2011/06/16

Parábola sobre zombies buenos (y las urgencias de la prensa diaria)



Atacado de forma repentina, y en las dos horas que me dieron para escribir el artículo, cuando a la vez estaba trabajando en una comunicación para el congreso al que vamos mañana por la tarde, a 500 kms de casa, tras examinar a tropecientos alumnos a primer hora de la tarde. Fuí incapaz de dejarlo en los 1.600 caracteres, blancos incluidos: tras el empujón inicial conseguí recortarlo hasta los 2.400, pero luego dejé que los editores hiciesen la poda final, así que cortaron por aquí y por allá (¿más por allí, o más por allá?) para encajarlo en el cajetín. Es la urgencia de la prensa diaria. Así que añado la versión original (bueno, no la original, sino la última a la que yo llegué en esa carrera contra reloj) a continuación


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Jueves, 16 de junio del 2011

Artemio Baigorri
Tras cien telediarios apenas sabemos de quién son los acampados de mayo, esa celebración que sucede a las Cruces de mayo que en la cristiandad sustituyeron a los Palos de mayo. En tiempos de la diosa Maia se clavaban en la tierra, como falos de dioses, para fecundarla y que diese buenas cosechas; alrededor se celebraban orgías y se elegía a la mujer más bella como Maia, y al hombre más apuesto como dios del cielo que fecunda a la tierra madre.
A los de la caverna mediática les habría encantado lo de las orgías, para darles caña, pero nuestros acampados son gente suave, slow, pace… Las visitas nocturnas que buscaban la marcheta de los 70 se encontraban mozas y mozos enredados en las inacabables discusiones propias del asambleísmo. Pero cuando las teorías se limitan a los barruntos deHassel, Sampedro y demás que aceptan sistema como animal de compañía (y de facturación), hay poco que debatir. Lo del materialismo y empiriocriticismo daba para todo un curso, pero el concepto de indignación se acaba en un soplo.
Y como no hay sublimación, nos encontramos por la noche a un grupo de chuecanos acorralando al alcalde de Madrid y su familia por no permitirles hacer ruido el Día del Orgullo Gay. Al amanecer un grupo de pacíficos acampados se lanzan inopinadamente a tomar el Palacio de Invierno, y los políticos han de ser rescatados por las Fuerzas Aéreas Catalanas.
Y es que otra teoría posible es la de los Walking Deads: aunque el movimiento de mayo murió tras las elecciones (la sociedad española tomó nota, y punto), muchas acampadas aún no lo saben, y se mueven como si tuviesen vida.

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Y a continuación el original, pelín más ácido; 
después de podar otros fractales sobre los que pensé inicialmente: por ejemplo, mi intuición de que  los únicos sociólogos que se habrán pasado por las acampadas a observarlas seguro que han sido sido cualis, que queda como más antisistema, por lo que en un par de años tendremos varias tesis aburrídisimas sobre el discurso del discurso y la subjetividad, pero ningún dato sobre quiénes eran realmente los que estaban allí, y por qué estaban allí y no en otro sitio)




Parábola sobre zombies buenos

A mi hijo, que acampa…
Tras cien telediarios apenas sabemos de quiénes son los acampados de mayo, esa celebración que sucede a las Cruces de mayo que en la cristiandad sustituyeron a los Palos de mayo. En tiempos de la diosa Maia se clavaban en la tierra, como falos de dioses, para fecundarla y que diese buenas cosechas; alrededor se celebraban orgías y se elegía a la mujer más bella como Maia, y al hombre más apuesto como dios del cielo que fecunda a la tierra madre.

A los de la caverna mediática les habría encantado lo de las orgías, para darles caña, pero nuestros acampados son gente suave, slow, pace… Las visitas nocturnas que buscaban la marcheta de los’70, se han encontrado con mozas y mozos enredados en las inacabables discusiones teóricas propias del asambleísmo.

