2012/07/30

Literatura infumable

Una de las desventajas del mundo digital es que, aunque en apariencia puedes hojear los libros de forma similar al mundo analógico, en realidad no es así. En mis vidas de lector compulsivo de literatura, rara vez erraba al comprar una novela (la literatura, al contrario que el ensayo o los libros técnicos, siempre he preferido comprarla en nueva, aunque preferiblemente en ediciones económicas; una novela o un poemario siempre me ha parecido algo muy personal, como un cepillo de dientes), incluso cuando se trataba de un escritor poco conocido.

Pero con los libros digitales te la juegas con apenas esas pocas páginas legibles de muestra que suelen ofrecerte. No puedes saltar, como en la librería, unos capítulos más allá. Con lo que a menudo, y no sólo en lo que a best sellers se refiere, puedes encontrarte con unas primeras páginas que enganchan (quizás retocadas en la propia editorial por algún negro literario) que luego se convierten en auténticas cadenas que, para quienes no sabemos abandonar una novela empezada (incluso con las películas me ha costado muchos años de entrenamiento aprender: tiene que ser vomitiva para no terminar de verla), nos lastran durante días, a veces semanas.

Es lo que me ha ocurrido con las dos últimas novelas. Una es una petardez previsible, La casa del propósito especial, tan rancia que roza lo casposo, a la que presentan nada menos que como sorprendente aunque desde la primera página puedas prever cómo va a terminar, y progresivamente qué va a ocurrir unas páginas más allá, incluso puedes calcular cuando llegará la siguiente escena artificiosamente lacrimógena. Hay alguna escena bien narrada, pero en conjunto es aburridísima.

Y de un tropiezo a un tropezón, dieron mis ojos luego con otro mamometro inacabable, con otro título infumable (Díme quién soy), otra más que viene a aprovecharse del rollo de la memoria histórica, aunque ahora desde una perspectiva subcultural muy distinta, que yo ubicaría en torno al Opus Dei por algunos detalles, entre otros su particular tirria a la Falange. Aparte del detalle -supongo que autobiográfico- de autolamentarse cada tres o cuatro páginas de lo mal que les va en España a los periodistas no partidistas, es un rosario de lugares comunes, un recorrido espacio-temporal completamente irreal (algo grave en una novela que se pretende realista) e improbable, un conjunto de escenas tópicas mal encadenadas con el Scrivener (para Mac, seguro). Pero sobre todo largo, larguísima. Con lo que además resulta tremendamente redundante: una y otra vez nos recuerda/repite detalles que cualquier lector retiene a la primera. La verdad es que como periodista siempre me ha parecido un poco insustancial (y básicamente conservadora). Como novelista no la conocía, pero no repetiré.

Lo cierto es que lo intento cada vez con menos "nuevos valores". De verdad que lo he intentado con todos esos supuestos grandes novelistas españoles y españolas, y me han parecido, en general, penosos. Algunos  insoportables desde las primeras páginas, por horteras, otras por pretenciosas, unas terceras por capciosas, otros por tendenciosos panfletarios... Creo que más acá de Eduardo Mendoza no hay nada legible en este país, así que me dedicaré en las próximas décadas exclusivamente a releer, especialmente a mis fetiches que nunca me han defraudado: Calvino, Sciascia, Green, Vian, Fitzgerald, Hamsun, Lagervist, Hesse, Capek, Prevert, Alain-Fournier, Faulkner, Buck, Le Carré, Follet y Bolaños entre lo más reciente y tantos otros, a ver si entretanto aparece alguna hornada global de buenos escritores.


Como me da cosa un comentario tan largo sin ilustración, encuentro esta bastante apañada. La tomo del comentario de un blog que arranca precisamente con una cita de Schopenhauer que hace al caso
"Los libros malos son un veneno intelectual que destruye el espíritu. Y dado que la mayoría de las personas, en lugar de leer lo que se ha producido en las mejores épocas, se reduce a leer las últimas novedades, los escritores se inscriben al círculo estrecho de las ideas en circulación, y el público se hunde cada vez más en su propio fango."

Schopenhauer

¿Un país de viejos y achacosos WASP's en manos de hispanos?

Es el panorama que las proyecciones de la Oficina del Censo de los Estados Unidos ponen de manifiesto no a largo, sino a medio plazo (en dos o tres décadas). Este gráfico muestra que la proporción de blancos no hispanos ("White NH") seguirá siendo claramente dominante hacia 2050, aunque por los pelos....



Sí, vale... Pero el realmente significativo es este otro. Aquí se pone de manifiesto que, dado el acelerado envejecimiento de la sociedad USA, la mayor parte de los mayores serán justamente los WASP's. Es decir, que la población económicamente activa, socialmente activa, administrativamente activa, con acceso a los mecanismos del poder, ya no será mayoritariamente anglosajona, sino hispana.


