20071029

Tiempo de libros

Debe ser cosa del otoño, y la caída de las hojas, porque me llegan de golpe varios libros. Alguno no merece la pena ni nombrarlo, porque si lo comentase sería para señalar las ideas ajenas que ha pirateado. Lo cierto es que antes (qué apañado es este adverbio, lo mismo sirve para un roto que para un descosido) el número de gentes, y sobre todo el porcentaje respecto al conjunto de la población, que se atrevía a pensar y transmitir, era infinitamente menor que ahora. Se controlaba mejor el conjunto y a los plagistas, en general, se les pillaba enseguida, porque las fuentes de las que bebían eran a su vez limitadas. Hoy, gracias a Internet, cualquier inútil mínimamente listillo es capaz de sacarse un sexenio gracias al copypega, y sin citar a aquellos de los que ha robado (pues de eso se trata, aunque esos robos no interesen a la SGAE) las ideas. De forma que hoy los pensadores, los investigadores sociales se cuentan como las arenas del desierto: por trillones. ¡Pero qué fácil es con el SPSS, la Excel, la Wikipedia y el Google!. Así que cubramos por tanto un estúpido velo sobre algunos subproductos, por más que participe en ellos alguna antigua amiga.

Pero hay otros que llegan cargaditos de ideas propias, en un caso más bien de promesas (promesas bastante consistentes, a la luz de algún texto suyo que he podido leer), como es el libro de cuya aparición me informa Thomas Heydt, el antropólogo ambientalista canadiense. Tanto la introducción como sobre todo el índice de Encountering Nature: Toward an environmental culture prometen, aunque a los precios a los que se venden los libros nuevos en Inglaterra dudo que lo compre, salvo que un día lo encuentre en algua librería de saldos por el mundo mundial. Le tengo que reconvenir a Thomas para que ponga en la web algunos de sus textos, accesibles a todo el mundo.

El otro que quiero comentar es una realidad visible. Joaquín Giró, experimentado sociólogo de la Universidad de La Rioja o coordinador del grupo de investigación ENCLAVESOCIAL, me envía el libro que acaba de publicar sobre sus investigaciones en torno a los adolescentes: Adolescentes, ocio y consumo de alcohol. Desde la portada (sumamente sexy, aunque más parece de adolescentes canetianos o woodstockianos que botelloneros) al último capítulo, aporta datos interesantes sobre la realidad de los jóvenes riojanos, españoles, occidentales... Por lo que a mí me toca, me parece estupendo que en ese análisis también se confirmen muchas de las conclusiones a las que llegamos en nuestra investigación sobre el ocio nocturno y las relaciones paterno/filiales de los jóvenes extremeños, españoles, occidentales..., en el maro de los estudios sobre el botellón. Es un indicador más de que no lo hicimos mal del todo.


Aunque, la verdad, yo apenas leo ya sobre papel...

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