Aquí va la versión definitiva del artículo publicado en "El periódico de Extremadura".
...................
REFINERÍA: UNA APUESTA ARRIESGADA
...................
1. EL MODELO EXTREMEÑO HA FUNCIONADO, PERO SE AGOTA
..
En otro tiempo llegamos a creer que en Extremadura era posible alcanzar un buen nivel de vida, si no de 'ricos' sí de 'nopobres', sin pagar el peaje de la industrialización. Yo lo llamé, en un más usado que citado artículo, el paso "De los santos inocentes a la Extremadura postindustrial" (1987).
Tiempos lejanos, con fracturas en el gobierno regional por el desarrollo industrial o la protección ambiental, en los que Extremadura optó por una vía de desarrollo (haciendo de la necesidad virtud, pero fue una opción asumida) basada en unos pocos elementos: un patrimonio ambiental inigualable; un territorio despejado y cómodo; un millón de nuevos consumidores con unas pocas pesetas recién llegadas al bolsillo; y una buena posición en el triángulo Madrid-Lisboa-Sevilla.
Era una ventaja el hecho de ser pocos, pero sobre todo contábamos con tres flujos básicos: los fondos por la reconversión de los jornaleros (incomparables con los de las reconversiones industrial y minera, pero una ayudita); las pensiones de los jubilados, locales y retornados (incomparables con las de vascos, madrileños y catalanes, pero para miles de familias fueron el primer ingreso mensual fijo); y sobre todo los que empezaban a atisbarse ingentes e inagotables fondos europeos.
Y la cosa ha funcionado. Basta tener más de cuarenta años, y no ser lerdo o ideológicamente obtuso, para ver a simple vista que entre casi todos hemos conseguido sacar adelante una tierra por la que casi nadie daba un duro. A donde casi nadie venía por voluntad propia, salvo para sacarse esa plaza universitaria inalcanzable en Madrid o Barcelona; para ascender en el IRYDA o las compañías eléctricas (ascenso que a veces incluía matrimonio con cortijera); o para comprar jamones que luego eran salmantinos; pimientos que se vendían como murcianos; espárragos que luego eran navarros; bordados que luego eran de Lagartera; o vino barato al por mayor que por arte de bilibirloque se convertía en Rioja… Ahora el personal pugna por quedarse a trabajar aquí, incluso cuando llega de rebote; tenemos en algunos ámbitos una proyección no ya nacional, sino mundial; y la gente viene a comprar productos extremeños. O simplemente a conocernos, porque han leído que vale la pena. Y uno puede ir por ahí diciendo que vive en Extremadura sin tener que dar explicaciones por ello. Estamos, vivimos, lo hemos contado, y contamos...
Pero, con muy buen criterio por su parte, los jornaleros prácticamente se han extinguido. Sólo quedan enganchados al magro subsidio algunas de sus señoras y las de algunos pequeños y medianos agricultores, algunos inmigrantes asentados, y unos pocos jóvenes rústicos irreconciliables con la ESO. No diré que no alivie los inviernos de quince o veinte mil hogares, pero ya no supone un flujo importante para la región. En cuanto a las pensiones, han perdido importancia a medida que se han normalizado los ingresos de los activos, aunque siguen siendo un buen colchón para las familias atenazadas por el paro o el empleo precario. Y los que parecían inacabables fondos europeos, esa ubre que ha alimentado tantos pisos, volvos, mercedes y 4x4, y tan pocas inversiones productivas, se empiezan a esfumar.
Es decir, la ayudita se acaba, y entretanto no han ocurrido algunas cosas que esperábamos. La maduración de los regadíos de las Vegas del Guadiana, el Zújar, el Tiétar y el Alagón ha coincidido con una etapa de la economía española marcada por una fuerte cultura especulativa. Mientras la Sociedad de Fomento tiene que andar por el mundo mundial persiguiendo inversores, la gente que tiene unos duros sobrantes los invierten en ladrillos o en bares.
En este sentido, hay que tener precaución con lo que se dice. Pues se da por supuesto en ciertos discursos que la Tierra de Barros es hoy una especie de paraíso en la tierra gracias a un vino que, por lo demás, cada vez está menos al alcance de los propios extremeños; pero cuando observamos los fríos datos las cosas cambian.
Por ejemplo, si bien es cierto que Almendralejo ha ganado población en los últimos años, no es menos cierto que ganó población incluso en los años más negros de la emigración extremeña. Entre 1996 y 2004 ha tenido un crecimiento del 7% (un 0,88 anual), pero es que entre 1981 y 1996 creció más de un 15% (un 1,01 anual). Es decir, digámoslo claramente, Almendralejo está perdiendo fuelle.