(He tomado los gráficos sobre la población hispana en USA de este documento)

¿Cosa de los USA? Como en tantos otros campos de la investigación social, estamos a años luz de poder disponer del tipo de datos censales de que allí disponen para hacer ese tipo de proyecciones. Inténtelo con lo que tenemos a mano en el INE. Pero la dinámica es la misma. Podemos hacernos alguna idea atendiendo a la evolución reciente de la población activa.

Si observamos el siguiente gráfico, que he elaborado con los datos del INE sobre población activa de entre 16 y 35 años (la que cortará el pastel en los '50 del siglo XXI, teniendo en cuenta el progresivo alargamiento de la edad de jubilación, que llegará entonces a los 70 años), la forma de las curvas nos puede hacer creer que la sustitución de activos jóvenes españoles por extranjeros.


Pero una imagen no vale siempre más que mil palabras. A veces, dos palabras valen más que 1.000 Kb de imagen: mientras que la población activa española de entre 16 y 34 años ha caído en un 22%, en los últimos siete años, la extranjera (incluyendo las dobles nacionalidades) ha aumentado un 24% en el mismo periodo (1). El conjunto de la población extranjera de menos de 34 años, ha aumentado en casi un 36% en dicho periodo, pasando de 2,22 en el año 2005 a 3,03 millones en el 2012. Como en Europa somos tan etnoperiféricos, y tan finos, no hay manera de que tengamos unas estadísticas en condiciones sobre esos aspectos, pues no se recogen en los censos y padrones datos étnicos, ni religiosos, ni de tantas otras cuestiones claves (incluso fisionómicas) que pueden afectar a la estabilidad de las estructuras sociales,  o que simplemente nos facilitan el conocimiento de la sociedad, y debemos manejarnos con encuestas, que para estas cuestiones no podemos considerar muy fiables.

Si uno se fija con atención, podrá observar que entre la derecha española van desapareciendo progresivamente las actitudes xenófobas, salvo entre los reductos más indocumentados, que van siendo arrinconados hacia los grupos lepenistas? Y es que ellos (la derecha de extracción social media y alta) saben mejor que nadie, porque ya dependen de ellos en cada casa, que todos, de viejecitos, estaremos en sus manos. Así que han aprendido rápidamente la lección de llevarse bien con ellos. Siguiendo precisamente el modelo USA, en donde los republicanos han sido más inteligentes, pese a su racismo de fondo, incorporando a los hispanos a posiciones de poder (aún recuerdo cuando visité la primera web del candidato a las primarias Obama, y tuve que dejar un comentario advirtiéndoles de que o colgaban inmediatamente una versión en español, o no salía de Illinois en su vida).

Paradójicamente, mi hipótesis es que por esa misma razón las bases lepenistas, que se nutren entre las clases bajas, no modifican sus actitudes xenófobas: son esos grupos sociales (y no las clases medias y altas, que les extraen plusvalía) quienes pueden temer la competencia de los extranjeros.


(1) Un pequeño truco para gestionar las estúpidas tablas que genera INEbase, cuyas series temporales salen en orden inverso a como hay que representarlas luego en un gráfico (y cómo es natural leerlas: de izquierda las más antiguas, a derecha las más recientes). La solución más simple cuando importamos las tablas en excel, es insertar una fila encima de la serie temporal que queremos reordenar, y numerar las celdas (con "rellenar" lo haremos de forma automática). Tras esto con la función "Datos" -> Ordenar podemos darle la vuelta a la tabla, simplemente ordenándola en función de la nueva fila, pero en sentido inverso, de mayor a menor. Una tontería, pero que a mucha gente hace perder mucho tiempo.




2012/07/29

¿Nueva?... ¿De izquierda?...


La izquierda que no comparte, ni es izquierda ni es ná.... lo sabemos hace décadas; y especialmente lo sabemos desde que existe Internet. Pero la aristocracia gauchista del mundo  mundial como que no se entera. Ella a sus conspiraciones de salón... sin perder un duro, oiga. Que al fin y al cabo, el de las ideas es un mercado más, ¿verdad? 



2012/07/24

Alternativas aparentes

Como siempre para dentro un rato, con un viaje y mil asuntos de por medio tengo que juntar en 3.000 caracteres, espacios incluidos, una reflexión para El Periódico (lamentablemente para la sección de pago a la que se van abocando todos los periódicos, supongo que como estrategia de supervivencia), sobre las formas "alternativas" de relación comercial que surgen, como tremendas novedades, al pairo de la crisis. Ya me ocupé de pasada del tema, que veía venir, hace va para cuatro años. Ojeo por ahí y descubro que ya hay quien vive de vender la idea; de una otra forma, siempre ha pasado, aunque quizás en los '70 la cosa no era tan descarada. Además, entonces las ideas incluso eran realmente novedosas.

