20080305

"Votó..."

...me ha bromeado el funcionario (bueno, ya no: empleado, salvo que utilicemos el término en plan weberiano puro) de correos cuando me ha entregado el resguardo del envío certificado de mi voto, porque el día de las elecciones, previsiblemente, tendré que estar en movimiento. Por lo mismo está votando por correo muchísima más gente que en ninguna otras elecciones, en España. Buena señal: la participación siempre beneficia al progreso... salvo que por Argentina los gallegos-gallegos de don Manoliño anden montando alguna de la suyas.

Beatriz Muñoz, socióloga de gustos sociológicos exquisitos, me envía un vínculo interesantísimo a una exquisita web, montada sobre todo como foro de protesta por la exclusión de los inmigrantes, pero también como divertimento al respecto, para que se entrenen: los resultados son bastante razonables, teniendo en cuenta las que se están oyendo en esta campaña.

Sin embargo, el voto de los inmigrantes he de reconocer que me plantea serios problemas incluso epistemológicos: ¿cuándo dejan de ser inmigrantes y se convierten en ciudadanos?. ¿Por qué sí en las locales y no en las generales?. Evidentemente se hace necesario que, en la próxima legislatura, se abra un debate al respecto, que debería ser europeo. Es decir, no lo tengo suficientemente claro.

Lo que sí tengo muy claro, desde hace muchos años, es que no podemos seguir manteniendo como ilotas a los jóvenes, de quienes esperamos, sin embargo, grandes niveles de responsabilidad en otros ámbitos. Decía entonces, en tiempos de Maricastaña (1989), sin que obviamente nadie se haya hecho eco:

"Especialmente grave, dentro de este sistema de democracia altamente imperfecta, es el tema de los jóvenes. La EGB termina a los 14 años, y para cualquiera que no sea un paladín de la intolerancia debería resultar claro que esa habría de ser la edad mínima de voto. Evidentemente, muchos jóvenes de entre 14 y 18 años no tienen formado el juicio, pero tampoco lo tienen muchos de los de más de 18, ni aún de los de más de 50, y no por ello se les prohibe votar (a veces se les lleva en ambulancias, no teniendo ellos más capacidad que la que les permite transportar hasta la urna la papeleta que alguien les ha colocado en la mano). Los jóvenes, en cuanto llegan a los Institutos, empiezan a discutir de política, se manifiestan, hacen huelgas, se apuntan a grupos ecologistas o de derechos humanos (o incluso a bandas de choque de grupos violentos), beben alcohol, fuman, empiezan a amar, y todos los que no van al Instituto empiezan a trabajar, a apuntarse al paro o a delinquir...y sin embargo no pueden votar, algo tan tonto como ésto. Hay al menos 1.000.000 de españoles con capacidad suficiente para decidir y a los que de hecho se les niega el acceso -incluso este acceso indirecto y viciado de las elecciones- a las decisiones políticas que les atañen como ciudadanos."
Por lo pronto, yo ya voté...

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