En Villafranca de los Barros la situación es más preocupante, pues entre 1996 y 2004 el crecimiento ha sido de apenas un 1,83% (un 0,23 anual). En Los Santos de Maimona la cosa está peor: aunque en el último año parece que ha empezado a recuperarse demográficamente, entre 1996 y 2004 perdió el 1,83% de su población, tras un largo periodo (entre 1982 y 1996) de recuperación. Por lo que podemos deducir que, hoy por hoy, si bien el dinámico policultivo intensivo de secano, y sus productos estrella (el aceite y el vino) han permitido sujetar a la población de Tierra de Barros (en una parte importante gracias a las ayudas, subsidios y subvenciones), el futuro a corto y medio plazo no se presenta tan boyante, y veremos en cuanto se reformulen las ayudas de la PAC.
.............
2. REFORMULANDO EL MODELO: DÉMOSLE UNA OPORTUNIDAD A LAS CHIMENEAS
..
Podríamos intentar, como los catalanes, el aumentar el flujo de transferencias del Estado. Hay vías, aunque los llamados expertos no las vea, que pasan precisamente por el federalismo fiscal. Basta que a Eroski, la Caixa, Caja Madrid, El Corte Inglés, Iberdrola, etc, se les obligue (como a nivel nacional se obliga a las multinacionales) a tener una sede fiscal regional. Si por la producción y los beneficios obtenidos por General Motors en España ésta debe pagar impuestos en Madrid, y no en Detroit, ¿por qué ha de pagar La Caixa el impuesto de sociedades en Barcelona, o Eroski en Vitoria, por sus actividades en Extremadura?. El impuesto a la banca fue una buena ocurrencia, pero es el chocolate del loro.
Pero mientras tanto llega Jauja hay que plantearse qué hacer con las cinco o diez mil personas que, anualmente, van a tener que largarse de la región en los próximos años. Y es en este marco en el que hay que ubicar, a mi juicio, el apoyo que la Junta viene prestando a las iniciativas industriales de Alfonso Gallardo, "el tipo ese de la chaqueta a cuadros", como lo intentaban ridiculizar las élites económicas y académicas de la región hace apenas unos años. Ese tipo que ha tenido la mala suerte de hacerse rico trabajando, en una tierra pobre y encima con un producto miserable. Un contrasentido, un imposible socioeconómico. Sólo el componente psicoanalítico de ese absurdo puede explicar su empeño en desarrollar inversiones productivas que generen empleo en su tierra, en lugar de dedicarse a disfrutar de la vida que le quede a caballo entre Jerez y Florida, como un tío Gilito.
Porque aquí no se trata de decidir en qué invertimos un-no-se-sabe-muy-bien-qué-dinero-de-aún-se-sabe-menos-de-quienes, sino de decidir si se le deja invertir a alguien que pone dinero suyo encima de la mesa. Entre quienes plantean alternativas genéricas delicuescentes, como "industrias agrarias", "productos naturales", "energías renovables", habría que indagar qué porcentaje suplementario de impuestos están dispuestos a pagar para realizar esas inversiones desde ámbitos públicos, y qué compromiso de consumo de esas producciones adquieren. Porque el gasóleo de Gallardo’s Oil seguro que lo consumen para ir a las manis.
Personalmente creo que no nos queda otra opción, ahora mismo, que probar. Hemos establecido una especie de acuerdo general, en esta región, sobre el carácter irrenunciable de espacio ambientalmente de calidad, y debemos seguir vigilantes (ahora más vigilantes) al respecto, pero ese compromiso no puede implicar el cercenar toda iniciativa que suponga algún coste ambiental.
Hace más de 100 años hubo en el País Vasco un debate semejante, entre los carlistas que con la excusa de proteger a la madre tierra, al tío bosque y al señor Dios, pretendían mantener sus privilegios, y quienes propiciaban la industrialización. Hace treinta años, a la gente sensata que visitaba Euskadi nos parecía que había sido un error aquella industrialización, con efectos perversos, como la contaminación, el arrinconamiento de los defensores del terruño (que generó un Sabino Arana que terminó mutando en ETA), y la desestructuración de miles de familias de inmigrantes. Pero los vascos no se equivocaron. Basta pasearse hoy por la ría de Bilbao para darse cuenta de que el error hubiera sido impedir la industrialización de un País Vasco que hoy estaría mendigando subvenciones para mantener sus rebaños de ovejas.
Démosle, por tanto, una oportunidad a esas chimeneas de las que aceleradamente queremos, en cualquier caso, alejarnos. Ahora sabemos lo que puede pasar si no mantenemos un férreo control de las emisiones al medio ambiente; ahora tenemos mecanismos administrativos y políticos para controlar eso; y sobre todo ahora tenemos voz para denunciar los impactos.
Hace ahora 25 años que una pandilla de indocumentados encerramos a casi cien alcaldes en Villanueva de la Serena, para protestar contra la aprobación de la central nuclear de Valdecaballeros. A la manifestación con que cerramos la movida la gente tuvo que ir a pie, sorteando acequias y controles de la Guardia Civil, que husmeaba buscando la vietnamita con la que imprimíamos el boletín diario "Extremadura Humillada". Contamos casi 25.000 personas. No me digan que no es diferencia que a manifestarse contra la refinería fuesen a Mérida unas 3.000 en tractor, en coche... y hasta en avión. Es símbolo de progreso económico, pero es, sobre todo, símbolo de que no faltarán quienes permanezcan permanentemente alertas, vigilando que se cumplan los bajos impactos prometidos.
