2011/10/17
En qué nos parecemos Bauman y yo...
Por ejemplo, en que él análiza el fenómeno en unos términos muy, pero que muy similares a como lo analizaba yo. Bueno... , no soy un bicho raro. Y no hace falta decir las estupideces fascistoides del gran gurú de la derecha patria para analizar críticamente ese movimiento.
2011/10/10
La dominación masculina
Y no, no va de Bourdieu, padre de la Sociología políticamente correcta, de quien no soy devoto (me aburre, la verdad). Va de ingleses y genetistas.
Los ingleses llevan casi dos siglos obsesionados con la eugenesia, empeñados en encontrar el gen de la violencia, el gen de la pobreza, el gen de todo... Los genetistas metidos a etólogos metidos a sociólogos son peligrosísimos, pero nada podemos hacer al respecto. Si les financian investigaciónes y experimentos sobre eso (mientras no hay fondos para investigar las causas sociales/reales de la pobreza, las causas sociales/reales de la violencia, las causas reales/sociales del abuso...), pues qué se le va a hacer. Seguir atentos, para que no metan la pata demasiado.
Es más, si bien los genes no creo que puedan explicar los comportamientos sociales, al menos por sí solos, estoy convencido de que lo contrario sí ocurre, aunque no podamos saber (hoy por hoy) mediante qué mecanismos. Tal vez en una fase más avanzada de la investigación genetista lleguen a descubrir algo al respecto: si los genes son información, pura información... ¿por qué no habría de pasar, de alguna forma, la información cultural, los hábitos, las limitaciones ambientales superadas, los estímulos de un lado u otro del cerebro, en suma los comportamientos repetidos, las estructuras mentales fruto de las estructuras y dinámicas sociales, a los genes?. Creo que sería más interesante, y daría resultados más útiles, investigar esa dirección, justo la inversa que la que vienen estudiando los obsesos del gen. Es decir, la eugenesia puede que sea una teoría biosocial interesante, pero si le damos la vuelta, como Marx hizo con Hegel: si construimos unas sociedades humanas mejores, pudiera ser que pudiera que al final los miembros de esa especie humana fuesen constitucionalmente mejores de lo que ahora somos. O son, claro (porque los malos son los otros, ¿no?).
sea como sea, a veces los obsesos y obsesas del gen se dan de bruces con sorpresas. Muy sorprendentes. Porque según este experimento, si lo he entendido bien, ¿resulta que la voluntad de dominación no la heredamos de los padres, sino de las madres, no es masculina, sino femenina?. ¿Tendría, entonces, una base real, el mito de las sociedades prístinas matriarcales, destruidas luego por el patriarcalismo? ¿Entonces, si los genes no son un producto social como yo creo, sino la causa de lo social como cree la mayoría, sería la dominación masculina una rebelión contra los dictados de la Naturaleza, como lo es (cada cual que juzgue si para bien o para mal) buena parte de la evolución social?
Uf....... Eso sí que es abrir la caja de Pandora...
Los ingleses llevan casi dos siglos obsesionados con la eugenesia, empeñados en encontrar el gen de la violencia, el gen de la pobreza, el gen de todo... Los genetistas metidos a etólogos metidos a sociólogos son peligrosísimos, pero nada podemos hacer al respecto. Si les financian investigaciónes y experimentos sobre eso (mientras no hay fondos para investigar las causas sociales/reales de la pobreza, las causas sociales/reales de la violencia, las causas reales/sociales del abuso...), pues qué se le va a hacer. Seguir atentos, para que no metan la pata demasiado.
Es más, si bien los genes no creo que puedan explicar los comportamientos sociales, al menos por sí solos, estoy convencido de que lo contrario sí ocurre, aunque no podamos saber (hoy por hoy) mediante qué mecanismos. Tal vez en una fase más avanzada de la investigación genetista lleguen a descubrir algo al respecto: si los genes son información, pura información... ¿por qué no habría de pasar, de alguna forma, la información cultural, los hábitos, las limitaciones ambientales superadas, los estímulos de un lado u otro del cerebro, en suma los comportamientos repetidos, las estructuras mentales fruto de las estructuras y dinámicas sociales, a los genes?. Creo que sería más interesante, y daría resultados más útiles, investigar esa dirección, justo la inversa que la que vienen estudiando los obsesos del gen. Es decir, la eugenesia puede que sea una teoría biosocial interesante, pero si le damos la vuelta, como Marx hizo con Hegel: si construimos unas sociedades humanas mejores, pudiera ser que pudiera que al final los miembros de esa especie humana fuesen constitucionalmente mejores de lo que ahora somos. O son, claro (porque los malos son los otros, ¿no?).
