguiente, como Perspectivas globales. Tendencias y desafíos planetarios entre los rurales (1992), en una revista no menos minoritaria. Pero desde 1998 está on line en mi añeja página web. Tan difundido que un argentino (teniendo eso sí la elegancia, o el descaro, de citar todos mis trabajos) ni corto ni perezoso se hizo un libro plagiando en masa capítulos completos. Al menos ese tuvo la honestidad de pedir disculpas cuando lo pillé, intentó retirar el libro (pero en Internet eso es imposible) y hasta me ofreció colaborar en otro libro suyo.



(1980) Son materiales tan antiguos como este 

Más allá de 

Algo tan viejo como esto

"Es ya muy difícil hablar del territorio rural en términos generales. La  evolución social, económica y territorial del estado español en los últimos treinta años ha conducido a la delimitación e áreas espaciales muy diversas e intensamente interrelacionadas. Con todo, podríamos hallar básicamente tres tipos de territorios. "

https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1983/05/el-cambio-cambia-los-problemas-del.html


En los 90

https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/2019/08/hacia-la-urbe-global-el-fin-de-las.html

https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/1999/12/actividad-agraria-y-regadio-en.html

https://textosdeartemiobaigorri.blogspot.com/2000/03/sobre-las-necesidades-formativas-de-los.html

https://drive.google.com/file/d/11OyynFU99ipJj6Vx9rQm-f4AsTRVbQBj/view

Leyendo algunas cosas actuales me parece estar en Granada, en 1995, en el Congreso de la FES, escuchando alucinado una introducción a una sesión de trabajo (con relator, en lugar de con exposición por los autores de las comunicaciones), en la que el relator serenamente expuso lo esencial de mi comunicación (la suya, ahí estará aún en el libro de abstracts, no tenía nada que ver con el contenido de la mía, así que blanco y en botella), que tenía en sus manos completa desde días atrás por azares académicos (se la había dado para que se la pasase a un colega de su departamento). Yo entonces no entendía nada del hacer académico, así que me quedé bloqueado. Y obnubilado sigo.

Funcionan tan descarado que en mi comunicación (cientos de veces citada por gente más normal), donde yo decía:

"han desaparecido diferencias que hicieron surgir, primero en Simmel y luego en Wirth, la preocupación por un modo de vida urbano que, con el tiempo, y sólo como negativo fotográfico, perfiló el concepto de lo rural"

él escribía un año más tarde en una publicación con la que casualmente me he encontrado recientemente (2022):

"Tradicionalmente se ha definido a la sociedad rural como el negativo de la sociedad urbana"

Pues eso. Busquen, no encontrarán otro texto que utilice esa analogía...que el de mi comunicación. 












2019/03/11

De ese lugar donde los pollos se pasean crudos y las ovejas no son tan conformistas como nos cuentan los cuentos....

El deseo de huir de un destino trazado


Lo de tener cuidado con el campo, ese lugar donde los pollos se pasean crudos que a saber quién lo dijo  (por derecho debería ser de Tono) sigue siendo cierto. Y habría que advertirlo especialmente a periodistas y sociólogos de ciudad. Por eso, yo que empecé como periodista y he terminado como sociólogo, hace muuuuchos años que me impuse el no leer jamás un libro sobre "lo rural" escrito por alguien "de capital".

Por eso, de periodistas, después de los de Eliseo Bayo (que anduvo por mil rincones urbanos, incluidos algunos de esos en los que hay que andar con una pinza en la nariz, pero básicamente era de pueblo) no he vuelto a leer ninguno. Con él se escribieron los últimos grandes libros-crónica sobre lo que hoy es la Ruralía, ese fragmento de la urbe global (lo siento, pero ni Oración de campesinos ni El manifiesto de la tierra están escaneados por ningún sitio, tendrán que buscarlos en bibliotecas o librerías de viejo)

La "casica" de "el monte", que un día fue espacio de disfrute cuando tocaba recoger la uva, las olivas o las almendras

Así que no cedí a la tentación consumista (cedo a pocas tentaciones consumistas, la verdad) de leer "La España vacía". Me temía lo que, buscando otra cosa, me encuentro ahora  (mucho tiempo ha, pero la red es eso, que nada envejece) tan bien analizado en estos textos de la politóloga Leyla Martinez y del geógrafo Jesús Cuadrado (aunque no coincido con sus propuestas de agrupaciones, al menos tal y como son habitual y alegremente sugeridas por muchos geógrafos). 

De la casa cerrada

Me resulta especialmente graciosa la crítica que Martínez hace del análisis del crimen de Fago que se hace en el mediático libro: la teoría de la "privación sensorial", para referirse a un crimen que desde hace más de una década yo lo utilizo de vez en cuando en cursos y conferencias como paradigma de la urbe global (tras la urbanización del mundo rural) y sobre todo de la californication.



E interesante la reflexión de Cuadrado, que no siempre se tiene en cuenta, sobre la importancia de discernir entre los "dos tipos de pobladores" de muchos de esos pueblos aparentemente abandonados: los permanentes y la “población vinculada” (yo mismo y millones más en toda España, unos empadronados y otros no), que tiene una vivienda utilizada temporalmente, normalmente muy cuidada. Y a veces plantean, digámoslo también, problemas de convivencia con los permanentes, especialmente con algunas de sus actividades, sea productivas (ganadería), sea de ocio (quads, motos, caza...). La californication.

