Lo cierto es que, a pesar de que llevamos (algunos más) casi treinta años con ordenadores, todavía hay gente que no termina de creerse que hace bastantes años que apenas leo en papel, y eso que no tengo un ebook (lo compré hace unos años, y lo devolví a la semana). Incluso hay quién se ofende cuando tras ofrecerse a enviarme un libro (su libro, claro) le digo que no se moleste, que se ahorre el coste porque es muy improbable que lo lea; que mejor me lo envíe en pdf.
Especialmente los fetichistas de la celulosa, que hablan del tacto... del olor del papel. Tonterías. Pero claro: es que la inmensa mayoría de los entre 5 y 10.000 libros que yo he comprado (cifra imprecisa porque más de la mitad se han ido quedando por ahí, y la otra más de la mitad los tengo en cajas desde hace años, esperando definitivo acomodo) los he comprado en las librerías de viejo, Cuesta de Moyano y equivalentes de por ahí, pues lo del olor no es que fuese muy allá...
Entre tales fetichistas de la celulosa crece la especie de que eso de leer en papel es como un plus indicador de más intensidad lectora... Hasta que llega la Sociología jorobando lo que dice el sentido común. Miren si no esta noticia: son los e-lectores quienes más leen. Punto.
Los datos de la encuesta del Pew Research Center
Addenda 1 (25/6/2012), una cosa no quita la otra
Lo que no quiere decir que haya que irse, necesariamente, a otro tipo de pachuchadicas. Aquí han hecho un análisis en profundidad de lo que se ahorraría convirtiendo todos los libros de texto en los USA en formato Ipad, como se ha ofrecido (muy generosos ellos) a hacer Apple: nada. No se ahorraría nada, porque en realidad saldría mucho más caro. Para ese viaje no hacían falta estas alforjas, ¿verdad?
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Osea: que ebook, claro. Sin marquitas que son más signos de status que de calidad, claro (y que pueden provocar dolores de cabeza). Y de libre acceso, claro.
2012/06/03
2012/05/31
¿Exodo juvenil? ¿Nada nuevo bajo el sol?
Curiosa iniciativa la de las gentes de Cultura Científica de nuestra SGTRI: cafés científicos. Dicen que acude la gente... En fin, no sé yo... El caso es que me convencieron, y de lo más cafetizable de lo que hemos hecho últimamente me parecía el tema del supuesto neoéxodo juvenil, atribuido a la crisis, qué crisis... yo embarqué a Moisés Cayetano, experto en el auténtico éxodo, el de los '60 (que disfruta de la jubilación alimentando este blog)... Pues bueno: que ahí estaremos esta tarde, charlando mientras nos tomamos un cafelito, en el Gran Café Victoria de Badajoz, a eso de las 6 de la tarde, por si alguien se quiere acercar.
De vez en cuando...
...la prensa te da sorpresas. Como un buen artículo. Sí, sé que cada vez son más raros, y cada vez llegan más desprovistos de fondo (los articulistas son cada vez menos leídos, a lo sumo de blogs, twentitadas y literatura de consumo; y los leídos cada vez tienen menos ganas de escribir artículos). Así que desayunarme esta mañana con este texto en el tablet me ha abierto el apetito. Tanto me ha extrañado, que he pensado que era extranjero, y acabo de molestarme en buscar al tal Fabricio Caivano. Y claro, es que hay fondo...
2012/05/29
Interesante encuentro
Lunes intenso en la Carlos III, y una pena que no pudiese quedarme los dos días siguientes, porque las sesiones del encuentro de la Red Iberoamericana de Investigación en Ambiente y Sociedad han sido sumamente provechosas.
Es agradable descubrir que, a saber a través de qué caminos, nuestras antiguas reflexiones críticas, desde la Sociología, para con la comprensión de lo ambiental, y sobre todo, para con la comprensión ambientalista, de corte ecocéntrico, de la protección ambiental, se ha extendido entre muchos jóvenes investigadores. De las que tuve ocasión el primer día, algunas comunicaciones fueron especialmente sugerentes, como el brillante manifiesto pan-antropológico del chileno Francisco Ther. Las comunicaciones de la brasileira Yara Camargo y de la chilena Cecilia Godoy me aportaron argumentos para un asunto de hormigas y de hombres que he de comentar por aquí un día de estos. Pero también se agradecen los estímulos/provocaciones intelectuales de los portugueses Nelson Lourenço y Luisa Schmidt, aunque no pude quedarme a sus comunicaciones.