Pero cuando las teorías se limitan a los barruntos de Hassel, Sampedro y demás que aceptan sistema como animal de compañía (y de facturación), hay poco que debatir. Lo del materialismo y empririocriticismo daba para todo un curso, pero el concepto de indignación se acaba en un soplo.
Y como no hay sublimación, nos encontramos por la noche a un grupo de chuecanos acorralando al alcalde de Madrid y su familia por no permitirles hacer ruido el día del orgullo gay. Al amanecer un grupo de pacíficos acampados se lanzan inopinadamente a tomar el Palacio de Invierno, y los políticos han de ser rescatados por las Fuerzas Aéreas Catalanas. A mediodía el comité de apoyo al desahuciado despacha de malas maneras al líder del partido que supuestamente defiende todos los puntos de lo que pudiera ser un programa indignado. Y es que otra teoría posible es la de los Walking Deads: aunque el movimiento de mayo murió tras las elecciones (la sociedad española tomó nota, y punto), muchas acampadas aún no lo saben, y se mueven como si tuviesen vida.

El tiempo juega a favor del sistema. En quince días la mayoría estará planificando el próximo festival transcultural y altermundista, en algún lejano lugar al que viajarán en medios poco sostenibles, financiados por el 95% que Zapatero dejó a sus padres. Pero si siguen subiendo las temperaturas y los mencheviques no actúan, puede ocurrir de todo, porque cuando los dioses quieren volvernos locos atienden nuestras súplicas. Ojalá que, ya que no han fecundado a Maia, los dioses no les concedan sus sueños: puede que fuesen nuestras peores pesadillas (y las suyas).





2011/06/10

Cuando empiezas a aprender de los alumnos...

Es una forma de decir, claro. Porque siempre te descubren cosas. Pero me ha impactado este descubrimiento, porque el músico es una gozada, y no me sonaba de nada.
La cosa es que andaba yo revisando los blogs que como complemento al trabajo de curso han hecho mis alumnos para subir nota, y el blog de una mis alumnas me lleva a otro, que a su vez me conduce a este video. No es muy original, me suena a demasiadas cosas; pero es hermoso. Busco al autor y encuentro joyas como ésta. Se sobrelleva mucho mejor la evaluación de los trabajos con esta colección de piezas de Phillipe Rombi como fondo musical.


(El paraje está muy cerca de Badajoz, un poco más allá de Elvas, en la carretera de Lisboa. Pero la foto tiene un par de meses; el otro día pasé y habían cortado el pasto, así que era otra cosa, mucho más prosaica)

Vuelven las pinzas... (la moda y el eterno retorno)


Parece que se llevan, y es que es un clásico de la moda, que vuelve y vuelve.... El chiste fácil, demagógico e incluso cruel recordaría el Pacto Germano-Soviético... Espero que nadie caiga en eso, porque sería muy injusto, y en realidad es algo mucho más ligth... pero claro..., las asociaciones mentales, los campos semánticos, la escritura automática... son libres.

Sea como sea, decía el maestro que la historia, cuando se repite, suele ser una caricatura, un esperpento. Pues por aquí y por allá está, de vuelta, la historia.

