20121129

El perdón... y lo demás


El proceso de limpieza de nuestros pecados, me enseñaron a mí en el catecismo, pasa por tres momentos: la confesión de los pecados, el propósito de enmienda, y la penitencia. Sólo entonces se podía esperar obtener la limpieza definitiva, aunque el chamán te hubiese dado el "ego te absolvo" anticipadamente, como una especie de prelavado en caliente.

¿Pero qué carajo de carnaval es este deseo de perdón sin propósito de enmienda, y sobre todo sin pagar la penitencia?

Personalmente me resulta obsceno que alguien pida perdón por sus acciones en la función pública (porque obviamente uno sólo puede pedir perdón por las propias acciones, faltaría más pedir perdón por acciones de las que uno no ha participado), y siga ahí ocupando puestos de representación, nada menos que con el objetivo de volver a ejercer la misma función. Vergüenza siente uno, y más cuando se dice entre estos amigos, osea, éstos.

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