Esta es una apuesta arriesgada. Para los viticultores y bodegueros de Barros, sin duda. Pero también para Ibarra, que se juega sus rentas políticas, y para Gallardo, que apuesta sus cuartos. Lo malo que es no queda otra, porque el horizonte se ve plomizo.
(post original en blogia) Aquel posicionamiento me generó algunos ex-amigos (obviamente no eran amigos) y bastantes enemigos. Arrastramos los mismos riesgos desde Voltaire: la libertad de pensamiento tiene costes.
2005/07/11
2005/07/08
Petición urbi et orbi
Llevo ni se sabe el tiempo intentando hacerme con la película MAGNOLIA, una de las más impresionantes producciones americanas de los últimos años, aunque por alguna oculta razón ha resultado maldita en cuanto a distribución en VHS o DVD (¿quizás por lo estupendamente que retrata algunos procesos sociales?). Algún día será una película de culto, pero hoy es simplemente una putada porque no hay manera de encontrarla. Si alguien me la puede hacer llegar, o una copia, o dónde comprarla en español, o lo que sea..., se lo agradeceré eternamente (y se lo pagaré, of course).
(post original en blogia)
2005/07/06
Cosas recientes...
Pues he andado participando en un jurado para elegir el logo y la marca para una institución mediática regional. Interesante, sobre todo, descubrir que las propuestas locales no tienen nada que envidiar, en cuanto a imaginación y calidad de diseño, a las que llegan de los grandes centros metropolitanos españoles. En unos días saldrá la cosa a la luz.
..............
He rechazado participar, creo que por primera vez en mi vida, en unas jornadas organizadas por un grupo ecologista (bueno, en realidad es más bien conservacionista). Me llamaron de Adenex (el primer contacto en treinta años)para participar en unas denominadas "jornadas de debate" sobre la futura refinería de Tierra de Barros. La razón que dan para mi participación (que días más tarde descubriré era como plato de segunda, porque les había fallado la 'figura nacional') es que "estaría muy bien que participase la gente que estuvo en el "Extremadura Saqueada" contra las nucleares". Yo digo que participo encantado, si asumen que puedo tener posiciones distintas a las de los organizadores... Ellos dicen que eso es delicado, porque claro, las jornadas son en realidad un acto de oposición... Ah, vale...¿sin debatir?. Antes los ecologistas no éramos así. Al final no pueden poner el jarrón decorativo de "los del Extremadura Saqueada". Y es que los del "Extremadura Saqueada", al menos algunos como Mario Gaviria y yo mismo, que no vivimos del ecologismo, no valoramos igual una central nuclear del 79, impuesta por un gobierno pre-democrático (o post-franquista, según se mire), que una refinería del 2005 promovida por grupos empresariales locales, apoyada por un gobierno progresista y debatida democráticamente. Realmente, dan casi tanto miedo los eco-céntricos (más aún cuando empiezana a coquetear con la 'deep ecology'), como los tecno-céntricos...
..............
He actualizado la sección de textos de mi página. He subido algunas cosas recientes.
..............
Tengo síndrome de túnel carpiano (osea, las muñecas hechas cisco tras décadas de teclado), y me dan cita para hacerme pruebas... ¡a tres meses vista!
(post original en blogia)
..............
He rechazado participar, creo que por primera vez en mi vida, en unas jornadas organizadas por un grupo ecologista (bueno, en realidad es más bien conservacionista). Me llamaron de Adenex (el primer contacto en treinta años)para participar en unas denominadas "jornadas de debate" sobre la futura refinería de Tierra de Barros. La razón que dan para mi participación (que días más tarde descubriré era como plato de segunda, porque les había fallado la 'figura nacional') es que "estaría muy bien que participase la gente que estuvo en el "Extremadura Saqueada" contra las nucleares". Yo digo que participo encantado, si asumen que puedo tener posiciones distintas a las de los organizadores... Ellos dicen que eso es delicado, porque claro, las jornadas son en realidad un acto de oposición... Ah, vale...¿sin debatir?. Antes los ecologistas no éramos así. Al final no pueden poner el jarrón decorativo de "los del Extremadura Saqueada". Y es que los del "Extremadura Saqueada", al menos algunos como Mario Gaviria y yo mismo, que no vivimos del ecologismo, no valoramos igual una central nuclear del 79, impuesta por un gobierno pre-democrático (o post-franquista, según se mire), que una refinería del 2005 promovida por grupos empresariales locales, apoyada por un gobierno progresista y debatida democráticamente. Realmente, dan casi tanto miedo los eco-céntricos (más aún cuando empiezana a coquetear con la 'deep ecology'), como los tecno-céntricos...
..............
He actualizado la sección de textos de mi página. He subido algunas cosas recientes.
..............
