20120705

Campo, rural... vaya lío


Me envía una colega un link a la entrevista que en El País hacen a Saskia Sassen, con ocasión de la presentación de su libro, supongo que en el marco de la participación en algún curso de verano. Me remiten el link con este comentario: "Urbes, ciudades y mesópolis, el retorno a lo rural, fíjate"...


No sigo a Sassen (aunque admiro su esfuerzo en un campo tan machista como es de la Sociología), como no sigo a Castells (aunque envidio su tesón), como no sigo a Giddens (aunque me fascina, que no admire, su capacidad para nadar entre dos aguas). De Sassen me atrajo hace unos años el título de su mediático libro "La Ciudad Global" (1991), en parte esperando encontrar una apoyatura de autoridad para mi propia construcción teórica, en parte parcialmente frustrado por ver ya "pillado", en apariencia, el concepto de urbe global. Pero me resultó frustrante como apoyatura (además de poco generoso para con John Friedmann, cuyo modelo ha sido inspiración para casi todos quienes hemos intentado hacer lecturas holistas y transdisciplinarias de lo urbano, y por tanto también para la Sassen), y descubrí que mi idea no estaba "cogida". Aunque Sassen utiliza el término ciudad global en singular, como título de su libro, lo hace así porque se refiere a ciudades singulares, ciudades globales en el sentido en que ocupan una posición jerárquica dominante en el sistema global de asentamientos, y sobre todo en el entramado financiero internacional, mientras que mi concepto de urbe global hace referencia a la propia globalización de lo urbano, a la idea de que la ciudad ya es una. El corolario de su modelo, en realidad idéntico al de Castells -no importa quién lo utilizase antes y con qué denominación- es que las nuevas dinámicas y conformaciones espaciales y económicas de la ciudad conducen a más centralización, a más jerarquización (lo que implica la pervivencia de la preponderancia de lo que ocurre, y surge en, los espacios centrales, verbigracia la producción sociológica). El corolario de mi modelo de ciudad red conduce justamente a lo contrario. Creo que ahora andan descubriendo algo de eso, y tiene su mérito porque no creo que hayan leído mis trabajos, pues nuestra lengua valdrá para 500 millones, pero, hoy por hoy, sigue sin valer para lo realmente importante (y lo otro, osea hacerlo en otras lenguas, requiere mucho esfuerzo en tareas muy poco creativas, la verdad; sé que compensa, pero me puede la molicie).




Del nuevo libro leí hace tiempo lo que parece ser el sustrato fundamental en un artículo, o conferencia transcrita, o ponencia, y la verdad es que después de marearme un poco en el desarrollo, no veía mucha sustancia de interés en las (escasas) conclusiones. Y el prefacio a la edición en español del libro propiamente dicho, que los de Katz amablemente permiten leer, va en esa línea. No sé si a los economistas les dirá más, a mí no me dice nada que no me hayan dicho muchos economistas en mil discursos dispersos desde que empezó la crisis.


Pero sin embargo la entrevista propiamente dicha (que es el objeto de este comentario) sí que me llama la atención en algunas cuestiones, como mi colega me hacía notar. Así, en el curso de la entrevista se dice lo siguiente:
"P. Ello supondría dejar atrás la ciudad, algo inconcebible para muchos.
R. La ciudad significa tener muchas posibilidades, pero hay que saber reaccionar. Hay que plantarle cara a la situación y si es necesario dejar atrás la ciudad habrá que hacerlo. En el País Vasco cada vez son más quienes están tomando la decisión de hacerlo y es una magnífica idea. No creo que haya que desplazar las ciudades pero si ver donde pueden existir opciones de progreso."
Y me suena tan naïf.... ¿Cómo alguien que ha entendido tan bien el funcionamiento del corazón de las grandes ciudades-mundo, no ha llegado al modelo de la urbe global, por una parte, y por otra parte, puede conocer tan mal la Historia de las relaciones campo-ciudad?. La "huida al campo" es un fenómeno profundamente urbanita, que no tiene nada que ver con "dejar atrás la ciudad", sino con llevarla al campo, y que es recurrente en momentos de crisis económica y/o social. Tan viejo, tan viejo, que Bocaccio ambienta en una de tantas huidas al campo su Decamerón. Sin ir más lejos, en la anterior gran crisis (que no fue la del 29, sino la desencadenada tras la crisis de la energía del 73), ya nos confundió, como la noche a Dinio, esa idea a muchos. El campo salvó los muebles, como ahora, a unos pocos, ciertamente. Eso ayudó, como ahora, a una cierta revitalización de determinadas comarcas. Pero eso es un proceso físico-social, una ley de la sociabilidad, eterna como la de la gravedad, como las leyes que soñaba encontrar Comte. Y es un proceso muy limitado, que no salva los muebles de "la ruralidad". Porque la ruralidad es otra cosa, un complejo cultural extinto como modo de vida, aunque funcional como factor identitario y reclamo turístico. Ya me he ocupado del tema por aquí alguna que otra vez. 


Aunque no tengo tiempo ahora de hacer un análisis más pormenorizado (a ver si alguien se anima) de la evolución padronal de los últimos años por tamaños de municipio, me he molestado en hacer una consulta rápida en el INE (que sigue sin resolver algo tan tonto como la dirección de las tablas con datos históricos, que obligan a hacer complejas operaciones luego en la hoja de cálculo para lograr gráficos sensatos), y se observa algo curioso, que confirma esa tendencia pero a la vez confirma también su escasa significación. He contrastado la evolución de la población total por provincias, con la de las capitales de provincia, tomadas en conjunto. Resulta que vemos que, en conjunto, la población de las capitales de provincia está creciendo menos que el conjunto (por supuesto que fuera de las capitales de provincia hay otras grandes ciudades). ¿Una ratificación de ese "dejar atrás la ciudad"?. Bueno... a ver qué dicen esos análisis pormenorizados por tamaños de municipio. Pero por lo pronto, algo que no cuadra. Pues resulta que desde que empezó la crisis el diferencial en la tasa de crecimiento de los "resto de la provincia" se ha reducido ostensiblemente. ¿Es decir, diría uno que justamente con la crisis la gente está volviendo a las grandes ciudades?. No sé, insisto en que hay que hacer análisis más detallados por tamaños.



Var. 2006-2011Var. 1996-2006
Variación de la población105,55112,70
Variación de la población de las capitales de provincia102,53107,64
Diferencial3,025,06

(Fuente: Elaboración propia y precipitada, con datos del INE)




Osease... Que de eso de dejar atrás la ciudad, habas contadas, además de que no es tan fácil como a veces parece. Y como en la anterior crisis entonces, la salvación de los urbanitas sigue estando, también, en la ciudad.  


(ADVERTENCIA: Supongo que, como en el índice de la revista a la que pertenece el artículo, que se reproduce en honor a la misma, aparece un artículo tan pornográfico como "Una conversación con Ravi Shankar: Hacer el amor con una raga", en Scridb le han añadido una portadita de acceso al artículo, con una terrorífica advertencia de que te diriges a un contenido sólo para adultos. Yo creo que El Viejo Topo de los 70 y primeros 80 era más bien para adolescentes ingenuos, pero bueno... Son los automatismos de la cloud)













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