La "población vinculada", en muchos casos incluso empadronada, es a menudo la que mejor conserva (o recupera) el patrimonio

Lo general en lo particular




Las fotografías son todas propias





2018/04/07

Adiós a Mario Gaviria



Gaviria, h. 1977

Se ampliará

ESTUDIOS, LAUDATIOS E IN MEMORIAN's

  • Artemio Baigorri
    • Propuesta para el Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Enlace
  • Celine Vaz
    • "Les Pyrénées séparent et relient la France et l’Espagne». Henri Lefebvre et la question urbaine espagnole à la fin du franquisme" (2012)
    • Enlace
  • Artemio Baigorri
    • "Laudatio para el homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación  Española de Sociología" (2012)
    • Enlace
  • Ramón López de Lucio, Juan Barrado Gónzalez, Javier Corazón, Carlos de la Guardia, María Agustina Herrero, Carlos Lles Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Semblanza de Mario Gaviria" (2013)
    • Enlace 
  • Carlos de la Guardia, Ramón López de Lucio, Carlos Llés Lazo, Felipe Peña Pereda y Carlos Sánchez Casas
    • "Mario Gaviria, un adelantado de la sociología urbana" (2018)
    • Enlace
  • Lola Cabasés y Rubén Plaza
    • "Fallece Mario Gaviria Labarta, un luchador e investigador social, antinuclear y profesor" (2018)
    • Noticias de Navarra
  • Jerónimo Blasco
    • "Mario Gaviria. El legado de un visionario entrañable que nos hizo mirar más lejos y sembró semillas de futuro" (2018)
    • El periódico de Aragón
  • Ramón López de Lucio
    • "En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Enlace
  • José Ramón Navarro
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Gregorio Asenjo
  • Ion Martinez Lorea
  • Jorge Fauró
  • Paco Roda
  • Xavier Canalis
    • "Benidorm Patrimonio de la Humanidad: la visión de Mario Gaviria" (2018)
    • Hosteltur
  • Raquel Montón
    • "Extraordinario, incansable e imprescindible Mario Gaviria" (2018)
    • Greenpeace
  • Santiago Vilanova
  • Artemio Baigorri
    • "Adios a Mario Gaviria, un extremeño de pro" (2018)
    • Diario HOY
  • David Prieto
    • Un detallado in memorian: "El “discurrir e incordiar”, la generosidad hecha cuerpo. En recuerdo de Mario Gaviria" (2018)
    • Paisaje Transversal
  • David Prieto
    • "En recuerdo a Mario Gaviria: alimentos, kilovatios y emociones" (2018)
    • Navarra.com
  • David Prieto, ed. , Artemio Baigorri, Ion Martínez Lorea, Sandra Gaviria, Łukasz Stanek, Álvaro Rodríguez Díaz, L. Antonio García Tabuenca, Mario Gaviria Labarta
  • José María Perea
    • "Benidorm en el homenaje a Mario Gaviria"
    • Información (el artículo está cerrado, pero se puede contactar con el autor, o pedírmelo)
  • Mariano Berges
Colegios de Arquitectos, organizaciones ambientalistas, Ayuntamientos, gobiernos regionales, se han enterado y manifestado la importancia de sus aportaciones y su pérdida. Curiosamente, únicamente las instituciones de ámbito nacional relacionadas con la Sociología han ignorado la muerte de Gaviria. 

PREMIOS Y OTROS RECONOCIMIENTOS PÚBLICOS


Ciertamente ha recibido algunos homenajes merecidos. Se ha ido sin recibir el más merecido y más injustamente no adjudicado, el Premio Nacional de Sociología y Ciencias Políticas, que esperemos le sea concedido post mortem este año.

  • Entrevista en A Fondo, en el prime time de RTVE (1976)
  • Hijo Adoptivo de Zaragoza (2002) 
  • Premio Nacional de Medio Ambiente (2005)
    • Crónica personal: enlace
    • Homenaje organizado por ecologistas de Zaragoza: enlace
  • Premio Sociedad y Valores Humanos del Colegio de Sociólogos y Politólogos de Navarra (2006):
  • Premio Zahorí de Plata de la Sociedad Cultural El Pocico de Tudela (2008)
  • Homenaje del Comité de Sociología y Medio Ambiente de la Federación Española de Sociología (2012)
  • Homenaje de arquitectos, sociólogos y urbanistas en Madrid (2013)
  • Hijo adoptivo de Benidorm (2015)
  • Cruz de Carlos III de Navarra (2016)
  • Homenaje colectivo de Ayuntamientos de La Ribera navarra, colectivos activistas, especialistas y amigos en Tudela (Navarra) (9 de junio de 2018)
  • Propuesta de diversas organizaciones, colectivos y asociaciones vecinales de Zaragoza para poner el nombre de Mario Gaviria a un paseo naturalístico por la orilla del Ebro.




DOCUMENTOS GRÁFICOS

Entrevistado por Joaquín Soler Serrano en "A fondo" (1976)
Acceso a la entrevista


En Extremadura, en el "verano nuclear" de 1979. No recuerdo el pueblo, pero por La Siberia. Nos quisimos hacer la foto bajo el escudo del aguilucho. 