Tengo síndrome de túnel carpiano (osea, las muñecas hechas cisco tras décadas de teclado), y me dan cita para hacerme pruebas... ¡a tres meses vista!
(post original en blogia)
2005/06/15
2005/06/09
En la entrega del Premio Nacional de Medio Ambiente a Gaviria
Un viaje rápido y agotador a Madrid, para acompañar a Mario y su familia. La Narbona lo hizo bien. A mis alumnos de Ciencias Ambientales, y de la Facultad de Economía, les hubiera encantado ver pronunciar a la ministra esa palabreja que tanto odian: "transdisciplinariedad"...
..Me encuentro en la meréndola ministerial a Jose Santamarta, un ya ’viejo ecologista’ (al menos tanto como yo) que hacía creo que veinte años que no veía, que ahora está de asesor ministerial, y que me cuenta -como un gran descubrimiento, y como si fuesen ciertos- los bulos y fantasías animadas que la Plataforma-Anti-refinería-de-Gallardo-en-Extremadura viene difundiendo desde hace meses. En fin... ..Por allá anda también algún otro conocido, como Pablo Campos (Pablo ’dehesas’ para los amigos), que intenta afiliarme a su asociación transfronteriza de análisis de los recursos naturales, o algo así. Y hay también políticos (o lo que sean) como Labordeta, que cantaba rancheras con Gaviria en el cuartel, haciendo la mili, antes de cantar jotas largas y muermas. ..La foto es cutre, pero es que es de móvil. ..En las cañas de después otro político (... en deferencia a Mario, esta parte la aligero un poco...), bla bla bla (...) y hasta le dí una idea -gratis, of course, no como las suyas- para la Expo del 2008. Osea, que si algún lector de esto se pasa por la Expo de Zaragoza dentro de tres años, y tiene ocasión de correr vaquillas, que sepa que fue idea mía... y gratis. Por cierto, espero que hacia el 2008 no sea hable en Aragón de los "blascones", como en 1992 se hablaba en Andalucía de los "pellones". ...En fin... a) Qué bien se está lejos de todo...b) ¿Por qué será que despierta tanta malsana envidia la mera independencia, que por lo demás ni te hace más alto, ni más guapo, ni te da de comer?
(post original en blogia)
2005/06/02
A veces el stablishment te da alguna alegría: Mario Gaviria, premio nacional de Medio Ambiente
Hace un mes, no recuerdo con qué objeto, andaba yo navegando perezosamente por la web del Ministerio de Medio Ambiente, y me topé con la convocatoria de los premios nacionales de Medio Ambiente, que ni recordaba que existieran.
Sobre la marcha se me ocurrió la idea de presentar a Mario Gaviria, pero veía el asunto complicado, porque el premio se presenta tan superespecializado como la Sociedad de las Chimeneas, y como muy a-medida-de.
Y es que en la convocatoria había un premio para los economistas (muy gracioso, pues como colectivo profesional son los principales causantes del desastre ecológico del siglo XX), que supongo ya habrán recibido Naredo, Martinez Alier, Aguilera, y tal...; otro para los conservacionistas (osea, para los herederos de Rodriguez de la Fuente y demás vendedores de coleccionables, que tanto hicieron por los lobos y tan poco por los seres humanos amenazados por Franco y por las centrales nucleares), que seguro ya habrán recibido Joaquín Araújo y Delibes junior; y otro para el periodismo ambiental (ese me gusta especialmente, porque el papel de los periodistas es mucho más importante que el de los naturalistas y que, por supuesto, el de los economistas). Pero, ¿dónde coño cabía Gaviria, el auténtico padre del ecologismo radical español? ¿Dónde cabría un Pedro Costa Morata, un Juan Serna,... o un yo mismo, qué narices?.
No entendía yo que la cosa estuviese tan pre-definida, pero no me quería quedar con las ganas, así que envié mi propuesta con esta memoria justificativa:
MEMORIA
La orden reguladora de los Premio Nacionales de Medio Ambiente establece que pretenden otorgar reconocimiento público a aquellas personas que, “por sus aportaciones creadoras, científicas o de difusión y defensa de los valores ambientales, promueven actividades ambientalmente positivas”.
Sin duda, para el caso del candidato que -sin su conocimiento previo, y desconociendo si su posterior aprobación-, se propone, un epígrafe igual de apropiado sería el de Premio Lucas Mallada, por cuanto este eminente regeneracionista (pero sobre todo geólogo) planteó una visión transdisciplinaria de la relación entre medio ambiente y sociedad que iba mucho más allá de lo estrictamente económico (no olvidemos los capítulos de su famoso libro dedicados a temáticas tan fundamentales, y fundadas en nuestro país, como “la desidia de la Administración Pública”, o “los defectos del carácter nacional”); actitud que compartirán otras personalidades que, como él, apuntaron en la misma dirección, y de todos los cuales el más eximio representante es sin duda Joaquín Costa. Y que no hacían sino realizar la expresión nacional de un fenómeno tan global como lo es ahora la cuestión ambiental, y que con particularidades culturales e ideológicas expresaban un Georges P Marsh en los Estados Unidos, un Patrick Geddes en el ámbito del Imperio británico, un Pietr Kropotkin en Rusia, o un Elisée Reclus en Francia. Fenómeno que quedaría ahogado en un siglo que emergía marcado por el mecanicismo, la super-especialización y la organización burocrática del pensamiento y el conocimiento.