sea como sea, a veces los obsesos y obsesas del gen se dan de bruces con sorpresas. Muy sorprendentes. Porque según este experimento, si lo he entendido bien, ¿resulta que la voluntad de dominación no la heredamos de los padres, sino de las madres, no es masculina, sino femenina?. ¿Tendría, entonces, una base real, el mito de las sociedades prístinas matriarcales, destruidas luego por el patriarcalismo? ¿Entonces, si los genes no son un producto social como yo creo, sino la causa de lo social como cree la mayoría, sería la dominación masculina una rebelión contra los dictados de la Naturaleza, como lo es (cada cual que juzgue si para bien o para mal) buena parte de la evolución social?
Uf....... Eso sí que es abrir la caja de Pandora...
2011/09/26
2011/09/25
Calidad, esa nueva falacia...
...es una cantinela permanente que tenemos en la boca quienes observamos críticamente, desde dentro, lo que viene ocurriendo con la Universidad (vamos a dejar de añadir lo de "española", porque en eso estamos ya plenamente igualados: es una tendencia global). A medida que se profundiza en el discurso de la calidad, que se crean más y más organismos (personas, sueldos, méritos acumulables, gastos corrientes) y que se implantan más y más protocolos e indicadores... la calidad desciende. No hace falta mediciones: lo sabemos, porque somos quienes impartimos y evaluamos, rebajando cada vez más los contenidos (para poder adaptarlos a los calendaios y protocolos) y rebajando las exigencias (porque si apruebas a menos del 80% se te considera un caso patológico, hay universidades en las que directamente te envían al analista). Yo llevo años proponiendo en mi Facultad que hagamos un PISA para nuestros egresados, o dejemos de decir y hacer tonterías, pues no hay ninguna, absolutamente ninguna prueba empírica de que todo este montaje, en algún lugar, haya incrementado la calidad de la enseñanza. Hasta que no llegó PISA no hemos abierto los ojos al desastre de la LOGSE. En otro de esos cada vez más numerosos blogs de profesores obsesionados con nuestro ombligo (un efecto más de la lógica del conocimiento moderno: la especialización, pero también del eterno ensimismamiento del profesorado universitario), este particularmente agudo, recogen un montaje de video genial, que resume la primera parte (o sea, la causa) de la creciente pérdida de calidad:
Pero mi intención no era hablar de la Universidad, sino de las grandes multinacionales de la High Tech que supuestamente habrían inspirado a las listas (porque ellas son el mejor brazo armado de la Ola, por su capacidad de disciplina y sufrimiento, y por tener que demostrar que son más profesionales incluso que lo necesario...o sea que en el fondo la causa última hay que buscarla también en el machismo, en los eternos caciques) y listos (los jefes, porque arriba del todo siguen estando ellos... que no es lo mismo que nosotros) que nos han enmerdado en el calidadismo. Pero vayamos al caso...
Tengo un smartphone de esos estupendos de la muerte que son la envidia de los ifonistas porque hace todo lo que creían que haría el Iphone pero que no hace, aunque los pantallazos pasen más suaves (sí, es cierto: he visto a menudo, sobre todo en aeropuertos, a muchos ifoneros pasando el rato pasando y pasando páginas que no leen, sólo por el gusto que da verlas pasar bajo el dedo; describir la sensación me acerca a descripciones sexuales que quedan fuera de mi registro subcultural). En realidad para los perseguidores de tendencias ya está obsoleto, pues tiene año y pico; incluso está empezando a quedarse obsoleto su sucesor, el Galaxy S II.
Sí, un ordenador pequeñito, que dicen los cursis, porque no termina de ser cierto. A eso se acercaba más el Windows Mobile. Su sistema operativo es Android, mucho más fácil, mucho más ligero, mucho más vistoso, pero más lejano a un auténtico ordenador (claro: los Iphone ya ni digamos). Los Android tienen (casi) lo mejor y (no todo) lo peor de las versiones móviles de ambos mundos (Mac y Windows).