En Casa Emilio (Zaragoza), reponiendo fuerzas (1978 o por ahí)



Cortes, hacia 1978



El espectacular debate en La Clave sobre energía nuclear (1979). Fascinante la mayoría fumando, y en pipa...

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/clave-peligro-nuclear/3605246/



Gaviria h. 1980





En la presentación del diario "Liberación" en Zaragoza (con Andrés Sorel, Artemio Baigorri y Enrique Ortego)  1984 (Andalán, Num. 399)

 Gaviria, 2009 (junto a dos de sus principales objetos de interés en las últimas décadas: las energías renovables y el embalse de La Loteta)


Gaviria on Benidorm. Caricatura de Felipe Peña ( http://www.paisajetransversal.org/2013/11/debatesurbanos-semblanza-de-mario.html)




Se me había olvidado que en el I Congreso Nacional de Cambio Ambiental Global, de cuyo comité organizador formé parte, celebrado en la Universidad Carlos III de Madrid, participó Mario Gaviria. Fue complicado, porque estuve gestionando la participación de Edgar Morin con la conferencia inaugural y a prácticamente cuatro días del Congreso me dijo que no venía, que no se lo recomendaba el médico (al poco vino a España a otro evento más "vistoso"). 

Los organizadores nos pusimos muy nerviosos, y propuse a Mario (en realidad lo había propuesto antes que a Morin, pero el personal quería algo más internacional) cubrir el hueco, con conciencia de ser segundo plato. Siempre generoso, aceptó, e hizo, por supuesto, una intervención mucho más estimulante de lo que seguramente habría sido la de Morin. Enlace al video en el que habla de ecologismo, agua, energías renovables y mucho más.
 

A continuación se han recopilado algunas fotografías de sus más recientes intervenciones en Extremadura. En 2009 nuestro grupo de investigación organizó en Badajoz el II Encuentro de Sociología y Medio Ambiente, del comité 21 de la FES. Y quisimos rememorar el 30 aniversario de la movilización antinuclear del verano de 1979 contra Valdecaballeros, por lo que además de una mesa redonda con protagonistas de aquella movilización (Gaviria, Serna y Baigorri), en paralelo se organizó una conferencia de Mario en la ciudad. Tenemos algunas fotos de entonces, entre otras de Mario junto a las primeras grandes centrales termosolares construidas en Extremadura.












Fotos de su participación en el Curso de Participación Ciudadana que organizamos en 2010, en colaboración con el Ayuntamiento de Almendralejo. Creo que fue su último viaje a Extremadura.







Aquí, algunas fotos más entrañables, con el Mario todavía hiperactivo, en las fiestas de Tudela de 2009. Veníamos de Francia y justo para Santa Ana, y no nos resistimos ni a Mario ni a Tudela.





Incluyendo un video que recoge una de sus grandes aficiones: cantar rancheras. COn un clásico obligado en La Ribera: "El Rey"





Animo a ampliar el artículo de Wikipedia a quienes podáis aportar tanto datos biográficos, como sobre todo aportaciones suyas:   https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Gaviria


2017/10/05

Población, despoblación, ¿repoblación?

Artemio Baigorri
Población, despoblación, ¿repoblación? (indicadores y reflexiones)
Conferencia
Curso “Retos y oportunidades para la Extremadura del siglo XXI”
Consejo Económico y Social de Extremadura/ Universidad de Extremadura
Badajoz, 22/9/2017


Buenos días.


En primer lugar, agradecer la invitación a participar en este curso, y con un partenaire de tanto nivel como el profesor Gurría. Espero poder aportarles, más que datos (aunque con un tema como éste parezca que lo esencial son los datos, yo no estoy tan seguro), algunas reflexiones que puedan enriquecer su conocimiento de la región.

He de empezar advirtiendo que no tengo muy claro el objeto de incluir la población en este curso.




A ver si me explico. Por supuesto que hay una lógica, pues la población es uno de los tradicionales elementos estructurales de un territorio, el primer capítulo de toda Estructura Económica que se precie, y se considera un componente esencial del desarrollo.






Por tanto, y como componente estructural tradicional, se le atribuía cierta autonomía como elemento determinante: uno analizaba la población, los recursos naturales, las comunicaciones, etc., de un país, un territorio, para hacerse una idea de su potencial. Un país muy poblado era poderoso, y militarmente daba mucho más miedo que uno poco 

poblado.







Data de 1898 la novela de ciencia ficción apocalíptica que popularizó el término del “peligro amarillo”, justo cuando Occidente descubría lo grande que era China y lo poblada que estaba.






El sociólogo Kingsley Davis introdujo en los años 40 del siglo pasado el término “explosión demográfica”, referida a las peligrosas consecuencias de todo tipo que podrían derivarse de la extensión del proceso de transición demográfica a aquellos países menos desarrollados a los que empezaban a llegar los bienes de la salud pública y la satisfacción de las necesidades básicas.








Hemos vivido más de medio siglo con auténtico pavor a lo que los biólogos Paul y Anne Ehrlich llamaron la Bomba Población, en tonos apocalípticos.