Pero casi un siglo más tarde aquel hilo perdido de Ariadna (transmutada para algunos en Gaia) se retoma aquí y allá. Y como entonces hay expresiones locales, regionales, nacionales, bien diferenciadas, pero vuelve a plantearse el denominador común de la transdisciplinariedad, que Henri Lefebvre será el primero el señalar como camino virtual –es decir, posible. Y es en este punto, en ese momento histórico y en ese proceso de recuperación del hilo perdido de la Ariadna que ayuda a Teseo a escapar del laberinto del productivismo, el economicismo y el excepcionalismo humano, en el que la figura del candidato adquiere su auténtica dimensión como uno de los principales introductores en España no sólo de conceptos, sino también de actitudes, y valores, que a la larga han resultado fundamentales para la protección ambiental. Su revisión, desde presupuestos ecológicos, de la Ordenación del Territorio, y más específicamente tanto del Urbanismo como de la Ordenación Rural, no sólo introdujeron nuevas –y antiguas- ideas, sino que sobre todo animaron a muchos especialistas de la arquitectura, el urbanismo, la ordenación rural, la sociología, la ingeniería hidráulica y de caminos, la gestión de la energía,... y por supuesto la economía, a reorientar su trabajo en una dirección nueva.
Pero sobre todo, en síntesis, podríamos decir que, como entonces los regeneracionistas, el candidato que se propone ha desarrollado una ingente actividad creativa, científica y de difusión de los valores ecológicos, promoviendo justamente el que desde diversas disciplinas de las Ciencias Sociales se prestase, en España, una atención a los problemas ambientales. Una labor que, como en el caso de los regeneracionistas españoles, puede considerarse transdisciplinaria.
Es decir, el proponente considera que el candidato debería recibir un Premio Lucas Mallada de Ciencias Sociales y Medio Ambiente, pero la modalidad específica muy claramente que el premio en recuerdo de Lucas Mallada se limita, se especializa, a los méritos en cuanto “al estudio y caracterización de los vínculos que unen a la Economía con el medio ambiente en España”. Lo que parece indicar implícitamente su limitación a la especialización en la Economía (lo cual, en términos ecológicos, o incluso medioambientales, no deja de ser una divertida paradoja).
Sin embargo, la modalidad “Conservación de la Naturaleza” pretende reconocer la “labor creadora, de investigación o de difusión (que) haya representado una contribución importante para la conservación de la fauna o flora de España”.
Teniendo presentes dichas consideraciones, los méritos del candidato D. Mario Gaviria Labarta se ponen fácilmente de manifiesto. Siendo, por lo demás, suficientemente conocidas por todas aquellas personalidades que han tenido o tienen alguna relación de importancia con el Medio Ambiente, y específicamente la conservación de la naturaleza, en España. No obstante lo cual podríamos establecer una lista de puntos concretos que permitan juzgar, a quienes desconozcan la historia de la protección ambiental, y del ecologismo en este país, la importancia de la contribución de D. Mario Gaviria Labarta a la conservación de la fauna o flora. En tanto que la lista podría ser demasiado extensa, y la orden reguladora establece taxativamente que debe tratarse de una “breve memoria explicativa”, me limitaré a exponer seis desempeños concretos (podríamos poner, en lugar de seis, sesenta) de su labor:
1. Desempeño, entre 1968 y primeros años de los ’80, de una intensa y desinteresada labor de difusión de la conciencia ecológica, mediante escritos, investigaciones, conferencias, debates e intervenciones en los medios de comunicación, durante una buena parte de ese periodo bajo el riesgo de sufrir los efectos de la represión política por parte de la dictadura franquista. Sin negar la importancia que otras personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, como de las Ciencias de la Naturaleza, la Ingeniería o la Arquitectura, tuvieron en la década de los ’70
Hoy, casi cuarenta años después de que, en 1968 y en el prólogo a la edición española de “El derecho a la ciudad” de Lefebvre, Gaviria escribiese que "el derecho a la vivienda, el derecho a la naturaleza, el derecho a la vida urbana para todos, acabarán siendo inscritos en los Derechos Humanos", eso parece un lugar común, casi una obviedad. Pero sin el concierto y compromiso de algunas personas, y entre ellas muy significadamente de Mario Gaviria Labarta, ese lugar común, esa obviedad, no lo serían en España.
2. Articulación de la oposición, entre 1977 y 1980, la construcción de una fábrica papelera, y de una central nuclear, en Tudela (Navarra), presentando argumentos económicos, sociales, y sobre todo ecológicos que llevaron a numerosos grupos sociales a asumir dicha reivindicación y, finalmente, impedir dicha construcción, contribuyendo así a la conservación de la vegetación de ribera del río Ebro.
