20051221

Se reaviva la batalla contra el sistema de sexenios de la (tan caciquil como siempre, pero ahora de forma asertiva) Universidad española

Lo primero: una noticia

Me la envía Pepe López Rey de la Universidad de La Coruña, y está tomada de la Hoja del Lunes del sindicato CCOO




VARAPALO A LA COMISIÓN NACIONAL EVALUADORA DE LA ACTIVIDAD INVESTIGADORA
(CNEAI)
Según la sentencia del Tribunal superior de Justicia de Castilla y León de 12 de septiembre de 2005, se estima el recurso contencioso-administrativo interpuesto contra resolución de 25 de abril de 2001, de la Secretaría de Estado de Educación y Universidades, del MECD, que desestimó el recurso de alzada interpuesto contra la Resolución de 27 de junio de 2000, de la CNEAI denegando al recurrente el reconocimiento del complemento específico de investigación. Anula las citadas resoluciones y en su lugar declara el derecho del recurrente a que se le reconozca la evaluación positiva de su actividad investigadora durante el período sometido a evaluación.
Cabe destacar en esta sentencia: que “sólo se incorpora una simple puntuación y se omite la mínima justificación o razonamiento de la valoración negativa que contiene, es evidente que no puede tenerse por motivada la resolución de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora”.

Lo segundo: una acción colectiva

Por otro lado, desde el colectivo de profesores que desde hace años viene batallando (desde el año 2004 con el apoyo moral de la Oficina del Defensor del Pueblo, que señalaba lo injusto del sistema pero reconocía no poder hacer nada) contra ese sistema injusto, pero sobre todo ineficaz como método de medición de la actividad científica desarrollada en el ámbito de las Ciencias Sociales, se pone en marcha otra ofensiva, interponiendo recursos contra la propia convocatoria realizada por el Ministerio (en la que no ha cambiado ni una coma, a pesar de las masivas protestas). Quien esté interesado en sumarse a la misma puede entrar en contacto con mcancelo@usc.es rápidamente, pues los recursos deben haber sido enviados antes del día 25. Una vez que (se da por supuesto) el Ministerio haga de nuevo oidos sordos, se pasará al contencioso-administrativo.

Personalmente no tengo muchas esperanzas al respecto. Los sociólogos sabemos de la dificultad de modificar unas estructuras de dominio establecidas hace décadas, y que funcionan con suma eficiencia en relación con sus objetivos: mantener controlada la Academia. Tengo asumido que por muchos que sean mis libros, artículos, ponencias, conferencias, proyectos de investigación pura y aplicada, tendré que convivir toda la vida, sin sexenios (o como mucho con uno, si en alguna convocatoria coincide en la comisión, por esos azares, un tipo que de verdad sea intelectualmente honesto), junto a gentes que no han aportado nada, y cuando digo ‘nada’ quiero decir NADA, a esta sociedad (salvo cumplir con su trabajo docente, faltaría más, mejor o peor), pero que son catedráticos y con tres o cuatro sexenios. La vida es así, y bastante es que consigamos sortear las zancadillas del stablishment, y hasta podamos lanzarle algún torpedo de vez en cuando. Son esos microcambios, esos microvirus que unos y otras conseguimos introducir en la gran mattrix, los que van calando y terminando por provocar, tarde o temprano (siempre tarde, es verdad, pero no seamos esaboríos) los grandes cambios sociales. Cuando la acción, como ocurre ahora, se convierte en colectiva, entonces es cuando la máquina del cambio se despierta...


Lo tercero: Un experimento

La cosa es muy simple. Quien tenga una mínima curiosidad, que haga un ejercicio bastante simple (yo lo he hecho para unos cuantos, y es espeluznante). Búsquese a los profesores que pueden estar en los tribunales de plazas de funcionario de cualquier área (ahora tienen que tener sexenios, y la nueva ley del PSOE promete mantener el mismo sistema neo-centralista y proto-caciquil). Habrá unas decenas. Bien: hágase una selección aleatoria. Luego, hágase una selección aleatoria de profesores del mismo Área de conocimiento que no tengan sexenios.

Una vez definidas las dos submuestras, hágase una búsqueda para cada uno de los individuos, por ejemplo en: Google ; Biblioteca Nacional ; ISBN ; Biblioteca del Congreso (USA) ; Social Science Citation Index . Incluso en las bases de datos españolas, como: Cindoc (la base de datos de artículos del CSIC) ; Dialnet

Y luego comparen, comparen... Se quedarán a cuadros cuando descubran cuántos catedráticos “con al menos dos sexenios” (como dice la LOU, y dirá la nueva LOU, para tantos cometidos) sólo parecen ser conocidos en su casa a la hora de comer. Pero, sobre todo, se preguntarán: entonces, ¿por qué unos tienen sexenios sin producción significativa, y otros no los tienen con producción significativa?. Y mejor no entrar en el concepto de producción significativa.


Lo último: una conclusión sobre el presente más inmediato

Pues nada... Que así se construye, hoy por hoy, la Academia en España, al menos en el ámbito de las Ciencias Sociales.

Y no importa que miles de profesores firmemos manifiestos, no importa que el Defensor del Pueblo sugiera que es injusto lo que se está haciendo, no importa que los datos pongan en ridículo el sistema... Nuestro ministerio, impertérrito, dedicado al cambio del cambio del cambio: o sea, a cambiarlo todo para que todo siga igual.

En este asunto hay dos grandes problemas. El primer problema es que los injustamente beneficiados por el sistema son tantos, que emborronan en el campo visual a quienes tienen merecido el reconocimiento. Y el segundo problema es más grave: y es que son tantos, que los que nos quedamos fuera casi somos una minoría. Y las minorías lo tienen crudo. Siempre.


¿Quieres saber más?. Pues éste es el sitio.

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