Y sin embargo hoy da más miedo un país minúsculo como Israel, o pequeño como Corea del Norte, que por ejemplo la India, que en unas décadas será el país más poblado del mundo, superando a China.




La población de Japón lleva estancada lo que llevamos de siglo (como la nuestra, como veremos), y sin embargo ha dejado de promover la natalidad, porque es inútil, y a pesar de sus elevadas tasas de envejecimiento cierra la puerta a la inmigración. No quieren extranjeros. ¿Qué hacen? Robots. Es más fácil y más barato producir robots que niños…





Además es más fácil planificar una población futura de robots que una de niños. Es un lío, porque si hasta la Revolución Industrial, como decíamos, la población era factor de…, ahora es determinada por… Y determinada por demasiados factores, la mayor parte de los cuales son imprevisibles. Es decir, el stock de población de un territorio (que antes sólo se modificaba por guerras o catástrofes naturales como epidemias o sequías) pero hoy se ve afectado, a veces de forma repentina e imprevista, por numerosos factores. Las creencias religiosas y valores en general, las políticas, la economía, la mejora en los transportes, las modas incluso… Tantos, que no hay quién haga una proyección demográfica creíble.



Aquí pueden ver un conjunto de proyecciones de la población española…, y su evolución real (línea naranja más gruesa), realizadas a finales del siglo pasado por equipos e instituciones muy prestigiosas. No dieron una. Simplemente porque nadie imaginaba que de pronto se nos presentarían en España cuatro millones de inmigrantes legales, y al menos otro flotante de ilegales. Las proyecciones oscilaban entre unos 38 en la más negativa, esto es incluso perdiendo población porque llevábamos veinte años de caída a plomo de la natalidad, y 44 la más optimista, esa que se pone casi por un por si acaso, pero nadie se cree. Pues aún después de casi una década de crisis y retorno de muchos inmigrantes, y emigración de muchos españoles, somos todavía casi 47. Nadie lo pensaba. Dentro de un mes podríamos ser 7 millones menos, si Catalunya se independiza, y un par de años más tarde incrementar en dos millones de, por sin ir más lejos, refugiados xarnegos temerosos de sus pensiones. Y no hablemos de lo que puede pasar con el cambio climático a unas pocas décadas vista… Prever la evolución de la población es como jugar a juegos de azar.

Yo mismo con mi equipo hicimos una proyección en 1995 de la población de Badajoz, que entonces tenía 130.000 habitantes. Calculamos que a principios del siglo XXI tendría 150.000. Pero es que para 2014 según nuestras cuentas (metodológicamente según los estándares utilizados en las proyecciones) estimábamos que ya habría alcanzado los 200.000 habitantes. Y efectivamente en 2012 ya sobrepasaba los 150.000 habitantes, pero desde entonces ha venido perdiendo población. La crisis, la burbuja inmobiliaria que expulsó a muchos jóvenes a municipios del área mesopolitana, incluido el lado portugués… Hay muchas causas. Por ejemplo en aquella época Badajoz estaba recibiendo portugueses; dos décadas más tarde los pacenses se estaban yendo a vivir a Elvas al dispararse el precio de la vivienda…  Otras proyecciones pronosticaban hace tres décadas que los pequeños pueblos extremeños estaban condenados a desaparecer en pocos años.





Como puede verse en el noticia (obviamente el de la fotografía soy yo, cuando aún no era un señor mayor, y no el profesor Mora), yo no era tan pesimista, pero sobre todo la evidencia es que, a trancas y barrancas, ahí siguen estos pueblecitos, vivos, resistiéndose a cerrar.





Pero lo que a mí me interesa resaltar es que ya no me fío de ninguna proyección demográfica. Bastante es si podemos explicarlas a toro pasado.

Por ejemplo, en el caso de Extremadura tenemos claro, a toro pasado, por qué somos tan pocos, y además con una densidad tan baja: sencillamente se fue la mitad de la población.





Hace unos años, en una comparecencia en una Comisión creada en la Asamblea de Extremadura para el estudio de la Deuda Histórica, apunté los efectos de la sangría migratoria producida entre los años ’50 y ’80 del siglo pasado (lo que he llamado La Era del Olvido de Extremadura, y cómo dichas consecuencias constituían la gran losa de la región, y por tanto su restitución (imposible de hacer en la práctica, pero sí compensable) es la principal Deuda Histórica que España tiene con Extremadura. Porque es lo que fundamentalmente explica casi todo lo que ocurre en Extremadura. Es cierto que hay quien repite machaconamente, cada vez que se nombra la gran sangría migratoria, que algunos intentamos tapar con la referencia a la Gran Diáspora lo que se no habría hecho en cuatro décadas de democracia, tres de fondos europeos, etc. Pero hay que hacerlo, porque aquel proceso desangró la región precisamente de cohortes de edad esenciales, reduciendo la capacidad de resistencia de nuestras pequeñas ciudades y muchas zonas rurales. Y lo hizo además (como ocurre en todos los procesos migratorios, al contrario de lo que popularmente se cree) de la población más preparada de entre las capas populares.