3. Articulación, entre 1975 y 1878, del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y técnicos, en base a los cuales pudo evitarse la construcción de varias centrales nucleares en las comarcas aragonesas de el Bajo Aragón.
4. Articulación del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales como José Manuel Naredo, y otros activistas ambientales, como Juan Serna, para la oposición a la construcción de una central nuclear en Valdecaballeros (Badajoz), contribuyendo de una manera importante a crear el estado de opinión en base al cual pudo quedar, años después, definitivamente abandonada, la construcción de dicha central. Contribuyendo así a la conservación de la fauna de las Vegas del Guadiana, y muy especialmente de la especie humana. Y no sólo a ello, sino incluso a la conformación de una identidad regional en Extremadura, con los libros “Extremadura Saqueada” (1978) y “El modelo extremeño” (1980), dentro de la que el medio ambiente constituye un factor de identidad fundamental.
5. Contribución a la difusión, y sobre todo a la concienciación local y regional, sobre la problemática de la gestión del agua en las Tablas de Daimiel, con el libro escrito junto con Juan Serna, “La quimera del agua” (1995). Pero muchos años atrás, en los años ’70, sus trabajos de análisis y diagnóstico fueron ya fundamentales para la construcción de una estrategia no basada en sentimientos primarios, sino en razones técnicas y socio-económicas, de oposición a los trasvases intercuencas, y muy especialmente al trasvase del Ebro a las cuencas mediterráneas. Su labor en la promoción de la conservación de los espacios vinculados al agua, y en las propuestas de gestión ecológica y racional del agua en la cuencua del Ebro se han sucedido, por lo demás, en los últimos años.
6. Su tarea formadora de técnicos relacionados con el urbanismo y la ordenación territorial preocupados la cuestión ambiental, mediante su participación en cursos de postgrado, seminarios y conferencias dirigidos a arquitectos e ingenieros de caminos, en los años ’70, es asimismo inseparable de las nuevas actitudes que hoy podemos observar en muchos de esos técnicos a la hora de conformar el planeamiento urbano y territorial.
Por más que los avatares personales, y las señas de identidad de la sociedad española (que cambia de sistema político, de caballos de tiro, de ideas y de actitudes, y por tanto de predicadores, con la misma facilidad con que se cambia una chaqueta o se expulsa a un participante en Gran Hermano) hayan alejado parcialmente a Mario Gaviria de “la cuestión ambiental”, absolutamente nadie podrá cuestionar que, a tenor de lo dictado por la orden reguladora, su labor creadora, de investigación y de difusión contribuyeron profundamente, a lo largo de casi dos décadas, a la protección de la flora y la fauna de este país.
El reconocimiento de dicha labor no es discutible; es, simplemente, una deuda pendiente por parte de quienes se reclaman ecologistas, ambientalistas, conservacionistas o sostenibles. Con más razón aún por parte de un Ministerio de Medio Ambiente que, sin la previa actividad de personalidades como Mario Gaviria, nunca hubiese llegado a existir en España. Y que, sin duda alguna, se vería prestigiado por la concesión de dicho premio.
En Badajoz, a 6 de mayo de 2005
El proponente: Artemio Baigorri Agoiz
¡Y va, y se lo dan!
http://www.mma.es/info_ciud/camp/prem_mma/index.htm#premios
(post original en blogia)
Sobre la marcha se me ocurrió la idea de presentar a Mario Gaviria, pero veía el asunto complicado, porque el premio se presenta tan superespecializado como la Sociedad de las Chimeneas, y como muy a-medida-de.
Y es que en la convocatoria había un premio para los economistas (muy gracioso, pues como colectivo profesional son los principales causantes del desastre ecológico del siglo XX), que supongo ya habrán recibido Naredo, Martinez Alier, Aguilera, y tal...; otro para los conservacionistas (osea, para los herederos de Rodriguez de la Fuente y demás vendedores de coleccionables, que tanto hicieron por los lobos y tan poco por los seres humanos amenazados por Franco y por las centrales nucleares), que seguro ya habrán recibido Joaquín Araújo y Delibes junior; y otro para el periodismo ambiental (ese me gusta especialmente, porque el papel de los periodistas es mucho más importante que el de los naturalistas y que, por supuesto, el de los economistas). Pero, ¿dónde coño cabía Gaviria, el auténtico padre del ecologismo radical español? ¿Dónde cabría un Pedro Costa Morata, un Juan Serna,... o un yo mismo, qué narices?.
No entendía yo que la cosa estuviese tan pre-definida, pero no me quería quedar con las ganas, así que envié mi propuesta con esta memoria justificativa:
MEMORIA
La orden reguladora de los Premio Nacionales de Medio Ambiente establece que pretenden otorgar reconocimiento público a aquellas personas que, “por sus aportaciones creadoras, científicas o de difusión y defensa de los valores ambientales, promueven actividades ambientalmente positivas”.
