20110714

Más sobre las feisbuks

Me hacen unas preguntas para este reportaje.  Debe de ser el verano, tiempo de becarios, porque hace sólo unos meses que dedicaron otro al mismo tema. Así que es difícil no repetirse. Como es normal, sólo utilizan una minúscula parte de la información recopilada, así que reciclemos. Y es que a los periodistas les pasa a veces como a los cocinillas, que para producir un guiso desaprovechan de los alimentos otro tanto de lo que utilizan; mi abuela hacía comida para una semana con los materiales con los que mucha gente de mi generación guisa para un día. Si vivimos en una sociedad que despilfarra, no podría ser de otra forma, inicialmente al menos, en la Sociedad Telemática emergente. Pero al grano, que me disperso con (claro) exceso de información. Aquí está el asunto:



"Según el informe, cerca del 90% de los adolescentes están en la red, ¿Deberían los docentes incluir las redes sociales en la educación?"

No hay que confundir el culo con las témporas. Las "redes sociales" es una denominación inadecuada (pues el concepto de "redes sociales" es un concepto sociológico que abarca realidades mucho más complejas) para nombrar una tecnología comunicativa a la que, igual que a la aspirina, deberíamos denominar de forma más apropiada el o la feisbuk. ¿Debería incluirse el teléfono en la Educación?. Pues depende de a qué nos estamos refiriendo.  Lo que sería ridículo hoy es incluir el aprendizaje del uso del teléfono en la Educación; y lo mismo puede decirse de las redes sociales: los niños ya saben hoy sabiendo utilizarlas.


"¿Cómo se puede incluir y qué temas debería abordar? (por ejemplo la seguridad y la privacidad, riesgos). La mayoría dice utilizar las redes para conversar con sus amigos, ¿Qué tan real es el riesgo de “exponerse” ante extraños? ¿Los contactos de los adolescentes en la red son extraños o son en su mayoría amigos “reales”?

Todas las encuestas ponen de manifiesto que los adolescentes usan los feisbuks como lo que son: una tecnología comunicativa. Yo he dicho en ocasiones que las redes sociales son, sencillamente, la versión telemática del patio de vecinos; y en el caso de los niños y adolescentes la extensión (por decirlo con los términos de McLuhan) telemática del patio del recreo: sencillamente continúan a través de los feisbuks las conversaciones, quedadas, peleas, colaboraciones (no se olvide que se utilizan mucho para hacer sus tareas) que han iniciado horas antes en la vida atómicaPor supuesto que, en tanto herramienta comunicativa, pueden incorporarse y de hecho se vienen incorporando en muchos sentidos. En la Educación Básica y Secundaria deben de ser un instrumento de contacto entre los padres y los profesores y los centros. En la Educación superior ya se utilizan como una herramienta más de comunicación entre profesores y alumnos.


Ahora bien, de nuevo... ¿Incorporar "formación sobre las redes sociales"? No lo creo necesario. Todavía algunos de los padres de los adolescentes actuales se enfrentan a un cierto choque cultural, y al no entender de TIC's exageran, fruto de informes de poco fuste o mal difundidos, los pavores irracionales a los efectos indeseados de esta tecnología. Pero a esos padres creo que les basta con la información que les llega a través de los media tradicionales. En cuanto a los padres de las generaciones que hoy están en la Educación Básica, no tienen ninguna necesidad porque ya se han socializado en las TIC's, y utilizan ellos mismos los feisbuk, sea en sus versiones de gran (Facebook) medio (Tuenti) o pequeño (Twitter) formato.


"¿Las redes sociales aíslan o incluyen a los adolescentes?"

Sólo algunos obispos creen ya que las redes sociales aíslen a los adolescentes. Al contrario, los conectan y los incluyen; hasta los más tímidos se atreven en el patio cibernético, y en ese sentido debemos considerarlas tecnologías inclusivas. Es más, salvo en casos patológicos (esos son los que debieran ocupar a los psicólogos), yo diría que los feisbuks promueve la sociabilidad atómica. Hasta los más periféricos del grupo, quienes probablemente en la sociedad industrial no se enteraban de la cita, porque sólo se llamaban por teléfono quienes tenían y/o estaban en la clave, en la sociedad telemática se enteran: basta echar un vistazo de las páginas de los líderes del grupo. 

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Supongo que a algunas personas mi posición les parecerá excesivamente condescendiente para con las feisbuks. Porque es evidente que hay riesgos serios, algunos graves, y justamente el otro día comentaba mi presencia como testigo en un juicio sobre un caso paradigmático de calumnia en el patio telemático. El rumor, la calumnia, la tentación anómica... siempre han estado ahí, en los rincones de los recreos, en los pasadizos poco iluminados de los parques, en las puertas de los institutos... ¿Por qué no habría de seguir presente, amplificada incluso por la propia naturaleza del medio, en este nuevo ecosistema?.  Pero, para bien o para mal, el papel de la Sociología no es el de crear la alarma (para eso están otras ocupaciones), sino el de ayudar a la sociedad a entender, racionalizar y metabolizar los cambios, y a detectar y enfrentar con racionalidad sus efectos indeseados. En suma: si lo que te gusta es crear alarmas, colega, búscate otra profesión, o harás más mal que bien.



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