Fíjense en el gráfico, que muestra sobre todo por lado la sangría en sí misma: cómo un territorio que en medio siglo (con una gripe española, una guerra civil y una postguerra, sin regadíos…) había casi doblado su población, en poco más de veinte años pierde un tercio, que en realidad es mucho más porque incluye a los ya no extremeños que durante esos veinte años nacieron en Madrid, Catalunya o País Vasco. Pero fíjense también en otro dato, que nos habla de ese otro aspecto a que me refería.

Observen cómo la tasa de analfabetismo (verde) viene cayendo a lo largo del siglo como en el resto del país, e incluso el diferencial (barra granate), a partir de mediados de siglo, se reduce. Todo eso lo parece. Fíjense en la línea roja, que mide ese diferencial en términos porcentuales. A finales del siglo XIX la tasa de analfabetismo en España era de un 65%. En Extremadura era mayor, sí, de casi un 71%. Pero en realidad hablamos de tasas muy cercanas: el diferencial es apenas un 9% superior a la media española. Sin embargo, un siglo después, en 1991, aunque las tasas en ambos casos son muy bajas (2,2% para España y 4,8% para Extremadura), la diferencia es brutal, de un 134%, casi el doble. Esa evolución expresa el empobrecimiento que la sangría migratoria supuso.

Por tanto, con las mimbres que quedaban aquí a finales de los ‘70, poco más se podía hacer, y aún se puede hacer hoy, en nuestras extensas zonas rurales, que asegurar su mera supervivencia con unos recursos y servicios dignos. Y gracias a que, aunque no se hizo todo lo que podía haberse hecho en lo que a infraestructura de riego se refiere, ni por supuesto se había hecho la política colonizadora que la región precisaba, coincidió la maduración de los regadíos del Plan Badajoz con el momento en que se cerraron las puertas de la emigración a las regiones industriales.








A ese impacto infraestructural se añadieron los dos hechos políticos que, junto a la propia democracia, más han impactado en España: la cuasifederalización como Estado de las Autonomías, lo que ha dotado de autogobierno y por tanto capacidad decisora en algunos aspectos a la región, y más aún el ingreso en la Unión Europea, que como saben muy bien ha supuesto un flujo de caja impresionante, ciertamente no siempre bien administrado pero que ha salvado de la quema a regiones moribundas como Extremadura.

Como ven en el segundo de los gráficos, incluso a pesar de que en los años de la crisis hemos vuelto a asistir a procesos migratorios, aún mantenemos unos miles de habitantes más de los que había en Extremadura en el peor momento de su historia demográfica, que fue el Censo de 2001.

En realidad, las cifras de la población extremeña son un poco engañosas, al contrario de las de otras regiones. Porque una cosa es la población “en Extremadura”, que es ciertamente con la que jugamos, y otra es la población extremeña, si entendemos por población extremeña aquella que ha nacido o reside en Extremadura.





Es algo anecdótico, pero no tanto. Pues como veremos es justamente el retorno de una pequeña parte de esa población extremeña que vive desde hace décadas en otras regiones y países lo que ha supuesto y supone aún nuestro oxígeno demográfico. Todavía hoy algo más de un tercio de la población nacida en Extremadura (más de 550.000 habitantes) viven fuera de la región: 202.000 en Madrid, 120.000 en Catalunya, casi 60.000 entre el País Vasco y Navarra, 57.000 en Andalucía y más de 30.000 en el País Valenciano. De los nacidos en Extremadura viven más fuera de la región que en provincia de Cáceres, y casi tantos como en la de Badajoz. Es interesante comparar estas cifras con otra región (de la que procedemos los dos ponentes casualmente), que a menudo utilizamos para comparar con Extremadura por su posición geográfica, incluso su forma y tamaño, población (aunque después de la General Motors ya no tienen la misma población), etc… Otra región en la que la emigración parece otra constante, y es muy llorona con ese tema, aunque en realidad poco tiene que ver con la sangría demográfica, y a la postre económica, que se produjo en Extremadura. Si no hubiese habido emigración en España, Extremadura tendría una población sensiblemente superior a la de Aragón.





Y aquí no suman los emigrantes al exterior, que se estimaron en unos 100.000 y en 2008 estimamos que había todavía unos 20.000.





Si tuviésemos en cuenta los hijos de emigrantes nacidos en las regiones y países de destino, las cuentas y la situación de esta región serían muy otros. En la investigación sobre emigración y retorno que realizamos en 2008 mediante concurso público, calculamos la población que habría en Extremadura sin sangría migratoria. Si tenemos en cuenta que en 1970 aún había más, había en España 1,7 millones de personas nacidas en Extremadura, y consideramos los no nacidos en Extremadura, aproximadamente ésta sería ahora la pirámide de edad de la región, que tendría ahora cerca de 2,5 millones de habitantes, más que el País Vasco.





No quiero hacer una ucronía, un qué hubiera pasado si…. Pero hay que saber de dónde venimos, pues ahora, por el contrario, tenemos un stock demográfico, en proceso de extinción.