Sin duda, para el caso del candidato que -sin su conocimiento previo, y desconociendo si su posterior aprobación-, se propone, un epígrafe igual de apropiado sería el de Premio Lucas Mallada, por cuanto este eminente regeneracionista (pero sobre todo geólogo) planteó una visión transdisciplinaria de la relación entre medio ambiente y sociedad que iba mucho más allá de lo estrictamente económico (no olvidemos los capítulos de su famoso libro dedicados a temáticas tan fundamentales, y fundadas en nuestro país, como “la desidia de la Administración Pública”, o “los defectos del carácter nacional”); actitud que compartirán otras personalidades que, como él, apuntaron en la misma dirección, y de todos los cuales el más eximio representante es sin duda Joaquín Costa. Y que no hacían sino realizar la expresión nacional de un fenómeno tan global como lo es ahora la cuestión ambiental, y que con particularidades culturales e ideológicas expresaban un Georges P Marsh en los Estados Unidos, un Patrick Geddes en el ámbito del Imperio británico, un Pietr Kropotkin en Rusia, o un Elisée Reclus en Francia. Fenómeno que quedaría ahogado en un siglo que emergía marcado por el mecanicismo, la super-especialización y la organización burocrática del pensamiento y el conocimiento.
Pero casi un siglo más tarde aquel hilo perdido de Ariadna (transmutada para algunos en Gaia) se retoma aquí y allá. Y como entonces hay expresiones locales, regionales, nacionales, bien diferenciadas, pero vuelve a plantearse el denominador común de la transdisciplinariedad, que Henri Lefebvre será el primero el señalar como camino virtual –es decir, posible. Y es en este punto, en ese momento histórico y en ese proceso de recuperación del hilo perdido de la Ariadna que ayuda a Teseo a escapar del laberinto del productivismo, el economicismo y el excepcionalismo humano, en el que la figura del candidato adquiere su auténtica dimensión como uno de los principales introductores en España no sólo de conceptos, sino también de actitudes, y valores, que a la larga han resultado fundamentales para la protección ambiental. Su revisión, desde presupuestos ecológicos, de la Ordenación del Territorio, y más específicamente tanto del Urbanismo como de la Ordenación Rural, no sólo introdujeron nuevas –y antiguas- ideas, sino que sobre todo animaron a muchos especialistas de la arquitectura, el urbanismo, la ordenación rural, la sociología, la ingeniería hidráulica y de caminos, la gestión de la energía,... y por supuesto la economía, a reorientar su trabajo en una dirección nueva.
Pero sobre todo, en síntesis, podríamos decir que, como entonces los regeneracionistas, el candidato que se propone ha desarrollado una ingente actividad creativa, científica y de difusión de los valores ecológicos, promoviendo justamente el que desde diversas disciplinas de las Ciencias Sociales se prestase, en España, una atención a los problemas ambientales. Una labor que, como en el caso de los regeneracionistas españoles, puede considerarse transdisciplinaria.
Es decir, el proponente considera que el candidato debería recibir un Premio Lucas Mallada de Ciencias Sociales y Medio Ambiente, pero la modalidad específica muy claramente que el premio en recuerdo de Lucas Mallada se limita, se especializa, a los méritos en cuanto “al estudio y caracterización de los vínculos que unen a la Economía con el medio ambiente en España”. Lo que parece indicar implícitamente su limitación a la especialización en la Economía (lo cual, en términos ecológicos, o incluso medioambientales, no deja de ser una divertida paradoja).
Sin embargo, la modalidad “Conservación de la Naturaleza” pretende reconocer la “labor creadora, de investigación o de difusión (que) haya representado una contribución importante para la conservación de la fauna o flora de España”.
Teniendo presentes dichas consideraciones, los méritos del candidato D. Mario Gaviria Labarta se ponen fácilmente de manifiesto. Siendo, por lo demás, suficientemente conocidas por todas aquellas personalidades que han tenido o tienen alguna relación de importancia con el Medio Ambiente, y específicamente la conservación de la naturaleza, en España. No obstante lo cual podríamos establecer una lista de puntos concretos que permitan juzgar, a quienes desconozcan la historia de la protección ambiental, y del ecologismo en este país, la importancia de la contribución de D. Mario Gaviria Labarta a la conservación de la fauna o flora. En tanto que la lista podría ser demasiado extensa, y la orden reguladora establece taxativamente que debe tratarse de una “breve memoria explicativa”, me limitaré a exponer seis desempeños concretos (podríamos poner, en lugar de seis, sesenta) de su labor:
1. Desempeño, entre 1968 y primeros años de los ’80, de una intensa y desinteresada labor de difusión de la conciencia ecológica, mediante escritos, investigaciones, conferencias, debates e intervenciones en los medios de comunicación, durante una buena parte de ese periodo bajo el riesgo de sufrir los efectos de la represión política por parte de la dictadura franquista. Sin negar la importancia que otras personalidades del mundo de las Ciencias Sociales, como de las Ciencias de la Naturaleza, la Ingeniería o la Arquitectura, tuvieron en la década de los ’70
Hoy, casi cuarenta años después de que, en 1968 y en el prólogo a la edición española de “El derecho a la ciudad” de Lefebvre, Gaviria escribiese que "el derecho a la vivienda, el derecho a la naturaleza, el derecho a la vida urbana para todos, acabarán siendo inscritos en los Derechos Humanos", eso parece un lugar común, casi una obviedad. Pero sin el concierto y compromiso de algunas personas, y entre ellas muy significadamente de Mario Gaviria Labarta, ese lugar común, esa obviedad, no lo serían en España.