2011/06/09

Placeres y placebos

Soy de los que a menudo prefiere la fotografía que el objeto o espacio fotografiado. ¿Civilidad... decadencia?. No me importa; nunca olvido un detalle, un paisaje, un rincón, una escena, si la he fotografiado. Vuelva a mirarla, o no (a veces nunca vuelvo a mirarlas); porque el hecho de enfocar, así sea con un teléfono móvil (no hablo de experticidades... aunque luego lo haré), un objeto, un espacio, a una persona, te obliga a concentrar toda tu atención, todos sus sentidos, en ello. Es tan distinto de pasar mirando... Quienes intentan ridiculizar a los turistas que lo fotografían todo (ahora ya no únicamente los japoneses) son como los analfabetos digitales que, como no saben decir nada con un Powerpoint, hacen esas estúpidas bromas que un día oí decir a un rector (más grave, porque era "de Ciencias"): "¿Tienes algo que decir, o traes un powerpoint?" (obviamente él tenía muy poco que decir).
Utilizo aquí, de hecho, algunas de esas fotografías. Pero de vez en cuando me topo con un fotógrafo (que es un ente básicamente distinto, porque es un artista además de un experto en una serie de técnicas) que además me hace despertar las mismas sensaciones placenteras sobre espacios, escenas, rincones, momentos, detalles, que no he visto y quizás nunca vea. O sí. Porque verlos a través de la fotografía, de la buena fotografía, es verlos de verdad.
Bueno, que vale de rollo... Que el caso es que me he topado con el blog de este fotógrafo extremeño, Victor Manuel Pizarro, y me he quedado extasiado con muchas de sus fotografías. De verdad, paséense un rato por sus miradas, vale la pena perder el tiempo por allí.

¿Y a qué venía lo de placebo?  Ya no me acuerdo... Ah, sí, claro... Si los placebos tienen una función curativa sin ser auténticas medicinas, ¿quién necesita ver realmente la realidad plasmada en esas maravilllosas fotografías, una realidad que, probablemente, si la alcanzásemos a localizar sería bastante vulgar? El arte, placebo de la vida.


Más antiguallas (sobre el aquí cerca)

Me recuerda tanto, tanto, la situación de 1995, que el concepto de deja vu se queda corto. Aunque Vara no es Ibarra, y además no ha ganado las elecciones; Zapatero no es Felipe Gonzalez, o al menos no predica el neoliberalismo, y parece más estricto con las meteduras de mano, aunque no con las de pata; Cayo Lara parece que no tiene nada que ver (afortunadamente) con Anguita, y Pedro Escobar creo que tampoco es Ricardo Sosa. Pero creo que lo que este sosias, otro Cayo (como mi abuelo) escribía tras las regionales del '95 tiene cierto sentido, hoy. Aunque el artículo habla, en realidad, de lo que luego no fue.


Un Pacto de Manos Libres 
Para el Fortalecimiento de las Izquierdas
Cayo Larralde




Se acaban de dar dos pasos importantes en la región; no sólo para garantizar la gobernabilidad de las instituciones, sino también para posibilitar una recuperación de la cultura de la izquierda, tras casi una década de neoliberalismo, postmodernismo, diseño y lentejuelas.  Ciertamente que estos males no se han dado en Extremadura con la misma intensidad que en Madrid o en otras regiones españolas, y por ello mismo el castigo infligido por los electores a los socialistas extremeños ha sido moderado. Del mismo modo que en tantas otras cuestiones socioeconómicas, parece que también en política andamos con algo de retraso; lo que se ha producido en Extremadura en 1995 ha sido el equivalente al aviso que, en 1993, recibió el PSOE a nivel nacional: o se retoma una política significadamente de izquierdas, o se acabó lo que se daba. Porque, y esto es de sentido común, una política de derechas puede hacerla con mayor efectividad la propia derecha.


Sin embargo, los resultados electorales también han puesto de manifiesto un fenómeno tremendamente importante para quien quiera entenderlo: el electorado de izquierdas prefiere que el giro a la izquierda lo realice el propio partido que encarna el reformismo socialista, y asigna a IU un papel muy específico, como conciencia de la izquierda. El electorado de izquierdas ha advertido a IU que si sigue soñando con el sorpasso acabará dándose el tortazo. Ni España es Italia, ni Mérida es Madrid, ni el PSOE es el PSI, ni IU es el PDS -que es un partido, no un magma, y que se ha homologado con la socialdemocracia.


Pero vayamos a los pasos. El primero lo ha dado, en rápida respuesta a la nueva situación surgida, lo ha dado Juan Carlos Rodriguez Ibarra, al ofrecer al resto de las fuerzas de izquierda -agrupadas en este momento bajo las siglas de IU-, un giro a la izquierda si cuenta con su colaboración. Es un paso más trascendente de lo que a primera vista puede parecer, porque su oferta conlleva, implícitamente, un compromiso por aplicar los resultados del posible pacto regional a la política del Estado. Y es un paso que ha supuesto un ejercicio de humildad que hay que valorar con menos ligereza de lo que se está haciendo.