Como siempre, aquí pongo la versión inicial, junto a la definitiva. Esta vez con más salsa, pues por las cosas de la telemática transfronteriza, no llegó a tiempo el ajuste a los 3.000, y Eva Peruga, de guardia en la tarde del sábado en la redacción, tuvo que meter la tijera, como se puede comprobar con mejor tino que yo mismo (y es que no hay como recortarse a sí mismo, que sudores). Así como ejercicio literario aquí van los tres: la versión original; la que reducción que yo hice pero no llegó a tiempo; y el artículo como salió publicado, en la imagen (pulsar para verla en su tamaño).



La versión 1.0


"En “The Crowd” (1928) King Vidor mostró a las multitudes caminando seguras, mientras no pierdan el paso, hacia el sueño americano; y con un fuerte sesgo sociológico describió el cruel destino del átomo de esa muchedumbre que pierde el ritmo y queda al albur, cual hoja al viento. En “El pan nuestro de cada día” (1934), la sociedad toda ha perdido el paso. Retoma a los mismos protagonistas, arrastrados por la depresión del ‘29, y como otros hoy (o sin ir más lejos en tiempos del “Decamerón”, en plena crisis de la Baja Edad Media) ven como salida la vuelta al campo, a la granja olvidada. “Al menos comeremos” -se dicen John y Mary. Pero no es fácil: no saben cultivar la tierra. Con un jornalero en paro construirán la alternativa: una cooperativa a la que se irán enganchando todo tipo de personajes, subproductos del crack. Véanla: es un linimento contra la desesperanza.Con variedad cromática, los hechos sociales conforman patrones. En las crisis re-surgen alternativas al mercado formal. A veces no atentan contra la institución, sino que la refuerzan: el intercambio de excedentes medidos por el valor-trabajo es la esencia del mercado prístino. Y como llegan, se van. Lo vemos en todos los ciclos económicos: los falansterios de Fourier, durante la primera crisis del XIX, no sobrevivieron al ciclo alcista del ferrocarril; las comunidades de Warren (creador del concepto de Bancos de Tiempo), durante la siguiente crisis, no sobrevivieron al ciclo alcista electro-químico, a finales del siglo.
Así, en medio del anterior cataclismo (1975-1982) campos y ciudades se llenaron de iniciativas inspiradas en el ideal, pero asentadas en el instinto materialista del náufrago: comunas, huertos periurbanos, mercados de interface entre campesinos y urbanitas, mercadillos urbanos, bancos de tiempo…. Pero volvió el crecimiento, y quienes creían estar siguiendo en “Bicicleta” a un “Viejo topo” que horadaba el sistema, comiendo “Alfalfa” al “Ajoblanco”, se fueron a “La luna de Madrid”: los cantautores se hicieron de la movida y de la SGAE, y los promotores de huertos y cooperativas acabaron de yuppies de grandes grupos alimentarios, asesores ministeriales o ingenieros de Siemens, pasando sin sonrojo de la infusión de menta en leche de cabra a la coca. Ocurrirá de nuevo. Pero como entonces algo quedará: sin los sueños de la crisis anterior, hoy no tendríamos energías renovables, software libre y redes P2P.Son raras estas iniciativas así en plena burbuja, pero surgen, pues nuestra especie tiene una maravillosa mutación que a veces se activa: el gen altruista. El único falansterio que sobrevivió no se creó en una crisis, sino que lo promovió un generoso empresario, Jean Baptiste André Godin, invirtiendo sus beneficios en un ciclo alcista. Sobrevivió un siglo, aunque no pudo enfrentar la penúltima crisis: en 1981 fue malvendido y hoy es una atracción turística.Es difícil distinguir qué es innovación social, y qué jarabe de mercachifle vendedor de filtros de amor y remedios para todo. ¿Es una alternativa mejor el intercambio calculado que la dádiva altruista?. ¿Es aceptable el intercambio de bienes y servicios, libres de esa cargas impositivas que sirven para ayudar a quienes no pueden enfrentarse a la crisis?. La sociedad que nos protege (aún) ante esas purgas cíclicas se basa en un delicado equilibrio entre mercado y estado, vida y muerte, pasión y razón, egoísmo y altruismo. Ojo con algunas alternativas, muy aparentes, que sólo lo son en apariencia: la dilución del Estado, como la de los azucarillos, empieza con una gota."
La versión recortada infausta:

"En “The Crowd” (1928) King Vidor mostró la multitud camino del sueño americano; pero también describió el cruel destino del átomo de esa muchedumbre que pierde el ritmo y queda al albur. En “El pan nuestro de cada día” (1934), la sociedad toda ha perdido el paso. Sus protagonistas, arrastrados por la depresión del ‘29, ven como salida la vuelta a la granja olvidada, como otros hoy, o en tantos otros ciclos desde Babilonia. “Al menos comeremos” -se dicen John y Mary, pero no saben cultivar la tierra. Con un jornalero en paro construirán la alternativa: una cooperativa a la que se irán enganchando diversos personajes, subproductos del crack. Véanla: es un linimento contra la desesperanza.Los hechos sociales conforman patrones. En las crisis re-surgen alternativas al mercado formal que en ocasiones lo refuerzan (el intercambio de excedentes medidos por el valor-trabajo es el mercado prístino) y como llegan, se van: los falansterios de Fourier, en la primera crisis del XIX, no sobrevivieron al ciclo alcista del ferrocarril; las comunidades de Warren (el de los Bancos de Tiempo), en la siguiente crisis, no sobrevivieron al ciclo alcista electro-químico. Aquí, en medio del anterior cataclismo (1973-1982) en campos y ciudades surgieron iniciativas inspiradas en el ideal, pero asentadas en el instinto materialista del náufrago: comunas, huertos periurbanos, mercados de interface entre campesinos y urbanitas, bancos de tiempo…. Pero volvió el crecimiento, y quienes creían seguir en “Bicicleta” a un “Viejo topo” que horadaba el sistema, comiendo “Alfalfa” al “Ajoblanco”, se fueron a “La luna de Madrid”: los cantautores se hicieron de la movida y la SGAE, y los promotores de huertos y cooperativas mutaron a yuppies de multinacionales o asesores ministeriales, pasando sin sonrojo de la infusión de menta en leche de cabra a la coca. Ocurrirá de nuevo. Pero como entonces algo quedará: sin los sueños de la crisis anterior, hoy no tendríamos energías renovables, software libre y redes P2P.Son raras esas iniciativas así en plena burbuja, pero surgen, pues nuestra especie tiene una maravillosa mutación que a veces se activa: el gen altruista. El único falansterio que sobrevivió no nació de la crisis, sino que lo promovió un generoso empresario, Jean Baptiste André Godin, invirtiendo sus beneficios. Sobrevivió un siglo, aunque no pudo enfrentar la penúltima crisis: en 1981 se malvendió y hoy es una atracción turística.Es difícil distinguir la innovación social del jarabe de mercachifle.¿Es una mejor el intercambio calculado que la dádiva altruista?. ¿Es aceptable intercambiar bienes y servicios sin las cargas impositivas con las que luego ayudamos a los más débiles?. La sociedad que nos protege (aún) ante las purgas cíclicas se basa en un delicado equilibrio entre mercado y estado, vida y muerte, pasión y razón, egoísmo y altruismo. Ojo con algunas alternativas, muy aparentes, que sólo lo son en apariencia: la dilución del Estado no es una alternativa."



2012/07/23

¿Dónde paran los fantasmas?

La reflexión surge, casi siempre, de la molicie trabajada. Osea: cuando pierdes el tiempo haciendo cosas que aparentemente no sirven para nada (o no generan ningún beneficio cuantificable en términos mercantilistas). Y perdiendo el tiempo buscando un nombre que me suena, me salen otros, que me llevan a otros y otros... Y no sé cómo doy en esta noticia. Nada de particular. Una más de las que nos han mareado en los últimos años, y que dicho sea de paso han costado una pasta gansa que ahora estamos intentando pagar con nuestras extras y recortes varios. Una vulgar vieja noticia que me hace preguntarme:


¿Pero alguien se ha parado a pensar el pastón que a la Unión Europea, al Estado español, a las 17 autonomías, a tropecientos grandes y medianos (a veces incluso pequeños) Ayuntamientos, les han costado la pandilla de listos y listillos que en los años de la abundancia prestada nos han mareado con tonterías y pajas mentales inventadas entre amiguetes en noche de colocón, con términos cuando no naïf, ridículos, pero siempre colgadas de cuatro palabras totémicas bien manejadas para pasto de directores generales que disparan con pólvora del rey: innovación, emprendedor, e-economía, imaginación? 


2012/07/09

Ilustrando la urbe global

Pepe López Rey, que conoce bien mi tesis de la urbe global porque se tuvo que leer el libro, me envía esta que sería casi perfecta ilustración para la portada de una segunda edición, corregida y aumentada, y que además debería esta vez estar traducida. Digo casi perfecta porque resume, unifica la idea de que todas las ciudades, hoy, son una, pero ahí no está incluida una zona esencial, que ocupa la mayor parte del territorio: el jardín de la urbe global. En cualquier caso, curioso.


Un hermoso cuento, o lo que sea

...porque más bien parece una parábola socioambiental. El caso es que me lo envía Pepe desde Coruña, y me ha parecido precioso. Me recuerda a una de gallegos, el sublime De Profundis que ya he comentado alguna vez por aquí. Se la pondré a los colegas de SOCMAYS en el encuentro de septiembre.


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