Acceso a mi intervención.
Es agradable descubrir que, a saber a través de qué caminos, nuestras antiguas reflexiones críticas, desde la Sociología, para con la comprensión de lo ambiental, y sobre todo, para con la comprensión ambientalista, de corte ecocéntrico, de la protección ambiental, se ha extendido entre muchos jóvenes investigadores. De las que tuve ocasión el primer día, algunas comunicaciones fueron especialmente sugerentes, como el brillante manifiesto pan-antropológico del chileno Francisco Ther. Las comunicaciones de la brasileira Yara Camargo y de la chilena Cecilia Godoy me aportaron argumentos para un asunto de hormigas y de hombres que he de comentar por aquí un día de estos. Pero también se agradecen los estímulos/provocaciones intelectuales de los portugueses Nelson Lourenço y Luisa Schmidt, aunque no pude quedarme a sus comunicaciones.
Acceso a mi intervención.
2012/05/27
Pero ¿dónde coño está la verdura?
Vale lo de dignificar a los cocinillas, que siempre se nos ha mirado un poco así a quienes disfrutamos del guisoteo (con los riesgos que supone, porque es difícil disfrutar de la cocina sin abusar de lo cocinado). Pero aquí nos pasamos en todo, convirtiendo (otro de los productos de la postmodernidad) a los cocineros poco menos que en filósofos.
Aún eso sería soportable. Si ya asumimos que haya más espacio dedicado al deporte que a la cultura en los telediarios, ¿qué importa si entre el deporte, la moda y la cocina ocupan aproximadamente dos tercios de muchos informativos?.
Lo que ya es menos soportable es que la pugna postmoderna en torno a la cocina esté terminando con la comida propiamente dicha. Andaba yo el otro día de visita en Tudela, donde de siempre no sólo se han criado, sino que se han comido unas verduras de la hostia, y con eso de que se celebraba la fiesta de exaltación de la verdura, el consabido concurso de tapas, o pinchos, que todo casco viejo bien marketinizado que se precie hace un par de veces al año con una u otra excusa, me empujó a abandonar por un día la norma que he terminado adquiriendo: salvo compromisos, me niego a ir a otro tipo de restaurantes que los asiáticos (japoneses excluidos), salvo que haya un vegetariano a mano. Sólo en ellos puedes saber, al contrario de lo que dicen los mitos estigmatizadores, qué comes realmente, y puedes organizarte los productos a tu gusto (también hay razones económicas, por supuesto). Gaviria se empeñó en que cenásemos de pinchos. Algo que hacía muchos años que no practico, aunque de joven me encantaba. Bien. La cosa es que supuestamente estábamos comiendo pinchos de verduras ganadores en el consabido concurso..., pero todos me sabían a lo mismo: rebozina, huevo, bacon, fritos y refritos... Sí... aquí se adivinaba un trozo de calabacín, allá una seta, acullá asomaba una yema de espárrago... Pero llamar a eso pinchos de verdura es casi una ofensa. Hemos conseguido difuminarlo todo, la fuzzy logic no sólo afecta al pensamiento, al conocimiento, sino a la realidad en la que nos movemos. Comer lo que no se come, beber lo que no se bebe...
Aún eso sería soportable. Si ya asumimos que haya más espacio dedicado al deporte que a la cultura en los telediarios, ¿qué importa si entre el deporte, la moda y la cocina ocupan aproximadamente dos tercios de muchos informativos?.