Jo, qué introducciones me largo, cuánta disgresión... Así cómo voy a ser catedrático, en la vida (afortunadamente para mí, no me lo planteo). A lo que iba....
Resulta que Samsung cuida a sus usuarios, y publica en plazos razonables actualizaciones... y así llegó el penúltimo sistema operativo (el 2.3.4, o Gingernoséqué). La verdad es que no noté apenas cambios respecto al anterior, salvo estéticos (y ni para bien, ni para mal). Pero enseguida empecé a notar un consumo excesivo de batería, y sobre todo un sobrecalentamiento del aparato. Y claro... A los foros se ha dicho. Porque son los usuarios, y no los departamentos de marketing, ni los de diseño, ni los de calidad, quienes terminan resolviendo los problemas tecnológicos de los cacharros, sino los usuarios, que los comparten felices en foros.
El caso es que los foros están llenos de llantinas con el sobrecalentamiento del Galaxy, que en la mayoría de los casos la gente asume como propio de la máquina, un defecto con el que que hay que vivir, porque van al servicio técnico y nada... y así.... Hay que buscar, y buscar.... Hay que penetrar en la web profunda, mucho más allá de las primeras páginas que ofrece Google, para llegar a encontrar la solución a muchos de los problemas técnicos (como ocurre con los problemas sociales). Y ahí, en lo profundo, encuentro un comentario perdido en la nada, en un foro perdido en el cosmos digital: un usuario que cuenta cómo se ha entretenido en ir probando a quitar programa tras programa y comprobar el resultado. Y tras probar a desacticvar uno de los programas propios que Samsung añade al sistema operativo, como por arte de magia el teléfono comenzó a enfriarse, y a consumir menos batería.
Parecía resuelto el tema, pero entonces surge otro, digno también de comentarse. Resulta que el desarrollo del Linux debe su empuje al odio visceral (y por tanto irracional) de muchos frikis a Microsoft, y su bandera identitaria ha sido su condición de software abierto. Pues resulta que Google coge Linux, le hace unas adaptaciones y genera su versión para móviles (y ahora también para pequeños portátiles), el Android. Pues bien... resulta que los fabricantes cogen ese núcleo abierto..., lo empaquetan bien cerrado con sus propios añadidos, y lo entregan a los usuarios. Lo que significa que los usuarios no pueden modificar las entretelas del sistema operativo... salvo que revientes el sistema, que hackees tu propio aparato. A eso se le llama hacer root (entrar en las entretelas del sistema, romper las protecciones). De otra forma no se puede desactivar el dichoso programita.
El problema lo causa un programita que anda por ahí escondido, que en la vida se me habría ocurrido activarlo porque paso de las redes sociales de amiguetes que se cuentan los pedos que se tiran y los engreidos que creen que interesa a alguien si les ha gustado la última de Almodóvar, o que ya han llegado a Paris. Se llama Social Hub, y Samsung dice que es la leche. Pues bien, resulta que ese programita, como está en un teléfono de gama alta y que se supone que quien lo tiene disfruta de tarifa plana de Internet (lo que no se paran a pensar es que son falsas tarifas planas, que en cuanto te has bajado unos cuantos correos reduce su capacidad a los tiempos de los primeros modem de 56K), pues se la pasa intentando conectando continuamente a todas esas pesadísimas redes sociales, y se supone que te unifica todas las tonterías en un único buzón. ¿Consecuencia? El acceso 3G a tope, la tarjeta SIM prácticamente ardiendo, y una batería que debería durar entre 1 y 3 días, según el uso, dura cuatro horas. Y yo en vez de dedicarme a terminar el libro del grupo de Sociología y Medio Ambiente, o a preparar la conferencia de Mexicali, un par de días liado como un friki con la aparatología. Pues eso... Tiempo perdido en resolver ese problema, que no han resuelto los departamentos de calidad, sino los usuarios en la dinámica diaria.
Ay, calidad... ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre...!
Pero mi intención no era hablar de la Universidad, sino de las grandes multinacionales de la High Tech que supuestamente habrían inspirado a las listas (porque ellas son el mejor brazo armado de la Ola, por su capacidad de disciplina y sufrimiento, y por tener que demostrar que son más profesionales incluso que lo necesario...o sea que en el fondo la causa última hay que buscarla también en el machismo, en los eternos caciques) y listos (los jefes, porque arriba del todo siguen estando ellos... que no es lo mismo que nosotros) que nos han enmerdado en el calidadismo. Pero vayamos al caso...