El segundo paso, aunque tímido y asustadizo, lo ha dado Ricardo Sosa. No al negarse, según los dictados de Anguita, a un pacto global o de gobierno. Sino al dejar abierta -y esto seguramente por iniciativa propia- la puerta a un acuerdo. Ciertamente que ante la oferta por parte de Ibarra de aplicar parte del programa de IU -se supone que uno se presenta a las elecciones territoriales para conseguir que se aplique un programa determinado en este territorio- resulta un poco extraña la negativa inicial; pero hay que comprender que los partidos políticos se deben también a unas estrategias propias, no sólo a unos intereses generales, y además IU tiene motivos suficientes para desconfiar del PSOE. Sosa quiere pruebas fehacientes de esa buena disposición de Ibarra, y éste se las tendrá que dar.


Las cartas están sobre la mesa, y ahora toca jugar. Y ello implica, por ambas partes, hacer caso omiso del duelo al sol que protagonizan, casi en términos de espectáculo circense, González y Anguita. Ni Ibarra puede admitir las pretensiones de González de negociar con dureza -¿dónde está la dureza negociadora de González frente a Pujol?-, ni Sosa puede repetir a pies juntillas el catón de Anguita: considerar que negociar con el PSOE de Ibarra es negociar con el PSOE del GAL, la beatiful people y la corrupción sería en el caso de Extremadura, además de injusto, un insulto al electorado, que ha otorgado a IU menos de un tercio de los votos otorgados al PSOE. 


Ambos, Ibarra y Sosa, deben asumir con valentía el papel que les toca jugar en lo que ciertamente debe ser el laboratorio de la recuperación cultural y social de las izquierdas. Frente al González conducido de la mano por los poderes fácticos, manipulado por los pragmáticos de visa oro y toreado por los corruptos, Ibarra representa la honestidad a prueba de mangantes, la consistencia ideológica y la capacidad ilusionante. Frente al Anguita doctrinario, místico y autoritario, conservador del tarro de las esencias, Sosa representa la frescura de la izquierda utópica, atenta no tanto a las estrategias de partido o a la doctrina como a las nuevas demandas sociales, sin obsesión por el Poder, dialogante y cambiante con la sociedad. Y ambos, Ibarra y Sosa, creo que coinciden en un objetivo: el de modernizar esta región, sacarla del subdesarrollo secular, y extender las oportunidades vitales a toda la población que hoy las tiene limitadas. Un proceso que, se mire como se mire, ya ha puesto en marcha Ibarra en los años pasados.


¿Cuáles serían a mi modo de ver los criterios que deberían presidir un pacto de progreso para asegurar su perdurabilidad, en términos que yo denominaría como pacto de manos libres?. Al menos los siguientes:


1º. Se debe partir del reconocimiento mutuo de que tanto IU como el PSOE constituyen -al menos en Extremadura, que es de lo que por ahora se trata- fuerzas progresistas, democráticas y de izquierdas. Aunque esta cuestión parezca intrascendente, es a mi juicio la más importante, más aún tras las invectivas mutuas que se han lanzado durante la campaña electoral, y hasta la noche misma de las elecciones.


2º. Por lo mismo, debe haber un reconocimiento mutuo de buena voluntad, y un interés mutuo en el fortalecimiento, en conjunto, de las posiciones y la cultura de la izquierda. Aunque la desconfianza es buena consejera en un sistema de relaciones políticas esencialmente conflictuales, nada puede funcionar si se desarrolla bajo un régimen de sospecha permanente.