Lo que ya es menos soportable es que la pugna postmoderna en torno a la cocina esté terminando con la comida propiamente dicha. Andaba yo el otro día de visita en Tudela, donde de siempre no sólo se han criado, sino que se han comido unas verduras de la hostia, y con eso de que se celebraba la fiesta de exaltación de la verdura, el consabido concurso de tapas, o pinchos, que todo casco viejo bien marketinizado que se precie hace un par de veces al año con una u otra excusa, me empujó a abandonar por un día la norma que he terminado adquiriendo: salvo compromisos, me niego a ir a otro tipo de restaurantes que los asiáticos (japoneses excluidos), salvo que haya un vegetariano a mano. Sólo en ellos puedes saber, al contrario de lo que dicen los mitos estigmatizadores, qué comes realmente, y puedes organizarte los productos a tu gusto (también hay razones económicas, por supuesto). Gaviria se empeñó en que cenásemos de pinchos. Algo que hacía muchos años que no practico, aunque de joven me encantaba. Bien. La cosa es que supuestamente estábamos comiendo pinchos de verduras ganadores en el consabido concurso..., pero todos me sabían a lo mismo: rebozina, huevo, bacon, fritos y refritos... Sí... aquí se adivinaba un trozo de calabacín, allá una seta, acullá asomaba una yema de espárrago... Pero llamar a eso pinchos de verdura es casi una ofensa. Hemos conseguido difuminarlo todo, la fuzzy logic no sólo afecta al pensamiento, al conocimiento, sino a la realidad en la que nos movemos. Comer lo que no se come, beber lo que no se bebe...
2012/05/26
Comunitarismo de pérdidas
Me amarga el desayuno un listillo, uno de tantos genios de les finanzas.... con dinero fácil, o con dinero ajeno, tarde o temprano público, osea mío. Es decir, cuya eficiente gestión nos termina costando a los demás mucho dinero. Supongo que abundarán las firmas y manifestaciones políticas que pedirán el encausamiento penal de Rato, y todos los demás gestores que han terminado metiéndonos la mano en el bolsillo público para financiar sus chorreos, vale. Y yo mismo he proclamado en la tertulia lo obvio: que si hay que poner dinero en Bankia, hay que construir con eso una banca pública que lo sea (aunque también sé que indefectiblemente luego alguien se la terminará regalando, una vez saneada, al amiguete del Colegio del Pilar de turno), vale.
Pero en realidad a mi lo que me molesta, en el desayuno, lo que me molesta de verdad, es que ese tipo encima me tutee, como si fuera su amigo, su hermano, su primo, su colegui del alma.... ¿Cómo puede estar diciendo continuamente a los periodistas, "quiero compartir con vosotros"?, como sí estuviese echándose al coleto unas necoras en el yate con los compinches de la burbuja, de las burbujas. ¿Para eso sirve el coaching cuando la burbuja se desinfla?. Pues sí que... Imagino, porque no nos muestran el final del esperpento del señor que convoca al mundo para decirle que nos va a tomar prestados (porque nosotros a los bancos les pedimos prestado, pero ellos nos toman, por las bravas, prestado) 19.000 millones, queramos los ciudadanos o no, que algún periodista le habrá preguntado por qué demonios les tutea con ese desparpajo, e insiste en compartir...
Aunque eso me lleva a una reflexión de tipo cultural. Para quienes les gusta hurgar en las construcciones culturales, y sobre todo subculturales. Es curioso que, cuando los tecnócratas aterrizaron en España, unas décadas más tarde que en el resto del capitalismo industrial, y de la mano de esa ética protestante tardía y con imágenes (aunque abstractas, para que se parezcan lo menos posible a la imaginería pietista) que es el Opus, acabaron con el tuteo camarada de los populismos, tanto con el falangista como a la larga con el comunista y socialista, que todo lo penetraron. Llegó el "de usté y de lejos" como signo de distanciamiento del objeto, de burocracia maquinal perfecta asentada en la supuesta meritocracia (hoy sabemos que todo sistema meritocrático está, en su propia naturaleza, trucado, pero entonces no se sabía). Bien... Cómo eso ha dado en el comunitarismo, es un asunto muy interesante para los estudiosos de la cultura. Yo pienso que todo movimiento o producto cultural elitista termina en diversas formas de populismo, desde los Jesuitas al Partido Comunista, del automóvil al vuelo trasatlántico. Pero sí...; del mismo modo que hace mucho tiempo dejé dicho que el Opus Dei es, simplemente, la reforma protestante que le faltaba a la tardía revolución industrial en la Europa meridional y en Iberoamérica, otros procesos responden a leyes sociológicas: ese movimiento de orientación elitista termina, curiosamente, sucediendo a los jesuitas en la defensa de la comunidad, la integración interclasista, los derechos sociales... Spencer lo explicaría mejor (es que estoy con él ahora, he descubierto un texto suyo que me tiene atrapado), por supuesto. Yo sólo sugiero fractalmente...