Tengo un smartphone de esos estupendos de la muerte que son la envidia de los ifonistas porque hace todo lo que creían que haría el Iphone pero que no hace, aunque los pantallazos pasen más suaves (sí, es cierto: he visto a menudo, sobre todo en aeropuertos, a muchos ifoneros pasando el rato pasando y pasando páginas que no leen, sólo por el gusto que da verlas pasar bajo el dedo; describir la sensación me acerca a descripciones sexuales que quedan fuera de mi registro subcultural). En realidad para los perseguidores de tendencias ya está obsoleto, pues tiene año y pico; incluso está empezando a quedarse obsoleto su sucesor, el Galaxy S II.
Sí, un ordenador pequeñito, que dicen los cursis, porque no termina de ser cierto. A eso se acercaba más el Windows Mobile. Su sistema operativo es Android, mucho más fácil, mucho más ligero, mucho más vistoso, pero más lejano a un auténtico ordenador (claro: los Iphone ya ni digamos). Los Android tienen (casi) lo mejor y (no todo) lo peor de las versiones móviles de ambos mundos (Mac y Windows).
Jo, qué introducciones me largo, cuánta disgresión... Así cómo voy a ser catedrático, en la vida (afortunadamente para mí, no me lo planteo). A lo que iba....
Resulta que Samsung cuida a sus usuarios, y publica en plazos razonables actualizaciones... y así llegó el penúltimo sistema operativo (el 2.3.4, o Gingernoséqué). La verdad es que no noté apenas cambios respecto al anterior, salvo estéticos (y ni para bien, ni para mal). Pero enseguida empecé a notar un consumo excesivo de batería, y sobre todo un sobrecalentamiento del aparato. Y claro... A los foros se ha dicho. Porque son los usuarios, y no los departamentos de marketing, ni los de diseño, ni los de calidad, quienes terminan resolviendo los problemas tecnológicos de los cacharros, sino los usuarios, que los comparten felices en foros.
El caso es que los foros están llenos de llantinas con el sobrecalentamiento del Galaxy, que en la mayoría de los casos la gente asume como propio de la máquina, un defecto con el que que hay que vivir, porque van al servicio técnico y nada... y así.... Hay que buscar, y buscar.... Hay que penetrar en la web profunda, mucho más allá de las primeras páginas que ofrece Google, para llegar a encontrar la solución a muchos de los problemas técnicos (como ocurre con los problemas sociales). Y ahí, en lo profundo, encuentro un comentario perdido en la nada, en un foro perdido en el cosmos digital: un usuario que cuenta cómo se ha entretenido en ir probando a quitar programa tras programa y comprobar el resultado. Y tras probar a desacticvar uno de los programas propios que Samsung añade al sistema operativo, como por arte de magia el teléfono comenzó a enfriarse, y a consumir menos batería.
Parecía resuelto el tema, pero entonces surge otro, digno también de comentarse. Resulta que el desarrollo del Linux debe su empuje al odio visceral (y por tanto irracional) de muchos frikis a Microsoft, y su bandera identitaria ha sido su condición de software abierto. Pues resulta que Google coge Linux, le hace unas adaptaciones y genera su versión para móviles (y ahora también para pequeños portátiles), el Android. Pues bien... resulta que los fabricantes cogen ese núcleo abierto..., lo empaquetan bien cerrado con sus propios añadidos, y lo entregan a los usuarios. Lo que significa que los usuarios no pueden modificar las entretelas del sistema operativo... salvo que revientes el sistema, que hackees tu propio aparato. A eso se le llama hacer root (entrar en las entretelas del sistema, romper las protecciones). De otra forma no se puede desactivar el dichoso programita.