3º. En consecuencia, deben dejarse a un lado, por una y otra parte, las pretensiones de hegemonismo. La matemática variable de las urnas, o lo que es lo mismo la sabiduría del pueblo, determina la conveniencia de coexistencia de dos fuerzas de izquierdas que encarnen respectivamente el reformismo progresista y el utopismo. Este sistema es un lujo que pocas sociedades pueden permitirse.


4º. Bajo estas condiciones, resulta obvio que a IU no le interesa formar parte orgánica del gobierno de la región; en realidad, tampoco le interesa al PSOE, y posiblemente ni siquiera al interés común le interese -es una mera hipótesis- el roce doméstico que supondría un reparto de carteras. Aquí justamente está la esencia del pacto de manos libres: Ibarra debería formar un gobierno, bajo su exclusivo criterio, que reciba el visto bueno tanto del PSOE como de IU; un gobierno que sea capaz de representar el espacio de encuentro de ambas fuerzas, sin que ello represente un espacio porcentual ni nada que le parezca.


5º. Debe definirse -da igual que se haga previamente, o con posterioridad a la formación del gobierno- un espacio de encuentro: diez, veinte, treinta puntos programáticos comunes (no tienen por qué aparecer en ambos programas) que determinarían la acción del gobierno durante el primer año. IU se comprometería a garantizar el apoyo parlamentario para el cumplimiento de dichos puntos, el PSOE se comprometería a lo mismo, e Ibarra a ponerlos en marcha. El fondo y la forma del espacio de encuentro debería ser muy bien afinado, y debería tomarse como sagrado por ambas fuerzas, al menos durante ese primer año de prueba y error.


6º. Naturalmente, un paso previo a la formación del gobierno es la constitución de la Asamblea. Ceder la presidencia a IU creo que podría constituir una prueba suficiente para establecer una mutua confianza, y estéticamente siempre será preferible que sea la mayoría de la cámara -PSOE incluído-, y no el PP, quien otorgue la presidencia a IU.


7º-. El concepto de pacto global es un mero nominalismo, al que Ibarra no debería atarse de forma estricta. En realidad, el concepto de pacto de manos libres debería poderse aplicar simultáneamente en todos aquellos Ayuntamientos en los que se pueda arrebatar la alcaldía al PP, buscando también ese espacio común programático, pero no debe dramatizarse por ninguna de las partes si en algún municipio el acuerdo no es posible. Por otra parte, la limitación del gobierno municipal -las delegaciones deben recaer en concejales electos de uno u otro partido- podría superarse, en ese marco de confianza mutua que debe crearse para la negociación, mediante un mecanismo simple con el que ambas fuerzas se comprometerían inicialmente durante un año: ceder al menos las dos delegaciones más importantes a la fuerza que no obtenga la alcaldía.


8º. En aquellos puntos en los que no hay acuerdo, así como en aquellos otros de política nacional en los que hay divergencia, IU tendría por supuesto absoluta libertad de acción dentro y fuera de la Asamblea, incluso en el sentido de apoyar, en un momento dado, propuestas legislativas del PP (esto puede ser especialmente clave en el caso de constitución de Comisiones de Investigación). Ibarra debería asumir este riesgo, que debe entenderse como natural en sociedades democráticas y esencialmente conflictuales.


8º. Los acuerdos deben tomarse públicamente, con luz y taquígrafos. Los electores tienen derecho a conocer a pies juntillas lo que hacen sus representantes con los votos. Pero no es de recibo la pretensión de Anguita de que las bases aprueben cada acuerdo. Para que ese planteamiento fuese tomado como algo más que una táctica dilatoria, debería haber sido propuesta en términos de que fuesen los electores quienes otorgasen dicho acuerdo -pues de los votos que administra IU, sólo un ínfimo porcentaje corresponde a sus bases-; pero obviamente el caracter secreto del voto imposibilita su convocatoria. Los electores han querido que Ricardo Sosa -que es el que sale en las fotos, del mismo modo que lo hace Anguita en las generales- tenga cierta capacidad para empujar hacia la izquierda la acción de gobierno en la región, y esos mismos electores han querido que Juan Carlos Rodriguez Ibarra -que además de salir en las fotos, es el líder mejor valorado en las encuestas- dirija ese gobierno.  Ahora les corresponde a los líderes designados por el pueblo el ejercer con paciencia ese encargo.