La emigración en Extremadura es también importante por otra razón más actual. Y es que, aunque la población sigue (o vuelve) a emigrar, los saldos migratorios no son tan dramáticos como lo fueron por un factor relacionado con aquella sangría: el retorno. Al contrario que en otras regiones, con una población más dispersa en núcleos pequeños, la emigración en Extremadura no provocó el cierre de ningún pueblo (salvo el de Granadilla, que de nuevo ha vuelto a abrirse en cierta forma), al contrario de lo que ocurrió en Burgos, Navarra, La Rioja o Huesca. Eso permitió que los propios emigrantes no rompiesen su cordón umbilical identitario, manteniendo sus casas cuidadas, reconstruyéndolas más adelante cuando eso no fue posible, visitando los pueblos tanto como pueden. En el marco de la investigación sobre emigración y retorno citada, hicimos una encuesta a nivel nacional a una muestra de emigrantes de origen extremeño, y nada menos que un 75 % decían tener casa en Extremadura, la mayor parte en propiedad, de forma individual o compartida con hermanos o parientes.





Como pueden ver en el gráfico, sólo un 6% de los emigrantes decían no venir nunca a Extremadura, y otro 23% sólo en ocasiones. El resto viene de forma regular, se mantiene informado de la región, y además consume habitualmente productos extremeños.

Pues bien, muchos de esos emigrantes, que han mantenido el contacto y el sentimiento identitario, y sobre todo que mantienen sus casas habitadas. Emigrantes que no encuentran lo que esperaban en el destino migratorio, que fracasan, o que por el contrario tienen éxito y al jubilarse vuelven con sus ahorros a vivir en sus pueblos de origen o (lo más habitual) a las pequeñas ciudades cercanas a esos pueblos.






El retorno ha venido aportando un flujo constante no sólo de población (aunque en una parte importante ya mayor e incluso anciana), sino también y sobre todo (de ahí su auténtica importancia) de recursos económicos a la región, en forma de pensiones de jubilación o invalidez.


Pero es un retorno cuyos efectivos han venido decayendo. Y es que las consecuencias de la crisis económica en Extremadura van más allá del impacto directo en variables como el desempleo, impactando directamente en el flujo de retorno, y tienen otras implicaciones a las que no siempre se les presta atención: así, muchos de los antiguos emigrantes extremeños que de no haber habido crisis habrían seguido retornando o se estarían planteando hacerlo, no han podido permitírselo al tener a parte de sus descendientes, en las ciudades de destino, en paro u otras situaciones de precariedad. Y han tenido que asistirlos con sus propias pensiones, ayudarles cuidando a los nietos, o incluso en muchos casos vender la vivienda que tenían en Extremadura para ayudarles a salir del bache.




Además, ha aparecido un fenómeno nuevo, como es la re-emigración de parte de quienes retornaron tras su jubilación, cuya importancia descubrimos en nuestra investigación. Pusimos de manifiesto, al construir la pirámide de población de los saldos migratorios, cómo a partir de los 75 años, etapa vital en la que empiezan a aparecer procesos de dependencia física, el saldo migratorio es negativo. Muchos se han hecho demasiado mayores y dependientes como para mantenerse autónomos en sus pueblos de origen, y han re-emigrado a Bilbao, Madrid, Vitoria, Zaragoza, Barcelona, etc, cerca de sus hijos y de servicios de asistencia de más calidad.

Junto los retornados que cierran el ciclo migratorio, en los años de la crisis se ha reavivado un fenómeno que ya se produjo y analizamos en otras regiones como La Rioja o Aragón, a finales de la década de los ’70 y principios de los ’80 del pasado siglo, en el curso de la anterior Gran Crisis económica: el retorno en unos casos, migración en otros, de los ahora llamados “neorurales”, una etiqueta hoy excesivamente laxa pues incluye auténticos neorurales que emigran al campo para intentar vivir como vivían y de lo que vivían los antiguos rurales, retornados y sobre todo conmuters urbanitas que viven a caballo entre el campo y la ciudad. Es un fenómeno interesante, que desde hace décadas propongo potenciar, pero que hoy por hoy es muy minoritario, ni siquiera está adecuadamente evaluado en su impacto real.

Otro hecho novedoso que me parece importante destacar, algo que también observamos en el marco de nuestra investigación, y que seguimos analizando durante un tiempo y que me parece más sustancial, pues hace referencia a la propia naturaleza y dinámica de los procesos migratorios.




Y es que los procesos migratorios en Extremadura son ya plenamente convergentes con las dinámicas nacionales. Si hasta hace dos décadas, de Extremadura se producía emigración cuando había crecimiento en las zonas más desarrolladas, y retorno cuando la crisis afectaba a esos espacios, en la actualidad acabamos de ver cómo a pesar de la crisis se reducía el retorno, y además apenas se incrementa el número de emigrantes (que los sigue habiendo). Podría argumentarse que la emigración se retrae, como a finales de los ’70, porque la crisis hace que no haya a dónde emigrar. Pero la realidad es hoy más compleja.

Otra diferencia respecto a la situación pretérita es que la mayor parte de las salidas no han sido ahora extremeños de origen, sino población “móvil” que ha pasado un periodo de tiempo en la región; no sólo inmigrantes extranjeros (que son quienes constituyen el principal componente del mix de emigrantes desde el conjunto de España), sino también nacionales que vinieron a Extremadura por razón de destino, y por la misma razón salen ahora.