El problema lo causa un programita que anda por ahí escondido, que en la vida se me habría ocurrido activarlo porque paso de las redes sociales de amiguetes que se cuentan los pedos que se tiran y los engreidos que creen que interesa a alguien si les ha gustado la última de Almodóvar, o que ya han llegado a Paris. Se llama Social Hub, y Samsung dice que es la leche. Pues bien, resulta que ese programita, como está en un teléfono de gama alta y que se supone que quien lo tiene disfruta de tarifa plana de Internet (lo que no se paran a pensar es que son falsas tarifas planas, que en cuanto te has bajado unos cuantos correos reduce su capacidad a los tiempos de los primeros modem de 56K), pues se la pasa intentando conectando continuamente a todas esas pesadísimas redes sociales, y se supone que te unifica todas las tonterías en un único buzón. ¿Consecuencia? El acceso 3G a tope, la tarjeta SIM prácticamente ardiendo, y una batería que debería durar entre 1 y 3 días, según el uso, dura cuatro horas. Y yo en vez de dedicarme a terminar el libro del grupo de Sociología y Medio Ambiente, o a preparar la conferencia de Mexicali, un par de días liado como un friki con la aparatología. Pues eso... Tiempo perdido en resolver ese problema, que no han resuelto los departamentos de calidad, sino los usuarios en la dinámica diaria.
Ay, calidad... ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre...!
2011/09/24
Centro y periferia (donde nacen los monstruos)
Lo he comprobado en carne propia, los grandes plagiadores no surgen en pequeñas universidades perdidas, sino mayoritariamente en grandes centros de esos altamente competitivos y que ocupan los primeros lugares de los rankings de no sé qué. Por ejemplo en Catalunya tienen verdadera pasión, llevo detectadas más de media docena de plagios de mis textos, así como entre "autores" académicos de Buenos Aires, México DF, universidades madrileñas...
Y paradójicamente los plagiados no suelen ser, mayoritariamente, las grandes luminarias (porque claro, se notaría enseguida que uno está plagiando a Bauman), sino justamente las pequeñas luminarias periféricas, a las que los plagiadores deben considerar, en su supina prepotencia urbana, incapaces de seguir el rastro de sus latrocinios. Creen que quienes andamos en la periferia, geográfica, económica, política e institucional, ni nos enteraremos, o si nos enteramos nos la tendremos que comer con patatas; si nos descuidamos, igual nos terminan acusando de haber copiado a alguien una década antes de que existiese.
Me lo sugiere la historia de los chinos en la que no sé cómo he tropezado, aunque ya es un poco antigua (pero los grandes dramas son eternos). Es una historia más que graciosa, tragicómica, porque el figura que va de irreverente (conozco algunos de esos, y suelen ser de los menos fiables), disfrazado de carnicero feliz, pero eso sí después de dar todos los pasos, pasitos y zandacillas necesarios para ser catedrático (medre académico) y decano (medre político)... y luego resulta que se dedica a plagiar (no él, por su supuesto:siempre son los precarios del equipo los culpables, faltaría más, aunque él firma el primero) a unos pringados de la china mandarina.
En fin... ¿Y qué me dicen de este otro figura, que con ese aire feliz de entre yuppie del conocimiento y Capitán Tan volviendo de sus viajes por todo lo largo y ancho de este mundo?. Recomiendo a cualquier lector de mis textos que eche un vistazo a este artículo, con el que igual el tipo hasta se ha completado un sexenio de esos que si vas por el buen camino te regalan. Y luego repasen por ejemplo este (de 1998), ¿Les suenan los términos, verdad? ¿Y qué me dicen del ambiente, del sustrato general, del nutricio...? Y como hacen casi todos que caen en el mismo vicio, intenta ocultar las fuentes no citadas citando a Castells..., de cuyos planteamientos los míos son antitéticos, para más inri. Y es que citar a Castells queda muy bien, pero citar al outsider al que has leído embobado no... Claro que igual no se ha enterado de que ciudad global (el concepto de John Friedmann refinado por la Sassen, que hace referencia a ciudades individuales, unas poquitas que dominarían el mundo, tesis a la que también se opone la mía) no tiene nada que ver con urbe global, ese concepto que yo empecé a utilizar en una conferencia en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1995, y en una comunicación en el Congreso Nacional de Sociología del mismo año, y que empecé a formalizar en este artículo (1997), en el que ya acotaba claramente esas diferencias conceptuales:
Y los términos, los conceptos, los esquemas, incluso los palabros, están para usarlos, joder, pero con un poco de honestidad.Y es que, Hegel tenía mucha razón, si como en esta tesis se recoge, afirmaba que el plagio no es competencia de la Crítica literaria, ni de la Justicia, sino que es más bien una cuestión de buenos modales, de los folkways, por echar mano de la teoría...