Extremadura puede constituir ciertamente, con algo de buena voluntad, un laboratorio. Sería importante para la región, y a medio plazo para el país. Ello implica un gran esfuerzo por las dos partes que deben poner en marcha el experimento, e implica un apriori fundamental, que otorga un plus de riesgo en las sociedades avanzadas: en ningún experimento están controladas todas las variables. Además, los intentos para impedir estre pacto de manos libres van a sucederse, en primer lugar desde los creadores de opinión pública que han apostado hace ya tiempo por la derecha, pero también desde dentro del propio PSOE e IU. Confiemos en la entereza de Juan Carlos Rodriguez Ibarra, y en la imaginación de Ricardo Sosa.
(Publicado en el diario "Extremadura", Diciembre 1995)

2011/06/05

Erudición a la violeta o inanes del conocimiento


Este va a ser un comentario particularmente erudito. Porque sí; porque aunque siempre he despreciado a los pedantes, también he respetado profundamente a los eruditos, y  reverenciado el saber. No el saber que está ahí, al alcance de cualquiera pero que no coge cualquiera, sino el Saber acumulado por el esfuerzo individual o colectivo de mentes humanas concretas e individuales.


La cosa va de que una compañera de departamento nos envía al resto de compañeros este artículo, de un filósofo y doctor en Sociología que no me suena; pero gracias a Internet veo que se trata de un March boy, osea gente guapa con apellido compuesto que se recicla en la Fundación Juan March (la del banquero de Franco), publica en Katz y pasan por Yale y tal. Osea, deduzco, de la nomenklatura -ya me corregirá el autor si me equivoco-. Hay que leerlo por tanto, me digo, porque el capital cultural garantiza una cierta calidad en el discurso. Y sí... bueno... vaya, no está mal.... Pero me resulta algo fofillo, no sé..., tiene garra pero no termina de arañar. El caso es que me sugiere un "responder a todos" con esta reflexión al respective, que una vez elaborada me ha parecido más apropiada para el blog que para el correo interno.
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Vale, es un artículo interesante, en la línea de los planteamientos que repite Juan Carlos Rodriguez Ibarra, quien viene a decir que ya no hay que estudiar porque para esto está Wikipedia, y que todo lo que hay que hacer es imaginar (no es este el momento, con la que cae, para entrar a fondo con el dichoso gabinete de naranjitos, que no sé yo si han imaginado algo, pero desde luego han consumido con auténtica fruición recursos muy necesarios para el desarrollo real). Y como a Rodriguez Ibarra (he comprobado de forma recurrente que, curiosamente, es también algo bastante común a muchos sociólogos modernos, a menudo faltos de erudición) le fallan algunos conceptos de base. Pues confunde la erudición con la "erudición a la violeta", que es a la que el autor se refiere como ya lo hiciera hace dos siglos y medio, y hay que reconocer que con mejor estilo, don José de Cadalso. Y mezcla conceptos, y lógicamente se confunde, a mi juicio: pues paradójicamente Internet potencia la superespecialización (vinculada estrechamente a la erudición), conectando a través de la noosfera a los eruditos del planeta, quienes crean en la nube grandes repositorios de erudición para el uso de los creativos, quienes sin el trabajo de los eruditos poco podrían crear. Pues como dicen los clásicos del arte,  la Sociología y la panadería, sin sudoración no hay inspiración. 