2. Articulación de la oposición, entre 1977 y 1980, la construcción de una fábrica papelera, y de una central nuclear, en Tudela (Navarra), presentando argumentos económicos, sociales, y sobre todo ecológicos que llevaron a numerosos grupos sociales a asumir dicha reivindicación y, finalmente, impedir dicha construcción, contribuyendo así a la conservación de la vegetación de ribera del río Ebro.
3. Articulación, entre 1975 y 1878, del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales y técnicos, en base a los cuales pudo evitarse la construcción de varias centrales nucleares en las comarcas aragonesas de el Bajo Aragón.
4. Articulación del proceso de investigación y difusión de criterios, en colaboración con otros científicos sociales como José Manuel Naredo, y otros activistas ambientales, como Juan Serna, para la oposición a la construcción de una central nuclear en Valdecaballeros (Badajoz), contribuyendo de una manera importante a crear el estado de opinión en base al cual pudo quedar, años después, definitivamente abandonada, la construcción de dicha central. Contribuyendo así a la conservación de la fauna de las Vegas del Guadiana, y muy especialmente de la especie humana. Y no sólo a ello, sino incluso a la conformación de una identidad regional en Extremadura, con los libros “Extremadura Saqueada” (1978) y “El modelo extremeño” (1980), dentro de la que el medio ambiente constituye un factor de identidad fundamental.
5. Contribución a la difusión, y sobre todo a la concienciación local y regional, sobre la problemática de la gestión del agua en las Tablas de Daimiel, con el libro escrito junto con Juan Serna, “La quimera del agua” (1995). Pero muchos años atrás, en los años ’70, sus trabajos de análisis y diagnóstico fueron ya fundamentales para la construcción de una estrategia no basada en sentimientos primarios, sino en razones técnicas y socio-económicas, de oposición a los trasvases intercuencas, y muy especialmente al trasvase del Ebro a las cuencas mediterráneas. Su labor en la promoción de la conservación de los espacios vinculados al agua, y en las propuestas de gestión ecológica y racional del agua en la cuencua del Ebro se han sucedido, por lo demás, en los últimos años.
6. Su tarea formadora de técnicos relacionados con el urbanismo y la ordenación territorial preocupados la cuestión ambiental, mediante su participación en cursos de postgrado, seminarios y conferencias dirigidos a arquitectos e ingenieros de caminos, en los años ’70, es asimismo inseparable de las nuevas actitudes que hoy podemos observar en muchos de esos técnicos a la hora de conformar el planeamiento urbano y territorial.
Por más que los avatares personales, y las señas de identidad de la sociedad española (que cambia de sistema político, de caballos de tiro, de ideas y de actitudes, y por tanto de predicadores, con la misma facilidad con que se cambia una chaqueta o se expulsa a un participante en Gran Hermano) hayan alejado parcialmente a Mario Gaviria de “la cuestión ambiental”, absolutamente nadie podrá cuestionar que, a tenor de lo dictado por la orden reguladora, su labor creadora, de investigación y de difusión contribuyeron profundamente, a lo largo de casi dos décadas, a la protección de la flora y la fauna de este país.
El reconocimiento de dicha labor no es discutible; es, simplemente, una deuda pendiente por parte de quienes se reclaman ecologistas, ambientalistas, conservacionistas o sostenibles. Con más razón aún por parte de un Ministerio de Medio Ambiente que, sin la previa actividad de personalidades como Mario Gaviria, nunca hubiese llegado a existir en España. Y que, sin duda alguna, se vería prestigiado por la concesión de dicho premio.
En Badajoz, a 6 de mayo de 2005
El proponente: Artemio Baigorri Agoiz
¡Y va, y se lo dan!
http://www.mma.es/info_ciud/camp/prem_mma/index.htm#premios
(post original en blogia)
El "botellón", en Deusto
El Instituto de Drogodependencias de la Universidad de Deusto se interesó en conocer nuestra investigación sobre el "botellón". El 11 y 12 de mayo estuvimos en Bilbao (por supuesto, comiendo de maravilla y en exceso) impartiendo un pequeño seminario de dos días (con Ramón Fernández y Georgina Cortés) ante una treintena de especialistas, en el que tuvimos ocasión de conocer además las experiencias de otros investigadores de Bilbao, San Sebastián, Valencia, etc.
(post original en blogia)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