Pero hay que joderse, el tiempo que hacen perder. Lo peor no es el plagio en sí, que es humano e incluso a veces fuente de hidribaciones creativas; lo peor es el tiempo que nos hacen perder los sinvergüenzas aprovechados de los Nortes todos, a los honrados productores de ciencia o ideas de los Sures todos. Claro que tarde o temprano salen en los papeles, como el cátedro gallego. Pero entre tanto, que les quiten lo bailado, ¿verdad?...
En fin, creo que por higiene mental hay que empezar a olvidarse de estos temas. Al fin y al cabo, si plagian, será que es bueno lo plagiado. No es poco consuelo...
Y paradójicamente los plagiados no suelen ser, mayoritariamente, las grandes luminarias (porque claro, se notaría enseguida que uno está plagiando a Bauman), sino justamente las pequeñas luminarias periféricas, a las que los plagiadores deben considerar, en su supina prepotencia urbana, incapaces de seguir el rastro de sus latrocinios. Creen que quienes andamos en la periferia, geográfica, económica, política e institucional, ni nos enteraremos, o si nos enteramos nos la tendremos que comer con patatas; si nos descuidamos, igual nos terminan acusando de haber copiado a alguien una década antes de que existiese.
Me lo sugiere la historia de los chinos en la que no sé cómo he tropezado, aunque ya es un poco antigua (pero los grandes dramas son eternos). Es una historia más que graciosa, tragicómica, porque el figura que va de irreverente (conozco algunos de esos, y suelen ser de los menos fiables), disfrazado de carnicero feliz, pero eso sí después de dar todos los pasos, pasitos y zandacillas necesarios para ser catedrático (medre académico) y decano (medre político)... y luego resulta que se dedica a plagiar (no él, por su supuesto:siempre son los precarios del equipo los culpables, faltaría más, aunque él firma el primero) a unos pringados de la china mandarina.
En fin... ¿Y qué me dicen de este otro figura, que con ese aire feliz de entre yuppie del conocimiento y Capitán Tan volviendo de sus viajes por todo lo largo y ancho de este mundo?. Recomiendo a cualquier lector de mis textos que eche un vistazo a este artículo, con el que igual el tipo hasta se ha completado un sexenio de esos que si vas por el buen camino te regalan. Y luego repasen por ejemplo este (de 1998), ¿Les suenan los términos, verdad? ¿Y qué me dicen del ambiente, del sustrato general, del nutricio...? Y como hacen casi todos que caen en el mismo vicio, intenta ocultar las fuentes no citadas citando a Castells..., de cuyos planteamientos los míos son antitéticos, para más inri. Y es que citar a Castells queda muy bien, pero citar al outsider al que has leído embobado no... Claro que igual no se ha enterado de que ciudad global (el concepto de John Friedmann refinado por la Sassen, que hace referencia a ciudades individuales, unas poquitas que dominarían el mundo, tesis a la que también se opone la mía) no tiene nada que ver con urbe global, ese concepto que yo empecé a utilizar en una conferencia en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1995, y en una comunicación en el Congreso Nacional de Sociología del mismo año, y que empecé a formalizar en este artículo (1997), en el que ya acotaba claramente esas diferencias conceptuales:
"La imagen de urbe global que proponemos, entendida como un continuum inacabable en el que se suceden espacios con formas y funciones diversas, con mayores y menores densidades habitacionales, pero que en su totalidad participan de una u otra forma de la civilización y la cultura urbanas, hasta el punto de que, al abarcarlo todo y descansar sobre las telecomunicaciones, la ciudad deja de existir como espacio físico, se hace virtual (Baigorri,1995), se inspira en la ecumenópolis de Doxiadis (1979), que avanzaba los nuevos esquemas dominantes de organización social en red -concepto que incluye la idea holista de interrelación entre todos los factores-, antes que en el neoestructuralismo jerárquico, propio del pasado, que se deriva tanto de los modelos de Sassen(1994) como de los de Castells y Hall (1995) o, desde una perspectiva nacional, del que ha sintetizado Fernández Durán(1993). Para Doxiadis, la ecumenópolis se constituye como resultado de la interacción de cinco elementos: las capacidades de la Naturaleza, las necesidades del Hombre, las estructuras sociales, la capacidad técnica para la edificación en general (lo que él llama las conchas), y las redes, en el sentido más amplio del término. Es decir, básicamente el modelo POET (Población, Organización -cultura no material-, Medio Ambiente y Tecnología-cultura material-) propuesto por los sociólogos de la Escuela de Chicago como paradigma de la Ecología Humana(Park, 1936).