Fractalmente, sí. Porque en realidad a lo que este comentario iba era a poner de manifiesto que este señor, de quién no sé a qué peña pertenece, pero tiene toda la pinta, no sé a fin de qué ha de hacerse comunitarista cuando hay pérdidas. Comparta con nosotros, háganos coleguis, de sus riquezas, no de sus miserias... Serán jetas...
Pero en realidad a mi lo que me molesta, en el desayuno, lo que me molesta de verdad, es que ese tipo encima me tutee, como si fuera su amigo, su hermano, su primo, su colegui del alma.... ¿Cómo puede estar diciendo continuamente a los periodistas, "quiero compartir con vosotros"?, como sí estuviese echándose al coleto unas necoras en el yate con los compinches de la burbuja, de las burbujas. ¿Para eso sirve el coaching cuando la burbuja se desinfla?. Pues sí que... Imagino, porque no nos muestran el final del esperpento del señor que convoca al mundo para decirle que nos va a tomar prestados (porque nosotros a los bancos les pedimos prestado, pero ellos nos toman, por las bravas, prestado) 19.000 millones, queramos los ciudadanos o no, que algún periodista le habrá preguntado por qué demonios les tutea con ese desparpajo, e insiste en compartir...

Aunque eso me lleva a una reflexión de tipo cultural. Para quienes les gusta hurgar en las construcciones culturales, y sobre todo subculturales. Es curioso que, cuando los tecnócratas aterrizaron en España, unas décadas más tarde que en el resto del capitalismo industrial, y de la mano de esa ética protestante tardía y con imágenes (aunque abstractas, para que se parezcan lo menos posible a la imaginería pietista) que es el Opus, acabaron con el tuteo camarada de los populismos, tanto con el falangista como a la larga con el comunista y socialista, que todo lo penetraron. Llegó el "de usté y de lejos" como signo de distanciamiento del objeto, de burocracia maquinal perfecta asentada en la supuesta meritocracia (hoy sabemos que todo sistema meritocrático está, en su propia naturaleza, trucado, pero entonces no se sabía). Bien... Cómo eso ha dado en el comunitarismo, es un asunto muy interesante para los estudiosos de la cultura. Yo pienso que todo movimiento o producto cultural elitista termina en diversas formas de populismo, desde los Jesuitas al Partido Comunista, del automóvil al vuelo trasatlántico. Pero sí...; del mismo modo que hace mucho tiempo dejé dicho que el Opus Dei es, simplemente, la reforma protestante que le faltaba a la tardía revolución industrial en la Europa meridional y en Iberoamérica, otros procesos responden a leyes sociológicas: ese movimiento de orientación elitista termina, curiosamente, sucediendo a los jesuitas en la defensa de la comunidad, la integración interclasista, los derechos sociales... Spencer lo explicaría mejor (es que estoy con él ahora, he descubierto un texto suyo que me tiene atrapado), por supuesto. Yo sólo sugiero fractalmente...
Fractalmente, sí. Porque en realidad a lo que este comentario iba era a poner de manifiesto que este señor, de quién no sé a qué peña pertenece, pero tiene toda la pinta, no sé a fin de qué ha de hacerse comunitarista cuando hay pérdidas. Comparta con nosotros, háganos coleguis, de sus riquezas, no de sus miserias... Serán jetas...
2012/05/25
Y luego dicen que la naturaleza es sabia
Me encontré el otro día con el gorrión más tonto del mundo. El típico ejemplo que desmonta las tonterías de los etólogos que, amando más a los animales que a los seres humanos, nos ponen continuamente ejemplos de la supuesta inteligencia superior de nuestros convecinos planetarios. No digo yo que no sean inteligentes los elefantes que recuerdan sendas, sonidos, olores... No digo yo que no sean complicadas las ciudades de barro que construyen las golondrinas (que me tienen perdido de guano unos cuantos rincones). Los (otros) animales dan, sin duda, muestras continuadas de "inteligencia", esto es de capacidad para encontrar soluciones ex novo a partir de los instintos. Pero los hay también tan empeñados en absurdas metas como nosotros...
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Como para creerse lo de Gaia....
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