Lo que no han entendido quienes confunden la Wikipedia con la ciencia infusa es que las cosas ya estaban antes en las enciclopedias, aunque costase un poco más buscarlas (y transportarlas, e incluso usarlas, porque eran pesadísimas). La diferencia estriba en que la Wikipedia pone la enciclopedia al alcance de mucha más gente, y en muchos más espacios físicos; es una enciclopedia ubicua. Esa es la clave que algunos venimos apuntando desde hace (ya) décadas. Pero sin cabeza (y sin algo dentro) no hay dios que saque nada de provecho de la Wikipedia.


Aparte de eso, entiendo que el autor está muy cabreado con algún catedrático de Sociología V (si es que piensa en términos sociológicos, pero puede que en realidad siga pensando en términos filósoficos), que es en donde supongo que se concentran  los expertos en Habermas, y no me extraña, porque motivos no faltan para estar cabreado, o indignado a la violeta, con los catedráticos en general. Personalmente, de los eruditos de tribunal en particular (especie a la que el autor ataca con especial pasión) también estoy hasta las narices, pero no entiendo ese bienqueda de género que introduce ("El erudito suele pertenecer al género masculino. Carece de sentido del humor y adopta un tono severo y grave ante la estupidez circundante", dice), supongo que para halagar al género emergente; porque casualmente la erudita más estúpida que he observado en un tribunal era una mujer, qué cosas, corrigiendo (entre pis y pis, pues además le encantaba molestar y despistar la atención levantándose a mear cada cinco minutos) pejiguerías que no cambiaban ni mejoraban ni empeoraban nada, pero permitían demostrar lo erudita que ella era, supongo que para sentirse fina y segura. Esa sí que respondía a las características del fenotipo supuestamente masculino que el autor describe. Y es curioso, pero son mujeres las que más a menudo me hacen correcciones gramaticales del tipo justamente de las que el autor del artículo consideraría como "correcciones eruditas". 


También estoy hasta las narices, al igual que el autor del artículo aunque él no llega a expresarlo en los mismos términos, de quienes hacen ejercicio de erudición sin aportar nada nuevo, o realmente nuevo. Y ya no digamos de los infraeruditos que andan siempre nerviosos buscando el fallo del que sabe más, en vez de aprendiendo más.


Otra cosa con la que estoy de acuerdo con el autor: antes eran más difíciles de pillar plagios y refritos.




Por cierto, y aunque no venga al caso (o sí), ahí va una muestra de erudición comme il faut (toma ya, pedantería): lo que hizo Cadalso fue describir avant la lettre (¡hala, otra más!) el Espacio Europeo de Educación Superior, osease, Bolonia. De verdad, describe muy bien el documento ANECA, los prolegómenos de la ficha, el portfolio, el schedule, las competencias y la intemerata. 

Confusión etaria (o a la vejez, viruelas)

¿Los viejos son los portavoces de los problemas de los jóvenes? ¿Pero no son la causa de los problemas de los jóvenes? O eso aprendimos un día... Pues la televisión pública explica así, a través de las voces de los viejos, y no de las de los propios jóvenes supuestamente indignados, la indignación... Ahí vemos al Hessel, que en realidad sólo estuvo luchando contra los nazis un mes, pues enseguida lo pillaron, y tras ocho meses preso fue liberado por los aliados, convirtiéndose luego en diplomático (la biografía buena está en la wikipedia francesa, lógicamente). Es decir que lleva más de medio siglo viviendo (a cuerpo de rey, que como vive el cuerpo diplomático, otro corporativismo más) de la espuma a veces más sucia de este sistema: las relaciones internacionales. ¿Y Marcelino Oreja, qué pinta ahí? Falta Sampedro, que mira que siempre me ha resultado sumamente ocurrante, pero que no deja de ser quien  "con riesgo de su vida" (osea que debía de tener muuuuuchas ganas) se pasó en el 36 al bando nacional, que fue un probo funcionario que compaginaba dos empleos de lujo en el franquismo (catedrático y funcionario del Banco Exterior), senador por designación real (osea, de los del tercio del régimen) al que en la vejez le dieron viruelas y luego le llovieron los millones en derechos de autor. En fin... Que apañaos estamos con estos indignados....

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