Tras estos datos está la evidencia de que las dinámicas migratorias de la población extremeña han cambiado. Según la hipótesis que desarrollamos más ampliamente en un artículo que publicamos en la Revista de Estudios Extremeños (Baigorri, Chaves, Fernández, 2012), se estarían produciendo en la actualidad, dos dinámicas claramente diferenciadas: de una parte la salida de muy pocos emigrantes en el sentido clásico, pero salida al fin, por cuanto Extremadura sigue estando en una posición débil en cuanto a capacidad de generación de empleo, sobre todo cualificado; pero también la inserción de la región en un nuevo modelo global de movilidad.

La causa fundamental de estos cambios se debe a la inserción de las sociedades avanzadas en la Sociedad Telemática, caracterizada en lo que a las migraciones se refiere por una serie de elementos que hacen la salida, normalmente provisional, mucho más fácil que antaño:
a)      Las facilidades que existen hoy en día para la movilidad geográfica
b)      El intenso contacto telemático que es posible mantener con la familia, amigos y seres queridos en general

La evidencia la vemos más claramente observando los datos agregados a nivel nacional. Según la EPA (la mejor fuente para percibir estos cambios), la proporción de la población que sigue viviendo en su municipio de nacimiento desciende de manera continua en los últimos doce años.

En suma, podemos decir que la estructura migratoria de la región ha cambiado sustancialmente. Si en las dos últimas décadas del siglo XX la región consiguió una cierta estabilidad, aun así nunca ha llegado a invertirse (como para el caso español se produjo) la tendencia migratoria de mediados del siglo, por una de inmigración. Sin embargo, con el siglo XXI la región entra en una dinámica nueva, que la acerca (como corresponde a la modernización general de la sociedad extremeña que se ha producido en las décadas anteriores) a las tendencias globales en los que a movilidad se refiere.

No voy a detenerme, pues aunque no hemos podido hablar supongo que se extenderá en ello el profesor Gurría, en aspectos descriptivos de las tendencias demográficas que, en la mayoría de sus variables, vienen acercándose a las tendencias nacionales:

Empezando por el tamaño de la familia, que podemos seguir a través de la variable tamaño del hogar[2], la formación de hogares, la edad media del matrimonio, edad del primer hijo, etc. (aunque en indicadores clave como la esperanza de vida no hay convergencia).




Es especialmente interesante ver cómo ha cambiado la distribución etaria de las madres extremeñas entre 1982 y 2011. La moda (la edad más repetida) estaba en 1982 en 23 años, y en 2011 en los 32.




Casi una década se ha retrasado en junto el tramo de edad de maternidad. Pero además del corrimiento hacia edades más avanzadas (la moda estadística pasa de 23 a 32 años), observamos cómo en la mayoría de los tramos de edad, salvo entre los de las jóvenes adultas (entre 30 y 40 años) se reduce el número de partos. Y es que, en lógica lo que venimos analizando tiene su corolario en la caída de la natalidad, que finalmente, cerrando el círculo, impacta directamente en el primer punto que tocábamos, el tamaño de las familias. Pero, siendo impresionante, no dejan de ser también tendencias nacionales.

Para no extenderme, querría terminar con algunos comentarios sobre una de las cuestiones a las que se da más importancia, y que a mi juicio (como ponía en evidencia al principio de mi exposición) no tienen tanta. Me refiero a los aspectos vegetativos, y a lo que normalmente se plantea como corolario, el envejecimiento. Suele insistirse, por ejemplo, en lo grave del saldo vegetativo es decir, es decir al hecho de haber más defunciones que nacimientos en tantas zonas de la región. Se vincula automáticamente con el envejecimiento, que es otra variable bien distinta.

El problema demográfico no está en el número de defunciones, sino en la falta de nacimientos. En realidad, a pesar de lo que algunos repiten una y otra vez, Extremadura no es de las regiones más envejecidas de España, especialmente en el caso de la provincia de Badajoz, como vemos en los mapas.





De hecho un reciente estudio del Centre de Estudis Demografics de la Universidad Autónoma de Barcelona sobre eso tan manido últimamente de la España vacía, hace una clasificación de los municipios españoles en tres categorías:



Por un lado espacios rurales de resiliencia demográfica, que serían aquellos bien preparados para sobrevivir; en segundo lugar espacios rurales de emigración, cuyos indicadores sugieren que van a seguir vaciándose; y finalmente los espacios rurales en riesgo de despoblación irreversible. Pues como pueden ver, abundan mucho más en Extremadura los municipios resilientes que los otros, frente a lo que ocurre en otras regiones.

Estamos muy lejos de imaginar los avances que la Sociedad Telemática va a desarrollar en las próximas dos décadas. Las posibilidades de medicina telemática, de generación dispersa de energía, de logística dispersa mediante drones cada vez más eficientes energéticamente, la inteligencia artificial para gestionar las interacciones rural-urbanas, y por supuesto la educación telemática. Creo que, en realidad como decía hace casi un cuarto de siglo, en el reportaje del periódico que citaba al principio, los pueblos extremeños, todos, se4 han salvado por la campana, pero se han salvado ya para siempre. Por eso es tan importante que se invierta en conexiones. Tanto en las ferroviarias, imprescindibles para sobrevivir, unidas a las autovías como arterias principales, como las telemáticas. Hay casos sangrantes de desatención en los equipamientos, como el que sufrimos en el pueblo en el que vivo la mitad del año, a sólo 20 kms de la capital pero perdido telemáticamente en la distancia. Por 20.000 euros.