(7) No debemos olvidar, sin ir más lejos, que la base ecológica de nuestras ciudades no está en su entorno inmediato, sino en lugares dispersos y extremadament e alejados del planeta. Algunos trabajos han evaluado en 4,3 Has la base ecológica actual de un urbanita avanzado, que evidentemente no pueden disponerse en su entorno inmediato (Wackernagel, Rees, 1995). El modelo de urbe global se nos aparece así como un instrumento analítico fundamental, ya que en estos términos el entorno de los instersticios de la urbe es el conjunto del planeta."
Y los términos, los conceptos, los esquemas, incluso los palabros, están para usarlos, joder, pero con un poco de honestidad.Y es que, Hegel tenía mucha razón, si como en esta tesis se recoge, afirmaba que el plagio no es competencia de la Crítica literaria, ni de la Justicia, sino que es más bien una cuestión de buenos modales, de los folkways, por echar mano de la teoría...
Pero hay que joderse, el tiempo que hacen perder. Lo peor no es el plagio en sí, que es humano e incluso a veces fuente de hidribaciones creativas; lo peor es el tiempo que nos hacen perder los sinvergüenzas aprovechados de los Nortes todos, a los honrados productores de ciencia o ideas de los Sures todos. Claro que tarde o temprano salen en los papeles, como el cátedro gallego. Pero entre tanto, que les quiten lo bailado, ¿verdad?...
En fin, creo que por higiene mental hay que empezar a olvidarse de estos temas. Al fin y al cabo, si plagian, será que es bueno lo plagiado. No es poco consuelo...
2011/09/03
Extremadura, el fin de un sueño (se veía venir)
No es momento ni lugar (o más bien, me da pereza) para juzgar si se ha despilfarrado o no (que por supuesto que se ha despilfarrado, no habría política sin despilfarro) en Extremadura, ni si la política regional de la pasada legislatura ha sido la adecuada o no (que no lo ha sido). Pero lo que es innegable es que un cuarto de siglo de gobiernos socialistas pusieron a la región a la altura del resto de España y de Europa (gracias a Europa, claro, no a la solidaridad interregional como difaman los nacionalistas catalanes) en cuanto a calidad de vida, aunque su sustrato económico siga siendo débil (como no puede ser de otra forma con la burguesía terrateniente, comercial y funcionarial que acogotó la región durante dos siglos), gracias a grandes inversiones en infraestructuras y equipamientos. Bien: puesto esto se acabó. Lo dejé dicho con claridad hace unos meses aquí mismo (bueno, se lo expliqué así a una periodista, pero no lo incluyó en su reportaje), y poco a poco a poco van llegando las evidencias.

Las más graves desde la propia Junta (no se trata ya de no reivindicar, sino incluso de no hacer), y estas afectan sobre todo a Badajoz, que seguirá en la incuria sin infraestructuras fundamentales.

Las más negativas para el conjunto de la región vienen de donde yo temía: de la dirección nacional del PP, pero por supuesto sin que la dirección regional, ni las locales, digan ni mú...
Bueno... Esto es lo que querían la mitad de los votantes extremeños... y la mayoría de los militantes de Izquierda Unida.
¿No?

Las más graves desde la propia Junta (no se trata ya de no reivindicar, sino incluso de no hacer), y estas afectan sobre todo a Badajoz, que seguirá en la incuria sin infraestructuras fundamentales.

Las más negativas para el conjunto de la región vienen de donde yo temía: de la dirección nacional del PP, pero por supuesto sin que la dirección regional, ni las locales, digan ni mú...
Bueno... Esto es lo que querían la mitad de los votantes extremeños... y la mayoría de los militantes de Izquierda Unida.
¿No?
Por fin ya es viernes
...y Carrefour, como siempre,con sus grandes ofertas, preocupándose por la economía de las familias españolas y por la juventud
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