Y termino haciendo una reflexión sobre otro aspecto que, como el stock de población residente en la región, apenas ha cambiado en tres décadas: la densidad de población.



Extremadura tiene poco más del 2% de la población española, y más del 8% del territorio, lo que plantea problemas de gestión de servicios, pero no tiene una repercusión en el crecimiento demográfico. Esa baja densidad de población es justamente una de las consecuencias de la despoblación y la baja natalidad, y no causa de la misma. Pero está en la base de lo que quiero que sea mi reflexión positiva.

Podemos debatir sobre políticas natalistas (de las que yo hace décadas era partidario, ahora ya no estoy tan seguro), políticas de desarrollo económico para sujetar e incluso atraer población, pues el auténtico crecimiento demográfico sólo puede ser exógeno.

Pero hay un aspecto que permanece como un hándicap brutal, y es también un efecto de la sangría migratoria, una deuda histórica que no podrán pagar (salvo que se independice Catalunya, y unos cientos de miles de extremeños decidan venirse, lo cual no es nada inverosímil tal y como están las cosas), y es que la región no tiene una ciudad media importante. Algo que sólo le ocurre también a Castilla la Mancha. Dicho en breve: si Badajoz alcanzase siquiera los 300.000 habitantes, Extremadura contaría con la musculatura necesaria para enfrentar su de nuevo progresiva desertificación. Parece una paradoja, pero no lo es.





Partiendo de una situación similar hace treinta años (una población parecida, una densidad parecida), Aragón ha visto incrementarse su población en los últimos años, mientras que en Extremadura se ha mantenido estable, e incluso desciende de nuevo. ¿Cuál es la diferencia?: que Aragón ya concentraba entonces en su capital, ubicada en la ciudad más grande de la región y no en la más pequeña, 500.000 habitantes. Claro que Zaragoza vació Aragón (con la ayuda de Barcelona o Bilbao), pero su propia densidad demográfica, económica, como ciudad, ha supuesto un incremento global de la población de la región, y de la calidad de vida de todos sus habitantes. A cambio, en Extremadura tenemos una red de pueblos de pequeñas ciudades y pueblos grandes que hace que el territorio se mantenga poblado, pero a costa de no tener una ciudad capaz de desarrollar economías de escala suficientes para provocar un chispazo de crecimiento. La conversión de Mérida en capital regional, el bloqueo de determinadas inversiones esenciales en Badajoz, no cabe duda de que ha permitido una estructura más difusa de la población y los recursos, y de los servicios, pero al precio de no contar con un centro neurálgico que toda región, toda nación, debe tener, no importa que sea céntrico o excéntrico. Paradójicamente, hoy en Aragón se dispone de más capacidad para mantener los servicios en municipios mucho menos poblados que en Extremadura. Lo mismo ocurrió con Barcelona, respecto del resto de Catalunya (en donde, no olvidemos, hay cientos de municipios mucho menos poblados que los más pequeños de los extremeños) a lo largo del siglo XX.

Hace ya muchos años que señalé, y muchos técnicos y políticos han seguido después el hilo de aquella reflexión, la importancia crucial que Badajoz podría tener en el centro del triángulo formado en Madrid, Sevilla y Lisboa, equidistante y equivalente a la posición de Zaragoza entre Madrid, Bilbao y Barcelona. Fíjense el vacío urbano que tenemos ahora mismo.

Creo que apostar por la concentración demográfica es, paradójicamente, apostar por la densidad global, lo que potencia el crecimiento. Pero cuando hablo de concentración yo no estoy hablando de desaparición de municipios, como absurda y alegremente se plantea en algunos foros. Extremadura es probablemente la región con menos densidad municipal de España; no he tenido tiempo de hacer el cálculo, pero probablemente sólo Murcia tenga menos. Yo hablo de concentración de población.

Decía antes que en 1995 nos equivocamos en las proyecciones demográficas de Badajoz. Pero yo no podía imaginar que dos décadas más tarde Badajoz seguiría sin estar totalmente circunvalada por autovía; que seguiríamos no ya sin AVE (que ni lo imaginábamos) sino sin vulgares trenes de esos que van a 200 por hora; o que se seguiría practicando en la región la discriminación positiva contra Badajoz; que la recuperación del casco antiguo iba a seguir dilatándose durante tanto tiempo; que no se llegaría a conseguir, para los espacios transfronterizos la anulación del roaming (se ha conseguido ya pero para toda Europa; hemos perdido veinte años en los espacios transfronterizos). Por citar sólo algunos de los elementos que han dificultado la atracción de población.

Yo creo que en términos territoriales Extremadura ha conseguido cuadrar el círculo, pero no lo ha completado. Ha mantenido población en el territorio, en las zonas rurales, con un nivel de servicios de calidad… Pero ha desatendido el otro extremo del asunto: la urbe motor de desarrollo, punto de concentración de la densidad moral (en el sentido inmaterial en que lo decía el sociólogo clásico Georges Simmel). Yo no me canso de decirlo desde hace un cuarto de siglo: mientras una ciudad (y si alguna tiene esa virtualidad hoy por hoy, es Badajoz) no alcance los 300.000 habitantes, Extremadura no despegará del todo. Muchas gracias.





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